Un niño en la noche

¿Qué puede necesitar un niño que se despierta solo en su cama a media noche sino la caricia de algún ser querido? Todas las preocupaciones del adulto se desvanecen ante hechos tan frecuentes y comunes como éste. Cuando en las noticias te dicen que un millón de niños están mal atendidos en Siria por la guerra: abandonados, huérfanos, huidos, exiliados, hacinados en campamentos,.. y ves a los tuyos cerca y desvalidos, se enternecen los sentimientos más rebeldes. Esto solo en Siria, un país con apenas 20 millones de habitantes, que ya no habitan. Y la mente luego viaja a todos esos otros países vecinos que parecían haber sido agraciados con la llamada primavera árabe: Túnez, Libia, Argelia, Marruecos, Líbano y ahora especialmente, Egipto, con más de 80 millones de habitantes. ¡Qué ironía del lenguaje llamar a estas horribles situaciones primavera! No hace falta expresar lo que denota y connota esta hermosa estación, aunque no recordemos más que Las Tres Gracias de Botticelli. Allí la primavera se ha convertido en la estación más sangrienta que podamos imaginarnos y ha rebasado su ciclo natural para prolongarse como una estación en el infierno, no ya de Dante, ¡bien lo quisiéramos para estos pueblos! Porque no hace falta buscarlo en la otra vida. Ya Sartre decía en su obra de teatro “A puerta cerrada” y en plena 2ª guerra mundial que “el infierno son los otros”. ¿Qué mayor infierno que las violaciones, mutilaciones, torturas, prisiones y asesinatos con los que estamos familiarizados? ¿Cómo podríamos explicar todo esto a un niño si ni siquiera un adulto es capaz de entenderlo? ¿Cómo es posible, con tanta dedicación, cuidado y cariño que necesita un niño, que los humanos provoquen situaciones en las que son ellos los que más sufren? A un niño se le puede decir que se tome la leche porque hay niños en el mundo que ni siquiera pueden tomarse un trago cada día, pero ¿cómo decirle que a su padre lo han matado porque adoraba a un dios equivocado? Porque nadamos en un mar de tiburones, mantengamos a flote y, libres de sus ataques, a esos desvalidos seres aunque sea a costa de nuestra integridad física, que la moral quedaría a salvo de esas y cualesquiera otras dentelladas .

José Luis Simón Cámara
San Juan, 24 de Agosto de 2013

Por intentarlo …

– Su caso es muy complicado, no hay testigos y tan sólo contamos con una descripción vaga y genérica de la agresora. Tampoco es probable que, si la localizáramos, fuera a confesar.

– Pero usted es el mejor abogado del país y ha resuelto asuntos mucho más difíciles, como la prórroga en el lanzamiento de aquel satélite en Cabo Cañaveral, por los supuestos efectos en la cosecha de tomates de la vega murciana, o la anulación como prueba del cuaderno de Bitácora del Costa Concordia, o, sin ir más lejos, el encausamiento del Comité de Empresa de los controladores aéreos por el oprobio que causaron a los viajeros en Navidad.

– Bueno, sí, pero obtener una orden internacional de busca y captura contra la medusa que le picó en la playa ¿qué quiere que le diga?, va a depender del Juez de turno que nos toque.

Microrrelato seleccionado para el V Concurso de Microrrelatos sobre Abogados. Las bases del mismo indican que el relato tiene que tocar temas de abogados, no superar las 150 palabras y contener 5 palabras obligatorias. En agosto éstas eran: comité, prórroga, oprobio, cuaderno y medusa.

