Lavaredo Ultra Trail (22-Junio-2018)

Lavaredo Ultratrail y la conquista de le tre cime

Llegaba preparado, tanto físicamente como mentalmente, esta vez y no como en otras ocasiones, con tiempo para poder aclimatarme, además con mi mejor amuleto…, mi familia, saber que tus hijos te esperan en meta es una gran arma motivadora, conmigo y durante la carrera, Pablo Molina, compañero incondicional durante muchas semanas de entrenamiento. Todo preparado, todo cuidado y todo el arsenal desplegado, esta vez no podía salirme mal.

Llegaba el día D, recogíamos los dorsales por la mañana y nos apresurábamos a volver al alojamiento para comer, preparar el material y descansar todo lo posible, hasta la hora de la salida.

Por la tarde partíamos para Cortina, listos y preparados para la gran cita. Cenábamos en la Pasta Party y más tarde nos despedíamos de nuestras familias para unirnos con el resto de los corredores en la salida. Se oía la “muerte tenía un precio”, solo esperaba que aquella canción no presagiara un fatal desenlace…, nos deseamos suerte y esperamos unos segundos, hasta que el reloj de la plaza principal dio las 23:00 horas. Se iniciaba la carrera…, el público agolpado a los lados de la calle, estrechaba cada vez más nuestro paso… y casi entorpecía nuestro trote. Asombrados… los gritos de la gente y los aplausos nos llevaban en volandas hasta las afueras del pueblo.

Poco a poco y con un ritmo muy tranquilo dejábamos atrás Cortina, a través de un camino de tierra y después de unos pocos kilómetros nos agolpábamos en la primera subida. Era imposible correr, el paso de 1400 corredores reducido a menos de 2 metros. Comenzamos a subir por un tortuoso zig-zag, hasta alcanzar la primera cima. Me di cuenta de que algo no iba bien con una de mis botellas de hidratación, la camiseta estaba mojada…, lo peor, los 4 grados bajo cero que alcanzaríamos durante la noche.

Tocaba la primera bajada, descenso muy tranquilo, hasta llegar al primer avituallamiento. Allí me di cuenta de que el menú propuesto por la organización de carrera no iba a ser de mi agrado… era el km 16.

Volvíamos a subir, esta vez nuestro siguiente pico era “Son Forca”, el frío y la noche se echaba totalmente encima de nosotros. Los kilómetros se sucedían uno detrás de otro, volvíamos de nuevo a bajar y al llegar al siguiente avituallamiento, me di cuenta de que la botella, con la válvula rota, era mejor prescindir de ella…, así que decidí apañarme con una solo botella y guardarla en la mochila.

Comenzábamos uno de los grandes ascensos de la carrera desde el lago de Misurina y posiblemente una de los más espectaculares, las tres cimas de Lavaredo. El día comenzaba a despuntar llegando al lago, el angosto ascenso nos conduciría en primer lugar al refugio de Auronzo y posteriormente pasaríamos por una pequeña y coqueta ermita cerca del propio refugio. Un cafe e latte y un pastel de manzana que me tomé en el refugio me reconfortó, mi estómago también lo agradeció.

Comienzo el descenso, desde las propias tres cimas, es el punto más alto, me encuentro muy bien y puedo bajar a buen ritmo. Unos kilómetros de vía verde nos conducen al kilómetro 66 (Cimabanche) rebasamos el ecuador de la carrera. Punto kilométrico donde tenemos La bolsa de vida, Pablo se echa un poco en la hierba detrás de la carpa del Avituallamiento a descansar y yo aprovecho para cambiarme de camiseta y recargar pilas. Salimos de nuevo, no sin antes tomarnos un café en un bar que había justo al lado de la carpa.

Antes de cruzar la carretera, vemos algunos corredores que han decidido tirar la toalla, tomamos un camino que sube de nuevo, entre la vegetación alpina algún que otro arroyo cruza delante de nuestros pasos. Poco a poco nos adentramos en un barranco, pedreras y bloques caóticos adornan el serpenteo de un río con abundante agua, más arriba nos tocará cruzarlo a través de un puente improvisado con el tronco de un árbol, llegamos al refugio de Forc Lerosa, algo ha pasado puesto que después de dejarlo y seguir nuestro ascenso, vemos cómo el helicóptero de rescate se aproxima y aterriza en las cercanías. Continuamos haciendo cima, no hay vegetación, las vistas son espectaculares…alta montaña.

