UTMB 2017

Presumiendo
Han pasado ya más de 6 meses desde que crucé la meta del UTMB y todavía llevo en mi muñeca derecha la pulsera roja y blanca que dan a todos los corredores. La miro a menudo y a veces sonrío, otras veces me emociono y en alguna ocasión se me nublan todavía los ojos. Incluso a veces levanto la manga de mi camisa o mi chaqueta para que se vea, por si alguien la reconoce y piensa para sus adentros «joder, este tío ha corrido el UTMB». Aunque lo cierto en que lo más seguro es que piensen que es de algún festival de música ya que este es un deporte minoritario que poca gente conoce. Lo importante es lo que produce en mi, como dicen por ahí «orgullo y satisfacción».

 

Sacrificios
Los sacrificios para poder correr UTMB son muchos. 4 años de entrenamiento, muchos km, muchos madrugones, mucho dinero y muchos otros planes aparcados hasta superar este reto. Dudaba en poner si esto era un “sueño” cumplido, pero lo cierto es que está carrera nunca ha sido un sueño para mí, ya que hace 2 años ni se me pasaba por la cabeza poder correr 170km. Ha sido un reto más, el más grande, pero ni más ni menos. No es algo con lo que soñara desde pequeño, ni algo prioritario en mi vida. Lo que sí tengo claro ahora es que lo vivido en esta aventura me deja una huella para siempre como no lo ha hecho casi nada en mi vida.

 

Las cifras
170km, 45h de carrera, 10.000 metros de desnivel positivo y 65h sin dormir. 100km de barro, lluvia, ventisca, -10 grados y muchos picos por encima de 2500m. A pesar de estas cifras, la única cosa que me asustaba era que tenía era pasar la segunda noche sin dormir. Hasta la fecha había corrido 125km, así que esto solo eran 45 más y no me preocupaba demasiado, pero sí cómo iba a reaccionar en la segunda noche, ya que me habían contado y había leído que mucha gente lo pasaba bastante mal. Lo cierto es que yo no tuve nada de sueño, parece imposible, pero hasta que no llegué al hotel y me relajé, no tuve ningún susto. No puedo decir lo mismo de Ángel que ya se dormía la primera noche y de Carlos, que tenía que darle gritos y conversación para que no se quedara dormido mientras andaba. Cada cuerpo reacciona de una manera, y no sabíamos lo que pasaría hasta que lo vivimos.

 

Sentimientos
No voy a describir en detalle cómo es la carrera, ni como es el terreno, ni cada tramo. En esta crónica quiero contaros, o contarme a mi mismo para recordarlo dentro de unos años, las emociones vividas antes, durante y después.

 

¡Yo he subido más alto!
Lo cierto es que cruzar la meta me llena de orgullo, de ego, de satisfacción pero nunca de un sentimiento de superioridad. Quizá llegar el 1.564 de 1.687 de un total de 2.540 que empezamos la aventura, con menos de una hora y media de margen 45:07:20 por debajo del tiempo límite de 46h 30 minutos, me haga sentirme humilde y conservar los pies en el suelo. Pero joder, ¡es todo un reto! Le comenté un día comiendo a Pepe, mi padre, que era el desafío deportivo más importante de la familia a lo que me respondió, orgulloso como nunca de su hijo, con solo cinco palabras que nunca olvidaré ¡Yo he subido más alto!…

 

5 de 5
Antes de empezar la carrera ya dije que era un éxito que los cinco que nos apuntamos casi un año antes, estuviéramos en la línea de salida, sin lesiones, ni ninguna cosa grave, y eso que Jorge tuvo un buen susto unas semana antes y yo me rompí dos costillas dos meses antes de la salida. También he de contar que tengo una alegría contenida, por qué igual que salimos cinco, tendríamos que haber llegado cinco. Ángel se retiró en el km 110. Le he dado muchas vueltas pensando que si me hubiera quedado con él y le hubiera empujado un poco más como han hecho conmigo en muchas ocasiones e hizo Carlos en esta, hubiéramos sido 5 de 5. Quizá fue egoísta no esperar un poco más, pero en carrera, con el tiempo justo, exhausto, es difícil sumar 2+2, y más complicado evaluar con calma determinadas decisiones. Seguramente continuar sin él fue un acto egoísta, pero también sé que solo yo puedo juzgarme a mi mismo, ya que cada uno competimos contra nosotros mismos y yo hubiera aceptado con total comprensión la misma decisión. También sé que a Ángel ni se le ha pasado esto por la cabeza, pero lo cuento porque es lo que siento estos días y creo que he aprendido de ello. Creo que en el grupo hay una alegría contenida por esa misma razón, porque esto ha sido un trabajo de equipo y nos ha faltado un miembro. Lección aprendida de todas formas, la próxima vez no dejo un compañero en un avituallamiento salvo causa de fuerza mayor. ¡Aplicarme a mi también el cuento!

