Gran Trail Aneto-Posets 2017 (21-Julio-2017)

Un pirineo extremo, un recorrido infinito.

Bienvenidos al rey del Pirineo. Altivo, con sus glaciares resistiendo al calentamiento global y sus verdes prados, y sus pinos, y su agua rebosando por cualquier rincón incluso en un año de sequía.

Pues allí nos fuimos dos cuñados bienavenidos, Jose Francisco Gosalbez Iborra (Gosa) y Jesús Santana Ródenas (Jesús jr), con nuestras incondicionales familias a enfrentarnos a un nuevo reto. A un reto formidable, que nos pondría a prueba durante más de 33 horas (con dos noches interminables incluidas). Pero vayamos por partes…

Antes de correr…

Después de haber entrenado este año lo que honradamente hemos podido (siempre menos de lo que nos gustaría), nos embarcamos rumbo a nuestra primera ultra trail pirenaica: 110 km y 6500 m de desnivel positivo. Instalamos nuestro cuartel general en la Casa la Viña de Chía a 15 km de Benasque (más o menos 15 minutos en coche).

Ya tenemos el dorsal y hemos pasado un exhaustivo control de material obligatorio. Hemos firmado un documento declarando que no haremos ningún cambio en la mochila después de la revisión. Nos han puesto un localizador GPS que permitirá seguirnos y saber en todo momento por donde vamos.  Damos nuestro primer paseo por la villa medieval de Benasque, que sería un Chamonix en nuestro país, aunque menos glamuroso y más familiar.

La salida.

Después de un día en el que no parecía pasar el tiempo, entramos en el corralito un poco antes de las 12.00 de la noche. Somos de los primeros en entrar, ya estamos ansiosos por salir. Poco a poco van llegando el resto de los 300 y pico compañeros de aventura. Suena la música, se desgañita el spiker, nos brillan los ojitos, estamos muy ilusionados. El pueblo entero está en la calle, mezclado con nuestras familias y nos arropa. Se apagan todas las luces, encendemos los frontales y salimos por la calle principal repleta de público, aplausos y ánimos… La salida del Gran Trail ha sido uno de los momentos más emocionantes en mi vida de corredor.

La primera noche.

Después de tan emocionante salida y casi con lágrimas en los ojos, la oscuridad de la noche nos devuelve de golpe a la realidad, Ay madre, ¿dónde nos hemos metido?

El nudo en el estómago no es una frase hecha delante de tantos kilómetros, collados, subidas y bajadas… Pero no hay mucho tiempo de pensar ya que tenemos que pasar el primer corte en la Renclusa a 20km y no podemos despistarnos o adiós aventura. La verdad es que salimos más rápido de lo que había calculado, muy concentrados y con las fuerzas intactas. Corremos en todos los sitios en los que se puede y pasamos por los Baños de Benasque en poco más de una hora. Aquí vemos a nuestra familia animándonos por última vez hasta mañana por la tarde que volvamos a pasar por Benasque.  Aquí empieza la lluvia que nos acompañará 5 o 6 horas para darle épica a la carrera. Qué poco apetece mojarse al principio de la noche sabiendo que esto nos hará pasar frío según ganemos altura. Pasamos el corte en el refugio de la Renclusa con desahogo (más de una hora antes del cierre). Un caldito calentito (Aneto, por supuesto), cambio de ropa y después de una bajadita a la zona de Aigüalluts comienza la temida subida al Collado de Salenques. Es larga y pendiente, por un caos de bloques graníticos que dificultan la progresión. Pienso en cómo habrán pasado los primeros casi volando, sin apenas tocar el suelo y la verdad, me cago en mi suerte tratando de no resbalarme con las rocas mojadas por la lluvia. Afortunadamente el granito es áspero como un demonio y la suela se agarra bastante bien.  Amanece en el Collado de Salenques con las nieves del Aneto a la espalda, imposible contar tanta belleza con palabras. Tendrás que ir para verlo tú mismo.

La vuelta al Aneto.

