¡Cuánto tiempo sin asomarme por aquí con una crónica! Por cuestiones laborales sigo viviendo fuera, pero cada vez queda menos para volver a Alicante, a mi vida de siempre y, sobre todo, a las quedadas y carreras de fin de semana con el mejor grupo que existe: A to trapo. Mientras tanto, os llevo conmigo allá donde voy. Sigo teniendo mis dos camisetas oficiales y, como manda la tradición, me las pongo cada día de carrera. Está demostrado que hacen correr más rápido… jeje.
Esta vez la suerte me llevó hasta el sur de Italia, a correr la media maratón de Nápoles, dentro de la Neapolis Marathon. Era la excusa perfecta para conocer la ciudad y sus alrededores y, de paso, ponerme un dorsal. Fue un viaje exprés de cuatro días con la combinación ganadora: turismo, gastronomía y deporte.
Una salida madrugadora y multitudinaria
El domingo 18 de octubre sonó pronto el despertador: la salida era a las 8:00 de la mañana. Se agradece, porque así se evitan las horas de más sol y calor, que en Nápoles, incluso en octubre, aprietan. El punto de partida y de llegada era el mismo, la monumental Piazza del Plebiscito, a cinco minutos del puerto y a diez del centro. Pocas salidas hay más bonitas que esa.
Ese día había tres distancias a la vez: 10K, media maratón y maratón. Según la organización, nos juntamos más de 8.000 corredores de casi cien países entre todas las pruebas. Solo en la media cruzamos la meta cerca de 4.000 (3.971, para ser exactos), y en la maratón casi 1.500. Ambiente de gran evento desde primera hora.
Un recorrido de postal
La media es una sola vuelta (los de la maratón tienen que hacer dos idénticas), y es un recorrido prácticamente llano, con apenas 38 metros de desnivel positivo. Pasa por los principales lugares de interés de la ciudad: el Castel dell’Ovo, el Maschio Angioino, el paseo marítimo de Via Caracciolo hacia Mergellina, el puerto y el centro histórico, que es Patrimonio de la Humanidad. Buena parte del trazado se corre con vistas al mar y al puerto, y con el Vesubio vigilando a lo lejos. Para un corredor turista, es difícil pedir más.
Eso sí, como es muy normal en Italia, un tramo se corre sobre adoquines. Hay que ir algo atento a dónde pisas, pero es muy llevadero y forma parte del encanto.
Organización: notable alto
En mi opinión, la carrera estuvo muy bien organizada durante el recorrido: todo bien señalizado, muchísimos voluntarios y avituallamientos frecuentes, cada 2 o 3 kilómetros. Había alrededor de un centenar de liebres para los distintos ritmos, y la animación no paró en ningún momento: música en directo por el camino y mucha gente animando en las calles. Los napolitanos viven la carrera con la misma pasión con la que viven todos.
El único punto a mejorar fueron los cajones de salida. Había bastante lío, con gente metiéndose en cualquier cajón y todo algo desordenado. Probablemente tenga que ver con juntar las tres distancias a la misma hora, pero es un detalle que con un poco de control se corrige fácilmente.
Delante, ritmo de otra galaxia
Para los curiosos de la élite: la media la ganó el marroquí Yassine Zaki en 1:03:45, a unos 3:01 el kilómetro, seguido de cerca por Jean Marie Vianney Niyomukiza (Burundi) en 1:03:56 y el italiano Giuseppe Gerratana en 1:04:23. En la maratón se impuso el keniano Joel Kipsang Kositany con 2:12:32. Nosotros, a nuestro ritmo, que también tiene su mérito.
Mi carrera: correr y disfrutar
Respecto a mis ritmos, estoy contento. Era una carrera para correr y disfrutar, sin buscar marca. Ya habrá otras carreras y mejores tiempos; ésta tocaba saborearla kilómetro a kilómetro, mirando el mar y empapándome del ambiente.
Nápoles, mucho más que una carrera
Me vuelvo encantado con la ciudad, con su gastronomía y con todo lo que ofrece alrededor. Desde Nápoles puedes hacer excursiones a la costa Amalfitana, a las islas de Capri, Ischia o Procida, visitar Pompeya y subir al Vesubio, perderte por los Quartieri Spagnoli (el barrio español) y, por supuesto, comer cada día las mejores pizzas y pastas del mundo. Lo que se quema en la carrera se recupera con creces en la mesa.
Ha sido un placer volver a escribir aquí. Un abrazo enorme a todos, equipo. ¡Nos vemos pronto en las quedadas!
Farid
Alla tua Salute:












