Acojonable 60, acojonable sorpresa (10-Febrero-2017)

Y es que el MENÚ perfectamente cocinao y planeado por los druidas trotadores y soñadores de ATOTRAPO, permaneció en sacristía hasta el día señalao por la organización del banquete (10 de Febrero, viernes noche), menudo SORPRESÓN recibí con motivo de mi pase al grupo de los SENADORES (grupo este formado por los trotadores al cumplir 60 años), como cordero displicente acudí de la mano de Ángeles al lugar del grato sacrificio, yo con mi regalo en mano para entregárselo a mi vecino José (fue el gancho elegido para la ocasión), cuando el verdadero regalo sorpresa estaba en manos de mucha gente (60 o cercanos a esa cantidad) y era para mí, ese gran regalo no era otro que la presencia y abrazo pulpero de mis compañeros de ATOTRAPO dándome la bienvenida ante la incipiente entrada en los 60 (mi fecha de nacimiento fué el 12 de Febrero de 1957); en esta vida siempre suelo dar sin esperar nada a cambio, pero veo que la vida te retorna lo dado multiplicado por dos, pues lo allí vivido, contado y mamado supera lo que aquí pudiese plasmar.

Así se desarrolló el evento (ignorado por mí hasta entonces):

  • Transporte a pie hasta el lugar guiado por Ángeles.
  • Recibimiento por el grupo de senadores, los cuales me cuadran y ponen de rodillas para ser coronado (corona de olivo, ofrecida en bandeja por mi doble para la ocasión: “Roberto”, el cual fiel a mi habitual atuendo de trail, portaba albornoz, pinza y demás) por el más veterano del grupo “Manolo“, mientras Josele leía el cántico preparado para la ocasión “gran ocasión “.
  • Abrazo personalizado a cado uno de los presentes, los cuales eran muchos, de muy diversas edades, alturas, pieles, olores, procedencias, y es que eso es lo que hace realmente grande este alegre grupo trotador y soñador ATOTRAPO, la suma de sus riquezas individuales lo hacen ser cada vez más grande si cabe.
  • Tomamos asiento y dimos comienzo al alegre picoteo, cena que no dejo indiferente a nadie, entre brindis y platos disfrutamos de momentos vividos, de encontrarnos, de anécdotas,… etc….algunas unidades del grupo se sumaron a media cena.
  • Durante la cena se fueron proyectando fotos de tantos y tantos momentos, ahí es donde realmente vemos y notamos que los años pasan y nos pasan factura, aunque en nuestro caso dado que muchos usamos ya gafas, sin las mismas ni nos percatamos y nos solemos ver casi siempre fenomenales, y la verdad sea dicha es que tenemos un joven envejecer.
  • se proyectó también un VIDEO, felicitándome por los 60 años los compañeros que no pudieron estar presentes en este SORPRESÓN, algunas escenas fuero muy emotivas y aun cuando estoy escribiendo estas líneas se me pone la piel de gallina.
  • El maestro de ceremonias para la ocasión “Felete “con la complicidad de Juanma & Ernesto, fue marcando los pasos protocolarios y el displicente Josele fue leyendo cada vez que era requerido, dando paso después de los postres a una anécdota varias veces narrada en nuestras salidas matutinas pero en esta ocasión la engalanó y recitó para todos los allí presentes: Carrera de las antorchas de San Antón, Jaén 1992 .
  • CINCO presentes me entregaron, el primero: a mi llegada “LA ACOJONABLE SORPRESA DE LOS 60“, el segundo: durante la velada “INVITACION A LA CENA“, el tercero: “UNA PRENDA TÉCNICA para NO PASAR FRÍO“ (pues de todos es bien sabido que en una Ultra celebrada en Los Monegros allá por el 2001 me retiré en el Kilómetro 103 por el frío), el cuarto: “un pack para pasar un finde a elegir entre 1280 hoteles” y el quinto: un PEN DRIVE a modo de pinza (ver foto) donde se recoge el magnífico documental en torno a mi producido por el equipo técnico de ATOTRAPO (Potera, Juanma, Bauti,… ), ahí es NA = MUCHAS GRACIAS.
  • Salimos a la puerta del local para hacernos la foto grupal, algunas unidades tuvieron que marchar, la gran mayoría permanecíamos juntos y agrupados, aunque hacía un poco de fresquete, éramos tantos que arrejuntaos hasta sudábamos.
  • Poco a poco comenzó la dispersión, acabando un buen numero en un Pub cercano el cual cerraron (Ana, Abel, Juan Enrique, Jorge,…).