Hace frío. No hay tiempo para la poesía, ni para hacer fotos. Sacamos los guantes, bebemos un poco y tiritando devolvemos una palabra amable a los voluntarios que están controlando este punto de paso. Dos horas antes del corte, y encima se ha hecho de día. Enfilamos una bajada técnica con más bloques de granito y hacia el siguiente collado. Lo superamos por fin y empezamos a transitar por una zona de ibones. Estamos en la alta montaña, por encima de los 2.700 metros y estos lagos son una maravilla. ¡Qué grande es esto y que pequeños nosotros! Paramos algo en el refugio de Llauset y disfrutamos un poco del margen de tiempo que llevamos de adelanto sobre los cortes. De aquí al Collado de Vallibierna una nueva subida empinada. Luego bordeamos dos nuevos ibones que son espejos relucientes. La bajada al refugio de Coronas es pedregosa e incómoda, pero todo se acaba. En este avituallamiento, como en casi todos, varios corredores se retiran reventados y se justifican entre sí los motivos de su retirada. Lesiones, llagas, diarreas… La mitad de los 330 corredores que tomamos ayer la salida se retirarán en algún punto del recorrido.

En Coronas empieza la subida a la Tuca de Estibafreda 2.800 m, que es una novedad en la edición de este año y que nunca se había hecho. Bosque, prados y la luna. La parte final de lo que llaman Sierra Negra recuerda a estar en la Luna o a subir un volcán en los Andes. Es un pedregal inmenso de roca oscura y rojiza con una pendiente considerable. Coronamos y al otro lado del valle se levanta el macizo del Aneto, puesto ahí para que nosotros disfrutemos de su vista. Descendemos el cordal y de aquí a Benasque hay casi 2.000 m de desnivel negativo que acaban por hacerse pesados.  Muy pesados. Casi llegando al río Ésera nos adelantan los primeros corredores de la vuelta al Aneto. Son dos que van charrando entre ellos como si tal cosa…, llegaron juntos a meta después de hacer todo el recorrido juntos.

Hace calor. Llevamos más de 14 horas de carrera y se nos atraganta un poco la llegada al pueblo. En cuanto pisamos sus calles la gente se vuelca en animarnos como si estuviésemos llegando a meta y fuésemos los ganadores. Nos llevan en volandas hasta el polideportivo, allí nuestra familia nos recibe como héroes y nos preguntan 1000 veces que necesitamos, que queremos comer, cómo estamos… Cogemos la bolsa de vida, nos duchamos y cambiamos de ropa.

Estaría bien que la carrera se hubiese acabado aquí, pero aún queda la vuelta al Posets…

La vuelta al Posets, la segunda noche.

Salimos camino al Molino de Cerler por un umbroso bosque con hayas por el que nos cruzamos con cientos de corredores de la Maratón de las Tucas. Nos animamos mutuamente, aunque ellos nos suben la autoestima llamándonos héroes, titanes… Es una experiencia curiosa. Bajamos a Anciles y a Eriste, últimos puntos donde nuestra familia nos espera para animarnos. Aquí comienza un ascenso de 1.800 m positivos en los que nos caerá la noche encima. Armados de valor subimos al refugio Ángel Orús. El paisaje es maravilloso, remontamos un caudaloso río de montaña rodeado de cascadas y saltos de agua. Alguno de ellos muy alto y espectacular. Del refugio en adelante otra vez noche, frío y soledad. Nos agrupamos unos kilómetros con tres compañeros y la conversación ameniza un poco el tramo. De repente, empieza a soplar bastante viento y hasta escuchamos oleaje cuando bordeamos un ibón que no vemos pero sí oímos. La subida al Collado de la Forqueta es directa y explosiva, pero hace tanto frío que no podemos pararnos a esperar a nuestros compañeros y de nuevo estamos mano a mano el Gosa y yo. Una luz nos guía al collado, allí los voluntarios de protegen del frío abrigados hasta los ojos. Nos dan ánimos que se agradecen bastante y un caldo o un café caliente que también se agradece.

El descenso de la Forqueta o collado de Eriste es terrorífico. Gran pendiente, piedras sueltas y en medio de la oscuridad se adivinan unos barrancos fenomenales. Mal sitio para tener vértigo. Pero, por suerte (o no) también se acaba y viene un tramo interminable y aburridísimo hasta el refugio de Biadós. Aquí empieza mi sufrimiento particular, me entra un sueño tremendo y tengo que luchar todo el tiempo para no dormirme. Se alivia algo corriendo o hablando, pero los cuerpos y las cabezas ya no están ni para correr ni para hablar mucho. Descansamos un rato en el refugio de Biadós conversando con los voluntarios, amables y atentos. En todo el tiempo que llevamos de carrera nunca les hemos visto ni una mala cara, ni nos ha faltado una palabra de ánimo. Si al final conseguimos llegar a meta, ellos y ellas tendrán mucho que ver.

