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Acerca de Fele

Ni corre rápido ni megadistancias, y la verdad es que debe dar pena verlo trotar, pero ¡mira!, parece que es el único que corrió las 25 ediciones de la Marathon de Benidorm, además de otras 32 más por diversos lugares. Aunque no presume de ello, simplemente permite que los amigos, de vez en cuando, lo recuerden. Seguirá en A to Trapo mientras nadie se dé cuenta de que lo desprestigia.

Otro clásico que vuelve por Navidad

Igual que no hay Año Nuevo sin el concierto de Viena, tampoco se puede considerar que haya empezado un nuevo año sin la tradicional Bañá de A To Trapo. Fieles a la cita, en horario dominguero se van congregando en el Punto de Encuentro oficial de Sant Joan d’Alacant una docena de corredores dispuestos a mantener la tradición. Emprenden el trote hacia la playa en la que se van incorporando nuevas unidades hasta aproximarse a la veintena. Cuando el sol despunta en el horizonte le dedican el cortés saludo -que no se diga que hay mala educación- y vuelven a retomar el trote hasta destino: la sede marítima oficial del Club. No hay que contar hasta diez para que sus cuerpos se sumerjan en las frescas aguas mediterráneas que les purifican y les garantizan protección por un año. El curioso sol les besa la piel y evapora las gotas. Completa la ceremonia el tradicional brindis con cava, acompañado de rollitos de almendra de Fuente la Higuera, gentileza de Vicente, por un año pleno de carreras, salud y amistad.

La bañá de año nuevo (1-Enero-2018)

7:45 h. am. Aún con la resaca de fin de año, comparecemos puntuales a la cita en el punto de encuentro habitual de A To Trapo para cumplir con una de sus tradiciones más arraigadas, la Bañá de Año Nuevo, que ya figura, junto al Concierto de Viena, entre los eventos que nadie se debiera perder este día.

A trote adecuado a la fecha y sus circunstancias, tomamos rumbo a la playa en animada cháchara. Una vez en sus limpias arenas ejecutamos el Saludo al Sol, coincidiendo con su primera salida del año. Esta vez, a falta de los maestros de ceremonias habituales, ejerce como tal el profesor Josele. Finalizado el ritual retomamos el trote por la orilla mientras se van uniendo al grupo otras unidades que nos salen al encuentro. Al llegar a las instalaciones naúticas oficiales del Club, ya nos espera el Presidente, encabezando la sección de impedidos provisionales, y Manolo que ha llegado por un atajo. Sin más demora, se procede a la inmersión, obligada y placentera, en las acogedoras aguas mediterráneas, con los dos capuzones de rigor, garantía de Buenaventura para todo el 2018.

Finalizamos con los dulces, nueces, cava y sidra, gentileza de Vicente, y brindamos por todos los éxitos que nos esperan en este año y que durarán hasta su renovación en la Bañá 2019.

Fele

CRÓNICAS ORWELLIANAS. La Corre Four.

Corría el año 2055 de nuestra era cuando Joan, recién cumplidos los cuarenta, decidió poner en su perfil de Facetwitgram -la super red social que fusionó a todas las existentes anteriormente- una foto en la que se le veía, a los pocos días de nacer, con una camiseta celeste y una extraña inscripción junto a un no menos absurdo dibujo.

La supercomputadora Very Big Brother, que controlaba e interrelacionaba todas las acciones del planeta, emitió al momento la localización de otros tres usuarios, Carlota, Manuel y Luz, de edades similares, con orígenes cercanos y con idénticas camisetas en instantáneas de sus tempranos días, poniendo en conocimiento de los cuatro tales coincidencias.

Picados por la curiosidad, se cruzaron mensajes tratando de conocer cuál era el origen de tan extraña coincidencia y, sobre todo, de averiguar qué significado podía tener la leyenda «A To Trapo» y la imagen parecida a un extraterreste que la acompañaba.

Tras arduas pesquisas, rebuscando en webtecas y archivos olvidados de padres y abuelos, llegaron a la conclusión de que podía tratarse de una especie de secta, formada por gente con alguna carencia de materia gris, que se reunía con cierta frecuencia a realizar una serie de ritos, a cuál más asombroso. Por ejemplo, se desplazaban en grupo moviendo las articulaciones inferiores de forma secuencial y acelerada. Sí, sorprendentemente no utilizaban los impulsores talonares que desde hace tiempo se implantan a todo mortal a partir de que se mantiene erguido. También se sumergían en el agua del mar justo cuando más frío hacía, saludaban al sol con posturas ridículas o comían sandía en noches de luna llena. Además, parece que creían que todo aquello podía ser beneficioso para su salud. Joan, Carlota, Manuel y Luz llegaron a descubrir que el impulsor de todo aquello era una especie de Sumo Sacerdote, de pelo dorado, mirada azul y nariz aguileña que, mediante alguna pócima o conjuro mágico, conseguía de cada miembro lo que quería: poner una pancarta, escribir una crónica o un microcuento, hacer las fotos o ponerse una pinza en el pelo. Las últimas noticias que consiguieron de este personaje, le perdían la pista tratando de recorrer los ochomiles del Himalaya, aunque no se está muy seguro de si se trataba de él o del mismísimo Yeti.

Carlota, Luz, Manuel y Joan decidieron rendir homenaje a aquella secta organizando la I Corre Four, de «correr» que parece que era como se llamaba lo que hacían aquellos antepasados, y claro, de «four», cuatro, el número que sumaban ellos. La prueba, durísima, consiste en recorrer los pasillos de un gran centro comercial, sin activar los impulsores talonares. Y se sigue celebrando cada año con una altísima participación, casi cien mil, aunque muy pocos consiguen terminarla.

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En pocas palabras

A la hora habitual, en el punto de costumbre, el ritual de cada domingo. El último da la salida y catorce pares de piernas se ponen en marcha por los caminos de la huerta. En Salesianos el agua bendita y llegada al mar. De ahí hasta el infinito y más.

Cata a ciegas

En aquel sobrio salón tendría lugar la cata. Sobre la mesa cuatro botellas de vino. Un Tempranillo de Rioja, un Cabernet Sauvignon de Ribera del Duero, un Verdejo de Rueda y un Chardonnay de Somontano. También dieciséis copas. Sentados alrededor, cuatro caballeros de buena presencia, de distintas etnias y de edades claramente diferenciadas. Mientras probaban los caldos comentaban las virtudes de cada uno. Después se desnudaron y quedaron en silencio. Entonces apareció ella con los ojos vendados. La cata iba a empezar.

 
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