Me retiré a casa una vez me despedí de las unidades del Pub sobre las 1:30 horas y una vez en la misma pinché el PENDRIVE en mi ordenador y ahí es donde pude apreciar mejor el gran grupo creado en torno a unas zapatillas de deporte “ATOTRAPO” , que allá por el 1987 se iniciaron a trotar para preparar y tratar de acabar la carrera del PRYCA, siendo la misma el inicio de un interminable número de pruebas atléticas de todo tipo, que jamás se rinde, ni conoce la palabra imposible y que a modo de estrella de mar se regenera día a día sin tener fin, de ahí que a modo de lema rece en alguna que otra prenda nuestra “ hasta el infinito y más allá “,…………………….,

Un retazo de los inicios bien puede verse en este enlace:

http://www.atotrapo.com/quienes-somos/

Asimismo una versión más actualizada, la podéis encontrar en la crónica del XXV Aniversario de ATOTRAPO, donde se muestra casi a modo de árbol genealógico como fueron llegando los alegres trotadores al grupo ATOTRAPO:

http://www.atotrapo.com/2013/01/28/gala-xxv-aniversario-de-a-to-trapo-25-enero-2013/

Gracias amigos, por teneros y tenernos, por compartir, trotar, ser confidentes a veces, consejeros otras, abrazarnos y aceptarnos.

Un gran abrazo pulpero y que siga la fiesta y todos cumplamos muchos más.

Jesús

Cena de 60 aniversario de Jesús.

En la historia de nuestro grupo atlético casi todos conocen muchos hechos y anécdotas de sus miembros a lo largo de estos últimos años, y especialmente de Jesús que no se suele perder ningún sarao y al que estamos dedicando hoy la noche. Pero, claro, por lógica, sólo de los últimos o recientes años. Porque nuestro grupo que comenzó a formarse por 4 ó 5 amigos hace casi 30 años, ha crecido en este tiempo, si me pongo bíblico, como las estrellas del cielo y las arenas del mar.

Aquí está la muestra, de aquellos 4 ó 5 iniciales fundadores , bien veis cómo nos hemos multiplicado aunque no todos han podido venir.  Por cierto el nombre Atotrapo fue resultado de una de las conversaciones matinales mientras corríamos hacia la playa que siempre ha sido fuente de inspiración para nosotros o sumergiéndonos en el mar o quedándonos extasiados contemplando la salida del sol sobre las aguas.

Pero hay algunas anécdotas, en concreto la que voy a referir, que quizá desconozcáis la mayoría porque solo fuimos testigos de la misma Jesús y yo.

Esta es la historia.

Tuvo lugar la noche del 16 de Enero del año 1992.

La mañana de aquel día Jesús me recogió con su coche en casa y pusimos rumbo a Jaén. Íbamos a correr la carrera de San Antón. Hicimos 400 kilómetros para correr 7. ¡Peor hubiera sido hacer 7 en coche para correr 400!  Yo ya comencé a notar los efectos de la carrera la noche anterior en que tuve que levantarme varias veces al aseo. Mi barriga estaba tan ligera como una liebre sin parar de entrar y salir de la madriguera. Hicimos un alto por la sierra de Albacete para comer. Exactamente en El Jardín, un caserío junto a un riachuelo sombreado de choperas. Allí, en un bar del camino, tomamos una sopa, algo de arroz y un trozo de dulce de membrillo, astringente natural, para sujetar el vientre. Jesús siempre me recuerda que allí compré una navaja. Aquellos viajes de la infancia en tren al paso por Albacete. Entre sueños y frío subían los vendedores de navajas al tren con el pecho cubierto por un expositor lleno de navajas de distintos tipos y tamaños despertándonos con su grito de “¡Navajas de Albacete”!

Llegamos a Jaén a media tarde. Allí nos encontramos con Pinki, en aquella época profesor de francés en el instituto de Santiago de la Espada, allá por la sierra de Cazorla, acompañado del profesor de Griego.

Se iba echando la noche encima y comenzaron a encenderse las hogueras por la calle. Para calentarnos un té en un hotel próximo donde se alojaban los atletas de élite, algunos morenos ya en aquella época y también un vecino de San Vicente  al que Jesús, tan osado como siempre, abordó y con el que conversamos un rato, antes de la carrera.  Incluso nos hicimos unas fotos con él. Se trataba de Domingo Ramón, explusmarquista español de 3.000 metros obstáculos y diploma olímpico en los Juegos Olímpicos de Moscú de 1980. Cuando salimos a la calle el frío se había hecho más intenso. No estábamos en San Juan junto al mar. Aquello era Jaén, a unos 700 metros de altitud.