Bajo por una senda que se transforma en un camino bastante ancho, y sigo bajando hasta el próximo avituallamiento (Malta Ra Stua), me sigo encontrando muy bien, tanto físicamente como mentalmente. Mientras como, espero a Pablo, aunque el viento frío hace que al rato me encuentre incómodo, me levanto dispuesto a arrancar, pero espero un poco más, al final salgo caminando y a lo lejos veo que llega Pablo, lo llamo y me dice que continúe. Aquí empieza mi segunda carrera.

Comienzo de nuevo a subir, me sigo sintiendo bien, los kilómetros no hacen mella, aunque esta última parte de la carrera será brutal y nada que ver con los 90 km que llevábamos hasta el momento.

La primera subida, hasta Col de Bois “pica”, casi 1000+ de golpe, pero supero con creces la primera embestida, bajo hasta Col Gallina. Los paisajes son preciosos y quizás y sin saberlo sean parte del motor que me sigue empujando.

A partir de ahora empieza la parte más técnica de la carrera. Pero siendo Alicantino, me vienen a la mente carreras como la Perimetral a Benissa, Botamarges o incluso el antiguo desafío lurbel…, no me da miedo y efectivamente no llega a la altura de estas… al poco estaba en el refugio de Averau, un lugar donde sería capaz de pasar mucho tiempo contemplando ambos valles.

Una bajada por un camino fácil y saludo a uno de los fotógrafos oficiales de la carrera, son españoles, dan ánimos, siempre viene bien. La organización nos hace salir del camino para subir una senda que termina en un altiplano con mucha roca y bloque caótico, me recuerda a mi querida marina alta…, sigo pasando a gente y las piernas siguen con muy buen tono.

Afronto la última bajada, más de 12 km, donde tengo que dejar en esta, toda la altimetría hasta llegar a Cortina…, los 3 primeros kilómetros son fáciles, tanto que me permito el lujo de bajar el ritmo por debajo de los 5 min…, no paro…, ni siquiera en uno de los avituallamientos y continuo.

La senda se empina cada vez más y es un romperodillas…, comienzo a notar cargadas las piernas, pero mi cabeza ya no para y continúo bajando bastante fuerte. Veo a alguien con un tatuaje de UTMB en una de sus piernas y me reconforta pensar que soy todavía capaz de seguir a este gran tipo después de esa gran azaña conseguida, al final lo consigo pasar y continuo. Ya puedo ver el pueblo, me tomo mi último gel …, que es pensar en mi familia, mejor sin duda que todos los que puedas probar de cafeína, doy la vuelta a la calle, subo y comienzo escuchar a la gente dándome alientos de ánimo en Italiano ¡¡“forzaaaa”!!

La meta está cerca, ¡¡ ahora siiii!! los sentimientos a flor de piel, mis hijos me llaman, el mayor sabe que estoy un poco teniente…, me llama por mi mombre y los veo. ¡Paso cerca de ellos y los cojo de la mano para cruzar meta!

Elías

Nombre Categoría Tiempo Puesto General Puesto Categoría
Elías H 21:57:11 416 370

II Arrapapedres Trail – Benialí (25-Marzo-2018)

25 de Marzo. Arrapapedres 2018 o el día en que perdí el conocimiento.

Hola amigos, como lo oyen, el 25 de marzo de 2018 perdí el conocimiento. Pero no adelantemos acontecimientos. Ese día también fue el de una carrera que ya por el nombre y si uno no hubiera recién corrido la perimetral a Benissa (qué prueba tan dura, por Dios!!) pues, como que echa un poco para atrás: Arrapapedres. ¿Acaso nos va a tocar trepar por una pared vertical, con las manos e incluso los dientes?

Es esta una carrera que se disputa en tres modalidades: Trail con 28k y 1.400m. de D+; Sprint Trail y Senderista, bonita esta última opción para los que quieren pasear por uno de los valles más bonitos de nuestra Provincia, ambas pruebas con 14k y 550m. de D+. Los organizadores, como no podía ser de otra forma por esas tierras, el Club Botamarges.

Para esta aventura me rodee de, como les llamo cariñosamente y a las pruebas me remito, “la élite” de montaña de ATT: el Gran Sergio García, los no menos grandes Ángel Parra “Pirri” y David Gil y el amigo Jaime Castells “Cangrejo” para los amigos, entre los que tengo el honor de contarme.

Así que toque de diana a las 4´30 de la mañana ya que la quedada para ir hacia la Vall de la Gallinera era a las 6 a.m. desde Decathlón.

