Entrenamiento Camins de Cabres (18-Julio-2014)

“Hay amores que matan”. Y calores que te rematan, añadiría yo…

10526156_687710074616430_806248971002188807_nQueríamos (y necesitábamos) un entrenamiento nocturno para reconocer el recorrido de la próxima carrera del 9 de agosto en Genovés (a 4 km de Xàtiva). Precisamente porque ya conocíamos esos montes de otras aventurillas, les teníamos respeto y pensamos en organizar una quedada nocturna.

Seis ardientes y valientes espíritus nos apuntamos: Juanma, David, Ángel, Anna, Alberto Enova y yo. Tener más calidad, imposible. No se puede.

El capitán lógico de la expedición debía ser Alberto, por su condición de local. Por si acaso, un par de GPS nos metían por caminos (mejor dicho, por “no-caminos”) que nos hacían pensar que en Xàtiva tanto calor les ha tocado el sentido común. Empezaba a quedarnos claro el título de la prueba: “Camins de Cabres”.

La noche fue calurosa, como ya teníamos asumido que sería. Comenzamos a correr a las 20:30 hrs. El termómetro entre los 29 ºC y los 31 ºC con una altísima humedad y escaso aire. Más o menos así se quedaría hasta el final de los 23 km que finalmente hicimos. El asombro que estas temperaturas inauditas nos producía fue el tema predominante de la conversación los primeros kilómetros, que además eran de subida. Eso sí: también lo fue la belleza de los montes, lo intrincado de los caminos, la posibilidad de crear variantes infinitas para entrenar…. Alberto nos contaba, entremedias, historias de Xàtiva, de Genovés, de sus gentes, salpicándolo con anécdotas de la Transvulcania que él, Àngel y David habían vivido hacía poco.

IMG_6219

Formamos casi todo el tiempo un grupo compacto.  Para bien y para mal, porque a la hora de extraviar el camino, nos tirábamos todos de cabeza. Así, hicimos algunos metros más de desnivel de los debidos, teniendo que corregir trayectoria en un par de ocasiones. ¡Qué bien nos portamos! Porque correr en esas condiciones, no es cualquiera el que lo hace, oiga. Eso sí, suplicábamos por ese par de fuentes que nos habían prometido que aparecerían en el camino. Alguno, David concretamente, deseaba más bien migajas de luz, ya que su frontal se estropeó al poco de encenderlo. Un valiente, por correr así prácticamente todo el recorrido.

La noche finalizó bien entrada de madrugada. Genovés, bullía a esas horas con una juventud que celebraba sus fiestas de moros y cristianos. Improvisamos una cena en los bancos de un parque y estábamos contentos y más que satisfechos. Juanma repartió camisetas del club al personal. Alberto y Anna, que no tenían las oficiales, creo, ahora no tienen excusa para no dejarse ver con más frecuencia.

Será una gran alegría volver a encontrarnos dentro de tres semanas, otra vez de noche, en estos montes retadores que esperamos pronto poder recorrer de día. Aún nos quedan unas cervezas “socarrats” pendientes en la Plaza del Mercado de Xàtiva, a unas horas más decentes. Daré cuenta de esos acontecimientos puntualmente en una próxima crónica.

Una última cosa: a quien pudiera interesarle, se regala cachorro de perro abandonado, dos meses, macho, raza grande, más lindo que el sol. Razón: Anna.

VII Mitat de Mitja Marató de Torrellano (21-Julio-2014)

No todos los días toca lo mismo, y con este calor, el verano y los excesos varios del sábado, en que mi retoño cumplía 10 añazos, no tenía el cuerpo yo para hacer la carrera en modo competición. Me apetecía más ir para acompañar a mi amigo Fernando.

IMG-20140720-WA0010Mi colega ha repetido la sesión de salir desde su casa en San Vicente hasta Torrellano “a su ritmo” para después completar la tirada larga con el tramo final de diez y pico de la carrera con dorsal.

Total, que ha hecho treinta y pico kilómetros y ha entrado triunfante en la meta, lo que ha sido una satisfacción también para mí.

Carrera sin demasiado desnivel, casi llana, que combina asfalto y senda, aunque con varias curvas de ciento ochenta grados y tramos con el piso algo resbaladizo, que a los que van a hacer marca les fastidia un poco. Sin embargo, muy bien que pongan dos avituallamientos de agua en el tres y pico y después del siete.

Más de quinientos participantes y poco público pero muy entregado. La bolsa del corredor muy básica, pero al acabar cerveza, coca cola, agua, coca de pisto y sandía. Muy buen avituallamiento final.

Gracias a Jorge y Tomás (pronta recuperación y mucho ánimo a los dos) por acercarse a vernos y sus fotos, así como a Javi y Mariví siempre solícitos.

