“Tempus fugit” (1)

No es desvelar ningún secreto afirmar que nuestras lenguas, con excepción del euskera, proceden del latín. Y en muchos casos aún conservamos como moneda corriente frases latinas de la época romana.

«Dura lex sed lex», «In dubio pro reo», «corpore insepulto»,..(2)

El título de nuestro artículo se puede ver escrito en muchos relojes de péndola o péndulo o de campana.

El tiempo huye, pasa, se desvanece,..

En algunas fiestas de la antigüedad los esclavos hacían sonar el gong que indicaba el paso del tiempo para recordar a los invitados del banquete que el tiempo es irreversible, no tiene vuelta atrás. Y, por tanto, hay que aprovecharlo.

«Carpe diem» (3), coge el día, apúralo, sácale todo el jugo, gózalo, aprovéchalo.

La ciudad es el punto de encuentro de cientos y miles de relojes que juntos multiplican su inquietud y acaban transmitiéndola a todos los que en ella viven imprimiendo un ritmo tan acelerado que el vértigo acaba por crear una inquietud y zozobra contagiosas que provocan alucinaciones, accidentes, aneurismas, trombosis, olvidos,…

La psicosis del tiempo lo abrevia.

Un antiguo amigo y compañero de estancia en el seminario diocesano de Orihuela lo abandonó para continuar los estudios eclesiásticos en un centro de los padres combonianos que enviaban misioneros a África.

El inglés era una de las asignaturas más importantes porque a través de él podría ponerse en contacto con los indígenas más cultos de aquella zona de Zaire e ir aprendiendo las lenguas autóctonas. Con el paso de los años elaboró una gramática, la primera, de aquella lengua. Y me contaba algunas costumbres de la tribu. Había quienes iban a trabajar a una mina. Él a veces los encontraba a la puerta de la mina varias horas antes de que su turno comenzara. Y les preguntaba desde cuándo estaban esperando.

Sentados, recostados, dormitando, conversando, lo miraban sorprendidos y, si acaso, alguno respondía: «Aquí estamos un tiempo».

Las cardiopatías no están entre las primeras causas de muerte en África. ¡Si me dijerais el plomo o el sida!

«In medio virtus»(4)

Me ha parecido que no estaría mal para pincelar estas palabras acabar con otro latinajo.

No entiendo cómo hay tanto escándalo por el «non» francés  a la constitución europea o tanta impaciencia en unos días por los posibles contactos con eta que dura tantos años.

¡Si en todo el mundo civilizado están cambiando las constituciones y los estatutos y los tratados..!

¿Cuánto tiempo hizo falta que este conglomerado de tierras, que, vistas desde el aire, están juntas, rodeadas por el mar y colgadas de los Pirineos, lucharan, pactaran y a la fuerza acabaran  formando dos estados y dos o más países, muchas naciones y pueblos?

¿Nos creemos lo de las votaciones aunque no nos acomode?

El tiempo irá limando las asperezas de la constitución, de los votantes, de casi todo.

«Tempus fugit  sed in medio virtus».

Dejemos que el tiempo vaya guiándonos por donde nosotros queremos. Como decía Teresa de Jesús (o de Cepeda y Ahumada), la infatigable amiga de Juan de la Cruz (o de Yepes): «Señor, hágase tu voluntad pero que coincida con la mía».

 

José Luis Simón Cámara.
San Juan, 31 de Mayo de 2005.

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Notas: (1) El tiempo huye. (2) Dura es la ley pero es la ley. En la duda a favor del reo. De cuerpo presente. (3) Coge el día. (4) En el medio está la virtud.

La saga de los pastores. 2.

El pastoreo, atavismo cultural nómada en la época de los hombres sedentarios, no deja de ser una forma antiquísima de vida que ha atravesado todas las fases de las distintas culturas a lo largo de la historia.

Ya  sumerios, babilonios, semitas y otros pueblos recorrían hace más de 5.000 años llanuras y pedregales buscando las tierras altas donde los pastos florecían en los tórridos meses de la canícula.

En España, en los tiempos de la Mesta, los caminos reales cruzaban la península por donde caminaban los ganados buscando en invierno los suaves y fértiles valles del Guadalquivir y en verano los altos cerros de Castilla.

¿No fueron unos pastores los que recogieron a Edipo recién nacido de manos de su madre Yocasta con el encargo de dejarlo abandonado en el bosque para que muriera ante el terrible oráculo de que mataría a su padre y se casaría con su madre?