 

La salida
En la línea de salida estuvimos más de una hora sentados esperando que llegara el momento. En cuanto dimos el primer paso se me encogió el corazón y estuve 2km llorando, soy el llorón del grupo. La salida es realmente espectacular, Chamonix se vuelca con nosotros. Hay un pasillo de gente durante casi 8km y todos van mirando el nombre de tu dorsal y te dicen “Bon courgege David”, “Bravo David”. A un km nos esperaba la familia animándonos, aunque solo nos vimos durante unos segundos, fueron suficientes para coger fuerzas para los primeros puertos. El siguiente empujón emocional fue encontrarnos con Jessi después del primer avituallamiento. Es una alegría ver gente conocida en carrera. Nos hicimos una foto y seguimos adelante.

 

Finisher
No sirve de nada lo que hayas pensando que ibas a hacer el día de la carrera, una vez empieza, cualquier cosa puede cambiar tu planificación, el único objetivo de una prueba como esta es ser Finisher. Tenía claro que Sergio y Carlos estaban un punto por encima. Iban a hacer su carrera a un ritmo superior al mío, así que la primera sorpresa fue encontrarnos con Jorge y Carlos en uno de los primeros avituallamientos. Ver a Carlos fue una mala señal. Nada más verle la cara sabía que algo había pasado. Nos contó que había pasado un momento muy malo por problemas estomacales, pero que continuaba.

 

Courmayeur
La carrera transcurre tranquila, ya sabemos que esto no son más que los kilómetros de calentamiento que poco a poco van agotándonos las fuerzas. Después de otra bajada infernal llegamos al km 80 donde nos está esperando la familia, en Courmayeur, Italia. Es el avituallamiento donde está la bolsa de vida, donde pasamos más tiempo, porque nos cambiamos de ropa, comemos y pasamos un rato con la familia. Sabíamos ya que aquí empezaba a la carrera. Cuando salimos de Courmayeur, nos coge Carlos por detrás y nos dice que el médico le había dado una pócima milagrosa: ‘agua con gas’. Hablamos con él y nos dice que no podía comer nada, y aunque parezca mentira, apenas comió hasta meta.

 

Las inclemencias del tiempo
Salimos Ángel, Carlos y yo con mucho calor de Courmayeur pero pronto el tiempo empieza complicarse. Lluvia, una ventisca de lluvia, nieve y frío nos cae encima camino del refugio de Bonatti nos metemos dentro como podemos y nos ponemos toda la ropa de abrigo y de protección para la lluvia que tenemos en la mochila. El el avituallmiento de Arnuva ya nos dicen que en la cima del Col Ferret hay -9 grados y que o nos ponemos todo el material obligatorio encima o no nos dejan salir. Menos mal que fuimos previsores y llevábamos más de lo obligatorio. El barro fue una constante en toda la carrera.

 

Nunca dejes a un compañero
Después de una bajada complicada, con mucho frío, barro y lluvia se nos hace de noche y Ángel se queda en la bajada. Carlos empieza a ponerse nervioso con los tiempos de corte y tira de mi para que vaya más rápido. Llegamos un poco antes que Ángel al avituallamiento y cuando llega él nos dice que va a descansar un poco, comer y que luego saldría. Este es el punto en el que tendríamos que haber esperado 5 minutos más y obligarle a salir con nosotros, ¡Lección aprendida!

 

Nuevos amigos
A la hora de salir Jorge Hermosillo un curioso personaje Mexicano se acerca a Carlos y a mi y nos pregunta si puede salir con nosotros, le decimos que claro, sin problema, y ya hacemos el resto de la carrera junto a él y a su mujer que nos espera en cada avituallamiento. Durante esas horas, vamos conversando y vamos descubriendo al gran deportista de 57 años que va con nosotros. 4 días antes había escalado en Mont Blanc y al día siguiente de acabar UTMB se iba a hacer el camino de santiago en bicicleta, vamos, sin palabras.

