UTMB 2017

Presumiendo
Han pasado ya más de 6 meses desde que crucé la meta del UTMB y todavía llevo en mi muñeca derecha la pulsera roja y blanca que dan a todos los corredores. La miro a menudo y a veces sonrío, otras veces me emociono y en alguna ocasión se me nublan todavía los ojos. Incluso a veces levanto la manga de mi camisa o mi chaqueta para que se vea, por si alguien la reconoce y piensa para sus adentros “joder, este tío ha corrido el UTMB”. Aunque lo cierto en que lo más seguro es que piensen que es de algún festival de música ya que este es un deporte minoritario que poca gente conoce. Lo importante es lo que produce en mi, como dicen por ahí “orgullo y satisfacción”.

 

Sacrificios
Los sacrificios para poder correr UTMB son muchos. 4 años de entrenamiento, muchos km, muchos madrugones, mucho dinero y muchos otros planes aparcados hasta superar este reto. Dudaba en poner si esto era un “sueño” cumplido, pero lo cierto es que está carrera nunca ha sido un sueño para mí, ya que hace 2 años ni se me pasaba por la cabeza poder correr 170km. Ha sido un reto más, el más grande, pero ni más ni menos. No es algo con lo que soñara desde pequeño, ni algo prioritario en mi vida. Lo que sí tengo claro ahora es que lo vivido en esta aventura me deja una huella para siempre como no lo ha hecho casi nada en mi vida.

 

Las cifras
170km, 45h de carrera, 10.000 metros de desnivel positivo y 65h sin dormir. 100km de barro, lluvia, ventisca, -10 grados y muchos picos por encima de 2500m. A pesar de estas cifras, la única cosa que me asustaba era que tenía era pasar la segunda noche sin dormir. Hasta la fecha había corrido 125km, así que esto solo eran 45 más y no me preocupaba demasiado, pero sí cómo iba a reaccionar en la segunda noche, ya que me habían contado y había leído que mucha gente lo pasaba bastante mal. Lo cierto es que yo no tuve nada de sueño, parece imposible, pero hasta que no llegué al hotel y me relajé, no tuve ningún susto. No puedo decir lo mismo de Ángel que ya se dormía la primera noche y de Carlos, que tenía que darle gritos y conversación para que no se quedara dormido mientras andaba. Cada cuerpo reacciona de una manera, y no sabíamos lo que pasaría hasta que lo vivimos.

 

Sentimientos
No voy a describir en detalle cómo es la carrera, ni como es el terreno, ni cada tramo. En esta crónica quiero contaros, o contarme a mi mismo para recordarlo dentro de unos años, las emociones vividas antes, durante y después.

 

¡Yo he subido más alto!
Lo cierto es que cruzar la meta me llena de orgullo, de ego, de satisfacción pero nunca de un sentimiento de superioridad. Quizá llegar el 1.564 de 1.687 de un total de 2.540 que empezamos la aventura, con menos de una hora y media de margen 45:07:20 por debajo del tiempo límite de 46h 30 minutos, me haga sentirme humilde y conservar los pies en el suelo. Pero joder, ¡es todo un reto! Le comenté un día comiendo a Pepe, mi padre, que era el desafío deportivo más importante de la familia a lo que me respondió, orgulloso como nunca de su hijo, con solo cinco palabras que nunca olvidaré ¡Yo he subido más alto!…

 

