IAAF/Trinidad Alfonso World Half Marathon Championships – Valencia (24-Marzo-2018)

Cuando leí por primera vez «IAAF/Trinidad Alfonso World Half Marathon Championships Valencia 2018» me dio hasta vértigo y a la vez pensé «Que bien!! un campeonato del mundo de Medio Maratón aquí al lado, a lo mejor voy a verlo», pero conforme continué leyendo la noticia, pude leer que podían correr atletas populares y me dije: «¿¿¿Y por qué no???». Pues dicho y hecho.

En poco tiempo iba a poder correr en la misma carrera que las grandes figuras del atletismo de fondo (correr en la misma carrera, porque verlos, sólo en foto), así que no dudé ni un segundo y me lancé, en pocos minutos ya tenía mi inscripción hecha, ahora faltaba saber qué tiempo me gustaría hacer. Apunté alto y como había tiempo de sobra, me puse como meta acercarme a 1:30h, cosa que no es fácil para mí. Pero al poco tiempo, un problema familiar me hizo desistir de esa ilusión por no poder tener la cabeza centrada en lo que me hubiera gustado, un fastidio. Pero no todo fue malo, de una cosa salió otra.

Mi amiga Arancha, que lleva poco tiempo en este mundillo y con la cual he hecho alguna carrerita que otra, llevaba tiempo merodeando hacer una media maratón, su primera media maratón y eligió Valencia para estrenarse, ¡¡¡bonito debut!!!

Empezamos a entrenar para ese día y poco a poco íbamos sumando kilómetros hasta que llegó la semana de antes, muchos nervios por las dos partes, incluso alguna vomitona hubo. Un par de días antes, la gran Pili me comentó que le ofrecían un dorsal y que si podía ir conmigo, por supuesto Pili, siempre hay un sitio para ti.

Como Pili también es amiga de Arancha, decidió que también le iba a hacer de escudera en esta aventura. Éramos dos escuderos, nada podía fallar… ejem, ejem… El viernes nos enteramos de que para el fin de semana había «movida» en el tiempo, ciclogénesis es su nombre, así que no empezaba muy bien la aventura.

Sábado por la mañana, 11 horas, recojo a Pili y nos vamos dirección Valencia para llegar a tiempo de recoger el dorsal, comer algo, café y al toro…. Ambientazo desde el minuto uno que llegamos a Valencia, gente de todo el mundo o casi todo (82 nacionalidades distintas estaban inscritas en la prueba), unos 14.500 atletas preparados para afrontar este reto y el tiempo loco, ¿se puede pedir algo más? pues sí, mucha emoción, sobre todo porque a priori era una carrera para poder batir algún récord mundial.

A las 17:05 dan la salida a la Élite Femenina y salen como flechas, como balas y el tiempo no era propicio para hacer alguna gesta. Veinticinco minutos después a las 17:30, sale la Élite Masculina y la Mass Race (o sea, todos los demás) y a las 17:40, salimos nosotros, los que tenemos previsto hacer 2 horas o más. Hay que darle un 10 a la organización por hacer este tipo de cosas, ya que los que quieren correr rápido lo pueden hacer y los que íbamos a ir más lento lo pudimos hacer sin estorbar a nadie.

Pasamos por el arco de salida, no hay vuelta atrás, empieza la aventura de Arancha, su primera media. A medida que pasan los kilómetros, empieza a chispear, aire, sol, agua, viento, etc. tuvimos suerte que la cantidad de agua no fue mucha y con el viento posterior, lo secó muy rápido. Teníamos unos 15 o 16 grados, temperatura agradable para correr. Llegan avituallamientos y comenzamos a recargar energía. Cabe destacar lo bien que estuvieron los avituallamientos para la cantidad de gente que éramos. pasamos por sitios emblemáticos de Valencia.