Llegaba la hora de la carrera. Nos cambiamos en el coche y salimos a correr escoltados por las hogueras encendidas en la calle y las antorchas que portaban algunos de los que nos miraban pasar y nos ayudaban a soportar el frío de la noche. Acabada la carrera y junto a una gran hoguera, Jesús reconoció a uno de los organizadores sobre el escenario. ¡Cómo no! ¡Era de Puente Genil. Se saludaron y abrazaron. Después de la carrera volvimos a algunos rincones del barrio viejo por los que habíamos pasado,  pero ahora ya para tomar algunos tragos y sus correspondientes tapas, sana costumbre de aquellas tierras.

Acabamos en un bar abarrotado de gente. Entre la calle y el bar, lleno de calor humano, podría haber una diferencia de hasta más de 20 grados de temperatura. Nosotros, como todo el mundo, tomamos una hogaza pequeña de pan  con aceite o manteca de la caldera, tortilla  y trozos de tocino a la plancha. Desde allí, serían poco más de  las 12 de la noche, salimos en dirección a San Juan con otros 400 kilómetros por delante. Jesús trabajaba el día siguiente que era viernes, 17 de Enero y yo quería pasarlo, como hacía todos los años, con mi padre que celebraba su santo el día de San Antón.

Acabábamos de salir de Jaén cuando vimos a un chico haciendo autostop en la orilla de la carretera. Jesús, buen samaritano, paró  y el chico, al que apenas entendíamos, se subió al coche. Desde el asiento de atrás y  apoyados los antebrazos en los asientos delanteros farfullaba mensajes indescifrables y nos enviaba tal vaho etílico que poco faltó para que nos atufara. Antes de llegar al siguiente pueblo, en el camino, conseguimos entender que nos invitaba e insistió tanto en invitarnos a tomar algo como forma de agradecimiento que paramos el coche donde él nos indicó al llegar al pueblo. Justo enfrente había un garito  con luces de colores donde entramos. No es que tuviera pinta de puticlub. Es que era un puticlub.

Aunque estábamos impacientes por largarnos de allí fue tanta su insistencia que tuvimos que pedir alguna consumición.  Nuestro anfitrión desaparecía y aparecía inesperadamente.  Bastaba que hiciéramos el menor amago de largarnos para que su presencia se hiciera inevitable. Aquellos muelles sillones donde nos repusimos del cansancio acumulado a lo largo de todo el día ¿facilitaron algún encuentro subrepticio amparado por la tenue luz de los reservados? Aquellas relajantes caricias ¿tuvieron lugar realmente o fueron hijas de la somnolencia? Perdidos en aquella maraña de estancias y juegos de luces, no sé si la castidad de mi amigo Jesús sucumbió a las sucesivas tentaciones que la fueron asaltando tras las silenciosas cortinas rasgadas por una música arabesco-andaluza. No recuerdo cómo conseguimos zafarnos de nuestro generoso anfitrión y salir de aquel laberinto. Cuando logramos salir de aquel ambiente embrujado, hijo del cansancio, la excitación, el fuego, las alucinaciones del viaje, y volvimos a esos cerros sembrados de olivos perfectamente alineados como si fueran un ejército en formación o la cabellera de una palmera peinada por el viento, parecía que entrábamos en otra dimensión sin nada que ver con la que dejamos tras aquella puerta que nos facilitó la salida del recinto al que la cortesía hacia nuestro ocasional huésped nos había hecho entrar. Todo aquello quedó entonces y sigue aún ahora, 25 años después, envuelto en las brumas del recuerdo.

Esto nos ocurrió aquella noche a mí y a este caballero, a Jesús, que desde luego es el cuerpo de este informal y atípico grupo atlético, no sé si también es su alma.

No penséis que invento para la ocasión. A veces mis palabras rozan la ficción por ayudar a la razón a salir de la monotonía diaria de nuestra vida, pero muchas otras veces no son más que una liberación de la imaginación que, apoyada en hechos de la realidad, la sobrevuela y estimula intentando singularizar y novelar lo cotidiano.

Un abrazo de todos para Jesús y de Jesús para todos.

San Juan, 10 de Febrero de 2.017.
José Luis Simón Cámara

Imposición de la corona de olivo

El olivo ha sido en la historia de la humanidad:

Símbolo de la paz, recordad a Noé enviando después del diluvio a la paloma que volvió con una rama de olivo en el pico.

Símbolo de fertilidad, las mujeres con dificultad para engendrar dormían bajo su sombra.

Símbolo de fuerza e inmortalidad, porque es capaz de resistir en condiciones extremas de sequía y se renueva desde hace miles de años.

Con aceite de oliva ungían y lubricaban los cuerpos de los atletas y con una rama de olivo coronaban a los vencedores en los juegos olímpicos.

 Esto es la historia y la mitología.

 La realidad es que nuestro amigo Jesús va a cumplir 60 años.

 Pero suele ocurrir a veces que la edad dispara la razón y se lanza al vacío como aquel anciano en la alucinante historia del “Viejo que saltó por la ventana y se largó”.

