El ruedo ibérico. 8. De las lenguas nacionales.

El pasado jueves, 8 de septiembre, se celebró en Bilbao un acto conjunto de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y la Gure Esku Dago (GED), plataforma vasca por el derecho a decidir, a la que asistieron 50 personas. No podían hablar en catalán ni en euskera porque no se entendían y entonces recurrieron al español, lo que tienen en común.

Resulta curioso. Después de 1.000 años, el castellano o español, nacido en Castilla, un pequeño condado al este de León, [1], parece volver a cumplir la misma función con la que nació y se comenzó a usar, como lengua común para poner en contacto y permitir entenderse a las distintas tribus lingüísticas entre las que surge, como son el asturleonés y el gallego por el oeste, el vasco y navarro por el norte, el catalán y aragonés por el este y el mozárabe por el sur. Es lo que se conoce, en terminología de Menéndez Pidal, como la “Teoría de la Cuña Lingüística” porque el castellano actúa como una cuña invertida (con el vértice hacia arriba) que se introduce entre los diversos dialectos latinos que se hablaban en la península.

Durante años y, especialmente por las oligarquías económicas que han sabido arrastrar tras sus intereses camuflados bajo ideales de libertad a sectores populares y sus defensores, los partidos llamados de izquierda, se ha intentado en muchos sectores de la sociedad destacar los elementos autóctonos, fueran éstos la lengua, el folklore (desde los trajes regionales y antiguos juegos o bailes tribales, como el arrastre de piedras, el levantamiento de troncos, los castillos humanos, la sardana o el aurrescu), la forma de vestir, etc.. para marcar las diferencias y en muchos casos utilizarlas como palancas de discriminación social y política que, llevadas a su extremo han derivado en el llamado “derecho a decidir”, defendido más o menos explícitamente por todos los partidos nacionalistas de las distintas comunidades autónomas, para sacudirse la pertenencia “forzada y antidemocrática” a la nación española, considerada la causante de todos sus males y de la falta de libertad de que dicen carecer, cuando nunca en la historia de ninguna de las partes de la “piel de toro” ni en su conjunto ha habido ningún período de libertad y democracia como el que gozamos ahora.

El discurso nacionalista con frecuencia roza el ridículo, como es el caso de las declaraciones efectuadas en la citada cumbre de la ANC y la GED por el dirigente catalán Hadar Auxandri, quien dijo que para los vascos casi es peor tener un sistema fiscal envidiable, el que ellos querrían, (se refiere al Concierto Vasco), porque así ya tienen altas cotas de bienestar y carecen de un resorte efectivo que desate el cabreo popular. “Os envidio pero solo en parte, porque con eso en Cataluña no habríamos tenido ese clic que ha puesto en marcha todo”. Vamos, la teoría de ETA en los años de plomo de “cuanto peor, mejor”.

Se diría, leyendo las noticias que aparecen estos días en la prensa (éstas están tomadas de El País) con motivo de la Díada y de la Mercé, que todas las disputas sobre banderas, lenguas, bidés, coronelas y pregones son una opereta bufa que provoca risa de no ser por las lágrimas de Oriol mientras estira los dedos temblorosos tratando de alcanzar la libertad y, ya en serio, por el foso disgregador que se está abriendo en la sociedad civil y recuerda, por el momento sin violencia física, tiempos infaustos y todavía no restañados en el País Vasco.

San Juan, 19 de septiembre de 2016
José Luis Simón Cámara


[1] En el monasterio de san Millán de la Cogolla, junto a Berceo, se guardan las primeras glosas castellanas en los márgenes de los viejos libros escritos en latín.

4 pensamientos en “El ruedo ibérico. 8. De las lenguas nacionales.

  1. Enhorabuena por tu artículo José Luis. Muy lúcido, como de costumbre.
    Buenísimo el que los nacionalistas vascos y catalanes se tuvieran que comunicar en español, lo que son, la lengua de la cual reniegan.
    Muy cierto también que aquí disfrutamos de una democracia, algo históricamente excepcional en la historia de España y si me apuras del mundo.

  2. Si hubiera elecciones por distritos como en Inglaterra se acabaría el despilfarro de un montón de dinero q va a parar a unos parásitos q se sirven del pueblo en vez de servir al pueblo. Fuera duplicidades y triplicidades, etc. Fuera autonomías, sus 17 miniestados, sus 17 presidentitos y sus cohortes de miles de enchufados. Q el pueblo esté representado en los ayuntamientos y en el parlamento Nacional y no más. Ah, y Pujol, Más y un largo etc de trincones en la cárcel hasta q no devuelvan todo lo q han robado.

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