Universidad Politécnica, Palau de la Música, Paseo de la Alameda, Museo de Bellas Artes, Jardín Botánico, Torres de Quart, Torres de Serranos, Ayuntamiento, Plaza de Toros, Plaza Puerta del Mar y a meta. Se iba oscureciendo la tarde y estábamos a punto de llegar a nuestro destino, las calles seguían llenas de gente animando a todos los atletas y éramos unos cuantos. Llega el kilómetro 20 y ya divisamos nuestra meta, la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Nuestra debutante estaba muy emocionada por ver que se cumplía su sueño, varios meses de entrenamientos, de alegrías, de lloros, de esfuerzo, llegaban a su fin. Entramos en la alfombra azul, ¡¡¡Bendita alfombra azul!!! levantamos los brazos en señal de victoria, lo habíamos conseguido, lo había conseguido. ¡¡¡Enhorabuena Arantxa, la terminaste!!! ¡¡¡Gracias Pili!!! tan GRANDE como siempre, dando lecciones de humildad por donde va, eres una GRANDÍSIMA persona, GRACIAS VALENCIA por hacernos disfrutar de este ratito tan chulo.

Ernesto.

PD: Cabe destacar que llegaron a meta 12553 atletas y el récord del mundo batido por la etíope Netsanet Gudeta Kebede con 1:06:11

Enlaces sobre esta prueba

Nombre Categoría Tiempo Puesto General Puesto Categoría
Juan Carlos VETERANO C 1:34:20 2783 383
Enrique S. VETERANO B 1:39:15 3489 735
Elías VETERANO B 1:47:00 6577 1337
Ernesto VETERANO C 2:05:23 9797 1451
Pili 2:05:24 10474
Arancha VETERANA D 2:05:24 10476 137

VII Perimetral a Benissa (3-Marzo-2018)

¡¡¡A la tercera va la vencida!!!

Son las 3:30 de la mañana. Suena el despertador. Me hubiese levantado igual sin que hubiese sonado. He pasado una mala noche. Estoy nervioso. Tanto como si fuese mi primera carrera o una de esas “Gigantes” por tierras lejanas de las que no conoces el terreno y te crean muchas dudas. ¿Por qué? Es fácil de entender. Solo hay tres carreras que no he conseguido terminar, Zegama a la que no llegué al corte de mitad de carrera (cuando no llegas al nivel que piden solo queda entrenar más), Yeste en la que me quedé a 8 Km de meta y la Perimetral de Benissa. ¡¡¡La Perimetral de Benissa!!!

Dos habían sido mis participaciones en esta carrera. El año 2015 sobre una distancia de 65 Km me retiré a falta de 10 ante la insistencia de Conchi. Después lo entendí todo. Ese fatídico 30 de Mayo falleció Adrián, el hijo de unos amigos en un accidente de tráfico. Desde aquel día, para mí, la Perimetral de Benissa siempre irá unida a ese nombre. Al año siguiente aumentaron la distancia a 85 Km. Esta vez fue una pájara la que me dejó fuera. Decidí no obsesionarme y dejar pasar un tiempo antes de volverlo a intentar, porque estaba seguro que la Perimetral y Yo antes o después, nos volveríamos a encontrar.

Este año 2018 la Perimetral a Benissa se presentaba en las modalidades de 73K y 42K. También se celebraba la 4ª prueba del campeonato de liga de carreras por montaña de la FEMECV. Cinco representantes de A To Trapo corríamos en esta edición. Jesús Santana (Jesús Jr), José Castelló Asensi (Jota) y un servidor (Gosa) lo haríamos en la prueba de 73K, mientras que Cristian Aracil y Alberto Sanz (Maño) lo hacían en la prueba del maratón. (Cristian terminaría en un tiempo de 5:53, el 49º en la general y el 22º en su categoría (viento en popa hacia UTMB). Alberto desgraciadamente tuvo una caída que le provocó fuertes dolores de rodilla y al final tuvo que retirarse).

A las 04:00 de la mañana recojo a Jesús, Jota y a J.A. Méndez, hermano de Tomás y buen amigo, que vendrá con nosotros de animador. Nuestro club de fans habitual solo podrá estar en esta ocasión en la línea de meta, si conseguimos llegar. Mientras vamos en el coche establecemos la estrategia de carrera. El objetivo de Jota y el mío están claros, llegar a meta como sea. El de Jesús también está claro “llevarnos a meta”, y para ello ha traído los bastones cargados, por si necesitamos algún varazo en la espalda. Tengo claro, después de los últimos entrenamientos con ellos, que Jota y Jesús están bastante más fuertes que yo, es más, hay algo en mi interior que me dice que llego muy justito de entrenamientos y como siempre, pasado de peso.