Vamos, que a las diez y poco en casa con otra camiseta pa los niños y algún kilómetro más acumulado (unos más que otros). Felicidades a Fernando el “devorakilómetros”. Where is the limit?

Nombre Categoría Tiempo Puesto General Puesto Categoría
Juan Enrique VET B 0:45:14 119 22
Fernando VET C 0:45:15 120 18

“Le dormeur du val”.

Hoy, 12 de julio, nos hemos desplazado toda la familia a Benidorm, para celebrar la boda de Paula y Edu. Otro día, con más perspectiva, contaré el ambiente floral, refrescante, de ensueño, de recuerdos nostálgicos que rodeó toda la ceremonia y su variada fauna humana. Hoy quería referirme a unas pequeñas observaciones casi limitadas a la mesa número 10 en la que estábamos un grupo de parientes y amigos. La primera sorpresa fue ver entre el personal que nos servía las bandejas de aperitivos por el jardín a una antigua alumna que se paró ante mí para asegurarse de que era su antiguo profesor de literatura. Efectivamente, lo era. Hacía ya 20 años, recordó ella. Nos vimos varias veces a lo largo de la velada pero además ella y otro chico se ocuparon en exclusiva de nuestra mesa, la nº 10. Fue pura casualidad. A la que mis compañeros de mesa, especialmente José Miguel que estaba inusualmente locuaz, atribuía que me sirviera los platos antes que a él. Esta feliz coincidencia, la alumna se llamaba Elena Eford, me brindó la oportunidad de contar a los comensales algo que me había ocurrido hoy mismo. Salí a correr por la mañana, hacia las 7.30, como suelo hacer otros días, pero en esta ocasión, solo. Cuando llegué al mar vi a una pareja en el lugar habitual de baño y, por pudor, me desplacé unos 100 metros hacia la izquierda. Me desnudé, como habitualmente, y me sumergí en el mar. Entonces vi cómo aquella pareja se me acercaba hasta distinguir la rubia cabellera de mi colega el de Puente Genil, Jesús, compañero habitual de carreras, y una chica para mí desconocida. Era su sobrina guitarrista que pasaba unos días en su casa y daba un concierto en el festival de música de Petrel. Los comensales se echaban la mano a la boca para disimular la sorna por mi embarazosa situación sin considerar que los dominios de la nereida Tetis ayudan a ocultar todo tipo de desnudeces. Pero, les dije, no era esto lo que iba a contaros, si José Miguel deja de interrumpirme por quinta vez. Subimos corriendo tras el baño y al llegar a San Juan, al punto de encuentro, Jesús, muy aficionado a perpetuar en fotos nuestros encuentros, se acercó al coche por su cámara de fotos al tiempo que pasaba por la acera del otro lado una chica conocida de vista. La llamó para decirle que nos hiciera la foto y ella intentaba eludir el compromiso con el pretexto de que llegaba tarde a su trabajo en Carrefour. Mientras Jesús insinuaba si la conocía le dije que por supuesto, había sido alumna mía. Ante su insistencia cruzó la calle y se dispuso a hacernos la foto. ¿Cuánto tiempo hace que fuiste alumna mía? –No sé exactamente, pero aún me acuerdo del principio de aquel poema de Rimbaud que nos enseñaste: “C´est un trou de verdure…”. Yo no salía de mi asombro. ¿Cómo era posible que se acordara de aquel poeta y de aquel poema casi 40 años después? Así se lo manifesté. Ella me dijo que no podía olvidársele una poesía tan hermosa. Había creído inicialmente que habría sido alumna mía en el Instituto de San Juan, pero allí yo ya no daba clases de francés, de modo que había sido en el instituto Femenino de Alicante, después llamado Miguel Hernández, es decir hacia el año 1975, cuando yo aún daba clase de francés antes de sacar la oposición en lengua y literatura españolas. Me chocó más aún además porque la chica no había continuado estudios superiores como evidenciaban sus largos años de trabajo en el Carrefour de San Juan, al que la tengo asociada desde hace mucho tiempo. La verdad es que solo la he visto casi siempre o en el trabajo o dirigiéndose a pie al trabajo. Es decir que no se trataba de una chica cultivada profesionalmente a la que fuera más fácilmente atribuible una cultura y una sensibilidad capaces de disfrutar un poema de uno de los poetas más difíciles y complejos de la 2ª mitad del siglo XIX en Francia, Arthur Rimbaud. Siempre puede uno sorprenderse.

Transcribo abajo, por su especial belleza y delicadeza, el poema de Rimbaud, en francés y traducido por mi.

