Buscando mi chanclo

Basque Ultra Trail Series: Iruñea – Donostia (4-Agosto-2017)

La Basque Ultra Trail Series es una especie de oda a Shebe Peña, montañero de Tolosa que a mediados del S.XX (en plena post guerra) decidió unir a pie las catedrales de cada una de las capitales vascas y navarra. Con este propósito, se crea un circuito compuesto por las siguientes 4 etapas de larga distancia: Bilbao – Vitoria Gasteiz, Vitoria Gasteiz – Pamplona Iruñea, Pamplona Iruñea – San Sebastian Donosti, San Sebastian Donosti – Bilbao.

Y como no podía ser de otra forma, mi afán y sentimiento por la cultura vasca ha hecho que este peculiar esquema me llamara la atención. Esto y la necesidad de embarcarme en un reto deportivo que marcara el cambio de ciclo vital en el que estoy sumido supuso el impulso a inscribirme en la Pamplona Iruñea – San Sebastián Donosti, un ultra de 120 km y más de 7000 metros de desnivel positivo que recorre las citadas capitales.

Y ahí estaba yo, otra vez, acompañado en un principio del por siempre mentor deportivo, Papá, y en medio del camino de mi apéndice mental, Ignacio, junto con la inseparable Dama y el chofer de la expedición, Jacobo.

Viernes 4 de agosto, 23:59, empieza la cuenta atrás. Nunca me había sentido tan sólo y a la vez tan acompañado en un arco de salida, suena la música, los pelos de punta por lo que estoy viviendo; (casi) sin avergonzarme reconozco que la emoción y el estado meditativo hace que me salten unas cuantas lágrimas, 3, 2, 1 y zorionak por estar donde estamos, vamos a vivir un día épico!

La noche es impresionante, salimos cerca de 150 personas y en los primeros km confirmo que este regalo me va a tocar disfrutarlo en soledad. Me siento libre, empezamos a comer km y a cruzar pueblos, Oteiza es una maravilla, en Larunbe empiezan las cuestas, de camino a Irurtzun, por el km 30 aprox, entra la primera crisis de la jornada: como me toque afrontar desniveles de este calibre la cosa va a estar jodida, pero llegamos arriba y el espesor de la niebla junto con la luna rebosante disipan todos los pájaros de mi cabeza.

El camino a Lekunberri trascurre sobre un escenario de película, Guipuzkoa ya se siente y mi estado de felicidad empieza a ser poco manejable, ¡qué experiencia! Según planeado, desayuno con mi nuevo mejor amigo por unos momentos que conocí en medio del monte, Iñaki, km 50, caldito, pan con tomate y unos frutos secos. Todo va sobre piernas, son las 8 de la mañana y ya llevamos 50 km, mi cuerpo me pide correr, correr, correr y sobre todo, disfrutar. Subo con Iñaki al punto más alto de la carrera, Ireber, ¡impresionante! Desde aquí nos despediremos hasta el día siguiente no sin antes recordar el mejor consejo del día: vive, porque vida, sólo hay una, gracias amigo!

Pasan las horas y los metros y sigo encantado de conocerme en este estado. Ya queda poco para llegar a la base de vida donde mi familia me espera pero, como todo ultra, sufro una crisis de sueño y falta de glucosa alrededor del km 70. Tranquilo Borja, ya sabes cómo funciona esto. Me siento, como algo, disfruto del paisaje y hecho, mal trago pasado, vamos coño!

En Berástegui estaba todo mi equipo presencial esperándome, que alegría! Comemos juntos, intento jugar con Jako, relleno el depósito de conversaciones y momentos y seguimos para adelante, km 80, sólo quedan 40, 4 etapas y estaré de pintxos por Donosti.

A partir de aquí, vuelo. Salgo como un tiro, estamos el monte y yo, lleno de paz y de alegría subo cuestas y me doy cuenta de que este es mi lugar, hemos venido para disfrutar y es lo que estoy haciendo, ¿qué más puedo pedir? Tras unos 20 km muy duros, llegamos al Monte Adarra, la leche! Ya se ve Donosti desde arriba, la ciudad que considero más bonita de España está ahí bajo mis pies, AUPA!

Avituallamiento en el km 100, toca bocata de jamón con tomate de mamá regado con una buena cerveza Keler. La gente se sorprende, al fin y al cabo, la Keler es más sana que la coca cola, ¿no? (Ingredientes Keler: malta, agua y lúpulo – Ingredientes coca cola: agua carbonatada, azúcar, colorante caramelo sulfito de amoniaco, acidulante ácido fosfórico, aromas naturales (incluyendo cafeína) y el famoso “ingrediente secreto”).

