XIX Pujada al Montcabrer (23-Septiembre-2018)

Hacía muchísimo tiempo que no subía al Montcabrer y cuando vi anunciada la ya superclásica Pujada al Montcabrer la fiché enseguida, porque además nunca había subido desde Alcoi. Cuando se anunció la fecha del evento me lo pensé dos veces antes de apuntarme, ya que me parecía demasiado cerca del verano y el calor lo llevo muy mal. Al final me envalentoné y el día 23 de septiembre me planté junto a Juanma, Jesús Santana, Ulises, Gosa y Jesús en Alcoi dispuesto a sudar la gota gorda junto a otros 490 valientes.

El recorrido no lo voy a describir mucho porque ya es de sobra conocido en el grupo. En mi caso intenté empezar ligero para evitar, en vano, el tapón en el barranc del Cint y alancé el segundo avituallamiento en el Coll d’en Sabata con buenas sensaciones y disfrutando del paisaje. A esas horas el sol empezaba a picar ya seriamente con lo que la subida hasta arriba prometía. Tras una tregua engañosa hasta el tercer avituallamiento la cosa empezó a ponerse para arriba y en algo más de hora y media estaba en la cima, no sin sufrimiento hasta el tramo final, donde un poco de tapón me sirvió de excusa para reponerme un poco y llegar bien arriba.

La bajada, muy chula en los primeros kilómetros tras el pico, la pude hacer ligera y adelantar unas cuantas posiciones, sobre todo al final, donde encontré a bastante gente que llegaba andando. Finalmente y habiendo perdido 3-4 litros de sudor llegué a meta, donde me repuse a base de bien en el excelente avituallamiento de meta comentando la jugada con Ulises, que ya había llegado. Mención especial al grifo de cerveza artesana Spigha.

Sin duda, para repetir.

Marc

Nombre Categoría Tiempo Puesto General Puesto Categoría
Ulises VETERANO 2:13:06 103 31
Marc SENIOR 2:25:51 164 84
Jesús S. VETERANO 2:42:38 277 94
Juanma MASTER 2:49:30 305 22
Jesús J. SUPERMASTER 3:10:54 396 3
Gosa VETERANO 3:12:04 400 126

I Trail d’Orxeta (16-Septiembre-2018)

Gracias a un sorteo vía Facebook by KultRace, me tocó una inscripción para el Trail de Orxeta. La buena noticia es que venía mi casi inseparable pareja de hecho, Jota, que estaba ultimando su Ultrapirineu, palabras mayores. También se sumaba Juanma y un amigo rockero del asfalto, Javi. Nos reunimos para subir desde Carrefour y ya en Orxeta nos encontramos con Juanma. Un calentamiento perezoso por mi parte y directos a la línea de salida.

El perfil se antojaba rápido, 15k con 600+, lo que se traducía en una subida a la Serra de Orxeta, y algunos de toboganes más adelante.

Nos deseamos suerte y dan la salida puntual. Aunque venía algo mohíno, antes de salir del pueblo me escapo un poco y en 2k empiezo a subir. Allí curiosamente encontramos el primer avituallamiento… Subiendo me encuentro muy bien y tiro para arriba adelantando a algunos corredores, hasta llegar a la cima y saludar al Puig y a Benidorm, bonitas vistas antes de lanzarse a la bajada, que me tomo con más tranquilidad. Intento contactar con Jota y Juanma, y diviso sus camisetas algo más arriba. También encontramos una buena vista del Pantano de Amadorio mientras descendemos. Ya abajo llegamos al avituallamiento (km.9) y como hacía calor decido tomármelo con calma y beber y comer algo, aunque el próximo punto se encontraba en el km.11, un poco extraño la localización de los avituallamientos, creo yo.

Pues ya saliendo, bordeas casi todo el pantano y te cruzas con algunos andarines que habían empezado la prueba senderista. Nos lanzamos ánimos mutuamente y pasas una serie de túneles y toboganes hasta llegar de nuevo al pueblo, ya con más calor. Allí espera Bigmike, el gran speaker de Kult que nos da la bienvenida siempre de forma genial. Para los que gustarán, la jornada seguía con una paella gigante y disfrute de la localidad.