 

Luchando contra mi mismo
Conforme avanzan los km nos vamos dando cuenta que vamos bastante justos de tiempo y que los tiempos de corte los pasamos con 30, 45  minutos de tiempo, lo que nos obliga a hacer paradas muy cortas para repostar. Yo paso dos momentos muy malos, el primero en el puerto de Bovine donde nos cargamos 500m de desnivel en muy pocos km. Mi mente me dice que soy incapaz de correr 50km más, pero la engaño diciendo que solo tengo que hacer 30 más, que en 30 km me veo con la familia y allí me retiro. Parece que somos dos personas corriendo, una cansada, agotada y negativa, y otra que le va engañando con trucos mentales, y forzando la sonrisa de vez en cuando buscando sentimientos positivos. Afortunadamente gana la segunda.

 

Subimos ese puerto y en la bajada cojo mucho frío y empiezo a llorarle a Carlos diciéndole que no sé si voy a ser capaz. Ahora sé que lo que busco es su ánimo, su apoyo, ya que físicamente no tenía ningún problema, solo estaba cansado. Le pregunto si él va a continuar y me dice que hemos llegado hasta aquí y que él no va a parar hasta que reviente. Eso me hace pensar en lo que les dije a mis compañeros en un mini discurso en la salida, que habíamos llegado hasta aquí y solo teníamos una oportunidad, que fuéramos a por ella y no las dejáramos escapar. Las palabras de Carlos me animan y continuo.

 

El segundo momento malo es cuando pregunto en un avituallamiento cómo es el siguiente puerto, y me dicen igual que el que me acaba de destrozar.  Un pensamiento de retirada pasa por mi mente, pero vuelvo a auto engañarme rápido pensando que solo me queda subir un puerto y bajarlo para estar en Vallorcine, donde está la familia y casualmente nuestro hotel a 100m. No tiene sentido retirarme aquí porque me puede costar más llegar en autobús, que hacerlo andando, así que vuelvo a engañar al David pesimista, y me digo que subo el puerto y lo bajo y se acabó.

Amanece que no es poco
Pero amanece y subimos el puerto a muy buen ritmo, no paramos de adelantar a gente en todas las subidas de la carrera. La luz lo cambia todo, las noches son difíciles, pero los rayos de sol empiezan a salir y el sol a calentar y casi sin darnos cuenta, después de una larga bajada, llegamos a Vallorcine, a 20km de meta. Belén me da ánimos y Ángel que nos espera allí nos dice que no nos entretengamos que Sergio había tardado mucho en hacer la última parte y vamos con el tiempo justo. Así que no me da tiempo ni a cambiarme de ropa, ni casi a comer, ni a escuchar el mensaje de ánimo de Josemi, que escucharía días más tarde, y salimos decididos a ser finishers. Belén me pregunta que cómo voy, le digo que no se preocupe que llego sin problemas. Mi ánimo era otro. ¡El poder de la mente!

 

Sorpresa final
Luego pasa lo que pasa siempre al final de una ultra, nos esperaba como siempre la última parte de la carrera con sorpresas. Habían cambiado el recorrido y eso nos despistó un poco. Pensábamos que ya habíamos subido y empezado a bajar cuando nos damos cuenta que nos queda la subida a La Flegere, una pista de esquí con una subida de espanto, pero desde arriba, vemos Chamonix muy abajo y ya nos sentimos finishers.

 

Compañía inesperada
En la bajada y desde hacía ya muchos muchos kms, el dolor de pies era insoportable, y solo cuando conseguía dejar de pensar en el dolor,  podía disfrutar un poco. Menos mal que apareció otra vez Jessi con su inagotable sonrisa (para muestra una foto), que se había hecho el camino inverso para ir a nuestro encuentro y nos acompañó hasta meta. Solo dejar de pensar en el dolor y hablar con ella, hizo que todo fuera más soportable. ¡Mil gracias Jessi!