Porque ya sabéis que uno de sus proyectos para cuando se jubile es nada menos que hacer corriendo, ¡cómo no! Los mil kilómetros que separan Alicante de Santiago de Compostela en una nueva versión del Camino de Santiago.

El traumatólogo que me intervino en la última operación de menisco de mi segunda rodilla, ya solo me quedaría de las extremidades inferiores el péndulo por intervenir, al saber que seguía corriendo me dijo: ”Los corredores tenéis muchas piernas pero muy poca cabeza”.

Esperamos que con la imposición de esta corona, cuyos atributos acabamos de referir, Jesús vaya sentando la cabeza y para ello le exigimos que doble la rodilla para recibir de manos del más anciano de los senadores esta corona que solo se consigue con el lento paso del tiempo.

San Juan, 10 de febrero de 2017.
J.L.S.C.

XIX Media Maratón de Orihuela (12-Febrero-2017)

Un año exacto llevaba sin correr una de las distancias reinas de las carreras, tras mi mejor marca en Oliva en 2016, y la posterior rotura y operación de menisco.

Ha sido un largo año de espera con fortalecimiento, entrenamiento cruzado, paciencia y algo de cabeza, corriendo distancias menores hasta verme preparado para correr esta media maratón en Orihuela, que a la postre la tenía pendiente pues el año anterior me inscribí, pero me fue imposible participar por motivos laborales y esa mencionada lesión, así pues mataba dos pájaros de un tiro, y sin saber yo si quiera si podría aguantar un ritmo estable durante 21kms para estar ahí, nos juntamos en Orihuela con los chicos de la UA, Farid, Toñi, Eutropio, Pepa… y un largo etcétera de amigos y caras conocidas con 1900 corredores entre los 21 y los 8k, en una fresca pero bonita mañana de nubes donde la lluvia amenazaba pero no hizo acto de presencia, con lo que el ambiente y la fiesta estaba servida, para poder disfrutar del deporte que más nos gusta y atrapa a todos…

Tenía claro que quería disfrutar y afortunadamente pude hacerlo durante toda la carrera, manteniendo un ritmo cómodo y estable de 4:30 siempre al lado o unos pocos metros delante de Ana, perdiendo un par de minutos al inicio y en algún kilómetro donde se nos fue ligeramente el crono, con lo que el 1:35 planeado inicialmente se nos quedó en 1:37, pero no se podía ir más rápido en esta ocasión y asi fue como resultó, por lo tanto y sin más dilación muy contento con mis sensaciones positivas, el ambiente, fama y nivel de Orihuela que no conocía, mi reencuentro con los 21097 metros, terminar sin molestia alguna y en definitiva y como nunca me cansare de repetir, la gran suerte que tenemos por poder correr.

Pero como creo que nunca basta una sola opinión para definir y poder explicar todo lo que se vive en una carrera, me gustaría añadir algunas palabras de algunos de mis compañeros y amigos de Atotrapo, también presentes en esta media maratón de Orihuela 2017:

“La carrera en sí muy bien, siempre voy con muchas ganas a Orihuela. Se corre bastante rápido, es bastante urbano, con público y la música me gusta mucho porque te deja despierto y te da ese plus.
Está muy bien organizada, en tema de señalización y avituallamiento. Cortes al tráfico y personas. Aunque este año no me ha gustado que hayan juntado 8 km con 21 km. Porque es más incómodo para correr, al menos al principio. Ya que es una ciudad pequeña con calles muy estrechas.
Yo siempre tenía en mente una carrera rápida, cómoda, urbana, y poca participación que hacía que se corriera muy cómodo, excepción este año.
El circuito este año es algo distinto a otros años, pero me ha gustado, se me ha pasado rápido.
Así pues, ha sido un día perfecto para correr, no ha hecho mucho frio, ha estado nublado, es ideal para correr. Quitando en algunos tramos que se notaba el aire.
Cuando llegamos a meta estaba muy bien organizado post carrera, tema de frutas, distintas bebidas, isotónicas, barritas, cerveza…”
(Farid)

“Me ha afectado mucho la humedad y lo he pasado fatal, pero en plan objetiva y sensaciones aparte, la media de Orihuela me gusta por lo bien que la organizan, la animación de la gente, y lo bien que nos tratan, aparte de que mis 15 años viviendo en Alicante me han dejado muchos amigos por toda la región…”
(Toñi)

Nombre Categoría Tiempo Puesto General Puesto Categoría
Farid SENIOR 1:29:19 177 45
Abel VET B 1:37:10 385 93
Ana VET A 1:37:11 386 7
Jorge J. VET C 1:44:37 570 96
Toñi VET D 1:47:04 633 3
Antonio S. VET B 1:51:13 733 174
Amando VET F 2:00:14 880 23