Aquí se nos une un corredor de Valencia, que lo está pasando mal como yo por el sueño y entre los dos trataremos de mantenernos despiertos. Quizá debería de haber dormido 10 o 20 minutos en Biadós, pero no estoy seguro de que me hubiese despertado para seguir la carrera. Así las cosas, nueva subida dura e interminable al Collado de Estós. Las estacas con reflectante para señalizar son lo único que vemos en la negra noche. Nos indican por donde sigue la subida, en ocasiones parece que tengamos que subir al mismo cielo y a veces parecen estrellas desparramadas por la montaña. Me cuesta subir y seguirles el ritmo, en algún momento al quedarme solo pienso que si me desvío de la senda me caeré al barranco. Sólo deseo que se haga de día, pero para eso aún queda.

La llegada

Coronado el collado de Estós, nueva bajada, primero técnica y luego interminable por prados y aguazales. Todo el tiempo tengo la sensación de ir por terreno conocido, profundamente guardado en mi memoria, en muchos tramos es cierto y hace años que estuve por aquí, pero en otros tramos es la primera vez que paso y la sensación es la misma. Dejavú? Amanece y llegamos al Refugio de Estós. Es el último punto de control antes de meta, ahora ya se ve la luz (literalmente). Jose intenta llamar a la familia para avisarles que vamos a llegar 3 horas antes de lo previsto y que tengan tiempo de salir de Chía y esperarnos en Benasque.

Parece ser que me he quedado un momento dormido en la silla. Me espabilan mis compañeros, luego de hacerme una foto, y comenzamos la bajada por el valle de Estós con su río tributario del Ésera. Es uno de los valles más bonitos del Pirineo. Siguiendo el agua llegamos al Ésera y por él de nuevo a Benasque. A estas alturas cuesta correr, pero estamos impaciente y al menos trotamos. A la entrada nos cruzamos en un puente con los 1.000 participantes de la media maratón que acaban de salir justo ahora y que nos aplauden y abren paso entusiasmados. Qué subidón.

Bajamos por la calle principal medieval, empedrada y peatonal, se oye la megafonía de meta y nuestras familias salen a recibirnos. Entramos en meta con nuestros hijos acompañándonos y locos de contentos. Besos, abrazos y la gran sensación de haber vencido muchas dificultades y de formar un buen equipo.

Después de correr.

Mari Carmen y Jose, los dueños de la Casa la Viña de Chía nos han tratado fantásticamente y nos han hecho sentir como de la familia. (Si vuelvo a este valle sé dónde tengo que alojarme). Tuvimos la gran suerte de estar 5 días más de vacaciones en el Valle y de hacer algunas visitas y excursiones que os recomendamos. Las 3 cascadas de Cerler y la subida al Plan d’Agüalluts (de día).

Gracias Eva, Jesús, Carlos, Conchi, Conxi, Josep, Merce, Antonio, Paco, Jordi, Steven y a todos los que de alguna manera estuvisteis pendientes de nosotros.

Nombre Categoría Tiempo Puesto General Puesto Categoría
Gosa Veterano A 33:11:29 158 65
Jesús S Veterano A 33:11:29 159 66

V FORD-MOVILSA 10-5K Nocturnos de Mutxamel (25-Agosto-2017)

Viernes, 25 de agosto,19:00 de la tarde, 25 grados mínimo, abro el armario y me dispongo a vestirme con la camiseta de A To Trapo que hoy estreno. El calor y los excesos del verano me tientan a cambiar la camiseta de deporte por un vestido y tacón para ir al bar a tomar una cervecita fresquita. Pero recuerdo que a principios de julio acudí a mi primera Maratón de donación de Sangre y Médula (de carrera aún la tengo pendiente) donde fui afortunadamente premiada con la inscripción para la carrera nocturna de Mutxamel. Debo vestirme de sport, un premio nunca se rechaza.

Acudo a buscar a dos compañeros de trabajo, Alex Alejandra, que se han animado también a retomar el trote en esta carrera y juntos nos acercamos a recoger el dorsal. Por el camino veo a más “A To Trapo” que saludan. Algunos son conocidos, JaimeErnestoJoséGosa, su cuñado Jesús… pero a otros los veo por primera vez y me doy cuenta del gran valor que aporta la camiseta que visto “crear un ambiente familiar en un lugar no conocido”.