Consultamos la previsión meteorológica de la carrera y, excepto a partir de las 19:00 que dice que lloverá, dan buena temperatura y buen tiempo para correr.

Llegamos a Benissa, recogida de dorsales, desayuno, visitas varias a Roca, comprobación de material y para el corralito, pistoletazo de salida y madre mía!!!! ¿pero cómo puede salir la gente así de rápido?

El primer objetivo de carrera es pasar el corte de la Font del Bernia. Este corte está fijado en el Km 28 y la hora de corte son la 12:30 horas, pero antes de llegar hay que pasar por la Sierra de la Solana y la Sierra d’Oltà. En este tramo de carrera aparece un invitado con el que no habíamos contado: “El Viento” que en algunos tramos sopla con mucha fuerza y nos hace más complicado avanzar. Conseguimos llegar a este avituallamiento sobre las 11:00 de la mañana. ¡¡¡¡Una hora y media por delante del tiempo de corte!!!!. Como vamos bien de tiempo decidimos parar 10 minutos. Me siento eufórico. Parece que no voy a tener que estar pendiente de los tiempos de corte. ¡¡¡Pero que ingenuo!!!

Salimos del avituallamiento con las fuerzas renovadas y continuamos la ascensión. Hace ya algunos kilómetros que coincidimos con Sonia Weber, corredora del “Grup de Muntanya Calp” con la que hemos coincidido en varias carreras. Cruzamos el famoso “Forat del Bernia” y llenamos nuestra alma con las maravillosas vistas que nos ofrece la Montaña. Sonia va unos 50 metros delante de nosotros y de repente nuestros sentidos se ponen a mil. Una piedra de tamaño considerable impacta, entre ella y nosotros, justo en el centro de la senda que vamos siguiendo. Ese sonido seco, que espero no volver a oír jamás, nos recuerda lo vulnerables que podemos llegar a ser en la montaña. Si esa piedra hubiese alcanzado a alguien … Decidimos pasar lo más rápido posible ese tramo y poco a poco nos vamos tranquilizando.

Nos enfrentamos ahora a la parte, para mí, mas bonita de la carrera. Después de una fuerte subida nos plantamos ante el “Portixol”. Para salvarlo guardamos los bastones y empezamos a trepar. Si, lo he dicho bien, trepar, porque tenemos que utilizar manos y pies para poder avanzar. Una vez salvado el Portixol comienza el cresteo hacia la cima del Bernia. Cadenas, cuerdas, pasos de vértigo … ¿Se puede pedir algo mas? Pues sí, hay algo más, porque todo lo que sube baja y la bajada del Bernia es una señora bajada.

Llegamos al “Fort del Bernia”. Es a partir de esta zona donde tengo marcado que hay que empezar a trotar, pero tengo un fuerte dolor en la rodilla y las piernas no me responden. ¡¡Otra vez, y en el mismo sitio!! ¡¡¡Joder!!! Sigo caminando y mi cabeza empieza a buscar excusas para la retirada… “no estabas preparado”… ”la Bernia es demasiada montaña para ti”… “otro año será”… “no puedes correr y te van a cortar”…Vale, no puedo correr, pero puedo andar y andar muy rápido y esta vez no tengo las sensaciones de mareo que me llevaron a la retirada hace dos años justo en el avituallamiento al que me dirijo. Así que me pongo a caminar, Jesús y Jota hace tiempo que se han perdido por delante. Espero que se den cuenta que voy tocado y no pongan en riesgo su carrera. En el avituallamiento del Kilómetro 37 están los dos esperándome. Le digo a Jesús que voy bastante tocado, que lo voy a intentar pero sin correr tengo claro que no voy a llegar al corte del Kilómetro 44. El reloj dice que mi hora de llegada al punto de corte está prevista a las 16:10. Me faltan 10 minutos. Me tomo un paracetamol, un par de caldos calentitos y salgo antes que ellos. Me alcanzan pronto y Jesús me comenta que estará esperándome en el punto de corte hasta que le obliguen a salir.

