II Infern Trail – Orba, Alicante (27-Febrero-2016)

… o “El día en que se congeló el infierno”.

A veces no hace falta buscar más allá de casa lo que tenemos al alcance de la mano. El pasado sábado se celebró la segunda edición del “Infern trail”, carrera de montaña de algo más de una maratón. Un placer.

Como resulta que me rodeo de gente que toma decisiones fácilmente, me resultó sencillo el decidirme a probar de nuevo la dureza de la montaña alicantina. Así fue que tras un madrugón, allí nos encontramos. Orba, pueblecito encantador y punto de salida. Mañana fría con una sensación térmica por debajo de los cero grados. Bajo un cielo cubierto de nubes plomizas que profetizaban una dureza extra se dio la salida y ahí empezó todo.

IMG_20160227_074607Comienzos titubeantes. Lisardo como siempre, con su motor bombeando a un ritmo constante se encontraba en su elemento. Yo y mi rodilla, mi rodilla y yo seguimos durante un rato su ritmo, sabedores de que nos llevaría a buen puerto si lográbamos aguantarnos el uno a la otra.

Andábamos en esas lides cuando por la siniestra nos apareció el amigo Jaume que decía haber llegado tarde y que quizás por eso debía recuperar el tiempo perdido. Como si le esperaran para empezar el picnic allá que se fue. Iba ligero, buenas piernas tiene el figura.

Al poco, con mis articulaciones ya calientes fui adelantándome ligeramente, viendo como se formaba un convoy de fila de a uno. Así llegamos a Fleix y fue entonces cuando entramos en el barranco. Atravesando la cueva que nos tragaba uno a uno para llevarnos a través de un largo esófago húmedo, ventoso, frío, acabábamos de entrar en el mismísimo infierno. Tras un descenso vertiginoso y una subida posterior y otra bajada y otra subida…, uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis…hasta que perdí la cuenta, 6873 escalones, excavados en la roca, tallados en la ladera del monte. A mí particularmente no se me apetecía estar en ninguna otra parte del mundo, si el infierno es esto, ¡no me hace falta cielo!

A partir de ese momento todo empezó a complicarse. El diablo soplaba con fuerza y una ventisca de las que golpean fuerte nos atería hasta las pestañas. Lo que presagiaran las nubes del amanecer se convirtió en realidad y la crestería de 4 kilómetros que nos llevara al Penya Roig se convirtió en una pista de patinaje de aristas afiladas, un calvario donde uno tras otro terminábamos dando con nuestra osamenta entre las piedras. Más cerca del cero absoluto que de la tibieza de las calderas de Pedro Botero uno a uno encontramos al fin la salida de las entrañas del averno.

Fue faltando unos 3 km cuando Lisardo nos alcanzó, primero a mi rodilla que yo arrastraba penosamente como un cuerpo inerte, y después a mí. Gracias a él y a pesar de ella, lo que había empezado siendo un placer terminó siendo un gustazo.

A Jaume ni lo vimos. Es que tenía el coche en doble fila y tenía que retirarlo pronto.

Gracias Jaume por el momento que compartimos. Gracias Lisardo por el rato que me regalaste. Gracias Josemi por indicarme qué cortavientos tenía que comprarme aquél día, tú sabes. Te debo una. Gracias Satanás por hacernos disfrutar.

L’infern està a Alacant.

Nombre Categoría Tiempo Puesto General Puesto Categoría
Jaume VET MASC 5:53:16 131 55
Julián VET MASC 7:00:11 274 108
Lisardo MASTER MASC 7:00:11 275 20