 

Felicidad compartida
En la entrada al pueblo, hay una imagen que se me quedará grabada para siempre. Íbamos Carlos y yo corriendo, porque había mucho público que nos animaba no porque tuviéramos fuerzas, y al girar la úlltima curva vi la cara de Sergio que salió a nuestro encuentro a la carrera y de un salto fundirnos enun abrazo. Esa cara se me ha quedado grabada, rota por el cansancio y la emoción de vernos, de saber que lo habíamos conseguido (solo habíamos tardado unas 7h más…).

 

Gracias Belén
Avanzamos por la última calle y por fin me encuentro con Belén, Joel y Jurek. Belén me pregunta si soy capaz de llevar a Jurek en brazos, y le digo ‘¡Sin problema!, avanzamos todos de la mano a meta junto al “tío” Carlos y por fin, después de casi dos días seguidos sin descanso, cruzo la meta. Me arrodillo y rompo a llorar desconsoladamente, de emoción, rabia, desahogo, satisfacción y no se cuántos sentimientos juntos. La verdad es que hasta se me caía la baba, ¡Vaya espectáculo!

 

Agradecimientos
Quería finalizar la crónica, como no, con varios agradecimientos. Hubo un sexto hombre que corrió con nosotros. Como he contado antes, Belén quiso ponerme un mensaje en Vallorcine, pero no tuvimos tiempo. No escuché ese mensaje hasta una semana más tarde tumbado en la cama releyendo el grupo de WhatsApp que teníamos nosotros, nuestras familias y el sexto hombre. En este grupo había un mensaje de audio que nos mandó Jose Miguel a Carlos y a mi para motivarnos en la última parte. Ese mensaje, tus consejos, tu sobre sorpresa y todo lo que has hecho por mi para que acabara UTMB, se merecen como poco una agradecimiento público. ¡Gracias amigo!

 

También releyendo ese grupo de WhatsApp puede comprobar lo duro que fue para ellas, nuestras mujeres, ese fin de semana. Creo que no fui consciente realmente hasta leer las conversaciones que cruzaron entre ellas. Tensión, miedo, incertidumbre, emoción contenida. En fin, gracias Belén, ¡Gracias chicas!
Y por último a todos aquellos que me seguisteis aquel fin de semana y que me habéis apoyado en esta locura. Gracias familia, Grupo Ñ, Locos Por el Trail, TTT…

Y por último de verdad a Ángel Parra, no hubiera acabado la carrera sin haber entrenado contigo, si no nos hubiéramos apuntado a la Transvulcania hace 4 años, si no hubiéramos hecho juntos los 110 primeros kilómetros. Esta carrera es tan tuya como mía. Gracias.

Y se me olvidaba mencionar a Carlos Ramos, que tiró de mi como siempre al final, solo espero alguna vez poderte devolver de alguna forma las vces que me has llevado a meta, aguantando mis quejas. Gracias.

¿Y ahora qué?
Mucha gente después de contarle la aventura, me preguntan que cuál es mi próximo reto. La verdad es que llevo 20 años disfrutando del deporte y los retos cada vez son mayores. No sé qué pasará a partir de ahora, no sé si haré algo tanto exigente como esto, no sé si habrá un reto más grande, pero sé que este ya no me lo cuentan.

 

David Gil
FINISHER DEL UTMB 2017

Las sansilvestres de 2017

San Silvestre vallecana – Madrid

Pues con esta van 3… popular, internacional y popular… con mi familia de Valladolid a los que solo puedo decirles gracias y que sois parte de mi fortuna, Marisa, Chuli y Viri, y los que no están en la foto: Sonia, Ángela (como se te echó de menos), Alonso, Sofía y María…

Cerrando el ciclo de la Vallecana, el año que viene toca otra cosa😉

Y cerrando otro, y cada vez más convencida que lo importante no es lo que hagas sino con quien lo hagas, lástima que haya personas para las que lo importante es hacerlas por encima de las ilusiones de otras…

Feliz año 2018 y a cumplir nuevos retos junto a las personas que suman en nuestra vida.

Pili

Cursa dels Nassos – Barcelona

A TO TRAPO estuvo en Barcelona,San Silvestre de Barcelona 2017 (Cursa dels Nassos) a despedir el año con lo que más nos gusta……….correr y dándole a las zapas

Jorge L.

