5ª Jornada de la Segunda Liga A To Trapo

Otro fin de semana que parecía que iba a llover y solo chispeó un poco… así que sin excusas, aunque bueno para este grupo la lluvia tampoco es mucha excusa.

Repaso de manera general, perdonar si no pongo a todo el mundo, pero es que a muchos no os conozco, si alguien quiere que se indique algo en la crónica que nos lo mande por favor.

Esta jornada la gana José Antonio que haciendo un maratón sin poder dedicarle los km necesarios baja de 4 horas y establece un nuevo récord.

Otra semana más el tándem Juan Enrique y Jorge salen a darle a la zapatilla. En qué marca van a dejar la media cuando esto se acabe es una de las cosas que podríamos hacer una porra… y este finde Jorge se llevó el sprint con una tiempazo de 1:30, por lo que tenemos nuevo récord en media maratón.

Noe decide que hace su primer maratón, así sin entrenar mucho, y con mucha cabeza lo termina sin casi darse cuenta… al día siguiente sí que las agujetas se lo están recordando… pero ya

Miguel Antonio Ruiz vuelve a hacer una marca de muchísima calidad en los 5k, pero no suficiente para bajar la marca que él mismo tiene.

En la sección montaña (Ñ) , destacamos a Kike hace un marcón en los 10 km de montaña, pero no es suficiente para batir a José Castello. David hizo una media montañera en muy buena marca, pero no suficiente para batir su propia marca y Fransec (Fran Calores) que le pega un bocado a su marca de más de 15’… como Enri que la dejaron sola y voló por la montaña bajando mucho su marca en 10k.

También hacemos mención a Josele, Rafa y Pepe, que no fallan ni un fin de.

Tenemos dos altas que se inauguran qué son Borja Tomas y Virginia Mur… y ya no se puede dar nadie más de alta, pues con este fin de semana se cumplen las 8 pruebas.

Los puntos del sorteo los ha elegido Enri, dando 20 puntos al número 9, y 5 al 19, 29, 39, 49 y 59, marcados por colores, y el orden está elegido al azar a principio de semana… esos 20 puntos le tocan a Francisco Herrero, otro que repite en el bonus enhorabuena… un bonus se queda en el tintero por no correr…

 