Perdón por el ladrillo…

Nombre Categoría Tiempo Puesto General Puesto Categoría
Jaime Veterano 1:42:35 65 26
Jota Master 1:53:25 109 8
Juanma Master 1:56:17 121 11

IV Tollos Trail (1-Septiembre-2018)

Para allá que nos fuimos (Ulises, Juanma y yo), a Tollos, al parecer el pueblo más pequeño de Alicante que ronda los 40 habitantes de forma permanente y en verano y fiestas se multiplica o triplica; accedimos por Cocentaina, cruzando Millena y Gorga.

A la entrada del pueblo veo a mi amigo Antonio Frau dirigiendo el tráfico ¡sorpresa!, pues llevaba sin verlo unos 15 años (conocido de mi actividad laboral, Antonio lleva casi toda su vida en Elda, ciudad zapatera ). Aparcamos y nos dirigimos a la piscina del pueblo, que por cierto recuerdo que allá por los años 80 ya estaba funcionando, siendo unos de los pocos pueblos de la montaña que disponían.

El amigo Ulises (algunos me preguntan si es mi sobrino) no para de saludar pues es una persona que se hace de querer, gente del Aper, Trail Villena, …

Dos modalidades, como viene siendo normal ahora, trail largo (25 kms) y trail corto (14 kms), este último es el que quería hacer Juanma, pero ya le dije, yo si me desplazo es para el largo,… Salimos a las 8:30 de la mañana con un sol radiante el cual no dejó de acompañarnos, la verdad es que a mí me pone,…. Seríamos unos 100 los corredores del trail largo, el cual se inició con una fuerte pendiente hacia el pueblo para, tras una lazada, volver al mismo y lanzarnos camino del barranco de Malafi y alrededores, un continuo sube y baja tipo dientes de sierra de carpintero con remate final casi a la entrada al pueblo, cuando ya casi lo tocábamos, nos desviaron nuevamente hacia la izquierda para circunvalar y posteriormente entrar a meta situada en las piscinas, allí que me lance casi de cabeza, pasando primero por las duchas, allí están esperándome Ulises y Juanma, lavaditos y peinados.

Poco a poco vamos cogiendo forma y acumulando kilómetros también.

Hasta otra Tollos!.

Nombre Categoría Tiempo Puesto General Puesto Categoría
Ulises MASC 3:19:14 79 73
Juanma MASC 4:07:46 91 83
Jesús J. MASC 4:25:17 96 87

Un albergue en el camino.

Aquella noche no podía ya perder el tiempo. Era la primera noche en un albergue en el corazón de la ciudad. Entre el río y la plaza del Baldón, cerca del mercado y de la iglesia de Santiago Matamoros, nunca mejor dicho, porque tiene a sus pies las cabezas cortadas de dos o tres sarracenos y la espada levantada para seguir con su tarea. Comenzábamos allí un tramo del camino, ya hecho hacía muchos años, aunque siempre cambiante, como el cauce de un río por el que el agua que pasa es siempre distinta. Cometimos un error propio de principiantes e impropio de veteranos, pero siempre se yerra en algo. Después de entregadas las credenciales y documentación, pagamos lo estipulado, dejamos las mochilas en las literas de la 2ª planta y antes de salir nos dijeron que a las 10 de la noche cerraban la puerta. Ya no tenía solución. No íbamos a buscar otro refugio. La verdad es que la dinámica propia del camino casi te obliga a retirarte a esa hora o incluso antes, pero es la imposición lo que no nos gusta. Dimos un paseo por el largo puente que atraviesa el río inmenso y después recorrimos unos bares de tapas por las calles de San Pedro y de Lauro, donde se concentra el tapeo. De regreso al albergue y ordenados los enseres sólo él bajó a la cocina donde minutos antes algunos peregrinos tomaban un bocado. Ahora ya solo quedaban las hospitaleras, también cenando. En el largo balcón de la cocina había un oriental sentado. Cogió una silla de la cocina y la sacó al otro extremo del balcón donde se puso a leer. Cuando las chicas acabaron de cenar recogieron la mesa y colocaron los cubiertos en los armarios. Dos de ellas se marcharon y una tercera, la que nos había recibido al llegar, se entretuvo moviendo cosas de un lado para otro. Cuando acabó lo que hiciera se acercó al umbral de la puerta de acceso al balcón y comenzó a hablar con él obligándole a levantar la vista del libro que estaba leyendo.