A partir de aquí es una lucha constante contra el crono. Me voy forzando a “correr” pequeños tramos. Poco a poco se van haciendo mas largos. Ya estoy en tiempo de corte y tengo la ventaja que no hay cuestas arriba que ralenticen demasiado el ritmo. Sigo andando-trotanto a ritmo de “ultratrail”. Un par de kilómetros antes del corte veo a Jota. Está destrozado. Los pies le están matando. Le digo que se ponga detrás y que me siga pero le cuesta mucho. Me pide por favor que me vaya y sigo hacia delante con la esperanza de que pase el corte. En este momento el reloj marca que pasaré por el a las 15:45 y así es, llego al corte con 15 minutos de antelación. Allí, además de Jesús, está Méndez esperándonos. Le digo a Jesús que Jota viene tocado, que le espere hasta que pueda que yo voy a salir, pero mientras se lo estoy diciendo aparece Jota. Nos pide que salgamos, que no sabe que va hacer y que le quedan 10 minutos para intentar solventar lo de los pies y tomar una decisión. Yo salgo delante y Jesús se espera un poco. Jota está con Méndez y le ayudará en todo lo que pueda, así que Jesús sale también.

Comenzamos otra subida, vamos en silencio pensando que decisión habrá tomado Jota cuando desde abajo oímos una voz que grita “¡¡¡numerarse!!!” a lo que rápidamente Jesús contesta “uno” y yo contesto “último”. El número dos es Jota. (es el grito de guerra que nos acompañó toda la Perimetral). Que tío mas grande. Ha decidido continuar. Me comenta que cuesta arriba no le duele tanto y que se ha tomado un analgésico a ver como lo va. Me siento feliz y verle renueva las fuerzas del grupo. Así encaramos los tres Kilometros que separan el punto de corte con el avituallamiento que se situaba en el Kilómetro 47. Jesús esperándonos para no sacarnos mucha distancia, Jota, bastante recuperado, trotando apenas el terreno se lo permite y yo intentando que no se me vayan mucho. Llegamos casi juntos, me siento y pido un poco de caldo. Miro el reloj y me marca que, para el próximo avituallamiento y punto de corte en Senija la hora aproximada de llegada serán las 19:20. Le comento a Jesús que vamos bien, que el corte es a las 20:00 y que hemos recuperado mucho tiempo, pero entonces….. Jesús me saca de mi error. ¡¡El corte no es a las 20:00 es a las 19:00!! Y lo primero que tenemos después del avituallamiento es una subida que asusta.

Afrontamos las primeras rampas de la subida juntos pero pronto tengo que bajar el ritmo. Tengo que regular, de nada serviría desfondarme en la subida, ya que una vez hagamos cima, el resto de camino hasta Senija es un sube-baja pero siempre en bajada (que difícil se me hace explicar con palabras algunos recorridos 🙂 🙂 ) y es aquí donde tengo que intentar comerle minutos al reloj. La estrategia es la misma que para el otro corte, ellos me esperaran en el avituallamiento todo lo que les dejen esperar. Poco a poco voy viendo como Jesús y Jota se van. En la lejanía veo como adelantan a una corredora. Llevamos cerca de 11 horas de carrera y temo que la batería del reloj me gaste una mala pasada. Lo necesito para poder controlar el corte, así que lo pongo a cargar sabiendo que tengo que darlo todo. Las bajadas las hago todas corriendo y, en los llanos y repechos, intento caminar lo más rápido posible. Cada vez veo más cerca a la corredora que han adelantado Jesús y Jota y eso me va motivando. Cuando el indicador de carga del Garmin me dice que está al 50% lo quito de la base de carga. En la misma medida que el ritmo medio de carrera ha ido mejorando las previsiones de llegada a corte lo han hecho también. Estoy en tiempo minuto arriba minuto abajo. Cuando quedan un par de Kilómetros para llegar a Senija alcanzo a la chica que llevaba delante. Me comenta que ella se va a quedar en Senija que no va a continuar y me pregunta que voy a hacer yo. ¿Qué que voy a hacer? Voy a darlo todo para llegar al corte y a partir de ahí llegaré a Benissa, sí o sí, dentro de tiempo o fuera pero si paso el corte llegaré seguro.