orden sorteo Nombre 3/4 abril Marca Puntos Bonus marca Bonus extra TOTAL
1 10 José Antonio Torregrosa Teruel Maratón 3:58:03 40 5 45 bonus record
2 61 Noelia Amat Reina Maratón 5:18:39 40 40
3 33 Pili Isidro Maratón 5:18:39 40 40
4 47 Jorge López Pérez MM 1:30:20 20 10 5 35 bonus record
5 59 Jorge Juan Guijarro Rabasco MM 1:43:36 20 10 5 35
6 9 Francisco Herrero Cuenca 10 1:07:27 10 20 30
7 7 Juan Enrique Garrigós Gómez MM 1:31:11 20 10 30
8 45 Isabel Sellés Crespo MM 2:04:05 20 10 30
9 49 José María Silvestre Bernabéu 10 0:51:35 10 10 5 25
10 20 Juan Punzano Medina MM 1:42:28 20 20
11 54 José Castelló Asensi MM 1:54:29 20 20
12 42 Juanma Aparicio MM 1:59:16 20 20
13 46 Inayat Hussain MM 2:04:00 20 20
14 14 Martina Schneider MM 2:19:02 20 20
15 50 Jesus Jurado Carmona MM 2:19:02 20 20
16 51 Roberto Pascual MM 2:32:00 20 20
17 58 David Gil Pelluch MM 2:36:00 20 20
18 56 Ana Mª Barquero Abad MM 2:45:07 20 20
19 27 Cristian aracil sala MM 3:00:00 20 20
20 57 Borja Runner MM 4:30:00 20 20
21 35 Miguel Antonio Ruiz García 5 0:19:52 5 10 15
22 60 Paco Martínez Galindo 5 0:23:40 5 10 15
23 29 Kike Segura Lloret 10 1:02:16 10 5 15
24 39 Roberto Ferrandiz Gomis 10 1:10:00 10 5 15
25 22 Pablo Aracil Climent 10 0:43:47 10 10
26 31 María Matas Millas 10 0:48:55 10 10
27 30 Angel Parra 10 0:49:26 10 10
28 25 Mark Knaggs 10 0:51:23 10 10
29 32 Juan Bautista Ivorra 10 0:53:50 10 10
30 34 Rosa del Campo Aznar 10 0:53:50 10 10
31 3 José Ginès Alberola Baño 10 1:01:50 10 10
32 15 Miguel Lizon Navarro 10 1:07:00 10 10
33 37 Pepe Gil 10 1:08:28 10 10
34 52 Guillermo Forner 10 1:09:05 10 10
35 6 Mari Paz Alcaraz Baeza 10 1:10:00 10 10
36 11 Rafa Olivares (Felete) 10 1:12:11 10 10
37 13 José Luis Simón Cámara 10 1:12:11 10 10
38 40 Enri Rodríguez 10 1:14:44 10 10
39 48 Sergio García Ferrer 10 1:16:22 10 10
40 5 Ramon García Ferrer 10 1:37:10 10 10
41 12 Francesc Taverner Torrent 10 1:55:00 10 10
42 38 Borja Tomas Amoros 5 0:21:24 5 5
43 65 Virginia Mur Luján 5 0:26:53 5 5
44 8 Rocio López Jurado 5 0:27:00 5 5
45 62 Carlos Vivas 5 0:28:50 5 5
46 55 Pablo Benabent Raggio 5 0:29:13 5 5
47 28 Cristina Carretero Amorós 5 0:35:42 5 5
48 18 Aránzazu García Espinosa 5 0:47:30 5 5
1 Eva González Egido 0
2 César Bañuls García 0
4 Antonio Llopis 0
16 Conchi Navarro Cañizares 0
17 Farid Mammadova Huseynguliyev 0
19 Juan Carlos de Cabo Blasco 0
21 José Antonio Mejias García 0
23 José Antonio Méndez Carrasco 0
24 Juan Jesús Morales Fernández 0
26 Gosa 0
36 Tomás Méndez Carrasco 0
41 José Juan García Martínez 0
43 Francisco Martínez Corbalan 0
44 Julián Moya Jurado 0
53 Claudia Fuentes Navarro 0
63 María Mompó Guerra 0
64 Pepe Espinosa Mora 0

 

Tras las 5 pruebas los récords de la liga quedan así:

  • 5Km: Miguel Antonio Ruiz con 19:20
  • 10Km: Juan Carlos de Cabo con 41:37
  • Media Maratón: Jorge López Pérez con 1:30:20
  • Maratón: José Antonio Torregrosa: 3:58:03
  • 5 Km de montaña: Pablo Benabent Raggio: 35:22
  • 10 k montaña: José Castelló Asensi 1:00:55
  • Media Maratón de montaña: David Gil Pelluch: 2:06:28
  • Maratón Montaña: Cristian Aracil: 4:55:05

 

La clasificación general sigue encabezada por Juan Enrique aunque le van recortado distancias, así que no esta nada dicho hasta el 19 de julio, pues los puntos extra pueden marcar la diferencia…