San Silvestre crevillentina – Alicante

Hemos dado el do de pecho en Crevillente. Ya tenemos un nuevo felpudo 😆

Feliz 2018

Juan Enrique

IV Media Maratón y 1/4 Maratón de el Campello (17-Diciembre-2017)

Domingo, 17 de diciembre, 7:45 de la mañana y suena el despertador que me avisa que me tengo que levantar para ir a hacer la Media Maratón de El Campello. Me apunté el último día de inscripciones animándome a mí misma viendo que irían muchos compis de la gran familia  A To Trapo, y pensando que qué mejor manera para hacer la tirada larga de los domingos 😉

Esta vez el día de antes no hice nada de los rituales (alimentación, descanso, etc…) que suelo hacer, pero daba igual, se trata de pasarlo bien y disfrutar. Así que a las 9:30 llego a la zona de salida donde veo al resto de compañeros del grupo, hacemos la foto de rigor junto a la pancarta, últimos preparativos (esta vez sin calentamiento previo) y a las 10 y unos pocos minutos suena el pistoletazo de salida. Punzano y yo salimos juntos y como estábamos muy atrás, hasta el kilómetro 2 no conseguimos coger al globo de 1:45 (Alberto Cordero) con el que también estaba Jorge. La idea era intentar mantenernos con el grupo, y según sensaciones ya veríamos. Y eso hicimos. Hablando todo el rato y disfrutando de la carrera y del paisaje. Llegamos a la única cuesta del recorrido del kilómetro 4  y la supero bien, todo lo demás sería ya plano y cuesta bajo, por lo que recupero bastante bien,  y casi sin darme cuenta estamos en la segunda vuelta. Punzano y yo seguimos pegados al grupo de 1:45 (gracias Alberto por llevarnos tan bien) y con muy buenas sensaciones y hablando todo el rato. Pasamos la cuesta otra vez, esta vez incluso mejor que la anterior y sin darme cuenta me adelanto un poco y me encuentro con un amigo que hacía años que no veía (vaya alegría me dio la verdad). Él iba más rápido que yo y le digo que tire que yo me quedo siguiendo a mi ritmo. Así que en el km 17 miro hacia atrás y veo que el grupo de 1:45 quedaba algo lejos y como me encontraba bien, decido acelerar un poco el ritmo e intentar acabar en menos tiempo del previsto. En el Km 19 veo a Torregrosa que, convaleciente de un gripazo (espero que ya esté recuperado del todo), me anima a que tire para adelante que voy muy fresca. José Ginés está en la esquina haciendo fotos y David va en la bici acompañando a Jose y animando.  Gracias chicos  por esos ánimos en los últimos kilómetros, fue una alegría veros. Finalmente, la llegada a meta en muy buenas condiciones y muy contenta por todas las sensaciones durante toda la carrera. En meta espero al grupo de 1:45 y nos vamos reencontrando todos  (Jose, Jorge, Punzano, Alberto, Ana, Tomás, Ernesto, Mark…. no sé si me olvido de alguien… y Juan Enrique que ya había llegado 15 minutos antes 😉 ). A Muffy y los que hicieron el cuarto de maratón ya no los pude ver, pero enhorabuena para ellos también porque seguro que les salió genial.

El resumen de la carrera: recorrido muy bonito, muy ameno, muy buenas sensaciones, muy bien la organización y los avituallamientos, estupendas esas liebres ;),  estupenda la compañía, y mucho más estupenda la cerveza de después (aunque yo me tomé un café).

Una  más que no me cuentan y una más para repetir.

Seguimos sumando kilómetros a to trapo.

Naiara.

Enlaces sobre esta prueba

Media Maratón

Nombre Categoría Tiempo Puesto General Puesto Categoría
Juan Enrique Vet A 1:28:55 32 19
Roberto Podo Vet A 1:39:17 104 64
Naiara Vet A 1:42:13 128 5
Wipi Vet A 1:42:50 129 6
Torregrosa Vet A 1:43:20 138 78
Alberto Cordero Vet A 1:44:42 150 85
Jorge Vet A 1:44:16 151 86
Juan Punzano Vet A 1:44:13 152 87
Tomas Mendez Vet A 1:48:48 184 101
Ernesto Potera Vet A 1:50:47 195 105
Mark Vet B 1:50:46 196 20

 

Cuarto de Maratón

Nombre Categoría Tiempo Puesto General Puesto Categoría
Juan Carlos Muffy Vet A 0:43:21 10 6
Bauti Vet B 0:56:09 123 13

IX Botamarges – Forna (7-Octubre-2017)

Botamarges 2017.    ¡¡¡No hay quinta mala!!!

