Liga carreras A To Trapo. Resultados 5 K (Septiembre-2020)

Hola a todos/as

Ya tenemos los resultados de la primera carrera de la liga A To Trapo, en la que empezamos con un 5 k para calentar motores… y aunque ha habido algún malentendido respecto a fechas y demás, vamos a ver si podemos aclararlo.

En esta primera prueba había quedada en el punto de encuentro de A to Trapo a la que fuimos unos cuantos, pasamos el puente y salida haciendo nuestra típica bajada, desde el principio José se puso en cabeza, y Tiki a rebufo, pero José está muy fuerte y ganó con un tiempazo, Tiki no se quedó corto y seguido entró Paco Galindo, que lástima que no hubiera más gente porque hubiera bajado aún más ese tiempo… luego hemos ido recibiendo los resultados de todos/as vosotros/as.

La clasificación de la primera prueba, la tenéis a continuación,

Enhorabuena a Abel porque ha corrido mucho mucho, y de igual manera enhorabuena a Paco Galindo que ha demostrado como se cumple años y cada vez se corre más… José Antonio, Jorge, Ángel… vamos que todo el mundo ha puesto toda la carne en el asador 🙂 …  como explicábamos en las normas la clasificación se hace con la marca ponderada.

Para obtener la marca ponderada, se tiene en cuenta el sexo y la edad, es una tabla que saca la parte master de la federación comprando una serie de tempos del año anterior, así veis que a veces entre tiempo realizado y ponderado hay más de 5’ de diferencia y otros que no hay casi nada:

Por ejemplo según la edad de Abel, la mejor marca en su rango de edad son 13:46, y el está en el rango del 75,74% de las marcas, en cambio el que menos diferencia hay la mejor marca de su rango de edad son 12:39 y con su marca está en el rango de 53,41%… aquí tenéis el enlace por si queréis comprobarlo, que me puedo haber equivocado: http://www.mastersathletics.net/index.php?id=2595

Para los de trail se eligió un circuito que conocéis muchos en el Cabeçó… Animaros los que os apuntasteis y no habéis corrido por cualquier circunstancia…

Y ahora las dudas que han ido surgiendo:

Se puede correr tanto montaña como asfalto, pero solo valen los resultados de una sola prueba… en esta primera prueba se puede haber corrido asfalto y la siguiente en trail o al revés? Por supuesto que sí, no hay que olvidar que el objetivo de esto es tener un objetivo que tan falto de ellos estamos en estos tiempos y sobre todo pasarlo bien…

Se ha puesto una prueba cada mes pero se dan 48 horas para hacerlas por lo que se pueden correr/andar los km que tocan, quiere decir que si andas los 10 km en dos horas, se pone el tiempo conseguido y ya se ha participado.

Y se ha puesto en un fin de semana para correr todos/as más o menos al mismo tiempo, normalmente las carreras se corre tal día a tal hora, aquí se dan 48 horas para hacer la  prueba…

¿Es obligatorio correr todas las pruebas? Por supuesto que no, si no puedes no corres y a la siguiente.

Por cierto, si no te has inscrito puedes hacerlo cuando quieras, solo que te incorporas con la prueba que toque.

¿Como se puntúa?, se reparten tantos puntos como participantes hay en cada una de las modalidades (asfalto o trail) … como esta vez solo 4 han hecho trail, pues solo hay 4 puntos, podía haber sido al revés… desgraciadamente es que las marcas de trail no son asimilables a las de asfalto, y no hemos encontrado la forma de poder asimilar los tiempos…  si alguien tiene otra idea, para la siguiente liga se tendrán en cuenta

Próxima prueba: Bueno lo dicho lo primordial es pasarlo bien y tener objetivos, por los tiempos de los 5 k hay gente que esta muy en forma, la siguiente será el 10 k entre el 10 y el 11 de octubre… una vez hecha la prueba cumplimentar el siguiente formulario para enviar vuestro resultado: https://forms.gle/Bgz8ruMR9iYDxLSx5

El presi nos ha dicho que al coincidir con el puente de octubre, y como la prueba de trail hay que hacerla en el circuito que se indicará, el trail se podrá hacer a lo largo de la semana o sea del 5 al 11 de octubre, pero solo la de trail.

A seguir disfrutando de darle a la zapatilla 🙂 … la semana de la siguiente prueba (recordar 10 y 11 de octubre) habrá quedada el domingo y se pondrá circuito de trail…

Epílogo al poema de Gilgamesh y otros retazos.