A la entrada de Senija esta Méndez esperándome. Me dice que Jesús y Jota iban a salir ya, y que me queda muy poco al avituallamiento. Vamos corriendo y consigo llegar al corte con 10 minutos de antelación y en el avituallamiento están, como no, Jesús y Jota esperándome. Me emociono al llegar y verlos, tengo que tragar saliva, no quiero que se me note. También hay muchos miembros de la organización dándome ánimos y diciéndome que este año sí. Sí, ahora sé que este año sí llegaré a Benissa y llegaré gracias a que dos titanes han estado todo el día cuidando de mí, esperándome, bajando ritmos, arriesgando su propia carrera para hacer que yo consiga la mía. ¡¡Muchas gracias!!

Salimos de Senija y le pregunto a Jesús como es el recorrido que queda. Me comenta que queda una subidita y un par de tachuelas. Oímos los aplausos que recogen a la corredora que he adelantado. Ha llegado a tiempo de corte pero su decisión ha sido quedarse porque a los pocos minutos tengo a los escobas pegados a mi espalda. Y por si nos faltaba algo, se cumplen con exactitud las previsiones y sobre las 19:15 comienza a llover y ya no dejaría de hacerlo durante el resto de la prueba. No es que llueva con mucha intensidad, pero si lo suficiente para hacer que el terreno se vaya mojando. Afrontamos la primera “tachuela” todos juntos, voy distrayéndome con la conversación que llevan los escobas. Son corredores y hablan de sus proyectos, sueños…. a mitad de la “tachuelita” ya voy acordándome de la familia de mi cuñado Jesús. Si esto es la tachuela ¿Cómo será la subidita?. Los escobas nos informan que vamos a hacer una bajada muy técnica y que conforme está el terreno puede ponerse un poco peligrosa. Y no se equivocan. Vamos los tres juntos, como toda la carrera nos numeramos, Jesús es el uno, Jota el dos y yo el último. La verdad que el terreno está complicado. Jota cae un par de veces. Yo intento quitarle hierro al asunto y me pongo a bromear. Voy soltando todas las chorradas que se me van ocurriendo y poco a poco conseguimos terminar la dichosa bajadita. A estas horas ya hemos encendido los frontales y las luces de los otros corredores delatan el camino que nos queda por recorrer. Por delante tenemos la “subidita”. Empiezo a subir a mi ritmo. Jesús y Jota se van, yo tengo que regular. A mitad de subida está Sonia. No había coincidido con ella desde que me adelantó en la bajada del Bernia. Está con su marido, comiendo y bebiendo algo. Necesita reponer un poco las fuerzas. Los escobas se quedan con ella y yo sigo mi camino, a mi ritmo. Voy mirando hacia atrás y las luces cada vez están más lejanas. Ahora estoy solo, ni luces por delante ni luces por detrás. Una nueva “tachuelita”, control de paso, y ya todo para “abajo” hasta Senija. Voy esforzándome. Me gustaría terminar la carrera dentro del tiempo establecido. Bajo andando pero muy rápido, correr sería una temeridad conforme está el terreno. El reloj me marca el paso por el último avituallamiento pero no está. Me viene bien porque así me marca la hora de llegada en meta y las previsiones son buenas. Me dice que a las 22:03 en meta, pero no me preocupa, sé seguro que esos tres minutos los voy a recuperar.

Paso por el último avituallamiento, casi no paro, repongo el agua les doy la alegría a los voluntarios de que soy el penúltimo, que el cierre de carrera está muy cerca y sigo. El terreno empieza a ponerse propicio para correr. La meta está cerca, las sendas se convierten en caminos y los caminos en carreteras. No paro de trotar todo el rato y alcanzo a otro corredor. Va muy tocado. Nos saludamos, animamos y seguimos cada uno como puede. Tengo Benissa delante, estos últimos Kilómetros me han puesto las emociones a flor de piel.

Veo a lo lejos la carretera que hay que cruzar para llegar a Benissa y me parece oír un silbido. Lo vuelvo a oír, sino fuera por que…. diría que es el que suele hacer mi hijo Josep y que a veces tanto me molesta. Ahora sí que tengo que tragar saliva. Ahí está él, solo, mojándose, esperándome a la entrada del pueblo, que más se puede pedir. Nos abrazamos y empezamos a subir una cuesta bastante empinada. Le pregunto si queda mucho y me dice que una vez subamos esa cuesta, callejearemos un poco y a meta. Miro hacia arriba de la cuesta y justo al final veo que están Conchi y Méndez esperándome. Me abrazo a mi mujer. La meta está muy cerca pero yo tendré que callejear un poco antes de llegar.