Viaje a Puente Genil

IMG-20160222-WA000El domingo, 21 de febrero, veo un correo de Jesús que nos comunica la muerte de su madre. Inmediatamente le envío un wasapp preguntándole hora, día y lugar del entierro. Me responde que el lunes a las 13 horas en Puente Genil. A renglón seguido pongo un correo a Pepe Gil, con el que ya acudí hace 9 años también a Puente Genil al entierro del padre. Poco después me llama diciéndome que está disponible. Va a contactar con Rafa Olivares por si se viene. Un compromiso previo le impide acompañarnos, como hubiera deseado. A las 6.45 del lunes pasa Pepe por casa y vamos directos a Librilla, pequeña población murciana en la ruta a Andalucía, donde recogeremos a Saula, hija de Jesús, que pasa a dejar sus perros en casa de sus suegros. Poco después seguimos el viaje pasando por Puerto Lumbreras, las sierras de María, esta vez sin nieve, los Vélez, y cerca ya de Granada paramos en una venta a desayunar. Acertamos en la elección porque todo lo que había era apetecible, desde el fuego de leña al fondo de la entrada a la izquierda, a las botellas de aceite, envases de miel, jamones con chorreras, quesos manchegos en aceite. Por suerte pedimos media tostada cada uno porque era una rebanada de la parte central de la hogaza que se salía del plato. Aceite, quesos, tomate y un café con leche, con miel a disposición. Aunque parecía excesivo el desayuno, dimos buena cuenta de él. Fuimos conversando en el viaje desde las mafias rusas de Torrevieja, donde trabaja Saula, hasta la traición del Duque de Alba a sus amigos los condes de Egmond y Horm, que de luchar junto a ellos en la batalla de San Quintin en defensa de Felipe II, fueron apresados, juzgados y ajusticiados en Bruselas el año 1568. Llegamos a la calle de la Amargura, junto a la Iglesia, casi a la vez que el féretro funerario desde Madrid, donde vivía últimamente Charo, en casa de su hija Carmina. Algún grupo de parientes y amigos, ya más bien de los hijos. Ambiente distendido. Cuando una persona muere de muerte natural a los 96 años es tan natural la situación que está desprovista de toda tragedia, si acaso la pena propia de perder a un ser querido que, por otra parte, ya había perdido casi los vínculos cerebrales que la unían afectivamente a sus hijos y nietos. Por eso Jesús, su hijo, se permitía bromear cuando le decía a algún viejo conocido o pariente: “Hemos traído a Charo en el coche porque ya no podía subir las escaleras”. La verdad es que la antigua casa de Charo está en un extremo de la plaza de la Iglesia, en la parte más baja y con una cuesta endiablada, que sin duda ella subiría como una ardilla va de rama en rama, porque esa es la imagen que me ha quedado de ella por lo poco que la conocí y, sobre todo, por lo que sus vecinos y parientes decían. Persona pequeña, ágil y activa. Acabada la ceremonia religiosa y ya en la puerta de la iglesia se me ocurrió decir a los amigos de infancia de Jesús si allí se podía tomar algún vino fino.-¡Hombre, dijo uno más bien entrado en carnes, de cara rojiza y con la cabellera rizada, aquí mejor que en ningún lado pero la costumbre es que paga el forastero! Había además otros dos chicos, hermanos, uno que sigue viviendo en el pueblo, con el cigarrillo siempre en la mano o en el labio algo descolgado, acompañado de su mujer, profesora de biología y el otro que vive en Jerez y a cuenta de cuyos finos tuvieron polémica cachonda. De allí nos marchamos a la bodega Ricardo y tuvimos ocasión de probar vinos finos en rama, que son jóvenes algo afrutados y después otros más fuertes llamados “segunda bota” o “tertulia”. Sacaron tapas variadas, desde pelotitas en salsa hasta unas finísimas y riquísimas lonchas de tocino veteado. Todo especial, pero inevitablemente y siguiendo la tradición hubieron de pagar los forasteros. Los parientes más próximos de Jesús, sus primos Charo y Cesáreo, se empeñaron en que los acompañáramos a comer a su huerta, allí mismo, a los pies del pueblo y muy cerca del río. Aquello parecía otro mundo, desde la ausencia de asfalto, eran veredas de tierra como toda la vida, a la distribución de las casas, el olor a animales de labranza, las ropas de los hijos de Cesáreo y Charo, con olor a huerta, a tractor, las manos encallecidas, y una actitud acogedora en todos ellos. Parecían más anchos que altos de acoger a sus primos y a los amigos de sus primos que habían venido de tan lejos al entierro de su tía Charo a la que parecían adorar. Nos hicieron entrar en un pequeño salón junto a la cocina. Allí una mesa rebosante de platos con jamón, morcilla, cabeza de jabalí, salchicha seca, longaniza, queso, aceitunas, platos con trocitos de pan y torta de chicharrones, patatas, cerveza, vino, ensalada de lechuga, ensalada murciana, aquello parecían las bodas de Camacho. Y eso eran los aperitivos, después vendría el gazpacho, los callos, el arroz, los dulces, ¡yo qué sé cuántas cosas nos sacaron! Aún quedaba el queso tierno con dulce de membrillo que, claro, no podía faltar en esta tierra. Sentados al fondo, como patriarcas Cesáreo con cara de satisfacción y otro hermano de su mujer, dando el visto bueno a la comitiva que desde la cocina no paraba de llevar presentes. Después de la comilona, Pepe y yo hubimos de contenernos porque después nos esperaba un largo viaje de regreso, nos dimos un paseo por los alrededores, la huerta que cultivan y de la que viven. Nos enseñaron otra dependencia con un gran salón con la chimenea casi humeante al fondo, y en otros habitáculos, a los que nos hicieron pasar guardaban, ¡pásmate! una ristra de jamones colgados del techo, pero al menos 15, y en un arcón de madera rústica como palas de tocino envueltas en sal para conservarse y curarse con varios niveles. En otra dependencia contigua Cesáreo nos mostraba orgulloso sus más de 100 kilos de dulce de membrillo distribuidos en distintas vasijas y para su uso de todo el año. Todo lo que allí tienen lo crían, lo elaboran y lo guardan ellos. Una vida casi como en tiempos antiguos y todo a un paso de esa ciudad bañada por el río que viene de Granada. Nos fuimos despidiendo después de mirar por última vez los tres caballos que tienen para montar, porque para el cultivo ya están los tractores, de guardar en una bolsa unas muestras de ajos de su cosecha y unas cápsulas de nogal americano que se yergue gigante y moribundo, rodeado de plantones jóvenes y mirando de tú a tú a los hermosísimos eucaliptus que, a distintos niveles y como los antiguos dioses lares, protegen la casa y la finca. A las 5.30 iniciamos el viaje de regreso con una parada para tomar café y repostar en las proximidades de Gor. Al paso por el puerto de la Mora, solo se notaba su antigua fama de inaccesible, porque los camiones iban con las luces de posición encendidas y a ritmo de tortuga. Ni rastro de nieve. A las 10.30 estábamos sanos y salvos en casa pero con un catarro incubado que aún hoy, mientras escribo estas notas, me da vueltas en la cabeza.