¿No fueron otros pastores los que, apiadados del niño, como los primeros, lo recibieron y llevaron a otro reino donde creció hasta que el oráculo, designio de los dioses, se hizo trágica realidad?

El pastoreo ha sido una actividad transmisora de cultura, de costumbres, de lenguas, de mercancías..

El pastor, el cabrero, el ovejero, vivía en un hábitat duro, hostil, normalmente alejado de los núcleos urbanos, rodeado de soledad y siempre observando el cielo.

Aunque voy a comenzar la saga sin orden alguno, nombrar el cielo me evoca la luna y la luna a Toni.

Ahora  ronda los 70 . Sus últimos años de vida laboral activa los pasó de encargado municipal en una depuradora. Como ahora dice: «Siempre rodeado de mierda».

Cada vez que nos vemos, ya no mucho, me dice que tenemos que comernos unos conejos. Su lustrosa y tersa piel muestra a un hombre bien comido y bien bebido.

Aunque ha pasado un tiempo montando todos los días en bicicleta, dos o tres caídas lo han apeado definitivamente.

Estoy hablando de Toni, un amigo antiguo de mi pueblo, del Siscar, nombre de un caserío junto a la carretera general, en torno a la casa de peones camineros, rodeado de tierras y costones llenos de sisca, planta gramínea de nombre celta.

No voy a contar que en los años de la gran emigración estuvo en Alemania, ni que allí escuchó cantar en un bar frecuentado por militares americanos a Elvis Presley que hacía la mili, ni que tuvo dos hijos, ni que su padre iba un día en bicicleta por la carretera y un camión rozó una piedra con la rueda despidiéndola con tan mala fortuna que fue a dar en la base de la bicicleta y lo basculó hacia el camión que lo destrozó. Ni  voy a contar «la calentura» que le comió la cabeza y le envenenó la sangre un tiempo tras la muerte de su padre.

Voy a contar algo más plácido y serenante.

Hacia los 16 y 17 años, ya muerto su padre, tenía como oficio que luego mantendría durante años el de pastor. Y por razones de vecindad tenía relación con un Rebeco, republicano y varias veces preso después de la guerra a pesar de que su vida era tan discreta que apenas recuerdo haberlo visto nunca por la calle. Este hombre le dejaba libros a Toni que, a pesar de haber pisado poco la escuela por el descuido y la necesidad, tenía y mantiene gran afición a la lectura, de todo tipo, especialmente la novela histórica, ni que decir tiene que ha devorado al Quijote, a Balzac, a Víctor Hugo, a Zola, a Clarín, a Galdós,..

Y al dejárselos le advertía que llevara cuidado con los libros porque algunos no estaban bien vistos y otros estaban prohibidos.

Y Toni, el cabrero, rodeado de soledad y observador del cielo, conocía muy bien las estrellas y la luna.

Y, aprovechando las noches de luna llena, aquel joven se embolsaba los libros, se perdía por un huerto de naranjos, y a la luz de la luna pasaba las noches leyendo los irreverentes libros de Blasco Ibáñez o los angustiosos sentimientos de Madame Bovary.

 

José Luis Simón Cámara.
San Juan, 29 de Mayo de 2005.

La saga de los pastores. 1.

Hace unos meses contaba mi viaje con Inma al Cabo de Gata mezclando hechos de la realidad y de la imaginación. Allí aparecía un pastor, Juan.

Hoy, en el centro escolar donde trabajo, Pepe, un compañero y amigo discutía sobre etimologías con una colega y dirigiéndose a mí que, con otros compañeros, tomaba café justo al lado, me dice:

«Tú, José Luis, debes saberlo, (no penséis que porque yo sea un pozo de sabiduría ni siquiera porque él, porque es amigo, piense que lo soy, pero sí piensa que sé más que él en todo lo que se refiere al mundo agrícola, -si he de decir la verdad creo que su generosa opinión se debe a que una vez al año le traigo tomillo del monte para su madre-), mira, se llama Balido a la voz del cordero, pero ¿cómo se llama a la de la cabra?»

Dudé antes de responderle, haciendo un recorrido mental por mis conocimientos de zoología, y le dije que no sabía exactamente, que quizás era la misma palabra pero no estaba seguro. Mercedes salió sin ser vista y reapareció con el diccionario de la real academia española de la lengua.