Por fin, y después de 15 horas y 53 minutos entro en meta, bastones en alto, gesto de rabia y la mirada al cielo. ¡¡¡Adrián, va por ti!!!

El dolor es pasajero, la gloria es eterna
Nos vemos en las montañas
Old runners never die

Gosa

73 km

Nombre Categoría Tiempo Puesto General Puesto Categoría
Jesús VETERANO 15:39:23 105 42
Jota MASTER-M 15:39:33 106 11
Gosa VETERANO 15:53:20 117 50

42 km

Nombre Categoría Tiempo Puesto General Puesto Categoría
Christian VETERANO 5:53:31 49 22

Corretrail 2018 – Corral de Calatrava (11-Marzo-2018)

Soy más de hechos que de palabras escribo desde el corazón intentando plasmar las experiencias vividas en cada carrera!

11 de marzo
9:55h de la mañana
Corral de Calatrava
Corretrail 2018

Estaba esperando junto a unos 500 corredores el pistoletazo de salida habían dado lluvia pero de momento no caía una gota.😀 Se celebraba la V edición está vez con tres distancias

9k principiantes
16k corta
28k larga
Yo me había inscrito a la de 16k.

A falta de un 1′ empezó una tormenta de granizo.😏 Empieza la carrera y pienso toca darlo todo…vas a sufrir como nunca…lo tuyo no es la montaña…no conozco el recorrido y estoy empapada…pero no sé de donde saco la fuerza y tiro palante como los Alicante!

A medida que van pasando los km voy sorteando piedras…barro…agua…lluvia…y sin poder levantar la mirada del suelo por miedo caerme…hubiera sido lo normal en mi caso 😅

Las piernas me iban respondiendo pero las manos no las notaba, las tenía empapadas y congeladas tenía que distraer mi cabeza para no rendirme iba por el km 5 y aún faltaba lo mejor!

Los caminos de campo estaban totalmente embarrados y llenos de charcos parecía a veces que fuéramos por el cauce de un río no sabíamos por dónde correr si te salías del camino medias los pies a hasta los tobillos de barro parecía más un #spartan que un Trail.

Hacía sólo unas semanas que habían contactado conmigo para «embarrarme» en esta aventura este año la organización

Iban a dar unos premios a tres mujeres por su labor como madre…trabajadoras y corredoras y me habían propuesto participar en este evento ya que había sido una de las candidatas como corredora ejemplar. 😊

Sinceramente tengo que reconocer que me halagó muchísimo el hecho de que quisieran contar conmigo pero a la vez sentí incluso vergüenza. Nunca en mi entorno han valorado mis madrugones. Mis entrenos. Mis logros. Correr 42km y al día siguiente ir a trabajar como el que ha pasado un fin de semana en un spa. Entonces pensé ¿por qué no me lo voy a merecer?

Llegamos a la zona de avituallamiento cogí un plátano y continué corriendo, venía una subida y empecé a adelantar a otros corredores que preferían subir andando poco a poco logré llegar hasta arriba y empecé a bajar recuperando y sin dejar de mirar al suelo.

Durante la bajada me alcanzaron un par de chicos que les había pasado en la subida y me saludaron, me enganché a su ritmo los iba aguantando, íbamos hablando de otras carreras pasamos por una de las zonas más bonitas a la izquierda quedaban los castillos.

Faltaban sólo 3km e iba aguantando el ritmo de estos chicos que me animaban a que siguiera con ellos, íbamos a to trapo por debajo de 5′ no notaba ningún dolor sólo cansancio, pasamos a algunos corredores que incluso bromeaban con que les lleváramos a ellos en brazos al vernos ir tan «frescos», así llegamos hasta el pueblo ya se veía el campanario y me salía la sonrisa pisando la alfombra roja que había colocado la organización para adornar la entrada en meta, escuché al Speaker «por ahí viene Majo vamos que lo has hecho genial Enhorabuena!!» El granizo, el agua, el barro, el frío,… nada había impedido que disfrutara de Calatrava, crucé la meta y pensé valió la pena!! Abracé a los chicos y les di las gracias!