Recojo el dorsal y me acerco al punto de encuentro establecido para la foto oficial con la pancarta que sirve como buen recuerdo de la participación en la prueba. De ahí, los más disciplinados comienzan con el calentamiento preciso. Yo mientras tanto, doy unos paseillos y hago unos estiramientos flojos. Soy más de calentar en carrera. Pero de una u otra manera el tiempo pasa rápidamente y sin apenas enterarme se escucha la cuenta atrás y con las 9 llega el pistoletazo de salida.

Comienzo la carrera a ritmo lento junto con Alex y Alejandra, que lleva tiempo sin entrenar y decidimos ir con ella los 5 km. Por delante veo a Gosa con un amigo. Los lugareños les animan al pasar y nosotros 3 nos sentimos saludados por detrás. En el km 3 Pili anima con gran entrega.

Pasito a pasito van cayendo los km y cerca del 4 escuchamos las sirenas que preceden al que será ganador de los 10 km. Nos apartamos a un lado y vemos su cadencia de paso al adelantarnos; un espectáculo digno de observar. Seguimos con nuestro ritmo y poco más tarde nos pasan el segundo, el tercero y el cuarto. Esto no nos desmotiva. Nuestro objetivo es terminar y los aplausos y gritos de la gente al pasar se encargan de ello.

Sobre los 35 minutos de carrera, Alejandra hace entrada con el quinto corredor de los 10 km y Alex y yo seguimos, suave, suavecito, avanzando los km que nos quedan. En esta marcha adelantamos a Gosa y su amigo que mantienen una charla amena y paso constante. Vemos a Pili, que sigue ahí, animando en la subida del km 6 (cómo me gustó escuchar “vamos palentina”).

Poco después un momento de calma. La mayoría de corredores iban por delante y nos quedamos en silencio escuchando las pisadas al choque con el asfalto en una tranquila noche de verano que nada hacía pensar que estábamos en pleno mes de agosto en Alicante.

Al poco volvimos a la civilización y al empezar el km 8 nos cruzamos con José y su hija Estrella (que participaba por primera vez en carrera). Ellos ya lo estaban acabando. Seguimos nuestro paso y tras un último esfuerzo vimos la recta final de la prueba.Con la canción de Human “The killers” y los brazos en alto hicimos la entrada en meta en una hora y 3 minutos aproximadamente.

Mucho antes que nosotros había llegado el resto de corredores.

Sabíamos que nuestro tiempo no era de pódium, ni mucho menos, pero si era un gran avance para retomar el estreno (siempre está la excusa para no empezarlo) y por ello nos sentíamos satisfechos. Aunque la satisfacción del día no quedó aquí.

Se me había informado que el premio por ser la afortunada en el sorteo de la Maratón de Sangre y Médula Ósea consistía además de la inscripción de la carrera en otro detalle. Yo pensé en un detallito entregado en petit comité mientras nos hidratábamos en el avituallamiento de la carrera con los aquarius, pero mi gran sorpresa llegó cuando, previo a la entrega de premios de la carrera, con micrófono en mano Rafa Olivares hizo el correspondiente agradecimiento por la colaboración en la organización y desarrollo de la Donación al Ayuntamiento de Mutxamel, y tras ello Ernesto me entregó una estupenda Cafetera Senseo que ya ha encontrado un lugar perfecto en la cocina de la casa del pueblo.

Por todas estas buenas sensaciones sólo puedo decir que estoy profundamente agradecida y os felicito por los eventos que lleváis a cabo y en el entusiasmo que ponéis en ellos. Este año la jornada de donación fue un éxito y estoy convencida que el próximo año la participación aumentará con creces.

Un recuerdo especial al Presi Jesús que no pudo estar presente físicamente pero si lo hizo a través de las nuevas tecnologías. Un saludo.

Piedad.

