Infiltrados

Ahora ya empiezo a entender a Don Mariano
ahora ya empiezo a tenerle simpatía
¿Cómo he podido ser tan poco español hasta este día?
¿Cómo he podido tener tan pocos años?
¿Cómo es posible tanto respeto a las víctimas de ETA
y tan poco a las víctimas de Franco?
¿Cómo es posible tanta obcecación en el atentado del 11 M?
¿Cómo es posible tanto escándalo estatutario
con la ruptura de España por aquellos que ahora luchan
unidos junto al presidente por la desaparición de ETA?
¿Cómo es posible que ellos
-herederos de la España una, grande y libre-
rompan la unidad en la lucha contra los independentistas violentos?
¿Cómo es posible que deslegitime, ridiculice y ataque
al presidente de todas las Españas,
debilitándolo en su lucha contra ETA?
¿Cómo es posible que lea un discurso preparado
-como si fuera él el presidente-
haciendo oídos sordos a todo lo que dijo Zapatero?
¿Cómo es posible tanta soberbia, tanta altanería y tanto desprecio
hacia el legítimo presidente de su patria?
¿Cómo es posible tanta insensibilidad hacia todos los grupos parlamentarios
que como en Fuenteovejuna
piden a una la unidad?
¿Cómo es posible tanta chulería, tan malos modales
en persona tan culta y tan fina
que se mesa las barbas por la esquina?
¿Cómo es posible que educados en colegios de paga y sotana
anden diciendo al presidente que le den por ahí?
¿Cómo es posible tanto maniqueísmo?: «Si no cumple le pondrán bombas
y si no hay bombas es porque ha cedido»
siempre culpable en cualquier caso.

¿Cómo es posible todo eso
si no fuera porque Rajoy,
excelente talla de actor
y con zapatos de brillo
(en secreto os lo digo),
se ha propuesto que nunca
el Partido Popular
pueda ganar las elecciones?

Porque Don Mariano, amigos,
Es lo que llaman infiltrado.

¿Cómo si no sería posible?

 

José Luis Simón Cámara.

San Juan, 16 de enero de 2007.

Aclaraciones innecesarias (creo)

A ver si nos vamos entendiendo
ser cínico, tozudo, obstinado, intolerante, impertinente, testarudo
es lo que dice la palabra.
Ni más ni menos.
Se puede ser todo eso
y no ser un asesino.
A ver si nos vamos entendiendo.

Está claro que los asesinos han engañado al Gobierno,
a éste y a todos los que han intentado
acabar con el terror.
Pero es ése su deber,
intentarlo aunque lo engañen,
jugar esa partida
aunque tenga las cartas marcadas
para ver si de una vez
para ver si acaso
para ver si quizá
para ver si quién sabe
alguna vez se acaba la barbarie,
es el riesgo del oficio,
c´est le risque du métier.
Y eso no quiere decir
que se traicione a las víctimas
y eso no quiere decir
que se vulnere la ley
y eso no quiere decir
que se altere la Carta Magna.

Y esta última crueldad
no debe sumirnos en el llanto
ni en la desesperación,
debe, si cabe,
empujarnos aún más
a buscar -juntos, si es posible-
el final del acoso
derribo
y eliminación del adversario,
del diferente
del distinto
de cualquiera..

 

José Luis Simón Cámara.

San Juan, 11 de enero de 2007

La ley del embudo (5)

Yo ya no sé si es cinismo
o subnormalidad
exigirle aún al presidente
que diga con solemnidad
si no ha habido pacto alguno
y si lo hubiere habido
que nos aclare su alcance.

Astarloa dixit heri
tamaña obstinación
obduración obcecada
contumacia pertinaz
terquedad intransigente
recalcitrante porfía
intolerancia sectaria
testarudez renuente
insistencia intemperada
cabezona tozudez
inflexible impertinencia
terca tenacidad
dixit heri Astarloa.

 

José Luis Simón Cámara.

San Juan, 10 de enero de 2007

La ley del embudo (4)

Estarán contentos.

Sin rendición del estado de derecho
sin anexión de Navarra
sin derecho de autodeterminación
y con muertos encima de la mesa
el bufón Alcaraz y sus amigos
estarán muy contentos.

Y ahora ¿qué?

Rotas las negociaciones
otra vez la guerra
otra vez los secuestros
otra vez la extorsión
otra vez los ojos buscando al enemigo
otra vez mirando debajo de los coches
otra vez el guardaespaldas
otra vez la muerte.

Y así sin cesar
Y así para siempre

Hasta que alguna vez
alguien con un par de cojones
desoyendo a los bufones
acabe como sea con los muertos.

Porque ninguna patria vale un hombre.

 

José Luis Simón Cámara.

San Juan, 8 de enero de 2007.