Ya está bien

Anexo a la «Brevísima historia de la destrucción de las Indias» de Fray Bartolomé de las Casas.

Ya está bien, hermanos Castro.
No hacía falta también la sangre de Zapata.
Si, ya sé que los EEUU son muy malos.
Ya conozco la historia de Cochinos.
Ya conozco la historia del bloqueo.
También el abandono del asfixiante abrazo del Oso.
Ya sé de la educación.
Ya sé de la sanidad.
Ya sé de todas las embajadas a pobres países africanos y americanos.
Todo eso me lo sé muy bien
porque durante demasiado tiempo es lo único que han visto mis ojos.
Pero ¿cómo se explica que después de tantos años de educación y práctica socialista siga la gente queriendo salir del paraíso?
¿Cómo arriesgan la vida en pateras para huir al infierno american
como los magrebíes o los subsaharianos
que abandonan sus infames dictaduras
en busca de un poco de pan
en busca de un poco de libertad
en esta Europa tan insolidaria?
¿Es acaso una trampa la mano tendida de Obama?
¿Seguís prefiriendo la mano del pasado
que aprieta a los ciudadanos
y os sirve de coartada para,
conservando la fraseología solidaria del «socialismo utópico»,
mantener a la gente a hierro y fuego con el «socialismo real»?
Ya sé que Afganistán
Ya sé que Irak
Ya sé que el Gulag
Todos los imperios han pisoteado a sus servidores
y los siguen pisoteando.
Pero vosotros nunca habéis querido ser imperio,
vosotros, que nacisteis en la sierra
luchando contra Batista, el corrupto vendido a los americanos,
parece que os dejasteis allá en ella
las buenas intenciones
porque los hechos están aquí:
Zapata, el albañil, uno más, indignamente muerto.

 

José Luís Simón Cámara.

San Juan, 26 de febrero de 2010.

2 pensamientos en “Ya está bien

  1. Al final, se acomodaron y lo olvidaron todo. No deberíamos agarrarnos a un clavo ardiendo para permanecer en el poder, pero…

    Estupenda reflexión, Josele. Lástima que estos temas sean flor de un día y hoy sea la «ciclogénesis» la que ocupa el espacio de periódicos, radios, televisiones e internet. Hay que insistir, porque nuestra memoria, como bien apuntas, es muy débil.

  2. Indigno y repugnante. Pero tanto los que con su silencio son complices como aquellos que con sus tímidas y medidas condenas contribuyen al mantenimiento del sistema. Ignorancia, ceguera, fanatismo… y Lula defendiendo el modelo. ¡qué pena!

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