Un año más, y en mi caso ya van cinco consecutivos, volvíamos a estar en la línea de salida de la Botamarges. En este caso, los representantes de A To Trapo éramos Elías, Jesús Santana y yo (Gosa).

¿El recorrido? El mismo que el de los últimos años y que está descrito en todas las crónicas anteriores de esta carrera.

¿El día? Bueno, pues el día amaneció nublado y con previsiones de lluvia en algunos tramos, aunque estos de las previsiones no tienen ni idea del poder de mi chubasquero. No nos cayó ni una gota, aunque en todos los alrededores y en algunos tramos de la carrera cayera y de lo lindo.

Este año era el año que menos había preparado la carrera, ya que di por finalizada la temporada a finales del mes de julio, cuando terminamos el Gran Trail Aneto-Posets. Desde entonces hasta el día de la carrera había entrenado poco, en parte por el descanso merecido y en parte porque un dolor en el talón, que ha resultado ser fascitis plantar, no me dejaba entrenar con normalidad.

Así, con pocos entrenamientos, 5 kilos de más y molestias en el talón, nos presentamos en la línea de salida para afrontar los 70Km y 3600 d+ de la Botamarges. Por desgracia no pudimos coincidir con Elías, al que me hubiese gustado saludar. Como siempre en Botamarges, la salida espectacular de la mano de Jaime, que nos recuerda la evolución de la carrera y la importancia de poder mantenerla. Sobre este tema haré una pequeña reflexión personal al final.

Ya en las primeras rampas de subida noto que este año va a ser complicado y cuando iniciamos la primera bajada hacia Villalonga empiezo a tener dudas si podré terminar la carrera. Me duele mucho el talón y, por si fuera poco, las zapatillas que utilizo (prestadas por Jesús Jurado) tienen mucha suela para protegerlo, pero no consigo estar a gusto con ellas porque se me doblan los tobillos. Llego como puedo al avituallamiento.

Ahora queda un buen trecho de carrera que es “llano” y la subida a La Safor. En estos tramos los tobillos no sufren, pero el sobrepeso y la falta de entrenamiento hace que la subida se me haga eterna y muy dura. Pero si eterna y dura se hizo la subida, no os podéis imaginar lo que fue la bajada. Los 7 km y 700 d- se convirtieron en un infierno, con continuas torceduras en los tobillos y un dolor cada vez más fuerte. En cualquier otra carrera, habría sopesado el retirarme, pero esto era la Botamarges y en lugar de pensar en la retirada mi mente se puso a cavilar. Tenía la esperanza que nuestros incondicionales (Conchi, Eva, Josep, Jesusín y Carlos) encontraran el avituallamiento de las antenas de Benisili que el año anterior no pudieron encontrar. La idea era poder vendarme los tobillos, cambiar de zapatillas y ver como respondía el cuerpo. Por suerte allí estaban, con cara de preocupados, Jesús S. había llegado hacía ya un buen rato. Les cuento lo que me pasa y manos a la obra, aunque al final los tobillos me los vendaron los servicios médicos de la carrera.

Así, con zapas nuevas, tobillos vendados y fuerzas renovadas salimos del avituallamiento. Jesús tiene molestias en el estómago, y cada cierto tiempo tiene que hacer una paradita, lo que hace que no se me escape mucho. Yo la verdad, como si me hubiera cambiado entero. Noto los tobillos mucho más seguros y me voy encontrando cada vez más cómodo.

Poco a poco van pasando los kilómetros. Sigo sufriendo mucho en las bajadas y por eso me toca esforzare más en las subidas y correr en los llanos. Creo que nunca he trotado durante tanto tiempo en esta carrera, pero si no lo hago no llegamos a los tiempos de corte.

No voy a cansaros con la dureza de la carrera y lo mal que lo pasé, tampoco ha sido la Botamarges en la que lo he pasado peor. Bueno pero ya se sabe, sarna con gusto no pica.

Durante toda la carrera fuimos coincidiendo en los avituallamientos con un grupo de corredores, entre los que se encontraba Félix San Juan de “Nativos”. Iban acompañando a un corredor. Ver como lo iban esperando, como lo animaban y como este luchaba por llegar a cada uno de los puntos donde le esperaban, me dio ánimos a mí también.