Le dormeur du val
C´est un trou de verdure où chante une rivière
Accrochant follement aux herbes des haillons
D´argent; où le soleil, de la montagne fière,
Luit: cést un petit val qui mousse de rayons.
 
Un soldat jeune, bouche ouverte, tête nue,
Et la nuque baignant dans le frais cresson bleu,
Dort; il est étendu dans l´herbe, sous la nue,
Pâle dans son lit vert où la lumière pleut.
 
Les pieds dans les glaïeuls, il dort. Souriant comme
Sourirait un enfant malade, il fait un Somme:
Nature, berce-le chaudement: il a froid.
 
Les parfums ne font pas frissonner sa narine;
Il dort dans le soleil, la main sur sa poitrine
Tranquille. Il a deux trous rouges au côté droit.
 

       Octobre 1870

El durmiente del valle
Un rincón del bosque donde canta un riachuelo
Colgando desordenadamente de la hierba girones
De plata; donde el sol, desde la altiva montaña
Brilla; es un pequeño valle, espumeante de rayos.
 
Un soldado joven, la boca abierta, la cabeza desnuda,
Y la nuca bañada en el fresco berro azul,
Duerme; está tendido en la hierba, bajo el cielo,
Pálido en su lecho verde donde llueve la luz.
 
Los pies en los gladiolos, duerme. Sonriendo
Como sonreiría un niño enfermo, sueña.
Naturaleza, acúnalo cálidamente: tiene frío.
 
Los perfumes no hacen moverse las aletas de su nariz
       (o, su nariz es insensible a los perfumes);
Duerme al sol, la mano sobre su pecho.
Tranquilo. Tiene dos agujeros rojos en el costado derecho.
 

       Octubre de 1870.

Arthur Rimbaud nació en Charleville, al norte de Francia, en 1854. Tenía 16 años cuando escribió este hermoso poema, parece que influido por una batalla de la guerra franco-prusiana de 1870 que se desarrolló a unos 20 kilómetros de su pueblo. Se fugó a esa edad varias veces a París, por los años de la Comuna, en busca de relaciones literarias y allí conoció a Verlaine, recién casado, con el que inició una tormentosa relación sentimental que acabó con su matrimonio y, después de viajes huidos por el escándalo a Londres y Bruselas, rompieron violentamente sus relaciones. Verlaine disparó a Rimbaud y fue condenado a dos años de prisión en Bruselas. Hacia los 19 años Rimbaud dejó de escribir, abominó de la literatura y se dedicó a los negocios con empresas de ultramar, trabajando en Java, Yemen, donde vivió con una mujer abisinia y Etiopía, donde fue traficante de armas. Allí contrajo una artritis de rodilla que derivó en gangrena y se refugió en un hospital de Marsella donde le amputaron la pierna y murió poco después a los 37 años.

José Luis Simón Cámara.
San Juan, 14 de julio de 2014

¡Vaya entrenamiento! (13-Julio-2014)

Quedamos a las 6 h en el punto de encuentro y aparecieron 16 corredores-montañeros de varios sitios y clubs, con muchas ganas de hacer montaña, Juanma y Cayuela me ayudaron a convocar y vaya poder de convocatoria tienen.

IMG_3478Salimos casi a las 7 h de la Font del Molí camino a la cumbre entre bromas y risas, muy buen ambiente, hasta que empezamos la pedrera y se hace el silencio, todos concentrados en la subida, los más fuertes tiran delante y el grupo se divide en tres subgrupos, lo normal, según íbamos subiendo aparecían corredores por los lados, unos habían cogido otro camino y otros se habían perdido, hasta que llegamos al collado y por fin a correr hasta la cumbre, allí nos juntamos todos y analizamos el recorrido del Desafío Lurbel, Aitana-Puig Campana del día 8 de noviembre mientras recuperábamos con agua, almendras, etc. Nos hicimos la foto de rigor y para abajo, la idea era bajar por el otro lado, pero empezamos fuerte corriendo y algunos se equivocaron de senda y se volvieron por la pedrera, los esperamos y buscamos en el collado antes de bajar pero no aparecieron, Cayuela decide bajar por la pedrera para ver si están allí, que caballero, los demás nos bajamos a disfrutar de esa bajada hasta el collado para reagruparnos y seguir por la senda que pasa por el refugio hasta los coches, allí aparecieron los perdidos, al final todos contentos, nos cambiamos y a por la cervecita, bien ganada.

Gracias a todos por acompañarnos en el último entrenamiento para el Aneto.

En pocas palabras

A la hora habitual, en el punto de costumbre, el ritual de cada domingo. El último da la salida y catorce pares de piernas se ponen en marcha por los caminos de la huerta. En Salesianos el agua bendita y llegada al mar. De ahí hasta el infinito y más.