Nombre TOTAL
1 Juan Enrique Garrigós Gómez 170
2 Pili Isidro 165
3 Jorge López Pérez 150
4 José Antonio Torregrosa Teruel 140
5 David Gil Pelluch 95
6 Paco Martínez Galindo 90
6 Inayat Hussain 90
6 Jesus Jurado Carmona 90
6 José María Silvestre Bernabéu 90
6 Francisco Herrero Cuenca 90
6 Jorge Juan Guijarro Rabasco 90
12 Tomás Méndez Carrasco 85
12 Miguel Antonio Ruiz García 85
12 Borja Runner 85
12 Juanma Aparicio 85
12 Isabel Sellés Crespo 85
12 Noelia Amat Reina 85
18 Cristian aracil sala 75
19 Rosa del Campo Aznar 70
20 Julián Moya Jurado 65
20 Angel Parra 65
20 Kike Segura Lloret 65
20 Roberto Pascual 65
20 José Castelló Asensi 65
20 Ana Mª Barquero Abad 65
20 Martina Schneider 65
26 Francisco Martínez Corbalan 60
26 Enri Rodríguez 60
26 Roberto Ferrandiz Gomis 60
29 Aránzazu García Espinosa 55
29 Francesc Taverner Torrent 55
29 Mari Paz Alcaraz Baeza 55
33 Juan Jesús Morales Fernández 50
33 Miguel Lizón Navarro 50
33 Sergio García Ferrer 50
33 Rafa Olivares (Felete) 50
33 Guillermo Forner 50
33 Juan Punzano Medina 50
39 Pepe Gil 45
39 Mark Knaggs 45
39 José Luis Simón Cámara 45
42 Juan Carlos de Cabo Blasco 40
42 José Antonio Méndez Carrasco 40
42 María Matas Millas 40
42 Juan Bautista Ivorra 40
46 María Mompó Guerra 35
46 Pablo Benabent Raggio 35
46 Rocio López Jurado 35
46 Pablo Aracil Climent 35
46 José Ginès Alberola Baño 35
51 César Bañuls García 30
51 Ramon García Ferrer 30
53 Gosa 25
53 Carlos Vivas 25
55 José Antonio Mejias García 20
55 Conchi Navarro Cañizares 20
55 Claudia Fuentes Navarro 20
58 Eva González Egido 15
58 Cristina Carretero Amorós 15
60 Pepe Espinosa Mora 10
60 José Juan García Martínez 10
62 Antonio Llopis 5
62 Borja Tomás Amoros 5
62 Virginia Mur Luján 5

En la jornada 6 que será el fin de semana del 17 y 18 de abril, vamos a puntuar el ayudar a un compañero a mejorar marca, y ambos el/la que ayuda y el/la que mejora tendrán el bonus de 5 puntos… eso sí, hay que mandar foto de salida o llegada juntos, para el collage.

Un abrazo y lo mejor ….. a seguir “trotando y soñando”

Pili, Juanma, David & Jesús

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¡! Old Runners never die ¡!

El último templario

Desolados por la historia que acababa de contarnos aquel pobre lisiado y habiendo comprendido ya por qué la tristeza se cernía sobre Chonina, la taberna y el entorno, reemprendimos la subida hacia Foncebadón, rodeados de matorrales, cardos y abrojos que, a pesar del cuidado, nos arañaban las pantorrillas. Dejábamos Rabanal, a 1.150 metros de altitud y subíamos a Foncebadón a 1.430. Muchas preguntas perforaban nuestra mente pero no quisimos perturbar con ellas el triste “modus vivendi” de Chonina. ¿Qué habría sido de la joven y hermosa viuda? ¿Había algún hijo fruto de aquella breve y truncada relación? ¿Qué habría sido del, en el mejor de los casos, homicida y, en el peor, asesino? Ni siquiera nos atrevimos a planteárselas a nuestro amable o interesado y apestoso informante. Porque he de decir que con nosotros se tomó más de tres cuartas de vino. Sin probar una sola aceituna. Lo tenía difícil el pobre porque los dientes brillaban por su ausencia. Rumiando todo esto en silencio y en fila india, la estrecha senda escoltada por jaras, enebros, brezos y retamas nos impedían caminar a la par, observamos que Alberto, el montañés precisamente, se retrasaba. En una de las ocasiones apoyado al tronco de una carrasca, con movimientos convulsos y amagos de vómitos. No sin esfuerzo, sobre todo de nuestro amigo, llegamos a Foncebadón, sede ¿quién lo diría? de un Concilio en el siglo X. Años después el obispo Gaucelmo construyó allí un albergue y un hospital de peregrinos, pero de todo aquello apenas quedaban unas piedras devoradas por la maleza. No sólo no quedaba rastro de aquellas épocas lejanas, tampoco de las recientes. Una ancha calle central flanqueada por casas en ruinas, apenas alguna pared tapada por la parietaria, unas tejas tambaleantes apoyadas sobre maderas carcomidas, y eso sí, aún se conservan algunos muros de la iglesia, llena de excrementos de ganado y la vencida torre con su campana, defendida con uñas y dientes por los dos únicos vecinos del lugar. Años atrás el obispo de la diócesis había ordenado su traslado pero una hermosa y salvaje o temible mujer de 60 años y su hijo de 30, “alobado”, según decían los de los alrededores, se opusieron hasta el punto de que la propia guardia civil, encargada de la protección de los obreros ocupados del traslado, se retiró ante las amenazas de aquel joven que les apuntaba con una escopeta y eran incapaces de localizarlo. Aparecía y desaparecía como un fantasma. Él apenas articulaba algún sonido. Había vivido siempre en la soledad de la sierra con los animales del bosque. Era su madre la que interpelaba, con argumentos bastante razonables, a quienes iban a quitarles su único instrumento de socorro, en caso de grave necesidad, porque su sonido llegaba hasta Foncebadón y Manjarín. Y también podía alertar a los caminantes. Un pueblo, en suma, fantasmagórico. Quien pase ahora por aquellas tierras podría pensar que invento la historia y exagero el deterioro del lugar. ¡Ah, si hubiera caminado por aquellas calles rodeadas de ruinas hace solo 30 años! Pasados aquellos parajes y la Cruz de Ferro, hubimos de buscar ayuda para nuestro amigo, tal era su descomposición, desarreglo y malestar general. Lo confiamos a unos desconocidos en un desvencijado albergue a la orilla del camino por Manjarín. Allí nos recibió, recuerda Alberto el manchego, un personaje mugriento que decía ser el último templario. Se llamaba Tomás y estaba escoltado por una joven templaria con la daga en la cintura. Le suministraron un brebaje de hierbas silvestres. Mientras él descansaba en un camastro nosotros nos recostamos bajo un deslumbrante castaño en flor hasta que nos aseguramos de que un taxi lo llevaría al caserío más próximo, El Acebo, donde continuó su lenta recuperación.