San Juan, 24 de febrero de 2016
José Luis Simón Cámara.

XXXII Zúrich Maratón de Sevilla (21-Febrero-2016)

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La idea de ir a Sevilla se empezó a fraguar un par de semanas después de haber corrido la maratón de Valencia. Curro, amigo y compañero de entrenos, me comentó que se estaba planteando hacer la maratón de Sevilla en memoria a su padre. Parecía un poco precipitado ya que tendríamos que empezar los entrenos sin descanso físico y mental después de Valencia. Nos inscribimos y al lío, entrenos serios, series, competición, corriendo 4 medias maratones: Campello, Aspe, Santa Pola y Orihuela y rumbo a Sevilla.

El viernes día 19 tempranito salimos, 7-8 horitas y estamos en Sevilla, pero antes de ir al hotel fuimos a Trebujena un pueblo de Cádiz para comer con la familia de Curro; al anochecer llegamos al hotel que estaba en Bormujos a unos 13 km de Sevilla, descansamos un poco y a cenar y prontito a dormir que el día había sido muy largo.

El sábado nos levantamos pronto, desayunamos en el hotel y nos vamos a recoger el dorsal 🙂 🙂 , damos una vuelta por la feria del corredor, fotitos de rigor y nos quedamos a la comida de la pasta, muy bien organizado y comida y bebida no faltaba. Damos una vuelta por Sevilla y para el hotel a descansar, cenar……………..pasta (como no ¡!) y a dormir prontito que el domingo sería un día muy largo.