Y aquí es donde empieza mi particular calvario. Y es que de camino y en el coche, comienzo a sentirme un poco mareado. Conduce el coche Sergio y no lo digo porque lo hiciera mal, todo lo contrario, pero es que yo no estaba en plenas condiciones, vamos que comenzaba a darme cuenta que no iba a ser mi día. La cosa empieza a empeorar cuando dejamos la autovía de Alcoi y entramos en la carretera CV-700, con gran cantidad de curvas.

Hago intentos por mantener la calma pero ya estoy muy mareado. Le digo a Sergio que baje la velocidad, más como una forma de ver si con eso arreglaba algo que ya no tenía marcha atrás, que como una realidad, ya que vamos muy despacio. No obstante el bueno de Sergio reduce todo lo que puede. Mi angustia va en aumento aunque cada vez son menos los kilómetros que quedan por llegar y ya por fin, cuando entramos en el aparcamiento al final de Benialí, punto de inicio de la carrera, un agobio extremo y la creencia de que iba a soltar hasta la primera papilla en el coche de Sergio me obliga a decirle que pare que no aguanto más y ahí, en ese instante, es cuando pierdo el conocimiento, vamos que me desmayo, literalmente. Lo siguiente que recuerdo es tener a mis compañeros encima de mí con cara de asustados, supongo que por miedo a que alguno de ellos me tuviera que hacer el boca a boca. No acierto a saber qué me ha pasado ni cuánto tiempo estuve así, supongo que unos instantes, suficientes para que Sergio ya estuviera preparándose para ejercer de enfermero, por si acaso.

Salgo del coche, totalmente mareado, pero poco a poco y con el aire fresco de la mañana se va apaciguando mi angustia. No obstante tengo las piernas como un flan y ya empiezo a pensar que voy a ver la carrera desde la meta.

Vamos a la recogida de dorsales. Allí nos espera el amigo David que está pasando un fin de semana de desenfreno y lujuria muy cerca de allí.

A cada momento necesito sentarme. Mientras nos preparamos con todos los enseres para la carrera como un poco y parece que me voy encontrando algo mejor. A las 8 a.m. se da el pistoletazo de salida, como he dicho antes, desde Benialí.

La Vall de la gallinera es un municipio enclavado en la solana del pico de La Safor de 1.013m. que hace de frontera natural entre la Provincia de Alicante y Valencia. Está integrado por ocho pueblos y se dedica tradicionalmente al cultivo de la cereza, algo que más o menos por estas fechas hace que este valle se convierta en un cuadro de colorido, cuando los cerezos están en flor de los más bonitos que he visto. Existe una ruta, la de los 8 pueblos, más o menos la que vamos a hacer en la carrera, que recorre el valle desde su cabecera en Alpatró, si se viene desde Alcoi o desde Benialí si se entra desde la costa.

Salimos pues, algo más de los 265 participantes que acabaríamos la carrera, con un buen ambiente festivo y una mañana que invita a correr, si no te ha pasado nada como a mí, claro,  ya que durante los primeros kilómetros no hay aire suficiente para llenar mis pulmones y una sensación de resacón me invade. El amigo Jaime, está a mi lado, no me pierde de vista, me va esperando cuando iniciamos el primer ascenso, una vez pasado el pueblo de Benirrama, al otro lado del valle en dirección hacia el mar, un ascenso en zigzag muy bonito para ir entrando en calor hasta que alcanzamos lo que por allí se llama les Llomes del Xap, una planicie con pequeñas bajadas y subidas y ¡sorpresa! el mismo terreno que en la perimetral, una sucesiones de canchales de piedra incrustada en el terreno donde no sabes dónde meter el pie para no doblártelo. El paisaje que recuerda a grandes huesos de dinosaurios diseminados. Pienso que menos mal que sólo son 28k y no 73, así que para delante. Sopla viento fuerte y está nublado. El amigo Jaime sigue a mi lado a pesar de insistirle en que haga su carrera. Y esto es por lo que me gustan las carreras de montaña porque no hay o lo hay en menor medida un ambiente tan competitivo como en las carreras de asfalto, sin menospreciarlas  ni mucho menos a los que las corren. El compañerismo está por encima de cualquier cosa.

Seguimos hasta el primer avituallamiento en el Km. 8, en lo que se denomina Mirador del Xap. Retomamos fuerzas, yo las necesito, nos hacemos una bonita foto y continuamos. Comienza una bajada divertida por una pista muy corredera de poco más de dos km. y volvemos a  iniciar el ascenso, de nuevo en zigzag, donde ya nos encontramos con los primeros corredores de la Sprint trail que bajan que da gusto. Hasta ganar de nuevo la planicie a unos 645 m. de altitud, nos cruzamos con más corredores.