5 de 5
Antes de empezar la carrera ya dije que era un éxito que los cinco que nos apuntamos casi un año antes, estuviéramos en la línea de salida, sin lesiones, ni ninguna cosa grave, y eso que Jorge tuvo un buen susto unas semana antes y yo me rompí dos costillas dos meses antes de la salida. También he de contar que tengo una alegría contenida, por qué igual que salimos cinco, tendríamos que haber llegado cinco. Ángel se retiró en el km 110. Le he dado muchas vueltas pensando que si me hubiera quedado con él y le hubiera empujado un poco más como han hecho conmigo en muchas ocasiones e hizo Carlos en esta, hubiéramos sido 5 de 5. Quizá fue egoísta no esperar un poco más, pero en carrera, con el tiempo justo, exhausto, es difícil sumar 2+2, y más complicado evaluar con calma determinadas decisiones. Seguramente continuar sin él fue un acto egoísta, pero también sé que solo yo puedo juzgarme a mi mismo, ya que cada uno competimos contra nosotros mismos y yo hubiera aceptado con total comprensión la misma decisión. También sé que a Ángel ni se le ha pasado esto por la cabeza, pero lo cuento porque es lo que siento estos días y creo que he aprendido de ello. Creo que en el grupo hay una alegría contenida por esa misma razón, porque esto ha sido un trabajo de equipo y nos ha faltado un miembro. Lección aprendida de todas formas, la próxima vez no dejo un compañero en un avituallamiento salvo causa de fuerza mayor. ¡Aplicarme a mi también el cuento!

 

La salida
En la línea de salida estuvimos más de una hora sentados esperando que llegara el momento. En cuanto dimos el primer paso se me encogió el corazón y estuve 2km llorando, soy el llorón del grupo. La salida es realmente espectacular, Chamonix se vuelca con nosotros. Hay un pasillo de gente durante casi 8km y todos van mirando el nombre de tu dorsal y te dicen “Bon courgege David”, “Bravo David”. A un km nos esperaba la familia animándonos, aunque solo nos vimos durante unos segundos, fueron suficientes para coger fuerzas para los primeros puertos. El siguiente empujón emocional fue encontrarnos con Jessi después del primer avituallamiento. Es una alegría ver gente conocida en carrera. Nos hicimos una foto y seguimos adelante.

 

Finisher
No sirve de nada lo que hayas pensando que ibas a hacer el día de la carrera, una vez empieza, cualquier cosa puede cambiar tu planificación, el único objetivo de una prueba como esta es ser Finisher. Tenía claro que Sergio y Carlos estaban un punto por encima. Iban a hacer su carrera a un ritmo superior al mío, así que la primera sorpresa fue encontrarnos con Jorge y Carlos en uno de los primeros avituallamientos. Ver a Carlos fue una mala señal. Nada más verle la cara sabía que algo había pasado. Nos contó que había pasado un momento muy malo por problemas estomacales, pero que continuaba.

 

Courmayeur
La carrera transcurre tranquila, ya sabemos que esto no son más que los kilómetros de calentamiento que poco a poco van agotándonos las fuerzas. Después de otra bajada infernal llegamos al km 80 donde nos está esperando la familia, en Courmayeur, Italia. Es el avituallamiento donde está la bolsa de vida, donde pasamos más tiempo, porque nos cambiamos de ropa, comemos y pasamos un rato con la familia. Sabíamos ya que aquí empezaba a la carrera. Cuando salimos de Courmayeur, nos coge Carlos por detrás y nos dice que el médico le había dado una pócima milagrosa: ‘agua con gas’. Hablamos con él y nos dice que no podía comer nada, y aunque parezca mentira, apenas comió hasta meta.

 

Las inclemencias del tiempo
Salimos Ángel, Carlos y yo con mucho calor de Courmayeur pero pronto el tiempo empieza complicarse. Lluvia, una ventisca de lluvia, nieve y frío nos cae encima camino del refugio de Bonatti nos metemos dentro como podemos y nos ponemos toda la ropa de abrigo y de protección para la lluvia que tenemos en la mochila. El el avituallmiento de Arnuva ya nos dicen que en la cima del Col Ferret hay -9 grados y que o nos ponemos todo el material obligatorio encima o no nos dejan salir. Menos mal que fuimos previsores y llevábamos más de lo obligatorio. El barro fue una constante en toda la carrera.

 

Nunca dejes a un compañero
Después de una bajada complicada, con mucho frío, barro y lluvia se nos hace de noche y Ángel se queda en la bajada. Carlos empieza a ponerse nervioso con los tiempos de corte y tira de mi para que vaya más rápido. Llegamos un poco antes que Ángel al avituallamiento y cuando llega él nos dice que va a descansar un poco, comer y que luego saldría. Este es el punto en el que tendríamos que haber esperado 5 minutos más y obligarle a salir con nosotros, ¡Lección aprendida!

