La carrera infinita – Julio 2021

Hace ya unos meses me llamó la atención una carrera muy especial y que por cercanía geográfica no podía pasar por alto además de por lo novedoso de su estructura y por ser dura, intensa.

La Infinity Race se programó para noviembre pasado pero por circunstancias conocidas hubo de ser aplazada hasta que se dio el momento propicio, siendo éste el pasado 2 de julio, en Los Montesinos. La Infinity se celebra bajo la licencia del Sr. Lazarus Lake, director de la Barkley´s Marathon, una de las carreras más duras del mundo, ya que su estructura se asemeja aunque de forma mucho menos pretenciosa.

El planteamiento es muy fácil de entender: se trata de cubrir 6,7 kms. en una hora, algo fácil para cualquier corredor. Hasta aquí todo es muy sencillo pero pronto la cosa se va complicando, a saber, una hora después de la primera salida se da la segunda, sobre el mismo circuito y una hora más tarde la tercera y así sucesivamente hasta el infinito o mejor dicho, hasta que quede un solo corredor, no existen categorías ni por edades ni por sexo, sólo hay un ganador y el resto sencillamente no entra en la clasificación, a no ser que sean capaces de cubrir 24 bucles, es decir 24 horas, o lo que es lo mismo, 100 millas. El comienzo es sencillo pero según transcurren las horas se va complicando y dependiendo de la estrategia que elijas tarde o temprano sabrás si has acertado o no.

En cuanto a mí respecta, después de retirarme en el Desafío Calar del Río Mundo con una deshidratación severa, tenía claro que tenía que intentar aliviar mi frustración, así que fui muy ilusionado. Era la primera vez que participaba en algo así y como no me apaña correr de otra forma que sea corriendo pues eso, me propuse correr a ritmos moderados sin andar. Al principio cubría los bucles sin problemas a 6 minutos el kilómetro clavado como un metrónomo, de este modo me sobraban alrededor de 20 minutos después de cada vuelta los cuales aprovechaba para hidratarme (hacía un calor infernal), restaurarme físicamente y picar algo sólido. Las primeras vueltas todo cuadraba y me dediqué a observar y aprender. El primero en cubrir cada vuelta lo hacía rondando la media hora, mientras que otros corredores alternaban el correr con el andar desde el primer momento, éstos terminaban con menos tiempo para recuperar pero terminaban más enteros, lo que a la postre terminó dando sus frutos.

Mi idea, por cuanto se trataba de algo desconocido para mí era terminar 6-8 vueltas (una maratón o algo más) y darme así por satisfecho, pero finalmente fui capaz de terminar 12. Cada vez me costaba más recuperarme entre vueltas y sobre todo poner en marcha el motor diésel en cada bucle, las rodillas se portaron mejor de lo que esperaba. Tras esto consideré que ya había tenido suficiente y era bueno quedarse con apetito para la próxima.

La primera salida se dio a las 19:00 h. del día 2 y el ganador terminó 32 vueltas después. El segundo clasificado fue una chica, Ana Constantín que no pudo terminar la 30 por unas ampollas que la torturaban, si no hubiera sido por esto, ¡quién sabe cómo habría acabado la cosa y sobre todo, cuándo! Carmelo García se vio forzado a hacer 32 vueltas porque se debe hacer una vuelta en solitario, es la última regla de esta carrera.

Por allí anduvo Alberto Costilla y otros viejos ultramaratonianos. El organizador Manolo Rico es un encanto, se rodea de muy buena gente y hace su trabajo con mucho empeño, es además un veterano devorakilómetros y un maestro. En cuanto le hablé de A to trapo me dio recuerdos para el presi.

Finalizando y como reflexión os diré que creo que las metas nos las hemos de fijar nosotros mismos, que los objetivos se consiguen o no pero nunca debemos dejar de disfrutar de lo que nos gusta, eso es lo bonito del correr.

 

Un abrazo para todos.

 

Julián Moya

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