San Juan, 3 de abril de 2021.
José Luis Simón Cámara.

Sueño inducido

Ya de vuelta a casa, como si hubiera hecho un largo viaje. No por la distancia, apenas me he desplazado siete kilómetros, sino por sus características. Cuántas veces he rebasado ese punto, donde hoy me he detenido, para llegar a la ciudad y perderme por sus calles, plazas y callejuelas. Con amigos, cada vez menos, o solo.

Controlando siempre, o casi, la dirección de mis movimientos. Si una caña bien fría, el Enrique, para el vermut el Nic, para el capellán el Layton, si unas gambas a las Chapas, una marinera al Manero, unas caladas al Barrio y, luego ya los wiskies, todos tan embotellados, que da casi igual, pero aun así hay algunos sitios preferidos, la música, la vista, el personal,…

Pero no, hoy he parado el viaje mucho antes de llegar a la ciudad. He hecho escala en Vistahermosa. ¡Cielo santo! Donde han vivido tantos años mis amigos Lillian y Pepe. Ya idos para siempre. Tengo que hacer un esfuerzo para asimilarlo. Parece tan increíble. Es tan increíble. Hace cuatro días llenos de vida y ahora reducidos a polvo. Sí, viven en nosotros, sus amigos, pero eso es una forma de hablar, eso ya no es vida. La de la fama que decía Jorge Manrique, del que tú, Pepe, tanto sabías. Mira para lo que te ha servido. Eso sí, todos aquellos a los que tú has enseñado esos versos, otros versos y otras historias, no paran de pararme por la calle para lamentar tu pérdida y la de Lillian. Y el caso es que no se trata de una pérdida. Ya sabes tú mejor que nadie las bromas del lenguaje. Estáis bien localizados. En el número tal del columbario del cementerio de San Juan. Eso sí, rodeados de pinos y de un cerro donde anidan los pájaros y las lagartijas. ¿Cómo no voy a acordarme de vosotros, con quienes he pasado media vida, cada vez que paso por ahí, cada vez que paso por donde habéis vivido, cada vez que paso por donde reposan vuestras cenizas? Iba, sigo con mi viaje, a la clínica Vistahermosa. Lo peor la noche anterior. Ese infame brebaje, ni para limpiar un horno, pero para el estómago. Colonoscopia. Sedación. No suele pasar nada pero te hacen firmar unos papeles con testigos por si acaso. Un uno por mil tiene la mala pata de quedarse. Nunca me toca la lotería, pero quién te dice que no puedas ser aquí el afortunado. Es un decir. Cambio la ropa por un holgado traje azul papel. Oxígeno por la nariz y anestesia por una vía abierta en el dorso de la mano. Mientras tanto el doctor habla de la administración de las vacunas del covid. Yo lo pasé en Enero, consta en el formulario.