 

Nuevos amigos
A la hora de salir Jorge Hermosillo un curioso personaje Mexicano se acerca a Carlos y a mi y nos pregunta si puede salir con nosotros, le decimos que claro, sin problema, y ya hacemos el resto de la carrera junto a él y a su mujer que nos espera en cada avituallamiento. Durante esas horas, vamos conversando y vamos descubriendo al gran deportista de 57 años que va con nosotros. 4 días antes había escalado en Mont Blanc y al día siguiente de acabar UTMB se iba a hacer el camino de santiago en bicicleta, vamos, sin palabras.

 

Luchando contra mi mismo
Conforme avanzan los km nos vamos dando cuenta que vamos bastante justos de tiempo y que los tiempos de corte los pasamos con 30, 45  minutos de tiempo, lo que nos obliga a hacer paradas muy cortas para repostar. Yo paso dos momentos muy malos, el primero en el puerto de Bovine donde nos cargamos 500m de desnivel en muy pocos km. Mi mente me dice que soy incapaz de correr 50km más, pero la engaño diciendo que solo tengo que hacer 30 más, que en 30 km me veo con la familia y allí me retiro. Parece que somos dos personas corriendo, una cansada, agotada y negativa, y otra que le va engañando con trucos mentales, y forzando la sonrisa de vez en cuando buscando sentimientos positivos. Afortunadamente gana la segunda.

 

Subimos ese puerto y en la bajada cojo mucho frío y empiezo a llorarle a Carlos diciéndole que no sé si voy a ser capaz. Ahora sé que lo que busco es su ánimo, su apoyo, ya que físicamente no tenía ningún problema, solo estaba cansado. Le pregunto si él va a continuar y me dice que hemos llegado hasta aquí y que él no va a parar hasta que reviente. Eso me hace pensar en lo que les dije a mis compañeros en un mini discurso en la salida, que habíamos llegado hasta aquí y solo teníamos una oportunidad, que fuéramos a por ella y no las dejáramos escapar. Las palabras de Carlos me animan y continuo.

 

El segundo momento malo es cuando pregunto en un avituallamiento cómo es el siguiente puerto, y me dicen igual que el que me acaba de destrozar.  Un pensamiento de retirada pasa por mi mente, pero vuelvo a auto engañarme rápido pensando que solo me queda subir un puerto y bajarlo para estar en Vallorcine, donde está la familia y casualmente nuestro hotel a 100m. No tiene sentido retirarme aquí porque me puede costar más llegar en autobús, que hacerlo andando, así que vuelvo a engañar al David pesimista, y me digo que subo el puerto y lo bajo y se acabó.

Amanece que no es poco
Pero amanece y subimos el puerto a muy buen ritmo, no paramos de adelantar a gente en todas las subidas de la carrera. La luz lo cambia todo, las noches son difíciles, pero los rayos de sol empiezan a salir y el sol a calentar y casi sin darnos cuenta, después de una larga bajada, llegamos a Vallorcine, a 20km de meta. Belén me da ánimos y Ángel que nos espera allí nos dice que no nos entretengamos que Sergio había tardado mucho en hacer la última parte y vamos con el tiempo justo. Así que no me da tiempo ni a cambiarme de ropa, ni casi a comer, ni a escuchar el mensaje de ánimo de Josemi, que escucharía días más tarde, y salimos decididos a ser finishers. Belén me pregunta que cómo voy, le digo que no se preocupe que llego sin problemas. Mi ánimo era otro. ¡El poder de la mente!

 

Sorpresa final
Luego pasa lo que pasa siempre al final de una ultra, nos esperaba como siempre la última parte de la carrera con sorpresas. Habían cambiado el recorrido y eso nos despistó un poco. Pensábamos que ya habíamos subido y empezado a bajar cuando nos damos cuenta que nos queda la subida a La Flegere, una pista de esquí con una subida de espanto, pero desde arriba, vemos Chamonix muy abajo y ya nos sentimos finishers.

