XXX Maratón de Sevilla (23-Febrero-2014)

Conseguido, he pasado el trago, el sorbo no porque es más corto, y a la vez, las dos cosas bueno y malo, de estrenarme en una maratón. Esta crónica es difícil de explicar, ya que hay muchas circunstancias que me acontecieron en todo el tiempo que estuve “avanzando hacia delante”. Me pareció una carrera maravillosa, el ambiente, como estaba organizada, y sobre todo el recorrido y la disposición de la ciudad de Sevilla. Y concretamente, el apoyo y acompañamiento de la gente, imprescindible para tirar para al frente, coger ánimo, sobre todo al final, los últimos kilómetros.

IMG_0948Ya veía, desde el viernes que llegué, con mis compañeros, Familia Rato, Manolo, Nacho y Borja, que mejor que éstos para mi estreno en estas lindes, lo largo que iba a ser, por que tela lo que andamos, y los rincones donde estuvimos, preciosos por otra parte para conocer esta ciudad.

Adelantándome al sol, con el estimable gran apoyo de mi escudero en Sevilla, mi hermano Enrique. Me dirigí al Estadio Olímpico, dónde habíamos quedado la familia de A To Trapo pero que debido a los tiempos de preparación, objetivos y demás y a la masa ingente de personas existentes, unos dejando ropa, otros tarde por la espera en los aseos, estiramientos, últimos de detalles (vaselina más de lo habitual)… no nos pudimos encontrar.

Me dirigí, al cajón marrón, y aunque a pesar del gentío, en seguida pude correr cómodo, sin aprietos de los demás corredores. A mi parecer, y por mi falta de experiencia, demasiado, quizás con un ritmo alto. En el maratón te aconsejan empezar con prudencia, regular tus fuerzas, y yo creo que hice todo lo contrario, sobre todo por la alegría de estar corriendo la carrera que había preparado, y que por fin estaba aquí.

Los primeros kilómetros, cayeron sin darme cuenta, sin antes descargar por necesidades fisiológicas algo de peso, aunque después me di cuenta que era algo normal, por lo que observé.

Con las distintas referencias que había estudiado de hacer la maratón en cuatro horas y 15 minutos, empecé casi mejor de lo esperado. Pasé por la zona del río, y por la mítica puerta del Príncipe, pensando que esa mañana se tendría que abrir para mí (iba a completar mi primera maratón de mi vida) casi en el centro de la ciudad y donde no pudo ser (me encontraría con Manolo, acompañamiento que hubiera sido excepcional, por su experiencia, consejos y llevarme casi en brazos hacia el km 30) ya vi que esto no iba a poder ser, que me encontraría solo. Iba pasando, calles, avenidas, adoquines, la avenida donde está la Giralda, fantástica ya que en cada una de éstas me servían como referencia para dar un poco mas de mí, ya que mis fuerzas muy pronto me abandonarían. Es en la mitad de la carrera, la media maratón, y es donde ya se me notaron los primeros síntomas de desgaste. Después empiezan a hacerse más duros los kilómetros; rápidos parecían que ya no pasaban los kilómetros, ahora parecen no tener fin. El famoso MURO, el penúltimo tramo de la carrera es lo que tiene y me decía todo el mundo, la barrera física y mental que, si existe no es una leyenda, sobre todo porque a partir del kilómetro 35 empiezan a verse muchos corredores andando, atendidos por los servicios sanitarios, y otros en condiciones no muy agradables…

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Entré en una parte de la carrera no muy agradable pero que había que sobreponerse y seguir, estábamos aquí para esto, y no quería que me lo contase nadie quería vivirlo y sentirlo.

Increíble, Nacho que volvía, su tiempo y ritmo espectacular, como no con el premio de una cerveza en la mano, eso siempre, sus ánimos como siempre y consejos en dos minutos, y con la crónica de los otros compañeros. Es a partir del kilómetro 39, y con la suerte de poner tu nombre en el dorsal, como la gente que anima, te ayuda a situarte en la ciudad y a pensar que te queda poco.

Es a partir del kilómetro 41, con un ambiente realmente espectacular, como la gente te anima y te grita lo que estas haciendo, ya que con la reserva a mínimos, bueno nulos, no era consciente de todo esto.

La entrada, de la oscuridad de la sombra del estadio a la luz del sol tan maravilloso, me resulta complicado de poder explicar, todos los sentimientos, pensamientos, sensaciones…tocaba el tartán, no podía parar, tenía que seguir corriendo, 400 metros, una vuelta completa, que era eso después de 42 Km, ¿un mundo?, todos esos metros mis brazos no pararon de estar levantados

Creo que, con el pensamiento de lo conseguido, y con la “chapa” que en estos días voy a dar a todo el mundo, familia, amigos, conocidos, incluso a la mujer que esta mañana estaba en la cola de la panadería esperando a comprar los bollos para sus hijos/as, y que me decía que eso era mucho ¿no?, es como ir a la Roda y más allá.