5 km

Nombre Categoría Tiempo Puesto General Puesto Categoría
Eva V. VET A FEM 0:32:04 252 47
MªJosé S. VET A FEM 0:32:05 253 48
Patricia P. VET A FEM 0:34:43 283 57
Enrique P. VET A MASC 0:34:45 286 79

 

10 km

Nombre Categoría Tiempo Puesto General Puesto Categoría
Abel VET A MASC 0:36:11 11 5
Muffy VET A MASC 0:38:58 28 16
Jorge L. VET A MASC 0:40:45 45 27
Tomás M. VET A MASC 0:44:29 91 44
Ernesto VET A MASC 0:44:37 93 46
Jesús S. VET A MASC 0:44:48 94 47
Naiara VET A FEM 0:45:13 99 2
Paco G. VET C MASC 0:47:16 128 4
Jaime VET A MASC 0:49:01 152 78
Tista VET B MASC 0:48:59 162 10
Anonio S. VET A MASC 0:51:12 187 90
Rafa O. VET C MASC 0:54:02 213 8
Estrella JUNIOR FEM 1:01:32 260 1
Jota VET B MASC 1:01:31 261 19
Piedad VET A FEM 1:03:00 265 24
Gosa VET A MASC 1:09:26 268 123

Basque Ultra Trail Series: Iruñea – Donostia (4-Agosto-2017)

La Basque Ultra Trail Series es una especie de oda a Shebe Peña, montañero de Tolosa que a mediados del S.XX (en plena post guerra) decidió unir a pie las catedrales de cada una de las capitales vascas y navarra. Con este propósito, se crea un circuito compuesto por las siguientes 4 etapas de larga distancia: Bilbao – Vitoria Gasteiz, Vitoria Gasteiz – Pamplona Iruñea, Pamplona Iruñea – San Sebastian Donosti, San Sebastian Donosti – Bilbao.

Y como no podía ser de otra forma, mi afán y sentimiento por la cultura vasca ha hecho que este peculiar esquema me llamara la atención. Esto y la necesidad de embarcarme en un reto deportivo que marcara el cambio de ciclo vital en el que estoy sumido supuso el impulso a inscribirme en la Pamplona Iruñea – San Sebastián Donosti, un ultra de 120 km y más de 7000 metros de desnivel positivo que recorre las citadas capitales.

Y ahí estaba yo, otra vez, acompañado en un principio del por siempre mentor deportivo, Papá, y en medio del camino de mi apéndice mental, Ignacio, junto con la inseparable Dama y el chofer de la expedición, Jacobo.

Viernes 4 de agosto, 23:59, empieza la cuenta atrás. Nunca me había sentido tan sólo y a la vez tan acompañado en un arco de salida, suena la música, los pelos de punta por lo que estoy viviendo; (casi) sin avergonzarme reconozco que la emoción y el estado meditativo hace que me salten unas cuantas lágrimas, 3, 2, 1 y zorionak por estar donde estamos, vamos a vivir un día épico!

La noche es impresionante, salimos cerca de 150 personas y en los primeros km confirmo que este regalo me va a tocar disfrutarlo en soledad. Me siento libre, empezamos a comer km y a cruzar pueblos, Oteiza es una maravilla, en Larunbe empiezan las cuestas, de camino a Irurtzun, por el km 30 aprox, entra la primera crisis de la jornada: como me toque afrontar desniveles de este calibre la cosa va a estar jodida, pero llegamos arriba y el espesor de la niebla junto con la luna rebosante disipan todos los pájaros de mi cabeza.

El camino a Lekunberri trascurre sobre un escenario de película, Guipuzkoa ya se siente y mi estado de felicidad empieza a ser poco manejable, ¡qué experiencia! Según planeado, desayuno con mi nuevo mejor amigo por unos momentos que conocí en medio del monte, Iñaki, km 50, caldito, pan con tomate y unos frutos secos. Todo va sobre piernas, son las 8 de la mañana y ya llevamos 50 km, mi cuerpo me pide correr, correr, correr y sobre todo, disfrutar. Subo con Iñaki al punto más alto de la carrera, Ireber, ¡impresionante! Desde aquí nos despediremos hasta el día siguiente no sin antes recordar el mejor consejo del día: vive, porque vida, sólo hay una, gracias amigo!

Pasan las horas y los metros y sigo encantado de conocerme en este estado. Ya queda poco para llegar a la base de vida donde mi familia me espera pero, como todo ultra, sufro una crisis de sueño y falta de glucosa alrededor del km 70. Tranquilo Borja, ya sabes cómo funciona esto. Me siento, como algo, disfruto del paisaje y hecho, mal trago pasado, vamos coño!

En Berástegui estaba todo mi equipo presencial esperándome, que alegría! Comemos juntos, intento jugar con Jako, relleno el depósito de conversaciones y momentos y seguimos para adelante, km 80, sólo quedan 40, 4 etapas y estaré de pintxos por Donosti.