Necesitaba entrar en calor estaba empapada y seguía lloviendo, fui a recoger mi bolsa del corredor que llevaba un polo y una sudadera técnica. Una pasada. Y escuché de nuevo al Speaker «Enhorabuena Álvaro» me asomé y vi que también la había acabado con su condromalacia rotuliana, está muy fuerte, otros con lo mismo no pueden correr!

Me fui a darme una ducha caliente y a cambiarme para ir a la carpa que había preparado la organización con más de 150kg de carne para dar de comer a todos los corredores que quisieran asistir a la entrega de trofeos y los premios #mujercorretrail.

Llegó el momento de la entrega de premios #mujercorretrail aquí simplemente puedo dar las gracias todos los que quisieron que yo fuera la elegida para recoger el premio de todas las mujeres que son unas luchadoras que compaginan familia, trabajo y el tiempo que otros utilizan para descansar nosotras lo utilizamos en entrenar!

Que no importa la edad…ni el físico…ni los malos momentos…no dejéis de luchar por vuestros sueños! 2° clasificada vet femenina

Una sorpresa que me alegró aún más!

Me voy de Corral de Calatrava con un montón de recuerdos, trofeos, cariño y amigos!

Gracias especialmente a los grandísimos anfitriones Manuel y Andrés!

¡Volveremos!

MaJo

Enlaces sobre esta prueba

Nombre Categoría Tiempo Puesto General Puesto Categoría
Majo Vet Fem 1:43:10 94 2
Álvaro Vet Masc 1:49:17 119 13

Sueños. 36.

“Si no sabes que cuando canta Sinatra en Washington la Casa Blanca en pleno se traslada hasta el teatro es que no sabes nada ni de Sinatra ni de Washington”.

Como si para mí fuera un baldón desconocer la vida del cantante y los entresijos de la Casa Blanca. Sí, había leído historias de cuando Ava Gardner, entonces casada con Sinatra, bajaba las escaleras del hotel Palas en Madrid, después de haber recorrido tablaos y tabernas con el torero Dominguín, envuelta en su abrigo de piel que abría mostrando su desnudez y dejando boquiabiertos a los muchos admiradores que se agolpaban en los salones del hotel ansiosos por ver a su ídolo. También sabía de los chismes que circulaban por los burladeros de Washington sobre Kennedy, Jacqueline y Marilyn. Pero a mí me interesaba bien poco todo eso. Apenas como una curiosidad. Lo que a mí me interesaba desde hacía tiempo y me seguía interesando era ella. Ni Jacqueline ni Marilyn y mucho menos aún Sinatra y Dominguín. Pero ¿por qué me diría aquello a la vez que se desembarazaba de mis brazos?

Fue su manera de decirme que le quitara las manos de encima aquella rubia que me había costado tantos años llevarme al huerto.. Más clara no podía ser. Me gustaría o no pero lo dejaba bien claro. Lo cual siempre es de agradecer. Si algo aborrezco es la ambigüedad. Así, al menos, sabe uno a qué atenerse. Ni siquiera aquella noche pasamos a mayores. Apenas unos besos, un deslizamiento manual por sus sinuosos contornos y poco más. “Es mejor que todo siga como hasta ahora”, se limitó a decir.

Habíamos coincidido en otros viajes mucho tiempo antes cuando nuestros compromisos morales nos ataban más de lo que estábamos dispuestos a sobrepasar. Pero en aquella ocasión todo había resultado mucho más fácil. La misma ciudad, el mismo hotel y los dos solos. La ocasión era única.

Su propuesta era bien clara. Quería que fuéramos al teatro. Sería una de las pocas veces que podríamos escuchar a Sinatra. Primero porque daba la coincidencia de que estábamos en la capital del país, donde él actuaba, y en segundo lugar porque ya le quedaba poca mecha al cantante. En una actuación reciente la “pájara” le había hecho olvidar las letras de canciones que llevaba cantando muchos años.