Balido : Voz del carnero, el cordero, la oveja, la cabra, el gamo y el ciervo.

Mientras tanto me pasó por la cabeza mi antiguo amigo Leoncito, también pastor desde hace muchos años y que, con un paréntesis de chófer de largo recorrido que le estropeó la espalda, hubo de volver a su antiguo y tranquilo pastoreo. Porque él, que conoce a cada una de sus 200 ovejas, si ha parido o no y cuántos, cuáles son sus hijos, si le duele… deberá saber cómo se llama el balido del cordero y de la cabra.

Y andando en estas reflexiones me han acudido a la cabeza otros pastores o cabreros conocidos o incluso amigos. Y no salía de mi sorpresa al comprobar que no conozco a uno sino a varios cabreros. Esto me hace pensar que probablemente ahora estamos en una fase de transición cultural importante porque ¿ cómo ensamblamos ordenador y cabra?, ¿cómo al impoluto ejecutivo corbatado delante de internet con el pastor oliendo a las parias del cabritillo recién nacido que lleva en brazos?

Y me he ido acordando de los varios amigos pastores del pasado y del presente y no he querido guardarme recuerdos que despiertan la sonrisa y os los voy a ir desgranando para compartir sus  experiencias ( enseñanzas, socarronería, picardía, sutileza, ardides, astucia, ..).

De modo que voy a iniciar próximamente lo que podríamos llamar «la saga de los pastores», pero que a nadie se le ocurra evocar la Navidad, por favor, o me veré obligado, con todos los respetos, a cambiar el nombre de la saga.

 

José Luis Simón Cámara.

San Juan, 27 de Mayo de 2005.

LA DERELITTA (la desamparada)

Siempre el control del sexo. En todas las religiones.

Acabo de leer la historia de «la derelitta». Se trata de un cuadro renacentista cuya paternidad ha variado a lo largo del tiempo y que ahora parece atribuirse al hijo de los protagonistas de la historia.

A Filipino Lippi, hijo natural de fray Filippo Lippi y de sor Lucrecia Buti, monja raptada por el fraile en Florencia el año 1456. Aunque años después el papa Pío II los liberó del voto de castidad, el hecho conmocionó  la ciudad. El hijo de tan sacrílega unión, conocedor y víctima social de la misma, se siente desamparado e incapaz de incorporarse a la sociedad selecta de la época. Así aparece en este cuadro que muestra a un joven desesperado con las ropas tiradas por el suelo en el sereno marco de un palacio renacentista con la puerta cerrada. De la escuela y taller de Botticelli.

Fornicadores, adúlteros, homosexuales,..

Los dioses comenzaron echando fuego sobre Sodoma.

La inquisición los llevaba a la hoguera.

La iglesia los demoniza.

Para qué hablar de otras iglesias….

Siempre hay que volver a los clásicos que en sus banquetes eran acariciados por sus jóvenes amantes y podían a la vez que revolcarse en el lodo infernal levantar cariátides y templos llenos de dioses nunca mejor esculpidos en la historia.

Aquellos vecinos de Lesbos  donde Safo celebraba desde su mismo lado las delicias femeninas rociadas de vino y de pasas.

Los clásicos que, como Sócrates, eran capaces de tomarse serenamente la cicuta.

Ahora, algunos purpurados y azulados de nuestro entorno gritan, vociferan, aúllan por las costumbres sexuales de parte de la población resistiéndose a aceptar la realidad, prácticas, derechos que han costado tanta sangre.

¿Cómo pueden los fariseos escandalizarse de las lapidaciones en el «liberado y democratizado» Afganistán y atizar aquí junto a la iglesia romana la intolerancia hacia los homosexuales?

El mismo Cristo, en cuyo regazo se recostaba Juan, el predilecto, y cuyos pies bañaba con perfumes María Magdalena, era capaz de avergonzar a una multitud que pedía piedra en mano la lapidación de una mujer sorprendida en adulterio, perdonándola, puesto que nadie estaba limpio de pecado, pero era intolerante con los mercaderes del templo que hacían negocio en la casa de su padre.

Acabo de leer la historia de la derelitta. Algunos lo traducen por «el desamparado» porque según las nuevas averiguaciones se trata de un chico. En cualquier caso no es eso lo importante.

Un cuadro renacentista también del siglo XXI.

 

José Luis Simón

San Juan, 23 de mayo de 2005.