La pista ya arriba, va cresteando suavemente, con algún repecho más fuerte pero no demasiado. Vamos en dirección a la Penya Foradada. Si se buscan imágenes de ella, se podrá ver cómo hay un momento del amanecer o del atardecer, en que los rayos de Sol pasan justo por el agujero en la roca. Yo ya había visto la Penya en otro viaje anterior y la verdad es que tenía muchas ganas de llegar hasta allí.

Seguimos subiendo un poco más hasta alcanzar la cota máxima de la carrera a algo más de 885 m. de altitud. Y ya desde allí comienza la “gran bajada”. A estas alturas, creo que ya me he repuesto del todo. El amigo Jaime, decide por fin soltar el lastre que le supongo y dejarse llevar por una bajada muy bonita, muy trialera, que pasa por el Castillo en ruinas de Benissili, una atalaya que domina el valle. El final de la bajada pasa por la parte más fea de la carrera porque antes de llegar a Alpatró nos lleva por una acequia de desagüe con algo de basura, pero sólo son unos cientos de metros.

En Alpatró nuevo avituallamiento. En la mesa, además de lo habitual hay un par de botellas de cantueso y de anís, a las que sólo les queda ¼ del contenido. Me pregunto si los corredores que van por delante de mi han tomado y eso es el secreto de que vayan tan rápidos, pero cuando veo a la gente que está en el puesto y las risas que tienen deduzco que no.

Tras salir del pueblo iniciamos un ascenso tras cruzar el barranc del Runder. Tras la subida, corta pero intensa unos kilómetros de llaneo para comenzar a bajar por una senda angosta y con mucha piedra suelta para volver a cruzar el barranc una y otra vez de un lado a otro, por pista enmarcada entre huertos de cerezos y otros árboles frutales. El sol hace rato que ya pega con fuerza, son las 12 de la mañana. Así será de hasta Benialí.

Desde el Barranc del Runder, ascendemos y dejamos atrás las terrazas de huertos entrando en las calles del pueblo para por fin y tras 4 horas y media de carrera para mí, entrar en meta donde me esperan Ángel y Jaime con un buen bocadillo de salchichas en la mano. Ufff, por fin, prueba superada con éxito, teniendo en cuenta las peripecias con las que empezó el día.

Aquí acaba la carrera, que no el día y las risas, pues tras recuperarnos vamos a las duchas, bueno o lo que más se asemeja a unas duchas, que han situado en un parquecito en el que los niños juegan al lado y consisten en unas cajas con una cortina de plástico como puerta que dejaban al aire todas nuestras vergüenzas. Es una ducha rápida por esto y porque el agua sale helada no, lo siguiente. Los niños alucinaban con nuestros gritos cuando tocamos el agua. Vamos, fue la ducha más rápida que recuerdo: en cero coma.

Por último y para acabar un buen día de carrera compartimos mesa y mantel delante de un buen arroz al horno en uno de los barecillos del pueblo. Con el ánimo y el estómago satisfechos volvemos a casa.

Muy recomendable esta carrera para los que se animen al año siguiente, yo posiblemente lo haga.

Un saludo y hasta pronto.

Jota.

Enlaces sobre esta prueba

Nombre Categoría Tiempo Puesto General Puesto Categoría
Sergio VETERANO 3:11:22 57 27
David G. VETERANO 3:29:44 114 46
Pirri VETERANO 3:51:54 177 77
Jaime C. VETERANO 4:10:34 208 88
Jota MASTER-M 4:31:44 235 27

Sandía Night 2018 (29-Junio-2018)

Cuando los días se hacen más largos y las noches más cortas,
Cuando las temperaturas suben,
Cuando se acerca el solsticio de verano,
Ya ha llegado el momento de acudir a la convocatoria de la mítica SANDIA NIGHT.

Y ademas es el aniversario de A TO TRAPO.
30 años – que se dice pronto – llevamos ya corriendo bajo el lema de OLD RUNNERS NEVER DIE.

Cada vez más guapos, cada vez más numerosos, cada vez más agradecidos por ser parte de esta familia, cada vez más felices por disfrutar del momento, cada vez con menos tapujos o vergüenza, y así cada uno y cada una como es, nos juntamos para trotar al mar.

Ya se suma al encuentro la segunda generación y nos alegra la vista con su correr tan ligero. Y mientras tanto, la tercera generación se está preparando en sus cunas y carricoches para en pocos años poder seguir el ejemplo y los pasos de sus abuelitos.

Así nos damos cita nuevamente los A To Traperos en la Villa Rosa para dar la bienvenida al verano y homenajear el correr en buena compañía. Gracias Rosa y Vicente por abrir vuestro hogar a este grupo tan revuelto.