–Tienes la suerte, dice el doctor, de estar inmunizado varios meses.

No sé si acabo de decirle que tampoco es seguro o ya me he dormido.

Me encontraba en un dulce sueño cuando la enfermera me zarandea suavemente.

–Ya hemos acabado. Despierte.

Aún adormecido le he dicho que estaba soñando.

–¡Ah, sí! ¿qué soñaba usted?

–Soñaba que una hermosa ninfa me solicitaba amores en un tupido prado junto a un sosegado riachuelo.

–¡Qué pena haberlo despertado! ¡Qué sueños más bonitos tiene usted!

Me ha ayudado a incorporarme y sentarme lentamente en una silla.

–¿Ya se saben los resultados?

–Nada preocupante, ha dicho, mientras introducía el informe en el bolsillo de mi blusa azul.

Cogiéndome del brazo, estaba algo desorientado, me ha acompañado a la sala junto a la habitación para ponerme la ropa de calle. El viaje había acabado.

San Juan, 6 de abril de 2021.
José Luis Simón Cámara.

Rabanal del Camino

En el primer bar de entrada al pueblo por la calle Real, poco después de la Casa de las Cuatro Esquinas, lugar donde se dice que pernoctó Felipe II en su viaje de peregrinación a Santiago, ya bastante lejos el roble centenario, tomamos un ligero desayuno. Alberto el montañés apenas un yogourt, seguía con el estómago revuelto. Nos reservábamos para almorzar poco después en la Chonina, bar del que guardábamos buen recuerdo. Cuando llegamos a la gran explanada triangular formada por una irregular y ondulada tira de casas, ya en la falda del monte, y por la carretera que atravesaba en diagonal, vimos el bar, donde años atrás habíamos tomado de todo: tortilla, cerveza, cecina, vino,.. En aquella ocasión hasta le sacaron una zafa a Alberto el de Valdepeñas con agua caliente y sal para meter los pies, suavizarle y curarle las ampollas de unas primerizas y disparatadas etapas de más de 30 kilómetros y con mochilas de más de 12 kilos. Este día que refiero ni tortilla ni zafa ni cecina. Apenas un vaso de vino y unas aceitunas. Tampoco la sonrisa ancha que esperábamos de aquella simpática mujer que daba nombre a la taberna. ¿Qué había pasado para que la alegría de antaño al recibirnos se hubiera trocado en saludo desganado? Ni ansia tenía la Chonina para abrir la boca. Sólo monosílabos. Enlutada en su silencio, el negro pañuelo a la cabeza, se movía como alma en pena lentamente, de un lugar para otro sin un solo gesto de alegría en su cara surcada por las arrugas. No entendíamos qué había podido pasar para cambio tan brusco. Su actitud tampoco invitaba a preguntarle nada. Fue un lisiado, sentado a una mesa, con las muletas apoyadas en la silla, quien observó nuestra perplejidad y, como en las antiguas historias contadas por Homero, cual ciego vidente, nos fue revelando, vino tras vino, lo triste de la historia. Chonina tenía dos hijos, una chica y un chico. El hijo, la envidia del lugar, se había casado con una de las chicas más guapas del entorno. Aficionado a la caza, había salido una mañana aún de madrugada, con su amigo del alma al monte en busca de los jabalíes que marraneaban los pocos cultivos de la zona. No se sabe cómo ocurrió la tragedia. Lo único que se sabe es que el hijo de Chonina apareció muerto tras un matorral con un balazo en la cabeza. Eso es lo único cierto. Luego se han contado muchas historias. Esto último lo decía el lisiado en voz tan baja que hubimos de aproximarnos a él más de lo deseable porque su olor a vino mezclado con suciedad vieja nos repelía. Estaba claro que no quería que lo escuchara Chonina. Unos dicen, continuó, que con la niebla de la mañana el chico confundió a su amigo con un jabalí. Otros, que le gustaba la mujer de su amigo. También había quien decía que antes de salir y casarse con su marido, había estado prometida con el amigo. Historias para todos los gustos. Lo único cierto es que José Antonio apareció muerto. Y desde entonces la tristeza se ha apoderado de esta casa que era la taberna de la alegría. Después de todos los vinos que llevábamos en el cuerpo, aún pedimos una botella que compartimos con aquel pobre hombre, intentando aliviar así el pesado fardo que acababa de echarnos a las espaldas para continuar nuestro camino de subida a Foncebadón.