 

Compañía inesperada
En la bajada y desde hacía ya muchos muchos kms, el dolor de pies era insoportable, y solo cuando conseguía dejar de pensar en el dolor,  podía disfrutar un poco. Menos mal que apareció otra vez Jessi con su inagotable sonrisa (para muestra una foto), que se había hecho el camino inverso para ir a nuestro encuentro y nos acompañó hasta meta. Solo dejar de pensar en el dolor y hablar con ella, hizo que todo fuera más soportable. ¡Mil gracias Jessi!

 

Felicidad compartida
En la entrada al pueblo, hay una imagen que se me quedará grabada para siempre. Íbamos Carlos y yo corriendo, porque había mucho público que nos animaba no porque tuviéramos fuerzas, y al girar la úlltima curva vi la cara de Sergio que salió a nuestro encuentro a la carrera y de un salto fundirnos enun abrazo. Esa cara se me ha quedado grabada, rota por el cansancio y la emoción de vernos, de saber que lo habíamos conseguido (solo habíamos tardado unas 7h más…).

 

Gracias Belén
Avanzamos por la última calle y por fin me encuentro con Belén, Joel y Jurek. Belén me pregunta si soy capaz de llevar a Jurek en brazos, y le digo ‘¡Sin problema!, avanzamos todos de la mano a meta junto al “tío” Carlos y por fin, después de casi dos días seguidos sin descanso, cruzo la meta. Me arrodillo y rompo a llorar desconsoladamente, de emoción, rabia, desahogo, satisfacción y no se cuántos sentimientos juntos. La verdad es que hasta se me caía la baba, ¡Vaya espectáculo!

 

Agradecimientos
Quería finalizar la crónica, como no, con varios agradecimientos. Hubo un sexto hombre que corrió con nosotros. Como he contado antes, Belén quiso ponerme un mensaje en Vallorcine, pero no tuvimos tiempo. No escuché ese mensaje hasta una semana más tarde tumbado en la cama releyendo el grupo de WhatsApp que teníamos nosotros, nuestras familias y el sexto hombre. En este grupo había un mensaje de audio que nos mandó Jose Miguel a Carlos y a mi para motivarnos en la última parte. Ese mensaje, tus consejos, tu sobre sorpresa y todo lo que has hecho por mi para que acabara UTMB, se merecen como poco una agradecimiento público. ¡Gracias amigo!

 

También releyendo ese grupo de WhatsApp puede comprobar lo duro que fue para ellas, nuestras mujeres, ese fin de semana. Creo que no fui consciente realmente hasta leer las conversaciones que cruzaron entre ellas. Tensión, miedo, incertidumbre, emoción contenida. En fin, gracias Belén, ¡Gracias chicas!
Y por último a todos aquellos que me seguisteis aquel fin de semana y que me habéis apoyado en esta locura. Gracias familia, Grupo Ñ, Locos Por el Trail, TTT…

Y por último de verdad a Ángel Parra, no hubiera acabado la carrera sin haber entrenado contigo, si no nos hubiéramos apuntado a la Transvulcania hace 4 años, si no hubiéramos hecho juntos los 110 primeros kilómetros. Esta carrera es tan tuya como mía. Gracias.

Y se me olvidaba mencionar a Carlos Ramos, que tiró de mi como siempre al final, solo espero alguna vez poderte devolver de alguna forma las vces que me has llevado a meta, aguantando mis quejas. Gracias.

¿Y ahora qué?
Mucha gente después de contarle la aventura, me preguntan que cuál es mi próximo reto. La verdad es que llevo 20 años disfrutando del deporte y los retos cada vez son mayores. No sé qué pasará a partir de ahora, no sé si haré algo tanto exigente como esto, no sé si habrá un reto más grande, pero sé que este ya no me lo cuentan.

 

David Gil
FINISHER DEL UTMB 2017

Buscando mi chanclo

La bañá de año nuevo (1-Enero-2018)

7:45 h. am. Aún con la resaca de fin de año, comparecemos puntuales a la cita en el punto de encuentro habitual de A To Trapo para cumplir con una de sus tradiciones más arraigadas, la Bañá de Año Nuevo, que ya figura, junto al Concierto de Viena, entre los eventos que nadie se debiera perder este día.