Este año no solo hay sandía – hay todo una bolsa de corredor completísima! No falta ni dorsal nominativo, ni chip conmemorativo, y por supuesto tampoco falta camiseta de los 30.

Allá vamos, salimos con traca de pistoletazo y el sol todavía dándonos en la cara. Avanzamos al trote cochinero, cada uno a su ritmo y charlando por el camino. Llegamos a Santa Faz donde nos juntamos todos para documentar nuestra parada en foto y video y seguimos hacia el primer avituallamiento de la Cervecería Max. Y ya solo queda la etapa final para la meta, que es nuestra calita. Al llegar nos tiramos al mar tan bueno y refrescante con la puesta de sol de telón de fondo. De película!

Pero aún nos espera lo mejor: este año hay transporte VIP! Hay que ponerse guapos para ello: con un modelito exclusivo diseñado para el evento (servirá de inspiración para Gucci, Armani o Lagerfeld para la pasarela de Madrid) nos subimos al turibus de Alicante que nos llevará de vuelta. A modo Orgullo ATOTRAPO pasamos por Miriam Blasco y damos una vuelta de honor por San Juan, aclamados por paseantes y comensales en terrazas por el camino.

Sedientos y hambrientos retornamos finalmente a la Villa Rosa donde nuestros compañeros nos han preparado una cena que nos sabe a gloria. Premios a los más destacados del grupo, y homenaje al organizador del evento.

30 años con Jesús de Presidente – nunca votado para el puesto y nunca cuestionado en su liderazgo. Y cada año nos sorprende con sus ideas insólitas y nos contagia con su risa grande y permanente. Muchas gracias y a por 30 años mas. A TO TRAPO.

XVII Pujada al Refugi dels Esbarzerets – Ibi (1-Julio-2018)

Diecisiete ediciones para esta Pujada a Esbarzerets, en una zona muy guapa, al lado de Tibi, y yo sin haber hecho nunca esta carrera… ¿Cómo podía ser eso?

Solución inmediata: ¡Había que correrla!

Poco importaba que la noche anterior era la presentación de Ana como Reina de las Fiestas de Tibi 2018, que apenas se hubiera descansado, que hiciera un calor infernal (propio ya de las fechas), y que costara arrancar porque una vez que te vistes de corto, te pones las zapas, y te miras en el espejo, sabes que estás haciendo lo que te gusta, y que después del esfuerzo y “sacrificio” inicial, tu cuerpo y tu mente te lo va a agradecer…

Y más si te encuentras rodeado de amigos y de personas tan maravillosas, que ya hace que merezca la pena el ir a una carrera: Jesús, Juanma, Emili Sellés y Nuria, Javi, y todas esas caras conocidas y otras nuevas unidas por la misma pasión y afición que es correr.

Resacosos aún por esa Sandía Night (30 Aniversario Edition), donde el Presi nos dejó a todos literalmente en pañales…

Reunidos bajo un nuevo arco de salida/meta por el Club Deportivo de Ibi La Dulzura, con algunos errores en las clasificaciones y los chips (no habían), pero no nos importó pues para nosotros todo era correr y cantar…

8 kilómetros hacia arriba, tocar el avituallamiento del refugio de Esbarzerets con 550m+, y 8 kilómetros hacia abajo por el mismo camino repitiendo el trayecto de vuelta.

Miquel arriba nos fotografió por sorpresa, Javi se fue delante en un gran momento de forma (y lo que le queda), algo pesada la bajada ya al final con tanto asfalto, pero contento pues la sonrisa entrando en meta no me la quitaba nadie, contando (así a ojo) que quedaría el treintaytantos maromenor de la clasificación general, con un crono en mi garmin de 1:18:54, mucho mejor de lo esperado en un principio tomando como referencia los últimos entrenos, y lo lúdico festivo de mi estado de wasa.

Ana subió al cajón (y sin querer) como primera en su categoría (es lo suyo en una Reina de Fiestas ;), y lo mejor el poder refrescarnos en el post carrera con ese limón granizado tan dulce, como el propio nombre indica de su Club organizador, a quien agradecerles el habernos reunido a los allí presentes en otro bonito evento, que el año que viene ya cumplirá la mayoría de edad.

Esta ya no nos la cuentan…

¡Gracias a todos!

Puedes leer la crónica original de Abel en “Diario de un corredor invisible

Nombre Categoría Tiempo Puesto General Puesto Categoría
Abel Vet M 1:19:15 25
Ana Sen F 1:35:00 59
Juanma Master M 1:53:08 93
Jesús Master M 1:55:00 98