Cosas importantes y no tanto.

No, no quiero hablar hoy del envite nacionalista ni vasco ni catalán, ni quiero hablar de Mas y su viaje a Israel sin visitar a los palestinos, tan parecidos en su opresión por el estado judío a ellos por el estado español, ni quiero hablar de los congresos donde de antemano se sabe la conclusión de la explotación de Cataluña por España, ni quiero hablar de Gibraltar, esa piedra en el zapato como dicen, ni quiero hablar del tribunal de Estrasburgo, ni de lo poco que el gobierno de España ha hecho por hacer comprensible su dictamen, ni de todo el dinero, se están poniendo los botines, que está entrando a espuertas a la banca por teléfono, ni de la amenaza que se cierne sobre el recién elegido papa Francisco por algunos meapilas del cuchillo y la pistola, ni de los deslenguados que increpan a desvalidos exbanqueros en sede parlamentaria, ni de sentencias que libran de toda culpa a los múltiples responsables de una de las mayores tragedias ecológicas del país, ni de la clausurada televisión valenciana, lameculos de los sucesivos gobiernos en el poder, ni de la implicación de la infanta en la trama noos, ni de las lluvias anunciadas que nunca llegan, ni de los cascos y botellas que se acumulan por las aceras de Madrid, ni de los libros que casi todos los expresidentes escriben para decir lo que tuvieron oportunidad de hacer en su momento, ni …..

Hoy quiero hablar del matrimonio entre ese rubio flamenco y esa dama con nombre de miembro viril, nacida en el país del asilo, que quieren unir a las fuerzas más disgregadoras de la vieja Europa para levantar empalizadas que impidan llegar a ella a los miles de desheredados que huyen de la tortura, la prisión y la muerte en sus desgraciados países, para permitir que las profundidades del mar sigan tragando como dioses voraces a los incautos que escapan de sus perseguidores creyendo encontrar aquí la salvación.

Hoy quiero hablar de esa pareja que se propone cerrar Europa y convertirla en una sociedad endogámica condenada al envejecimiento y la muerte, cerrada a la savia de otras culturas y otras gentes.

Y hoy quiero hablar también y sobre todo de Suecia, ese envidiable país, tan frío por fuera pero tan cálido por dentro para acoger a todos esos seres heridos por el hacha de la guerra.

No, no les importa mezclar sus rubias cabelleras, sus esculturales cuerpos fraguados de garbo y de nieve, con el afro rizado y azabache, con los torsos brillantes de aceituna zigzagueante. Eso no les importa.

Sí les importa borrar de una cara la tristeza y el llanto, sí les importa arrancar una sonrisa donde apenas quedaban ya músculos para la alegría, sí les importa ver pasear seguros por sus calles a esos seres que no tenían un solo rincón donde cobijarse de la furia y de las balas.

Hoy solo quiero hablar de esto, hoy solo quiero hablar de cosas importantes.

José Luis Simón
San Juan, 14 de noviembre de 2013.

2 pensamientos en “Cosas importantes y no tanto.

  1. Además del rubio flamenco y de la dama con nombre de falo, está el luso iluso. No es un matrimonio, es un «menàge a trois» que, claro, están a lo que están y no a las cosas realmente importantes. Buena reflexión Josele.

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