A partir de aquí, vuelo. Salgo como un tiro, estamos el monte y yo, lleno de paz y de alegría subo cuestas y me doy cuenta de que este es mi lugar, hemos venido para disfrutar y es lo que estoy haciendo, ¿qué más puedo pedir? Tras unos 20 km muy duros, llegamos al Monte Adarra, la leche! Ya se ve Donosti desde arriba, la ciudad que considero más bonita de España está ahí bajo mis pies, AUPA!

Avituallamiento en el km 100, toca bocata de jamón con tomate de mamá regado con una buena cerveza Keler. La gente se sorprende, al fin y al cabo, la Keler es más sana que la coca cola, ¿no? (Ingredientes Keler: malta, agua y lúpulo – Ingredientes coca cola: agua carbonatada, azúcar, colorante caramelo sulfito de amoniaco, acidulante ácido fosfórico, aromas naturales (incluyendo cafeína) y el famoso “ingrediente secreto”).

La bajada se hace tediosa por la cantidad de barro ya que no ha parado de llover desde el km 50 (más o menos 12 horas sintiendo cómo el xirimiri cala mi cuerpo y la tierra), pero no impide que siga disfrutando de este día. Voy muy bien, necesitaba este día, confirmo lo mundanos que nos hace la montaña, todos somos iguales, unos más fuertes que otros pero los lazos familiares que se crean entre personas que no tienen nada que ver son un ejemplo de (lo que debería ser) la realidad humana.

Y pasamos el último avituallamiento, y llegamos a Donosti, he disfrutado más que un niño, sin miedo a equivocarme puedo decir que es la mejor experiencia que he vivido nunca, me he sentido libre, en sintonía con la montaña, en paz con el mundo, en paz conmigo. Y con este sentimiento (después de perderme unos 10 minutos por despiste a 100 metros de meta), cruzo la avenida que llega a la Catedral del Buen Pastor de San Sebastián llena de gente volcada. Ambiente impresionante y agradecido por todo cruzo la meta con un tiempo de 21 horas 31 minutos, ¡impresionante!

Ha sido una carrera de 10 con una organización perfecta y unos voluntarios que lo daban todo (¡gracias al voluntario anónimo que me invitó a la cerveza!). Por poner alguna pega, quizás algún punto podría estar más marcado ya que me perdí 3 o 4 veces (algunas reconozco que por despiste) pero esto es montaña y hay que saber que en la montaña debemos ser nosotros, los corredores, los responsables de nuestros caminos.

A nivel personal, sinceramente reconozco mi asombro por cómo fue la carrera. Funcionó todo y la mente, el mayor fuelle para estos retos, me pedía disfrutar tal y como lo hice. La alimentación perfecta a base de frutos secos, pan hecho por mí, arándanos y galletas de avena. Alejándome de aditivos alimentarios que hace mucho que los dejé atrás (sin perjuicio de que tuve que tirar de algo de coca cola y chucherías por necesidad) y acercándome cada vez más al vegetarianismo (huelga decir que el bocata de jamón me sentó como Dios).

Papá y mamá, gracias, gracias y gracias por la educación que he recibido, vuestra sensatez hace que hoy pueda escribir estas palabras. Gracias a toda mi familia, sabéis que sin vosotros esto no sería capaz de hacerlo.

Eternamente agradecido a todos los firmantes de la pinza, pinza que llevé en la cabeza para recordarme de dónde vengo y lo mucho que disfruto y he disfrutado con vosotros.

Gracias a todo A To Trapo, también estabais conmigo en la pinza, los 150 mensajes que tenía en el km 80 me dieron fuerza y constancia de saber dónde estaba.

Especial dedicatoria a Vera, Jako y Hugo, habéis traído la alegría a la casa: y a Marta, un placer haber disfrutado tanto de tu tierra, sé que me guiaste en cada paso, estés donde estés gracias.

Y ahora a descansar sin, por supuesto, parar de moverme. Necesito conocer mundo y atravesar nuevos caminos así que eso es lo que tengo pensado hacer. Espero que sigamos coincidiendo en muchos de ellos.

Carpe Diem

Borja

Nombre Categoría Tiempo Puesto General Puesto Categoría
Borja Veterano M 21:31:59 51 48

Retazos. 23. El viajero.

