XXV siglos (1)

Hace apenas unos días la nueva secretaria de Estado norteamericana era recibida como entre algodones por casi toda Europa como si  fuera ésta la culpable de los últimos desencuentros.

Y aquí, (creo que el hijo de su padre descabalgó al negro por la negra pensando el malpensado en la vieja verde) en la vieja Europa, no tuvo pudor en seguir usando, a pesar del aparente intento de aproximación, el belicoso lenguaje que no se quitan de la boca. (Prefiero para eso a Levinski).

Quizá la morena embajadora no ha tenido tiempo de leer Lisístrata.

«De momento no pensamos atacar a Irán»

Pero ¿se puede aguantar?

¿Hasta dónde se sienten y saben impunes estos chulos?

Quousque tandem abutere, Condolezza, patientia nostra?

Quousque?

¡Si al menos supieran latín estos bárbaros?

Ahora dicen que Runsfel está estudiándose la historia del Imperio Romano para emularlos, aprender de sus errores,.. y parece nerviosísimo porque ha descubierto que un antiguo enemigo de Roma que había jurado odio eterno a los romanos, era de origen arábigo, un tal Husmus Bin Padel, y a la vez que se estira de los pelos ha despedido al equipo de asesores en historia romana por no haberle dado a leer estos documentos antes del 11 S porque le han certificado  sus adivinos que ahí estaba todo prefigurado:

Husmus, Osma, Osama, Humus, claro indicio de aquel aciago día dominado por el fuego y el humo.

Bin, acróstico de bodega,batalla,bomba,incendiaria,indios,indígenas,nunca, ne pas, nein,

Padel, ¡ah! ese afeminado juego del azorado aliado.

Si todo estaba escrito, caramba.

Ahora tiene a todo el departamento leyendo incluso «Mein Kampf», aunque ya se lo sabe, pero por si acaso.

Pero volvamos a Lisístrata, aquella burlona comedia del deslenguado Aristófanes en que las mujeres  atenienses, hartas de tantas guerras que  mantenían a sus maridos alejados luchando contra Esparta, deciden intervenir.

He aquí la propuesta que hizo Lisístrata a sus conciudadanas:

«Si nos quedáramos quietecitas en casa, bien maquilladas, pasáramos a su lado desnudas con sólo las camisitas transparentes y con el triángulo depilado, y a nuestros maridos se les pusiera dura y ardieran en deseos de follar, pero nosotras no les hiciéramos caso, sino que nos aguantáramos, harían la paz a toda prisa, bien lo sé»

Pero con esta morena no sabemos muy bien por dónde andan los tiros….

…¡bueno! es un decir….

 

San Juan, 17 de Febrero de 2005

José Luis Simón Cámara

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(1) Hace  25  siglos que Aristófanes escribió Lisístrata.