La bajada se hace tediosa por la cantidad de barro ya que no ha parado de llover desde el km 50 (más o menos 12 horas sintiendo cómo el xirimiri cala mi cuerpo y la tierra), pero no impide que siga disfrutando de este día. Voy muy bien, necesitaba este día, confirmo lo mundanos que nos hace la montaña, todos somos iguales, unos más fuertes que otros pero los lazos familiares que se crean entre personas que no tienen nada que ver son un ejemplo de (lo que debería ser) la realidad humana.

Y pasamos el último avituallamiento, y llegamos a Donosti, he disfrutado más que un niño, sin miedo a equivocarme puedo decir que es la mejor experiencia que he vivido nunca, me he sentido libre, en sintonía con la montaña, en paz con el mundo, en paz conmigo. Y con este sentimiento (después de perderme unos 10 minutos por despiste a 100 metros de meta), cruzo la avenida que llega a la Catedral del Buen Pastor de San Sebastián llena de gente volcada. Ambiente impresionante y agradecido por todo cruzo la meta con un tiempo de 21 horas 31 minutos, ¡impresionante!

Ha sido una carrera de 10 con una organización perfecta y unos voluntarios que lo daban todo (¡gracias al voluntario anónimo que me invitó a la cerveza!). Por poner alguna pega, quizás algún punto podría estar más marcado ya que me perdí 3 o 4 veces (algunas reconozco que por despiste) pero esto es montaña y hay que saber que en la montaña debemos ser nosotros, los corredores, los responsables de nuestros caminos.

A nivel personal, sinceramente reconozco mi asombro por cómo fue la carrera. Funcionó todo y la mente, el mayor fuelle para estos retos, me pedía disfrutar tal y como lo hice. La alimentación perfecta a base de frutos secos, pan hecho por mí, arándanos y galletas de avena. Alejándome de aditivos alimentarios que hace mucho que los dejé atrás (sin perjuicio de que tuve que tirar de algo de coca cola y chucherías por necesidad) y acercándome cada vez más al vegetarianismo (huelga decir que el bocata de jamón me sentó como Dios).

Papá y mamá, gracias, gracias y gracias por la educación que he recibido, vuestra sensatez hace que hoy pueda escribir estas palabras. Gracias a toda mi familia, sabéis que sin vosotros esto no sería capaz de hacerlo.

Eternamente agradecido a todos los firmantes de la pinza, pinza que llevé en la cabeza para recordarme de dónde vengo y lo mucho que disfruto y he disfrutado con vosotros.

Gracias a todo A To Trapo, también estabais conmigo en la pinza, los 150 mensajes que tenía en el km 80 me dieron fuerza y constancia de saber dónde estaba.

Especial dedicatoria a Vera, Jako y Hugo, habéis traído la alegría a la casa: y a Marta, un placer haber disfrutado tanto de tu tierra, sé que me guiaste en cada paso, estés donde estés gracias.

Y ahora a descansar sin, por supuesto, parar de moverme. Necesito conocer mundo y atravesar nuevos caminos así que eso es lo que tengo pensado hacer. Espero que sigamos coincidiendo en muchos de ellos.

Carpe Diem

Borja

Nombre Categoría Tiempo Puesto General Puesto Categoría
Borja Veterano M 21:31:59 51 48

I Ultra Rato en autosuficiencia – Camí de Cavalls – Menorca (17,18,19-Marzo-2017)

Como ya es tradición desde hace unos años, los “García pa Rato” (así nos llaman algunos por nuestras incontrolables “ansias de más”) solemos aunar esfuerzos para “inventarnos” un reto deportivo con fines solidarios. Y en esa búsqueda de la esencia, a finales del año pasado (como siempre, aprovechando el tirón de los turrones) planteamos recorrer el GR 223, o lo que es lo mismo, el conocido Camí de Cavalls que rodea la isla de Menorca en su totalidad, y lo decidimos hacer “a nuestra bola”.

Además, como postre a la guinda de este pastel de arena (porque arena, ha habido y mucha), hemos tenido la oportunidad de ser acompañados por “los Montoya” quienes afrontaron la vuelta a la isla en BTT (duro no, ¡durísimo!); y como no, por Manolo, el incombustible padre del que hemos sacado las ansias de las que antes hablábamos.

Así fue la carrera:

Etapa 1: Ciutadella – Mahón – 100 km aprox

Con puntualidad alicantina, a las 6:00 Nacho y yo dimos el ficticio pistoletazo de salida desde la puerta del apartamento. Ahí estábamos otra vez, en busca de senderos, en busca del mar, en busca de nosotros mismos. Tuvimos la oportunidad de disfrutar de un bonito amanecer de camino a Cala Morell, donde encaramos la subida y bajada hacia las playas de Fornells atravesando, entre otras, las impresionantes calas Pregonda y Cavalleria.