Tras esta última entrega del poema de Gilgamesh reconvertido en recuerdo literario, en la medida que me alcanza, de nuestra amiga Mercedes, voy a intentar guardar un tiempo de silencio para descanso de mis pocos y selectos lectores, sobre todo amigos, que han tenido la paciencia y constancia de seguir mis devaneos por esos mundos del pasado y del presente.

No sé si lo conseguiré porque, rodeado de este mundo tan excitante por tantas razones, tendría que permanecer encerrado, harto difícil para mí, y con todos los sentidos, los cinco, dormidos, para no emitir alguna señal ante tanto estímulo.

Aunque no lo consiguiera os prometo silencio.

Me guardaré lo que “haiga”, como decían los viejos de mi pueblo, yo ya estoy empezando a reemplazarlos, aunque algún día, como un chaparrón, os caigan encima todos juntos.

Hasta entonces, un abrazo.

San Juan, 27 de agosto de 2020.
José Luis Simón Cámara.

Serena furia

Ya sé que a veces nos desborda la furia por tantas cosas…

Porque a tu hijo lo han despedido del trabajo. Porque tu amigo, aquel sin el que no ibas a ninguna parte, ya te ha abandonado hace tiempo. Porque anoche la inquietud y el calor ayudados por los mosquitos no te han dejado descansar a pierna suelta. Porque los hijos de puta que andan sueltos por casi todas partes.

Porque el encargado de trasladar los muebles a otro sitio te ha llamado diciendo que no podía de ninguna manera cuando tú ya lo estabas esperando con la puerta abierta. Porque ese dolor intermitente de espalda, que por un tiempo te había olvidado, ha vuelto a la carga. Porque no sabes por qué te has levantado con el pie izquierdo. Porque el Gobierno de turno, siempre el gobierno, ¡menos mal!, al menos tenemos a quien echarle el muerto. Porque acabas de enterarte, aunque ya lo suponías y no te ha sorprendido tanto como podías imaginarte, de que efectivamente aquella sospechosa licencia de obras había sido resultado de unas comisiones. Porque las farmacéuticas, como por otra parte han hecho siempre, están interesadas en sus balances de beneficios y hacen caridad con los países del tercer mundo de medicamentos, eso sí, ya caducados. Porque muchos políticos, algunos ya en prisión, después de encabezar campañas de recogida de dinero para auxiliar a países destrozados por huracanes, se lo hayan embolsado en sus cuentas particulares. Porque aquel desvío del tráfico por la circunvalación en nombre del bien público haya sido para evitar los ruidos en la calle del alcalde.

Porque aquella licencia de ocupación de la vía pública a determinados bares haya sido para asegurarse los votos de sus dueños y familia.

Porque… ¡Hay tantos motivos para la furia!

Pero seamos eclécticos.

También los hay, si no para la dicha, para la felicidad, términos de cuya correspondencia con la realidad algunos dudan, sí al menos, tampoco para la resignación, eso faltaba, que el poco o mucho tiempo que vivimos tuviéramos que estar resignados, antes que eso, siempre, siempre, prefiero la rebeldía. No es que la prefiera, es que me rebelo ante la resignación. Ya ha pasado el tiempo de ser esclavos. ¿Ante quién? ¿Qué dios ni patria ni rey va a sojuzgarnos? Ya parece algo trasnochado aquel grito, pero por si acaso lo repito a los cuatro vientos: ¡Fuera las cadenas!, ¡Abajo las cadenas! Seamos o, mejor, sintámonos libres por una vez en la historia. También sé que desde Espartaco y seguramente desde mucho antes, quizá desde los sumerios o desde los egipcios, desde cuando se produjera el primer abuso, el rayo de la furia, de la rebeldía, de la justicia, prendió en el corazón de sus víctimas y de sus testigos hasta convertirse en un clamor irresistible que acabó en casi todos los intentos, en el fondo fracasados, de eliminar aquellas injusticias que los provocaron. También hay motivos, decía, si no para la dicha, sí al menos para la calma, para la serenidad. Para poder ir viviendo sin querer morir de vez en cuando.

¡Cómo no voy a recordar aquella historia de un longevo rey árabe que, haciendo recuento de sus momentos de felicidad después de gobernar en paz sus reinos durante más de 60 años, le sobraban los dedos de una mano para contar las horas que la había alcanzado!

La furia puede librarnos de más explotación, la calma hacernos más llevadera la existencia. Quizá una adecuada dosis de ambas pueda ayudarnos a vivir sin hincar la rodilla ante nadie y a sonreír de vez en cuando.

San Juan, 26 de agosto de 2020
José Luis Simón Cámara.

Desde el más allá. 13.