El domingo (día del Maratón) desayunamos pronto, a las 6:00, un desayuno contundente, salimos pronto ya que había que aparcar cerca de la salida, dejar la mochila en el guardarropa y calentar un poquillo (tengo que decir en contra de la organización que me pareció fatal que no nos pudiéramos duchar después de la carrera ya que no había duchas …………….. lamentable 🙁 🙁 ); nos dirigimos al box asignado y a las 9:00 en punto se da el pistoletazo de salida, salimos muy tranquilos disfrutando del ambiente, la gente de Sevilla se volcó apoyando cada metro. El planteamiento de carrera era ir a un ritmo constante gran parte de la carrera y pasar la 1/2 en 1h 43-1h 45 y si teníamos fuerzas los últimos kilómetros tirar…………………..pero una maratón es muy larga.

IMG-20160221-WA0029Iban cayendo los kilómetros, el ritmo era bueno, dentro de lo planeado, hacemos los primeros 10 kilómetros en 48 minutejos (también tengo que decir que los avituallamientos no fueron de nuestro agrado, nos daban el agua y los isotónicos en vasos, que yo me tenía que parar y beber en el momento si no me lo quería tirar encima, a su favor, decir que los avituallamientos eran cada 2,5 km).

Llegamos al paso por la 1/2 maratón en 1h 43 (dentro de lo pensado), llegamos al 25 en 2h 3min la carrera va bien, con ganas y fuerza.

Al poco de pasar el km 26-27, no me acuerdo muy bien, Curro me comenta que no va bien que le cuesta mantener el ritmo que estaba marcando, creo que era a 4:50, bajo a 5 y veo que le cuesta seguir. Pasamos por km 30 en 2h 30 le miro y me dice que está muerto que no va y que me vaya yo solo, le digo que no, que aunque yo me viera con fuerza la vamos a terminar como sea juntos, hacer 12 km solo cuando no vas bien se te puede hacer eterno. Le digo que le llevo y que si voy muy rápido que lo diga, bajamos el ritmo a 5:30. Yo en el km 33 más o menos empiezo a notar malestar en la barriga, pasamos por el km 35 en 3h. Cada vez la barriga me daba más el coñazo y antes de llegar a la plaza de España le digo (como no pare me cago y no era plan) hago la paraeta y continuo.

Siguen cayendo los km y llegamos al 40, maldito kilómetro, de ir bien paso en cuestión de metros a ir fatal, me dolía todo, la espalda, las piernas, los brazos y lo peor de todo sin fuerzas, los últimos 2 km 195 metros fueron para mí un calvario y como se dice “vi el tan temido muro” y vamos si lo vi, como que me lo comí entero.

Había que terminar como fuera, entramos en el estadio de la Cartuja, la gente animando y sacando fuerzas donde no las había para el último sprint y cruzar la META, nuestra META.

pd/ con un crono de 3h 51 minutos mejoro en 10 minutos mi tiempo de Valencia y todos contentos.

Salud y kms

Juan Punzano

Enlaces sobre esta prueba

Nombre Categoría Tiempo Puesto General Puesto Categoría
Juan P. Vet M 35 3:50:19 5591 1286

5KM 10KM Solidarios Apamm Mutxamel (21-Febrero-2016)

20160221112310Domingo, buen día para correr y más si es algo benéfico. Unos 1000 participantes entre corredores, niños y andarines. El día nos dejó unos 20º de temperatura en un día muy bueno para andar o correr o volar. Desde primera hora se veía buen ambiente en el Polideportivo de Mutxamel, buen presagio de lo que pasaría después. A las 10 de la mañana dieron la salida a los corredores y los andarines salieron a continuación. La carrera era de 5 y 10 km para los corredores y de 5 km para los andarines. Transcurrió bastante rápida la carrera, tanto la de 5km como la de 10km.

Cabe destacar los pódiums de Muffy, Naiara y Majo.

Ernesto

MINI CRÓNICA
Mi primera carrera como A TO TRAPO.