A trote adecuado a la fecha y sus circunstancias, tomamos rumbo a la playa en animada cháchara. Una vez en sus limpias arenas ejecutamos el Saludo al Sol, coincidiendo con su primera salida del año. Esta vez, a falta de los maestros de ceremonias habituales, ejerce como tal el profesor Josele. Finalizado el ritual retomamos el trote por la orilla mientras se van uniendo al grupo otras unidades que nos salen al encuentro. Al llegar a las instalaciones naúticas oficiales del Club, ya nos espera el Presidente, encabezando la sección de impedidos provisionales, y Manolo que ha llegado por un atajo. Sin más demora, se procede a la inmersión, obligada y placentera, en las acogedoras aguas mediterráneas, con los dos capuzones de rigor, garantía de Buenaventura para todo el 2018.

Finalizamos con los dulces, nueces, cava y sidra, gentileza de Vicente, y brindamos por todos los éxitos que nos esperan en este año y que durarán hasta su renovación en la Bañá 2019.

Fele

Las sansilvestres de 2017

San Silvestre vallecana – Madrid

Pues con esta van 3… popular, internacional y popular… con mi familia de Valladolid a los que solo puedo decirles gracias y que sois parte de mi fortuna, Marisa, Chuli y Viri, y los que no están en la foto: Sonia, Ángela (como se te echó de menos), Alonso, Sofía y María…

Cerrando el ciclo de la Vallecana, el año que viene toca otra cosa😉

Y cerrando otro, y cada vez más convencida que lo importante no es lo que hagas sino con quien lo hagas, lástima que haya personas para las que lo importante es hacerlas por encima de las ilusiones de otras…

Feliz año 2018 y a cumplir nuevos retos junto a las personas que suman en nuestra vida.

Pili

Cursa dels Nassos – Barcelona

A TO TRAPO estuvo en Barcelona,San Silvestre de Barcelona 2017 (Cursa dels Nassos) a despedir el año con lo que más nos gusta……….correr y dándole a las zapas

Jorge L.

San Silvestre crevillentina – Alicante

Hemos dado el do de pecho en Crevillente. Ya tenemos un nuevo felpudo 😆

Feliz 2018

Juan Enrique

Cabeçó de fin de año (31-Diciembre-2017)

Último día del año, que mejor manera de empezar este día que rodeado de amigos, en la naturaleza y haciendo cosas que nos gustan. Pues así empezamos. A las 8 de la mañana estábamos en el parking de las cuevas de Canalobre, éramos bastantes, unas 20 personas, faltaban algunos habituales, pero esta vez se lo perdonamos. Nos ponemos en la línea de salida y arrancamos.

Día espectacular para hacer senderismo y correr por la montaña, ya que a la salida estábamos a unos 12ºC, poco nuboso, con lo que las expectativas de ver un precioso paisaje en la cumbre eran muy grandes. Llegamos al Racó de Seva y ya nos vamos cruzando a senderistas. Poco a poco vamos subiendo hacia la cima y el paisaje se va haciendo más espectacular y con alguna visita inesperada, (vimos algunas cabras por la zona que se tiene que escalar).  Una hora y media después llegamos a la cima donde ya había algunos compañeros esperándonos para compartir los polvorones y la sidra que algunos habían llevado. Las vistas son espectaculares, divisamos desde Santa Pola hasta Calpe. Estamos todos, nos hacemos la foto de rigor, brindamos y empezamos el descenso. Nos vamos cruzando cada vez a más gente que venía a disfrutar de lo mismo que nosotros, la naturaleza, la montaña, el día tan impresionante que había salido. Llegamos a la zona del parking donde poco a poco va llegando toda la expedición. Algunos nos despedimos allí, otros nos acercamos al bar del polideportivo de Busot donde nos tomamos un refrigerio patrocinado por Manolo, adelantando su onomástica un día. Un año más cumpliendo con la tradición, A To Trapo estuvo en la cima brindando por todas las carreras de ese año y las venideras y también haciendo cada vez más grande este grupo de tantísimos componentes y amigos.

FELIZ 2018

¡¡¡ OLD RUNNERS NEVER DIE !!!