Supongo que me quedaré con todo lo vivido, y con “mas allá”, hasta la próxima de hacerlo mejor, bueno en tiempos por que mejor ya lo he hecho.

En cuanto al resto de componentes de A To Trapo, mencionar a la incombustible Pili que anotó «otro» más en su haber, esta vez haciendo de liebre, lo que es siempre de agradecer para el que le sigue… Carlos que se estrenó igualmente en este kilometraje y aguantó gran parte del recorrido al lado de nacho, para terminar con un tiempazo en sus primeros 42.195. Asimismo, aparición estelar de Diego Rivas que aparece en todas las carreras interesantes por territorio andaluz representándonos como es debido

Postdata: Mis agradecimientos, como siempre a esos compañeros, Los Rato, esta vez al completo.

Y así lo vio Nacho en memorias garcia rato

Nombre Categoría Tiempo Puesto General Puesto Categoría
Nacho VM-35 3:05:38 870 262
Carlos VM-35 3:17:54 1720 486
Diego VM-50 3:24:27 2250 120
Pili VF-45 3:35:15 3322 17
Santi VM-45 5:00:02 7778 1821

Sueños

Había salido siguiendo el vuelo de un pájaro no identificado pero de tamaño mayor que el de un gorrión, incluso que el de un mirlo y hasta que el de una urraca, bastante frecuentes ahora por esta zona próxima al mar. Atravesando huertas, unas cultivadas, otras abandonadas y con abundancia de hierbas silvestres, llegué hasta una hilera de árboles en el costón de una acequia sin agua. Allí vi que se había cobijado el pájaro. En la cruz de una morera así como a algo más de dos metros de altura. Veía asomar trozos de paja y barro. Me hizo pensar que se trataba del nido. Sin hacer ruido cogí una rama de las que había por el suelo, seguramente desde la poda anterior, y tanteé con ella sobre la cruz del árbol. De inmediato el aleteo de un pájaro volando, se trataba de un búho, ahora sí lo había visto de cerca. Segundos después lo siguió otro pájaro de vuelo más lento y corto. Lo seguí con la vista y aterrizó unos metros más adelante. Parecía de más envergadura. Cuando quise acercarme vi cómo con un movimiento de las alas ponía en el suelo a un polluelo que llevaba sobre sus espaldas. Y lo hostigaba picándole en la cola para que se alejara. Fue como empujándolo varios metros hasta que la cría emprendió el vuelo, seguida, supuse que por la madre. Se perdieron en la tarde, ya oscureciendo. Yo regresé junto al árbol y, encaramándome sigiloso, vi que aún quedaba algún polluelo. No lejos de los árboles había una vieja construcción, de las que abundan en la huerta, donde los agricultores suelen tener algunos animales, a veces, caballerías y utensilios de labranza, algún cerdo, gallinas, conejos y también alguna cabra. Como ya oscurecía y el vuelo del pájaro me había alejado bastante de casa pensé pasar la noche bajo aquel cobertizo, donde siempre suele haber paja para alimento y cama de los animales. No sería la primera vez que iba a dormir en esas condiciones. Ya lo había hecho en la infancia, con alguno de mis tíos, y mi padre me contaba que los chicos varones de su casa, que eran nueve, todos dormían en la cuadra. Y también recordaba aquel viaje por el camino de Santiago, en el paso de Cebreiro, donde hubimos de empujar la puerta de una palloza abandonada para pasar allí la noche, rodeados de paja, cartones y plásticos. No solo no me inquietaba sino que me ilusionaba volver otra vez a repetir esa experiencia de los hombres primitivos. Dormir junto a los animales, sin zapatillas ni sábanas ni almohadas. Me acomodé como pude apoyando la cabeza en un saco de pienso y, mirando las estrellas por el hueco de las tejas y las ramas, me dormí profundamente.

– ¡Qué hace Vd. aquí si se puede saber!

– ¡Eh! ¿Cómo? ¿Qué dice Vd.? Mire, perdone, se me hizo tarde por estos lugares y he pasado la noche aquí. Espero que no le moleste.

– ¡Hombre, con todas las cosas que están pasando!, ¿qué quiere Vd. que le diga?