–Con que sois del Sur y profesores jubilados…
–Pues sí, allí vivimos aunque de distintas procedencias.
–Yo tengo que incorporarme al Instituto el lunes próximo.
–Ah! También eres profesora…
–Sí, de Ciencias Naturales, aunque este es mi último curso. Y no te puedes imaginar las ganas que tengo de jubilarme.
–Claro que me lo imagino. Yo ya llevo varios años jubilado.
–Este último curso, ¡me han dado un año….!, y menos mal que era un grupo reducido, pero sin ningún interés….

Después de una larga conversación, más bien monólogo, sin razón aparente que, en el fondo, ocultaba un indisimulable deseo erótico, porque para qué todas aquellas consideraciones, todos aquellos comentarios, todas aquellas quejas, si apenas acababan de conocerse y después de muy pocas horas o quizá minutos, iban a dejar de verse, cuando ya parecía marcharse, tras varios amagos de irse aproximando físicamente él le sugirió la posibilidad de sentarse, incluso hizo ademán de levantarse para acercarle una silla que había al fondo del balcón y acababa de dejar libre el chino que desde allí sentado miraba las estrellas y el perfil iluminado de una torre de las muchas que se levantan en esta ciudad. Él, cansado del discurso, se sumergió en la lectura del libro que tenía entre manos y ella se despidió educadamente. Según otros cronistas le cogió la mano y la trajo hacia sí bruscamente. En otra época podría haberse permitido dejar pasar la ocasión, aún disponía de mucho tiempo por delante, pero ahora ya no podía perder ni un minuto de su vida. Era cuestión de intentarlo. Si funcionaba, bien. Y si no, también. Pero lo último era dejar pasar cualquier oportunidad que se presentara. Y valiera la pena, claro. Aquella mujer no era Greta Garbo, desde luego. Tampoco él era Paul Newman. Bien proporcionada, atractiva, discreta. Quizá le faltara decisión. Era lo que a él le sobraba animado por el recuerdo de cómo en parecidas circunstancias fue Menha, aquella egipcia cairota de pelo ensortijado, quien cogiéndole la mano con la que se despedía de ella lo introdujo en su habitación hasta donde la había acompañado y pasó la noche en las concavidades cerúleas del Nilo enredado en los rizos de ébano de aquella Venus negra.

(Del diario apócrifo del camino de Santiago)

San Juan, 10 de septiembre de 2018.
José Luis Simón Cámara.

Triatlón Valencia Sprint (8-Septiembre-2018)

Como es de costumbre, cada vez que envío un mensaje con alguna foto de mi participación en algún triatlón a mi tío Jesús, siempre me aborda la misma duda:

Si no lo hago, me quedo con las ganas de compartir con él la satisfacción de haber participado y máxime cuando lo hago con la equipación de Atotrapo.

Si lo hago, sé que a continuación tendré una réplica divertida o simpática, de esas que te alegran la lectura, nunca la indiferencia, pero también sé que me va a pedir que escriba una crónica para la web.

Como sé que en el fondo tiene razón y que, en el futuro, me gustará releerla si llegase a escribirla, he decidido sacar un rato el ordenador (con la pereza que me da) y escribir una breve crónica.

El día 8 de septiembre participé en el Triatlón Sprint de Valencia.

Para el que no lo sepa, en Valencia hay 2 triatlones en la ciudad muy masivos, digamos.

Uno lo organiza el Santander y es en mayo y el otro una empresa de eventos llamada Mediterránea y es en septiembre. Evidentemente alguno más hay, pero no tan numerosos (estamos hablando de que ambos durante un fin de semana congregan más de 1000 participantes entre las diferentes modalidades).

Además, triatlón masivo, va casi siempre acompañado de: precios altos, muchísimo marketing, y una escasa bolsa de corredor, además de un nivel muy variopinto (en ese sentido es muy positivo, el poder acercar este deporte a mucha gente que se prueba por primera vez).