XIII

— Así como Ea, para no revelar la decisión secreta de los dioses de provocar el Diluvio, se la contó a una pared de cañas para que Utnapishtim la escuchara al otro lado de la pared, se la cuento yo a esta pared de papel para que tú, tras ella, vuelvas a recrearte en esta historia que, asidua devoradora de libros, desconocías hasta aquel viaje en el que vine cargado con reproducciones de las tablillas de arcilla escritas en cuneiforme y depositadas en el British Museum de Londres.

— ¿Cómo quieres, amigo mío, que me recree, que me contente, cuando ahora ya nada puede volver atrás? Igual que Enkidu no puede ya volver a abrazar a su amigo con el que ha corrido tantas aventuras, porque lo ha raptado el Infierno, así nosotros ya no podemos volver a abrazarnos. Ya sé que tú te refieres a la ausencia de dolor, a la ausencia de deseo. Así es. ¡Qué más da comer dulces y miel, como los niños que apenas han vivido un día, que beber agua pútrida o llorar sobre una cuerda? Todo aquí está impregnado de tristeza. La sonrisa, la risa, la alegría, son palabras de cuyo significado se ha perdido la conciencia. Todo es como en blanco y negro. Más bien negro. Esa profusión de colores a los que nuestros ojos estaban acostumbrados ha desaparecido del horizonte monótono, gris, nublado. Nunca imaginé que aquella descripción tan triste hecha por Enkidu a Gilgamesh del más allá, que tanto me impresionó, que tanto me cautivó, se acercara tanto a la realidad que desde mi anunciada muerte estoy experimentando. Sí, amigo mío, sé que todas estas cosas que te digo, únicamente van a servir para aumentar tu triste visión de la vida a pesar de tu irresistible optimismo ante la misma. Quiero con ello animarte, imitando a Siduri, la tabernera, a que aproveches hasta el último reducto de la vida, a que no pierdas ni un minuto en la búsqueda de la felicidad, de la amistad, del amor, del cariño. Abraza cuanto puedas porque luego la soledad sin brazos, se abalanzará sobre ti. Ama cuanto puedas. Si de algo me arrepiento es de no haber amado más aún a todos mis seres queridos. De no haber prodigado más abrazos. Sabes que no era precisamente muy efusiva. De haber controlado tantas veces, quizá en su momento fuera lo mejor, los impulsos salvajes de mi corazón.

Ahora, desde aquí, veo que todo aquello, el sufrimiento, la alegría, el deseo, la pasión, se ha convertido en agua que se escapa entre los dedos de la mano.

¡Cuánta razón tenía, ya lo intuía yo en la otra vida, ya lo sabía yo, Siduri, la tabernera! Tenía que ser precisamente una tabernera, claro, que escucha el sollozo de los amantes desesperados gimiendo sobre un tronco de cedro tras beber una tras otra jarras de cerveza hasta caer exhaustos de pena. No encuentro palabras mejores que las suyas, que las que dirigió a Gilgamesh cuando llegó cansado, como el que ha hecho un largo viaje, y desesperado porque la angustia embargaba su corazón, ansioso de la inalcanzable vida eterna.

“Llena tu vientre, vive alegre día y noche, haz fiesta cada día, danza y canta día y noche, que tus vestidos sean inmaculados, lávate la cabeza, báñate, atiende al niño que te tome de la mano, deleita a tu mujer, abrazada contra ti. Ésa es la única perspectiva de la humanidad” ¡Cuánta razón tenía Siduri!

Éstas, amigo mío, son mis conclusiones, conocidos ambos mundos, el tuyo, el vuestro, que también fue mío y el del más allá en el que me encuentro después de atravesar las aguas de la Muerte.

Ahuyenta la angustia de tu corazón y disfruta la vida.

— ¡Oh, amiga mía! ¡Oh, amiga nuestra! Cómo nos consuela, a pesar de todo, escuchar tus siempre sabias y, a menudo, adustas palabras. Porque no sé cómo te las arreglabas, pero envolvías incluso el cariño en modales desabridos. No, no es un reproche, sabemos que era tu peculiar manera de mostrar tu afecto, rara vez de forma efusiva, y, en esas contadas ocasiones, sorprendente. No sé si tendría que ver con tu tierra. Pero ¿para qué hablar de tu origen, de Extremadura, de aquella tierra pródiga en conquistadores? El origen es pura casualidad la mayoría de las veces. Ese lugar icónico en el que basan sus identidad las más antiguas y modernas xenofobias es puro azar. Si tú conquistaste algo no fueron tierras denominadas aleatoriamente ni lenguas, vehículos de comunicación, ni pigmentaciones nórdicas, más bien, o africanas. Sí conquistaste corazones, sí conquistaste mentes, sí conquistaste voluntades. No era innumerable el número de tus amigos pero sí inconmensurable tu relación con ellos. Aquellos cafés tan serenos, poco amiga de alcoholes enajenantes, aquellos paseos tan escasos, aquellos almuerzos, frugales, compartidos, una astillita para Pepe, otra astillita para ti, siempre de mi trozo de pan con anchoa, que me saciaba más que comérmelo yo todo. Aquellos atrevimientos míos acariciándote la rodilla, siempre delante de todos, siempre delante de amigos, nunca a escondidas.