El sol acechaba y el agua escaseaba, pero los pocos menorquines que nos encontramos por el camino (salvo Ciutadella y Maón, la isla está prácticamente desierta) se apiadaron de nosotros y llenaron nuestros gaznates de agua que sabía a gloria. Paso a paso, metro a metro, conseguimos bajar la temperatura del cuerpo con un fresco bañito cerca de la playa de Arenal d’en Castell, de los mejores momentos del día para recordarnos lo poco que (a veces) se necesita para disfrutar de lo que tenemos.

Montadito de jamón con tomate de mamá (un clásico, ¡siempre agradecidos!) y, no sin sufrir, llegamos al km 90 para enfundarnos el frontal y recorrer los últimos km bajo la tutela de una gran noche. Cervezas varias, anécdotas con “los Montoyas”, quienes también sufrieron lo suyo, cena que sienta bien y al sobre.

Manolo: 20 km – 3 horas
Borja y Nacho: 100 km – 14 horas
Montoyas: 110 km – 14 horas

Etapa 2: Mahón – Cala Galdana – 65 km aprox

No sin esfuerzo, conseguimos salir de la cama y colocarnos las zapas. Sorprendentemente, podemos bajar escaleras “sin mayores complicaciones” y nos atrevemos a empezar la segunda etapa junto a nuestro fiel escudero: Manolo. Volvemos al camino que esta vez recorre parte de interior de la isla. Cruzamos el pueblo de Binibequer Vell (¡una pasada!) y tras 21 km, nuestro padre se queda disfrutando de un bañito en las calas de Binissafuller (siempre ha sido el más inteligente de todos).

Desde aquí, cada vez más poco a poco vamos atravesando pueblos, calas y playas. Pasamos Cala en Porter (nos gustó tanto que nos perdimos durante unos cuantos km…), cruzamos el desértico Son Bou, llegamos a Sant Tomás y, como no, toca bañito en un oasis de cala que encontramos en el camino. Esta no tiene nombre, pero, otra vez, devolvió el sentido a lo que hacemos, pudiendo disfrutar del agua cristalina y de la paz del momento.

Montadito de jamón (¡el último!) y encaramos los preciosos 10 km que separan Sant Tomás de Cala Galdana, ¡impresionantes!

Vuelta al apartamento, más cervezas, más anécdotas a costa de la dureza de hacer esta carrera en BTT (puede parecer que no pero el terreno es más exigente para los ciclistas) y otra vez al sobre, ¡que mañana ya acabamos!

Manolo: 21 km – 3 horas
Borja y Nacho: 65 km – 10 horas
Montoyas: 60 km – 8 horas

Etapa 3: Cala Galdana – Ciutadella – 33 km aprox

De nuevo en pie y si, ¡ésta ya cuesta más! Parecía la más fácil y probablemente se convirtió en la más difícil… Después de 100 millas recorridas nos duele todo el cuerpo, pero sin pensarlo, ¡vamos p’alante! Esta vez, Manolo nos acompaña la etapa entera y volvemos a disfrutar en familia de las aguas cristalinas y la paz que respira la isla.

El terreno se hace bastante insufrible (imposible chocarnos con más piedras) por lo que decidimos relajarnos con un pedazo de baño en mi rincón secreto de la isla y ahora sí, acompañado de una cerveza fría.

Poco a poco, a paso de ultra con la vista clavada en nuestra sombra, nos acercamos al final de la travesía. Y otra vez, no sin sufrir, llegamos a Ciutadella como nos gusta: uno al lado del otro y con una sonrisa de oreja a oreja. Al poco tiempo recibimos noticias del sector bici llegando también al fin de la travesía: ¡¡¡¡Somos finishers!!!!

Manolo, Borja y Nacho: 33 km – 6 horas
Montoyas: 50 km – 7 horas

Ha sido una aventura impresionante y difícilmente repetible. Como otras veces, eternamente agradecido/s de tener tantas oportunidades de disfrutar de todo lo que hacemos, pudiendo “parar el reloj” en algún momento para poner los pies en el suelo, recordar lo que realmente importa y lo poco que (a veces) necesitamos.

Gracias a todos los que habéis aportado en este Rato Reto tan especial, gracias, gracias y gracias.

Como siempre, nos seguimos viendo por los caminos con una sonrisa y las ganas de seguir.

Carpe Diem

Enlaces sobre esta prueba

Nombre Modalidad Tiempo Km recorridos
Ignacio Carrera a pie 30 h 200 km
Borja Carrera a pie 30 h 200 km
Manolo Carrera a pie 12 h 74 km
Alejandro BTT 29 h 220 km
Fernando BTT 29 h 220 km

¡Feliz Navidad desde el Cabeçó! (25-Diciembre-2016)

dsc_0625a2016 años después del nacimiento de Jesús, aquí estábamos otra vez, A To Trapo celebrando este peculiar cumpleaños en familia en la ya mítica última subida del año al Cabeçó.