Hoy, sin chimenea donde reunirse junto al fuego, esos tiempos quedan ya muy lejanos, en torno a la mesa de la cocina, como se han contado siempre las historias, mi hijo, recién llegado del Nuevo Mundo, aún con el cansancio del viajero en el rostro, crecida la barba y con mi nieto pequeño sentado sobre sus rodillas, le mostraba algunos videos del movimiento de las ballenas en el río San Lorenzo, sus chorros de agua, los saltos de los leones marinos mientras nos iba contando, embobados los ojos de pequeños y mayores, algunas de las maravillas de Canadá, aldea, en la lengua de los indios algonquinos. Los horizontes inmensos de aquellas tierras, todavía habitadas por nómadas iroqueses y hurones al sur, por los pies negros o indios de las llanuras al oeste de los grandes lagos. Ríos por donde se desplazaban en piraguas hechas de los troncos vaciados de sus árboles: abedul, pino, sauce, fresno, arce, nogal; bosques donde se cobijan osos, renos, bisontes, zorros, lobos y otras especies. Ríos, lagos y bosques de cuya pesca y caza vivían. Fiordos y zonas rocosas batidas por el agua. Todo eso mezclado con las turbulencias del vuelo que, a pesar de previstas, hacían gritar a algunos pasajeros y agarrarse lívidos a los brazos de los asientos, incapaces de controlar el pánico ante los bruscos descensos y movimientos de la aeronave.

Su mujer, Caterina, ha firmado un contrato de trabajo con la universidad de Quebec y, como si de una tundidora de pieles de principios del siglo XIX se tratara, se ha desplazado hasta allí con más de 300 kilos de peso, pero no de materiales y herramientas para el trampeo, tipo de caza de animales, sino de libros y material para sus clases e investigación. Él para acompañarla y conocer el terreno en que ella va a pasar parte del año. A lo largo de dos semanas han explorado la zona, sobre todo en la inmensa provincia de Quebec, desde Tadoussac a Montreal hasta llegar a Otawa, ya en Ontario. Todas estas ciudades junto al río fueron puntos estratégicos para el comercio de pieles que, como otra fiebre del oro, atrajo a muchos exploradores a los bosques vírgenes de Canadá y fue uno de los orígenes de los conflictos entre franceses, ingleses y norteamericanos, mientras los nativos miraban sorprendidos cómo les iban arrebatando aquellos advenedizos las tierras de sus antepasados. Durante mucho tiempo las pieles de castor sirvieron de moneda de cambio entre las poblaciones de Norteamérica y Europa, como la sal en Europa durante la Edad Media. Un fusil equivalía a 12 pieles de castor, un hacha a 2

Aquellas luchas se reflejan aún en los usos lingüísticos, en la gastronomía y en los caprichosos trazados fronterizos. Quebec se diría un enclave francés por la lengua y la abundancia de quesos y carnes, como en la antigua metrópoli.

Su relato me recordaba ¡cómo no! otra historia de 700 años atrás cuando Marco Polo, ya preso en una cárcel de Génova, capturado tras una batalla naval entre genoveses y venecianos, comienza a recordar sus andanzas por Armenia, Persia y la India hasta llegar a las lejanas tierras del Gran Khan. Mientras las va contando a sus compañeros de prisión, que escuchan incrédulos tantas maravillas que las creen fruto de su imaginación, le manda a Rusticello, ciudadano de Pisa, preso con él, escribir todas estas cosas que él cuenta en buen orden.

Y si me remontaba más en el tiempo a las historias que ante de dormir contaba Ulises a sus amigos después de sus largos y azarosos viajes.

Han cambiado los tiempos, han cambiado los lugares, pero la fascinación por lo desconocido, por lo nuevo, sigue trasportándonos a terrenos más sorprendentes que los de nuestra imaginación.

 San Juan, 22 de agosto de 2017.
José Luis Simón Cámara.

XVIII Carrera Popular Tarazona de La Mancha (12-Agosto-2017)

La carrera de Mi Pueblo Tarazona De La Mancha (Albacete) es una carrera que no suelo perderme en los últimos 11 años, me tocaba un rodaje de 18 km, ya estoy preparando la  Dublin Marathon para octubre y decidí hacer 8 km de rodaje y 10 km a full.

Dicho y hecho,una carrera muy divertida y con mucha animación a las 22h noche fresca y con mucho ambiente, otro año más disfrutando de  los placeres del pueblo.

Feliz verano a todos

Nombre Categoría Tiempo Puesto General Puesto Categoría
Jorge L. VETERANOS B 0:43:41 175 31