¿Qué vamos a hacer ahora con tu ausencia?

No vamos a darnos arrapones en la cabellera, como hizo desesperado Gilgamesh; muchos de nosotros ya no podríamos.

No cometeríamos la locura de golpearnos contra la pared, ni siquiera de cañas. Tampoco correríamos enloquecidos por la estepa, ya no están nuestras piernas, con contadas excepciones, para dar saltos por trochas y vaguadas.

Nos sentaremos más bien, como hijos de Buda, con los brazos cruzados sobre las piernas, a lamentar serenamente, como Garcilaso, “salid sin duelo lágrimas corriendo”, tu irreemplazable ausencia.

Tampoco convocaremos a los escultores y orfebres para que levanten una estatua que el tiempo y los pájaros cubrirían de olvido.

Eso sí, estarás siempre presente en cada uno de nosotros y esa presencia crecerá cuando podamos volver a reunirnos como hacíamos en tiempos cada vez más lejanos, con esta peste que, como si volviera la Edad Media, nos recuerda la fragilidad humana. Somos como una vasija de barro golpeada contra el suelo.

Mientras uno solo de nosotros esté sobre la tierra, mientras uno solo de los que te han conocido siga vivo, sean hijos, alumnos, amantes o amigos, tu memoria pervivirá aunque no hayas construido murallas, como Gilgamesh en Uruk, ni pirámides como los faraones en Egipto, monumentos que también acaba barriendo el paso del tiempo, como hizo el Diluvio con aquellas hermosas ciudades, jardín de los dioses, como hizo el Diluvio con los hombres, zarandeados como pececillos por las aguas.

Te recordaremos cuando una palabra nueva o la etimología de una antigua surja en nuestras conversaciones, como cuando le preguntabas a Antonio, que lo sabía casi todo, por el origen de una que te traías aprendida. Seguirás entre nosotros hasta que nosotros mismos, como tú, como otros amigos antes que tú, abandonemos este mundo y, como vasijas rotas, volvamos al barro del que surgimos y al que nos reincorporaremos, diluyéndonos, reencontrándonos quizá en esa gran artesa de la tierra.

San Juan, 15 de agosto de 2020.
José Luis Simón Cámara.

Desde el más allá. 12.

XII

TABLILLA XII1

“En aquel tiempo había un árbol plantado a orillas del puro Eúfrates. Una mujer cogió el árbol con sus manos y lo llevó a Uruk. Años después Gilgamesh abatió a la serpiente cobijada en sus raíces y a los pájaros de su ramaje. En cuanto al árbol le arrancó sus raíces y le rompió sus ramas. A su Dama, la pura Inanna, se los entregó para hacerse un trono y un lecho. Fabricó para sí con las raíces su tambor y con las ramas sus palillos. Los llevó a la gran plaza. Al alba, allí, después de la acusación de las viudas y tras los llantos de las jóvenes, su tambor y sus palillos cayeron en el Infierno. Introdujo su mano pero no pudo alcanzarlos. Se habían detenido en la puerta llamada Ganzir, antecámara del País de los Muertos. Gilgamesh lloró, se lamentó amargamente. Oh, tambor mío, Oh palillos míos! ¿Quién me los traerá?

