La Inquisición rediviva

Es, creo, innecesario comenzar dejando clara mi mayor repugnancia ante los horribles atentados de Nueva York, Madrid y Londres, pero también ante los horribles bombardeos, saqueos y torturas del mundo «civilizado» en Oriente.

Que todo esto está relacionado casi nadie lo pone en duda. El precio de la foto de Las Azores lo estamos pagando a plazos.

Ya sabemos que todos los muertos no son iguales. Desde nuestra óptica de europeos que vivimos en democracias donde los derechos humanos son para todos, se nos enseña, iguales, es muy triste reconocerlo.

Pero así es.

Sabemos que 56 muertos en Occidente desestabilizan mucho más que miles en Oriente.

Bien, dicho esto,

¿No ha sido la pérfida Albión una de las mayores creadoras de la leyenda negra española?

¿No sabe su último primer ministro nada de la Inquisición?

¿Quiere como Rumsfeld el imperio romano reproducir él las cárceles inquisitoriales?

¿No se ha leído en la historia de Francia las famosas «lettres à cachet» con las que en secreto los monarcas franceses encerraban a sus adversarios en la Bastilla?

¿Solo se ha leído el muy «solidario» Blair los manuales de su amigo Bush  para Guantánamo?

¿Pretende acaso reeditarlos?

¿Dónde va a llegar esa tierra que dio cobijo a tantos rebeldes de tantas causas, a Marx, a Rimbaud y Verlaine con sus disputas, a los liberales españoles cuando el absolutismo los obligaba al exilio, a Blanco White, aquel cura católico andaluz que no pudo soportar la presión tras convertirse al protestantismo y se refugió en Inglaterra?

¿Quiere colocarse en la época histórica que ahora vive el mundo árabe, equivalente al siglo XVI en Occidente, con guerras de religión, con persecuciones, con cárceles llenas de ciudadanos K, desconocedores de lo que se les acusa, con jueces sin rostro?

¿Son esos los tribunales especiales de los que habla Blair?

Thank you, mister Torquemada.

 

José Luis Simón Cámara

San Juan, 12 de Agosto de 2005