Me desperté a las 7:20 de la mañana. Estaba nervioso, era mi primera carrera como A to trapo. Me vestí, cogí mi camiseta del equipo y desayuné unos cereales. A las 9:00 estaba en el poli, aunque mi carrera era a las 12:00 porque yo quería ver la salida de los mayores. A las 11:00 me comí un plátano para coger fuerzas y por fin llegaron las 12:00. Conmigo corrían muchos niños así es más divertido. Dieron la salida y llegué a meta el 7º.

Me llamo Óscar y tengo 10 años y me gusta correr.

10 km

Nombre Categoría Tiempo Puesto General Puesto Categoría
Ernesto VET B MASC 0:43:57 76 19
María José VET C FEM 0:46:07 106 1
Naiara VET A FEM 0:47:30 129 2

 

5 km

Nombre Categoría Tiempo Puesto General Puesto Categoría
Juan Carlos VET C MASC 0:17:49 10 1
Irina SEN FEM 0:25:04 65 4
Joel SEN MASC 0:25:04 66 17

Juicio a Rita Maestre

Vaya por delante que considero una indelicadeza la actitud de esta chica entrando a la capilla del recinto universitario y mostrando sus desnudeces, pero de considerarlo una indelicadeza a valorarlo como un delito va un abismo.

O ¿es que el integrismo fanático que atribuimos a los radicales islamistas está haciendo mella en la moderna y civilizada sociedad occidental cristiana?

¿Vamos a hacer no ya como aquel papa pacato que mandó poner calzones a los desnudos poco después del Renacimiento sino como el ministro italiano de cultura tapando con cajones las clásicas estatuas desnudas, patrimonio de la humanidad, ante la visita del líder religioso de Irán, con el pretexto de no herir su sensibilidad y más bien porque llevaba bajo el brazo una buena cartera de negocios? Es decir, que no solo las damas europeas tienen que colocarse el velo de la sumisión cuando van de visita a sus países sino que han de ponérselo cuando reciben en Occidente a aquellos mandatarios que, para sus adentros, disponen todavía de harenes donde suponemos que se desprenden de velos y bragas para sin lascivia, eso sí, procrear más hijos de Alá?

¿No están las iglesias católicas llenas de imágenes desnudas, empezando por el mismísimo Cristo que muestra toda su desnudez apenas cubiertas sus intimidades por un trapo más bien escaso?

¿No aparecen en los cuadros que las adornan historias como las tentaciones de San Antonio del pintor Jerónimo Bosco o las tentaciones de Santo Tomás pintado por Velázquez donde aparecen semidesnudas las putas que los tientan?

¿No están llenas las paredes de las iglesias de pinturas didácticas para aquellas gentes que no sabían leer, donde se veía a los condenados en el infierno, desnudos y en actitudes lascivas?

¿No están los capiteles de la Iglesia románica de Frómista, y otras muchas, llenos de esculturas donde se muestran los pecados capitales y especialmente los referidos a la carne e incluso a las relaciones homosexuales de forma tan palpable que pueden tocarse con los dedos?

¿No se inspiró Bernini para su escultural “Éxtasis de santa Teresa” en el gesto de una mujer después de hacer el amor?

¿Va a reaccionar el tolerante Occidente como el zar ruso condenando a dos años de cárcel a las cantantes del grupo punk Pussy Riot que se desnudaron en el altar de la catedral de Cristo Redentor en Moscú y cantaron en ropa interior pidiendo la dimisión de Putin?

Recién llegado de Bruselas donde pude disfrutar de sus cielos permanentemente grises, de sus innumerables cervezas, de su desmochada y hermosa catedral y del museo de los viejos maestros, no puedo olvidar, reflexionando sobre este asunto, el sugerente cuadro de Rubens “Susana y los viejos”, donde se les ve babear ante las turgencias de la joven.

No soy devoto (sometido, sumiso, que eso significa) de ninguna religión ni tampoco de Podemos ni de nada, pero me parece mucha hipocresía estar hostigando a esta joven que quiso, indelicadamente, mostrar su desacuerdo con el compromiso religioso en un espacio público como es una Universidad que, por constitución y principios es ajena a todo aquello que no sea objeto de la ciencia como es la religión que tiene que ver más con la creencia que con la inteligencia.

San Juan, 18 de febrero de 2016.
José Luis Simón Cámara.