Su servidor Enkidu le dirigió la palabra: Mi señor, ¿por qué tu corazón llora? ¿Por qué haces daño a tu corazón? Yo, hoy, te los remontaré del Infierno. Gilgamesh responde así a Enkidu: Si tú desciendes al Infierno, te aconsejo que atiendas mis instrucciones: no te vistas con ropas inmaculadas, no te frotes con buen aceite del precioso frasco, no calces tus pies con sandalias. No beses a la esposa que amas, no golpees a la esposa que detestas, si no los griteríos del Infierno te capturarían. Enkidu no atendió los consejos de su señor. Los griteríos del Infierno lo capturaron. Por eso no se dejó a Enkidu remontar del Infierno. No lo raptó Namtar (demonio del destino), no lo raptó Asakku (demonio de la enfermedad). El Infierno lo raptó. No cayó en el campo de batalla. El infierno lo raptó. Entonces Gilgamesh, llorando por su servidor, dirigió sus pasos al templo de Enlil y le imploró: Padre Enlil, hoy ha caído mi tambor, han caído mis palillos en el infierno. Enkidu fue para hacerlos subir, pero el Infierno lo raptó. El padre Enlil no le ayudó en este asunto. Tampoco el padre Sin. Gilgamesh dirigió sus pasos a Eridu, a Enki. El dios Enki le ayudó en este asunto. El venerable Ea le escuchó y pidió al héroe, al valiente Nergal:

Héroe, de acuerdo a mis órdenes abre solamente el acceso al Infierno para que el espectro de Enkidu pueda salir del Infierno y pueda informar a su hermano sobre las reglas del Infierno. El héroe, accediendo a sus órdenes, abrió solamente el acceso del infierno y el espectro de Enkidu, como un soplo de viento, salió del Infierno. Se abrazaron y se besaron el uno al otro y se pusieron a hablar con grandes suspiros. Dime, amigo mío, ¿has visto las reglas del Infierno? Dime las reglas del Infierno que has visto. Yo no puedo decírtelas, amigo mío; si te dijera las reglas del Infierno que he visto, te arrojarías a tierra y llorarías. Me arrojaré y lloraré, replicó Gilgamesh. Mi cuerpo, que tu corazón se complacía en tocar, jamás volverá ante ti, los gusanos lo devoran como a un viejo vestido. Mi cuerpo está lleno de polvo, como las grietas del suelo. ¡Ay de mí, gritó Gilgamesh. Y se arrojó al polvo.”

(El lamentable estado de la versión asiria impide conocer el resto del texto. Gracias al relato sumerio se puede saber algo de las preguntas de Gilgamesh y de las respuestas de Enkidu)

— “A aquel que tuvo un único hijo ¿lo has visto allí? ¿Qué hace?
— Se lamenta amargamente.
— A aquel que tuvo seis hijos ¿lo has visto allí?
— Lo he visto. Su corazón se regocija, como el de un campesino.
— A aquel que no tuvo heredero ¿lo has visto allí? ¿Qué hace?
— Come pan como un hombre derrotado, tumbado de espaldas.
— A la mujer que nunca engendró ¿la has visto allí? ¿Qué hace?
— Es arrojada al suelo como un vaso roto: no da alegría a ningún hombre.
— ¿Has visto allí al hombre joven que no había desnudado los pechos de su mujer?
— Lo he visto.
— ¿Qué hace?
— Si tú le ofreces una cuerda para ayudarle, él llora sobre ella.
— ¿Has visto allí a la mujer joven que no había desnudado el pecho de su marido?
— Lo he visto.
— ¿Qué hace?
— Si tú le ofreces una trenza de cañas bien alineadas, llora sobre ella.
— A aquel que fue devorado por un león ¿lo has visto allí? ¿Qué hace?
— ¡Ay, mi mano! ¡Ay, mi pie!, grita amargamente.
— A aquel cuyo cadáver yace abandonado en la estepa ¿lo has visto? ¿Qué hace?
— Su espíritu no reposa en el Infierno.
— ¿Has visto allí a mis hijitos que no vieron la luz del sol?
— Los he visto.
— ¿Qué hacen?
— Ellos juegan junto a una mesa de oro y plata llena de dulces y miel.
— ¿Has visto allí al que no tuvo respeto por la palabra de su padre y de su madre?
— Sí, lo he visto.
— ¿Qué hace?
— Bebe agua pluviosa, agua racionada, de la que nunca tiene bastante.
— ¿Has visto allí a mi padre y a mi madre?
— Sí, los he visto.
— ¿Qué hacen?
— Ambos están en aquel lugar de muerte; beben el agua de este lugar de mortandad, agua pútrida.”

(Una segunda tablilla, también en sumerio, nos ha transmitido el regreso de Gilgamesh a Uruk y la celebración de un ritual funerario)

Aquí podemos dar por concluido este resumen extraído íntegramente de la cuarta edición del Poema de Gilgamesh en Tecnos, con estudio, traducción y notas de Federico Lara Peinado.

San Juan, 13 de agosto de 2020.
José Luis Simón Cámara.

1La presente tablilla constituye una especie de segunda parte o epílogo de la primera, traducida al acadio y que fue añadida al conjunto general del poema hacia el año 700 antes de Cristo.