El anzuelo

Como dos o tres veces a la semana, esta mañana voy a la playa, pero no corriendo como habitualmente. En coche. Llego allí a las 8.30 y ya hay gente paseando o corriendo por el paseo y por la arena, aún fresca, junto al agua. Antes de calentar un poco siguiendo las huellas del tractor que ha peinado la arena me adentro unos metros en el agua y me mojo piernas, brazos y cara. Cuando salgo del agua, ya en la arena, se me enreda un sedal en un dedo del pie. Intento desprenderme de él frotando con la arena y entonces pienso en la remota posibilidad de que, como otras veces he comprobado, llevara algún anzuelo enganchado. Me he agachado y he desprendido el sedal que se había introducido hasta el fondo entre el anular y el corazón. Como aún había parte que estaba enterrado en la arena he estirado de él y, efectivamente, había colgando no uno sino tres anzuelos. Mientras me dirigía a un cubo de basura de los instalados en la playa para tirar anzuelos y sedal iba pensando en la ingenuidad de nuestra confianza cuando caminamos o corremos descalzos por la arena suponiendo que estamos a salvo de la irresponsabilidad de esos pescadores que dejan semejante regalo sin importarles, porque saberlo lo saben ¡tienen tanto tiempo para pensar!, que un confiado paseante se hinque el anzuelo en el pie, el culo o la teta. Aún así he corrido un rato por la arena mirando sin mucha simpatía a un grupo de chicos junto a sus plantadas cañas de pescar y mesa llena de botellas y restos de comida, con pinta de estar allí desde la madrugada y mirando con mala cara a los madrugadores paseantes que les incomodan caminando por debajo de sus sedales entre las cañas y el agua. Ellos están allí toda la noche y ahora vienen los veraneantes que tienen todo el día libre y tienen que aprovechar justamente estas horas para molestarnos. Acosados por su presencia, nos vemos obligados a marcharnos precipitadamente, y si se queda alguna caja de lombrices o algún trozo de hilo con anzuelo y alguien se lo clava, pues que le den, y si no que no vengan tan temprano o se pongan zapatillas. Además, que un limpio pinchazo de un material tan desinfectado solo fastidia porque desgarra al intentar extraerlo. No puede uno ni pescar tranquilamente. Eso por no hablar de los peces, cada vez menos y que ni pican, los pocos que son. ¡A dónde vamos a parar!

José Luis Simón Cámara
San Juan, 11 de Agosto de 2013.

Desalojando el taller con la ITV pasada

Del blog “Memorias García Rato

taller

En alguna ocasión de nuestra carrera atlética, todo deportista debe pasar por el taller para que le aprieten algunas tuercas y en muchos casos le pongan los tornillos que le faltan…

Esos momentos no son agradables, pero debemos asumir que han de ocurrir y que finalmente pasarán.

En mi caso puedo decir que ya estoy curado y con el beneplácito de los galenos para volver a mi “rutina habitual”

Lo cierto es que he empezado a correr con una sensación extraña, pues han pasado tres meses desde mi última zancada cruzando la meta del Iron Man de Lanzarote y hacía mas de 18 años que no pasaba tanto tiempo sin trotar, cuando tras una lesión, un conocido “doctor” me sugirió que dejara la carrera, pues con mi fisionomía no iba a durar mucho….. En fin, otra prueba más de que poco a poco salimos de donde sea.

enfermera

Pero una correcta vuelta a la escena no se logra así como así, y es que además de paciencia, fuerza de voluntad y perseverancia, hace falta gente que te apoye en el envite. Lo cierto es que no había echao cuentas al asunto, hasta que el 21 de mayo, el Doctor Elvira (al que solo puedo agradecerle la agilidad y destreza en la operación) me revisó y casi se cae de culo de lo que ahí dentro tenía. Tres horas después y sin salir de la clínica, mi retina estaba pegada con Loctite ocular y a la espera de un secado. Todo lo sobrellevé mejor gracias a Damarin mi enfermera particular que me llevaba la contabilidad de las gotas y me ponía los grilletes para que no escapara de nuestro nidito a sacudir mi retina, además de aguantar ese estado…. llamémoslo de nerviosismo ante la falta de endorfinas….

amigos

Mi familia se volcó en traerme libros, comida y compañía en los primeros momentos con la cabeza “gacha”. Tod@s os preocupasteis y via wassup, teléfono o visitas hicisteis que el camino se hiciera más corto.

ironman

Hoy, tras la última revisión, puedo decir que estoy curado y es que como bien dijo el Doctor “Eres un caso singular, porque nunca he visto a nadie hacer un Iron Man con un Desprendimiento de Retina, pero tienes una retina torera”. Ahora toca la vuelta y preparaos que vengo con ganas……

En fin que más que contar mi historia, quería por un lado agradecer a tod@s vuestro apoyo y animar al resto de “tocaos” para que no decaigan, pues en nada estaremos juntos de nuevo y es que

“Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es Correr”