No podía imaginarme que desaprovecháramos ocasión tan singular de dar rienda suelta a nuestros deseos reprimidos durante tanto tiempo. Quizás ella pensara que la actuación de “La Voz” ya no podría volver a repetirse para nosotros y sí, en cambio, nuestro encuentro. Quizá la asistencia al recital fuera solo un pretexto para posponerlo. Quizá pensara, ¡quién sabe! Que era mejor mantener esa permanente situación de deseo no satisfecho para evitar que se desvaneciera el hechizo de lo desconocido, de lo prohibido, que durante tantos años había alimentado nuestra mutua atracción. O quizás acabara de descubrir que sin todos los elementos que dificultaban nuestra relación hasta ahora, y que realmente la estimulaban, había desaparecido la razón principal de nuestra fascinación.

El caso es que, con desgana, ¡qué coño me importaba a mí Sinatra!, me vestí.

Ella ya lo había hecho. Nos fuimos al teatro. Llegados allí en una noche fría, vimos aglomeración de gente en las proximidades. Encima de las puertas de entrada al vestíbulo un gran cartel luminoso visible desde lejos no cesaba de parpadear.

“Suspendida la función por indisposición del artista”.

San Juan, 28 de febrero de 2018.
José Luis Simón Cámara.

Retazos. 27.

Monólogos en el bar.

Ojeando el periódico en el rincón más cobijado de la barra del bar donde me sirven el “ristreto” a mi gusto, con el vaso de agua, como en las cafeterías romanas, se sienta en el taburete de al lado del mío un señor de unos 80 años, al menos esos aparenta, con pinta y modales de antiguo agricultor, asiduo en sus visitas mañaneras. Aparta el periódico deportivo que tiene sobre la barra delante de los ojos y pide el café con leche.

En la televisión el programa de Susana Grisó entrevista a un tal Lluis Bassat, icono de la publicidad, catalán. Apenas se escucha la conversación entre el movimiento de vasos y bandejas, el arrastre de los taburetes y, sobre todo, el familiar ruido de la cafetera cuando esa membrana externa calienta la leche. Frases sueltas como “¿Qué le parece a usted el veto del ayuntamiento de Girona a la entrega de premios por el rey?”

–“¡Lamenteibol, como diría Forges”.

Forges está hoy y ayer en boca de todos porque acaba de subir al olimpo de sus dibujos.

Poco después, eran ya casi las 9 de la mañana, en la calle se escuchan los pasos precipitados de los padres que llevan a sus hijos al cole con un poco de retraso, comienza una tertulia donde el primer tema del día es la citación judicial del exmayor Trapero, hasta hace unos meses responsable de los Mossos de escuadra o fuerzas autonómicas de seguridad de Cataluña.

Mi vecino en un soliloquio, pues no va dirigido a nadie en concreto dice:

“El carro está atascado y no hay quien lo desatasque, ni para un lado ni para otro. Solo marear la perdiz. ¡Qué hartura! Por la mañana, por la noche, a todas horas, todos los días lo mismo”.

No sé si antes o después le pregunto al camarero:

–¿Cuántos grados había esta mañana cuando llegabas al bar, Pepe?

Pepe suele abrir el bar hacia las 5 de la mañana. Enfrascado en la máquina de café no me ha escuchado. Su mujer le dice:

–“Te están hablando, Pepe”.

–Perdona, Simón, no te escuchaba.

Le repito la pregunta.

–“5 grados. Parece que ha nevado algo otra vez en la montaña”.

Como si no escuchara sigo hojeando el periódico. Otro cliente pide cambio al camarero para seguir echando monedas en la máquina tragaperras. La mujer del camarero le pregunta si hace falta algo más del mercado y así van pasando los minutos. Entra entonces un chico que fue amigo de mi amigo Chimo, muerto ya hace más de un año. Siempre lleva una bolsa de plástico en la mano con algo dentro, no sé si alguna botella, alguna verdura. Más bien, pienso, lo primero, porque parece consistente. Nunca la suelta de la mano. Sin pedirlo le ponen siempre un chupito de wisky en vaso fino y pequeño. Deja el dinero justo sobre el mostrador, se bebe el chupito, saluda y se va con su marcha siempre un poco renqueante. Poco después, nunca suelo estar más de 15 minutos, sigo los pasos del último que ha salido y atravieso la plaza o bien en busca del periódico, si es día de comprarlo o me dirijo al coche para regresar a casa.

San Juan, 26 de Febrero de 2018.
José Luis Simón Cámara.