Al final 14 horas y 57 minutos. Quinta edición consecutiva de la Botamarges “a la saca” y con uno de los mejores tiempos que he hecho. Ya en meta nos enteramos de que Elías tuvo que abandonar a solo 10 km del final debido a un problema en el estómago.

No quiero dejar pasar la oportunidad para darle las gracias a mi cuñado Jesús. Sin él estas aventuras no serían lo mismo. Gracias por quedarte conmigo y sacrificar tus tiempos por acompañarme. Saber que estarás esperando en el próximo avituallamiento me da fuerzas para seguir y muchas de estas carreras las he conseguido acabar por estar tú ahí, controlando ritmos y esfuerzos. MOLTES GRÀCIES !!!!

Bueno, la reflexión viene de las palabras de Jaime “el speaker” en la salida contando la evolución en las inscripciones de la carrera. Hemos llegado a ser hasta 600 corredores, con inscripciones que se agotaban en tres días. El año pasado fuimos unos 300 y este año 250. Está claro que el nacimiento de nuevas e innumerables carreras hace que, aunque el número de corredores de trail haya aumentado, las carreras no llegan a cubrir inscripciones. Para mí la Botamarges es la carrera ideal.   Cerca de casa, buen recorrido, buenos avituallamientos, ideal para disfrutarla con la familia, para correrla con amigos, para sufrirla solo, y, por si fuera poco, para mi es donde empezó esta locura de las ultras y donde se me grabaron “a fuego” las palabras con las que siempre termino mis crónicas. Sería una lástima que desapareciera como les ha ocurrido a otras. Así pues, ya estoy esperando la Botamarges 2018.  Amunt Botamarges!!!!

¡¡¡El dolor es pasajero, la gloria es eterna!!!

Nos vemos en las montañas.

Gosa.

Enlaces sobre esta prueba

Nombre Categoría Tiempo Puesto General Puesto Categoría
Jesús S. Veterano 14:57:02 205 80
Gosa Veterano 14:57:26 207 82

XXXVII Maratón de Valencia (19-Noviembre-2017)

¿No hay dos sin tres?

Todo empezó por febrero cuando después de realizar la maratón de Sevilla (mi 1ª maratón). La pregunta era ¿sería capaz de hacer otra?

Pasado mi periodo de descanso, le había metido mucha caña al cuerpo (maratón, transilicitana, 2 medias). Retomo la idea, ¡allá vamos!

Principio de julio y nos ponemos al trabajo, ¡otra maratón!¡estás loco!, me decían.

Pasan las semanas de entrenamiento, me encuentro bien, sin lesiones y aparece un GRAN problema extra deportivo que tiene mi mente demasiado ocupada, NO me encuentro con ganas, pero hay que seguir, llega la MMValencia y me sale mejor de lo que esperaba, salgo muy animado.

Bueno ya estamos en Maratón de Valencia, llegamos bien y sin lesiones, sábado recogida de dorsal y a descansar.

Domingo bien temprano hacia la salida (dios que frío), no consigo ver a mis compañeros de ATOTRAPO.

La carrera empieza bien, me encuentro con ganas marcando los tiempos que me había planteado, paso la media maratón y decido tomar un gel, cojo uno de la organización (mala idea), en el km 27 empiezo a tener problemas estomacales pero sigo llevando los ritmos previstos hasta el km 33 que mi cabeza empieza discutir con mi estómago (algo va mal), bajo el ritmo empiezo a sufrir más de la cuenta (no estoy disfrutando), en el km 36 no puedo más y paro unos 5 segundos y me pongo otra vez en marcha (tengo que terminarla) ya estamos viendo el ultimo km y a falta de 300m veo a mi mujer que me anima y por fin veo la ansiada pasarela azul y cruzamos meta, LO VOLVÍ A CONSEGUIR.

¿cuál será la siguiente?

Tomás Méndez

Enlaces sobre esta prueba

Nombre Categoría Tiempo Puesto General Puesto Categoría
Juan Enrique VET MASC B 3:13:45 2661 695
Tomás M. VET MASC B 3:50:44 9018 2168
José Pablo VET MASC C 5:18:24 15949 2610