Y con esta celebración, hemos querido honrar a una de nuestras mejores amigas: la montaña. Lugar de distensión y de diversión donde unos cuantos trotadores y andadores nos hemos juntado para, siguiendo las palabras del presi, eliminar los malos augurios pasados y dar la bienvenida a un 2017 cargado de ilusión, positivismo y kilómetros, muchos kilómetros para todos.

Gracias Cabeçó por estar siempre ahí, prometemos cuidarte como parte nuestra que eres y, dios mediante, aquí volveremos en un año para seguir rindiéndote el culto que mereces.

Ha sido una mañana perfecta en gran compañía, Feliz 2017 a todos!

40 & 70 Cumpleaños de Nacho y Manolo (23-Octubre-2016)

Tras una facilísima organización de una sorpresa a Nacho y a Manolo (la aceptación y quorum de asistencia de la familia A To Trapo fue masiva), unos se reunían a las 7:45, como de costumbre, en el punto de encuentro y otros salíamos desde el cabo en busca del encuentro con el grupo.

Disfrutamos, como siempre lo hacemos, de un amanecer impresionante y de las olas chocando con sigilo la arena de la playa de San Juan. Aprovechando lo que más nos gusta, paso a paso a eso de las 8:30 había cerca de 25 personas esperando a Nacho en Salesianos, la sorpresa había llegado, ¡felicidades a los dos!

Trote a trote nos fuimos dirigiendo al campo de los García pa Rato, oasis de paz para Manolo, pasando por la heladería de Félix en Campello, lugar que visitamos cada lustro haciéndolo coincidir con las celebraciones pertinentes.

Unos más rápido, otros más lentos, cual variopinto grupo que somos, a las 9:30 alcanzábamos la línea de meta, el campo, donde la familia García pa Rato estaba esperándonos con un suculento desayuno a base de pizzas, patatas y cervezas.

Después de que Jesús entregara los trofeos a los ganadores de tal gesta, tuve la oportunidad de leer unas palabras que pude escribir desde el fondo de mi corazón, las cuales me permito transcribir (quizás, debido a los nervios, ¡la puesta en escena podría haber estado más acertada por mi parte!):

14, 15 o 16 de octubre de 1946, 14 de octubre de 1976, juntos hacéis un ultra de 110 años y juntos habéis montado este tinglado por el que hoy estamos todos aquí.

img_1215Por gracia o por desgracia, no se puede resumir en unas palabras todo lo vivido por vosotros. Dicen que lejos de ser un error (un tercer hijo a los 40 años no suena demasiado apetecible), soy fruto de un milagro. ¡Y que milagro haberos conocido! Mientras uno me cambiaba de pañales, el otro me sacaba de paseo con la bici al son de “Siniestro Total – Cuanta puta y yo que viejo”. El caso es que desde que os conocisteis habéis formado el tándem perfecto.

Muchos kilómetros vividos y muchas pájaras superadas. A algunos nos habéis enseñado la verdadera esencia de la vida, la señal blanca y roja del “Gran Recorrido” cuando estábamos perdidos en medio de la montaña y la necesidad de aplicar el ya tan comercial concepto de “Carpe Diem” a cada aspecto de la vida.

Tirando de anécdotas, voy a contar la misa que conté hace ya 7 años en la boda de Nacho y Dama. Como algunos sabéis, mi padre, además de fiel corredor, ha sido siempre – y hasta que las nuevas modas del paddel o del Crossfit se lo han impuesto – jugador de frontón con pala de madera. Recuerdo que cuando tenía unos 14 años empezó a enseñarme a jugar y me dijo “Borja, la vida es como el frontón, asique en los remates no saltes, porque si no tienes los pies en el suelo, la pelota se irá fuera y tú te irás al suelo”.

Y así es amigos, puede parecer exagerado, pero habéis contribuido a que podamos mantener nuestra esencia y nuestra forma de entender las cosas.

En fin, como diría nuestro presi, Old Runners Never Die, espero que nunca perdáis vuestra esencia y que podamos repetir este momento cuando cumpláis 166 años, las 100 millas que todo corredor de ultra fondo ansia alcanzar.

Os quiero, os queremos

Y así, remitiéndome a lo dicho, seguimos disfrutando del día en familia.

Gracias a tod@s, presentes y ausentes, por haber podido sacar un hueco y por las ganas con las que demostráis hacer las cosas.

¡Nos vemos en la próxima!

Carpe Diem

Borja