Durante todo el fin de semana se desarrollaron muchas pruebas

El sábado por la mañana: SUPERSPRINT (para iniciarse), TRIATLÓN DE LA MUJER (para iniciarse también, ya que es muy corto y solo para mujeres que empiezan en este deporte, porque la que es más experimentada también se puede apuntar en otras pruebas de más distancia), y SPRINT (en el que participé y consiste en nadar 750 metros, pedalear 20 km y correr 5 km)

El sábado por la tarde organizaron una prueba del Campeonato de Europa donde un centenar de triatletas profesionales venidos de diferentes países pudieron demostrar de la pasta que están hechos.

El domingo se desarrolló el triatlón Olímpico (1500-40-10)

Para poder participar tienes que dejar obligatoriamente la bici en boxes preparada el día anterior, debido al elevado número de participantes.

Para alguien que vive en el sur de Alicante como es mi caso, es un poco estresante, tener que estar en pleno puerto de Valencia antes de las 8 de la tarde del viernes con la bici. Todos llegamos apurando el tiempo, y a las 8 había una cola impresionante de gente que, como yo, habían trabajado por la tarde, y no podían haber ido antes. Esto fue lo peor de la prueba sin duda. Deberían buscar otra fórmula como, por ejemplo, no ser tan numeroso y dejar de hacer caja para que se pudiesen dejar las bicis como en el resto de las pruebas, el mismo día.

Una vez ya el sábado, y desarrollándose las pruebas precedentes que empezaron a las 8 de la mañana, me presente en boxes con todo el material listo. Solo quedaba preguntar a alguien como iba el circuito que, por cierto, nunca me lo estudio antes, y estar pendiente de cual era mi salida ya que en la distancia Sprint participamos sobre 500 personas. Las salidas se hicieron bastante bien (de 100 en 100, atendiendo a criterios de edad, sexo y diferenciando federados y no federados.

Afortunadamente me toco en la primera salida, a las 9:30, que se supone que es la de más nivel en general, aunque siempre puede haber algún veterano o alguien no federado que salga después y haga mejor tiempo.

Salimos desde un pantalán de madera en plan profesional, con bastante hueco entre atletas, justo en frente del impresionante edificio Veles y Vents que preside la bocana del puerto. Salida en seco, tirándote de cabeza al sonido de bocina. A mí personalmente, no es la salida que más me disgusta, ya que como soy bajo y más bien delgado, puedo siempre pegar un buen impulso y evitar los golpes típicos que se producen en otro tipo de salida.

Una vez en el agua, pude coger buena posición, nadar con buen ritmo y no cansarme mucho. Después de tantos triatlones en el cuerpo, la experiencia te va diciendo donde colocarte, que ritmo llevar, y todo es más fácil.

A la salida algún familiar cantó la posición a un chico que iba conmigo (el 13) y eso me dio ánimos para subirme a la bici con más ganas.

La bici fue un mero trámite ya que salimos tan espaciados, y el circuito era urbano por las calles de Valencia y algún trozo del circuito de F1, que apenas hubo movimientos.

Un compañero y yo trabajamos en equipo y conseguimos alcanzar al 3er grupo de la prueba. Afortunadamente, de todos los que íbamos, un par de nosotros seguimos dando relevos, y no nos alcanzó un grupo que venía después.

Una vez en carrera, tras haber observado a la gente de mi grupo, sabía que podía remontar algún puesto, porque era gente de constitución fuerte, tirando a nadadores o ciclistas, así que impuse un ritmo fuerte que fue de más a menos, acabando los 2 últimos kilómetros a 3:30 y remontando 4 posiciones.

Al final quedé el 9º en la clasificación general, de un total de más de 500 participantes, donde aproximadamente unos 100 o 150 éramos atletas experimentados y el resto gente iniciada.

De todos modos, quedé muy contento, y con ganas de terminar la temporada el próximo 23 en Jávea. Temporada más que dilatada, con unas 10 pruebas, que toca a su fin y a un merecido descanso.

¡Un abrazo a todo el grupo de AtoTrapo!

Jorge

Enlaces sobre esta prueba

Nombre Categoría Swim + T1 Bike + T2 Run Total Puesto general
Jorge R. ABM 0:14:14 (0:02:27) 0:33:02 (0:01:41) 0:18:47 1:10:11 9