San Juan, 1 de Abril de 2021.
José Luis Simón Cámara.

Desde Jumilla

Ciudad del Altiplano, conocida por sus vinos, llegaron por distintos caminos a Alicante dos jóvenes, ahora ya no tanto, que acabaron siendo amigos míos. Uno sigue envejeciendo bastante dignamente. El otro mantiene una madurez eterna ya porque su corazón dejó de latir poco después de llegar a los sesenta. Con uno de ellos, a los 16 ya vivía en Alicante, he recorrido la ciudad a cualquier hora del día y de la noche. No sólo la ciudad. La provincia y buena parte de España, por no hablar de otros países, casi todos los del entorno, a los que llegaron nuestras andanzas. Cuando digo andanzas estoy usando la palabra en su significado más exacto, porque muchísimos de esos viajes fueron hechos a pie. Aunque menos rápidos y trepidantes, en muchas ocasiones fueron los más impactantes y arriesgados. No siempre está el riesgo asociado a la velocidad, como decía aquel capullo italiano de uno de los –ismos, Marinetti, anteponiendo la belleza de un coche de carreras a la de la Victoria de Samotracia. Con él había subido, río arriba entre peñascos, uno no lejos de Chaouen, cerca de las montañas del Rif. Con él había recorrido muchos caminos, había dormido en muchas ventas, alguna vez incluso bajo las estrellas. Como aquella noche de luna llena que decidimos hacer un tramo del camino de Santiago, nunca lo habíamos hecho a esas horas. Salimos de Astorga al anochecer y pocos kilómetros después, ya lucía hermosa la luna, paramos junto a la imprecisa orilla del camino a cenar sentados sobre unas piedras. Nos desviamos de la ruta por si tomábamos un café y sobre todo por no perdernos Castrillo de los Polvazares, el empedrado y hermoso pueblo donde Rosalía ahondó su nostalgia de Galicia. No habíamos llenado, como habitualmente, las cantimploras. Una noche de luna y casi con frío no creíamos que fuera tan necesaria el agua como aquellas mañanas soleadas de calor. Alberto, que había compartido su agua con el resto, forzó la portezuela de una pequeña fuente cobijada junto a la iglesia de El Ganso para saciar su sed. Continuamos caminando hasta que el cansancio fue haciendo mella. Pensábamos llegar a las afueras de Rabanal del Camino, en cuyas proximidades se encuentra un roble tres veces centenario para dormir bajo sus ramas. Pero este amigo empezó a quejarse de molestias en el estómago a la vez que Paco, aún no sé por qué después de tantos años ni lo sabré nunca, decidió quedarse a cobijo de un ribazo junto al bosque. A pesar de mi insistencia y la de todos en que no se quedara solo, fue inútil. Tampoco sé si le insistí lo necesario para que nos acompañara. Lo cierto es que aquella noche y ya antes de llegar al roble centenario, comenzamos a escuchar los aullidos del lobo. Unos dicen que la luna los excita, otros que sus ladridos convocan a la luna. Ninguno de los tres conseguimos pegar ojo aquella noche. Acurrucados junto al tronco de aquel árbol gigantesco, extendimos los sacos de dormir sobre el suelo, acolchado de hojarasca y de bellotas que a cualquier movimiento intentando acomodarnos, deslizaban el saco y nuestro cuerpo, incapaces de encontrar un punto estable de apoyo. La dureza del suelo, la inestabilidad del terreno y, para colmo, de vez en cuando los aullidos del lobo, consiguieron que apenas pegáramos ojo aquella noche de luna que aún no hemos olvidado. Cuando nos desperezábamos al amanecer bajo el roble, todavía intranquilos por la suerte de nuestro amigo, vimos aparecer a lo lejos entre la niebla, una figura que, al aproximarse, fue disipando todas nuestras inquietudes. Se trataba de nuestro amigo Paco, el jumillano. Había sobrevivido a la soledad y a los lobos. No sabemos cuál de los dos peligros es mayor. No podíamos imaginarnos la historia que nos esperaba en Rabanal.

San Juan, 27 de Marzo de 2021.
José Luis Simón Cámara.