– Mire, vine siguiendo a un pájaro, se me hizo muy tarde y pensé que no hacía ningún daño quedándome a dormir sobre la paja; además quería marcharme muy temprano antes de que pudiera venir nadie, pero he dormido tan plácidamente, que me ha sorprendido Vd.

Era un campesino bastante más joven que yo. Pasados unos minutos bajaron del coche una señora, también bastante joven y dos niños de entre 6 y 9 años.

– Ahí, en esa morera, vi el nido de los búhos, le dije.

– ¡Que nos lo enseñe, papá! Gritaron los niños al unísono.

El campesino, que no me quitaba ojo de encima, ya más condescendiente, me preguntó si quería enseñarles el nido a los niños. Yo cogí al más pequeño en brazos y lo subí hasta por encima de mi cabeza diciéndole que se asomara en silencio.

– ¡Hay varios pajaritos!

No pudo contener la emoción. A continuación levanté a su hermano. La mujer, silenciosa y sonriente, contemplaba la escena. Me marché con protestas de los niños y, con el paso de los años, nos hemos seguido viendo de tiempo en tiempo junto a la morera con el nido de los búhos.

José Luis Simón Cámara. San Juan, 23 de enero de 2014

II Media Maratón de Montaña Granadella Trail (16-Febrero-2014)

Preciosa y popular carrera que arrancaba en su segunda edición con más de un millar de participantes entre corredores y senderistas, en un entorno con un marco de belleza combinada de bosque, senderos, pista, roca, y el placer de recorrer una de las mejores calas de España y poder contemplar, oler y sentir la presencia del mar y la costa mediterránea.

Viaje compartido en compañía de lujo con Eva (quien repetía edición de nuevo) y Samuel, a quien incluyo en la crónica de ATOTRAPO por ser un gran amigo y compañero de mis últimas carreras y aventuras.

Llegamos con bastante tiempo de antelación así que recogida de dorsales, cafetico, intercambio de impresiones, y risas por las mangas de la camiseta técnica tan chula que nos regalaban…

Había un ambiente excelente y mucha gente preparándose bajo el arco de salida, así que decidí colocarme delante pensando en los posibles tapones, mientras Eva y Samu se iban un poco más atrás.

Arrancaba la prueba con una leve subida de asfalto, para pasar en seguida a senda estrecha por bosque donde efectivamente estaba el primer tapón, que afortunadamente en mi caso no fueron más que unos segundos… (Eva y Samuel no correrían mi misma suerte y les tocó esperar bastante más).

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El desnivel de la carrera y el circuito en sí no era tan complicado como el domingo pasado en Almenara o las últimas organizadas por la Federación de Montaña, así pues habiendo descansado bien, elegido la zapa que tocaba, con una mínima concentración y habiendo leído el track como me aconsejaba mi personal trainner, me dispuse a salir rápido ya que la primera parte de la carrera era algo más rápida que la final, y si aguantaba bien el ritmo haría una buena carrera y así fue.

Los avituallamientos muy bien ubicados y abastecidos con todas esos líquidos y golosinas que tanto nos gustan a los corredores; los voluntarios, protección civil, fotógrafos, colaboradores…
Sensacionales todos.

Del km 10 al km 12 fue la subida más pronunciada de todas, para pasar inmediatamente a la parte más espectacular del recorrido que a la postre y paradójicamente, era la más técnica y compleja, bajando por roca pura contemplando la cala de la Granadella y el mar en todo su esplendor, sin poder embelesarte demasiado ni despistarte, ya que el terreno exigía todo tu agarre y máxima atención.

No miré atrás ni una sola vez, y ni siquiera unas leves molestias en la planta del pie que se me había dormido por apretar excesivamente los cordones, me hicieron parar y tan solo restaban los últimos kilómetros para esa entrada a meta que se hacía de rogar…

Las sensaciones eran muy buenas así que contento por haberlo dado todo, alegre, y con una gran sonrisa de satisfacción entraba en meta en 02:05:46, un tiempo fenomenal dentro de mis posibilidades y realidad de los mortales jejeje.

Sólidos varios, líquidos y más líquidos (panzá a comer y beber, vamos); aquarius de naranja, de limón y de cerveza, que de vez en cuando me dijo el médico va muy bien para la memoria, la regeneración y la cabeza…

Esperé a mis compañeros para hacerles su merecida foto entrando a meta, y en definitiva una gran carrera que tenía toda la buena fama que le precedía, disfrutando de un domingo fenomenal en compañía de amigos, y encima practicando una de las actividades que más me gustan como es el running…

¿Qué más se puede pedir?


Del blog de Abel «Diario de un corredor invisible»

Nombre Categoría Tiempo Puesto General Puesto Categoría
Abel Vet. A Masc 2:05:25 92 46
Samuel Vet. A Masc 2:50:52 565 263
Eva Vet. A Fem 2:53:47 595 23

[Puedes descargar este track en formato GPX y KMZ]

Este es el recorrido y el perfil registrado con un Garmin. Las marcas aparecen cada 3 kilómetros.

El perfil está dibujado con el programa Perfils. Haz clic sobre la imagen para ampliarlo.

Carrera por Montaña Almenara, Liga FEMECV 2014 (9-Febrero-2014)

Segunda carrera del año en la liguilla organizada por la Federación de Montaña, localizada en esta ocasión en el pueblecito de Almenara, primero de Castellón subiendo por Valencia, muy cerquita de la costa y con una desconocida (para muchos) zona montañosa, que sería nuestro circuito de rodaje durante la mañana de domingo del 9 de Febrero.

Viaje compartido con nuestros amigos del CLUB TRAIL VILLENA, y tan solo dos ATOTRAPO entre los valientes que nos atrevíamos a desafiar un nuevo recorrido trazado por las mentes desafiantes y competitivas de la Federación: Lisardo y yo.

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Allí estaban muchos de los Clubs y caras conocidas de las últimas carreras, dispuestos a dar cada uno lo mejor de sí mismos y disfrutar de ese duro placer llamado trail running. 400 corredores y algo de freski que se quedaría en el inicio, por el esfuerzo y sudor que nos esperaba por delante…

Pistoletazo de salida desde el centro del pueblo y ya empezaba la primera subida, un único tramo de asfalto para pasar a continuación a pisar senda, que sería el mayor porcentaje de recorrido como buena carrera de montaña.

Pequeños tapones sin ser demasiado excesivos o desesperantes, llaneando y una nueva subida hasta el castillo de Almenara.

Estábamos en el km 3 y tuve una caída, que aunque no fue importante me hizo automáticamente cambiar el modo de ver la carrera, con algo más de precaución y respeto ante el terreno tan técnico que nos acompañaba.

No salí muy concentrado, había dormido poco y no escogí la zapa adecuada, y aunque todo eso antes me hubieran parecido pequeñas tonterías irrelevantes, ahora las sumo y veo la importancia que tienen, tanto como para condicionar y dirigir el modo de ver tu propia carrera.

A pesar de ello conseguí la foto que quería… ¡es el precio que hay que pagar por ser un photorunner!

Deseando que llegara cada avituallamiento para reponer fuerzas, parando incluso a oxigenar, conversar un poco con los voluntarios que hacen siempre un trabajo sensacional, y continuar así poco a poco de etapa en etapa, con algo de incertidumbre y sin saber muy bien que vendría después (otro error quizá al no haber estudiado el track con detenimiento).

20140209_091749-1_1Del km 12 al km 14 fue donde más pude disfrutar, ya que había que seguir un barranco por el interior de un río seco, que aunque tampoco podías descuidarte por la irregularidad del terreno, me encantó verme por ahí pegando brincos yo solo, abrazado por el cobijo de los árboles y la parte más de umbría y aislada del recorrido que aunque breve, me hizo recuperar la sonrisa y el buen humor tras la caída.

Los fotógrafos estaban muy bien situados para pillarnos incluso por sorpresa (mi enhorabuena para ellos también), y de nuevo tocaba subir, bajar, y volver a subir…

La piedra puntiaguda y resbaladiza que predominaba en nuestra senda (lapiaz me soplan por aquí..) nos hizo estar muy alerta a la mayoría de los runners mortales, y aún así lamentablemente vi algún abandono por torceduras y heridas algo más serias.

Km 16 y parecía que la última bajada ya estaba ahí…
«Disfruta sufriendo…»
Era una frase que me dijeron hace bien poco, y que resonaba en mi interior con fuerza…

Retomando el mismo camino de la ida, un tramo llano y sin dificultad que mis pies no se terminaban de creer, y ese asfalto final donde pude incluso soltar piernas para entrar en meta satisfecho, feliz, y afortunadamente entero…

Estaba hecho, y por lo tanto otro reto superado y conseguido!


Del blog de Abel «Diario de un corredor invisible»

Nombre Categoría Tiempo Puesto General Puesto Categoría
Abel SENIOR-M 2:31:59 134 36
Lisardo MASTER-M 3:12:57 279 20

[Puedes descargar este track en formato GPX y KMZ]

Este es el recorrido y el perfil registrado con un Garmin. Las marcas aparecen cada 3 kilómetros.

El perfil está dibujado con el programa Perfils. Haz clic sobre la imagen para ampliarlo.