Ultra Trail de les Valls d’Àneu (2-Julio-2016)

En 2015 me retiré con una sensación agridulce. Hasta el km 64 en Isil, donde me retiré, la carrera fue tremendamente dura tanto por el terreno es sí mismo como por la climatología: mucho calor, mucha lluvia y mucho granizo. En Isil me esperaban mis padres, y una vez con ropa seca y estómago lleno me dije ¿por qué me estoy retirando? Tengo ganas y fuerzas para continuar. Cierto es que ahora sé que quedaba un infierno por delante, pero esas no son formas de retirarse. Hay que hacerlo solo por causas que impidan llegar a meta, no por haber pasado un mal rato.

los 5 de vall daneuDesde el día siguiente de la retirada, después de haberme lamido las heridas, sabía que volvería, así que solo había que ir tirando anzuelos poco a poco para conseguir compañeros de viaje.

El primero en picar fue Sergio, atraído por la tecnicidad de la prueba y después Ángel, compañero de aventura en 2015, que se hizo mucho de rogar. Y al final se unieron Cristian y Hortensia. Así que hicimos un grupete de lo más variopinto y nos fuimos los 5 para Esterri d’Àneu.

Pero todo empezó mucho antes…

El 9 de enero nació Jurek, mi segundo hijo, y sabía que preparar la temporada iba a ser complicado. Lo primero fue buscar un entrenador que me permitirá maximizar el rendimiento del poco entrenamiento que iba a poder realizar. No quería malgastar esfuerzos sin saber que esa era la mejor forma de mejorar mi forma física. Así que después de darle vueltas me puse en manos de Benjamin Maestre.

El entrenamiento implicó cambiar los horarios, la forma de entrenar, la alimentación… La única forma de conciliar la vida familiar fue entrenar de 6 a 8 de la mañana, mientras el resto de la familia dormía, o lo intentaba. Además hicimos una pretemporada de fuerza, muchas más salidas pero más cortas, para acumular kilómetros semanales, introducimos los mesociclos y finalmente alimentos como la remolacha 😉

mochilaLos días antes de una prueba como esta se prepara la mochila, con mucho cuidado y atención. Como teníamos dos bolsas de vida, era todavía más complicado. Requiere planificación y visualización de la carrera. Además la climatología puede cambiar de una hora para otra, así que hay que tener en cuenta muchas variables. En fin todo un arte que se refleja en esta foto.

Llegó el día y sabíamos que estábamos muy fuertes, mucho mejor entrenados y más confiados. La carrera era diferente al año anterior, la nieve casi nos obliga a llevar crampones e hizo modificar el recorrido haciendo la carrera sensiblemente más dura, más kilómetros, más desnivel y terreno más complicado.

13537667_10209621242347317_4971515840536607972_nDesde los primeros kilómetros los cinco que íbamos nos separamos. Nos íbamos cruzando en los primeros avituallamientos, pero prácticamente desde el km 20 no volvimos a vernos.

La carrera es sencilla hasta que empieza el km vertical. Hasta allí el terreno es cómodo y todavía están intactas las fuerzas a pesar de los 2000m de desnivel positivo que acumulas casi sin darte cuenta. Pero en el km 25 llega el primer muro, 1200 d+ en 4km. Una subida al cielo por una pared vertical a través de un prado sin senda definida. Miras hacía arriba muchas veces y ves a gente intentando encontrar la mejor senda para llegar al final de esta montaña. Después de 2h sin descanso, llegué arriba, me senté, respiré, comí y disfrute del tremendo paisaje que dibuja la cresta de la montaña. Guarde los bastones, uno de ellos ya roto desde el km 18, aunque puede seguir utilizándolo, y empecé el sube y baja por la cresta de la montaña. bajada despues de la bonaiguaComparé el tiempo con el año pasado, 15 min menos, pero sobre todo mejores sensaciones y hacía mucho menos calor.

En el avituallamiento del km 30 en Coma Negra me puse a hablar con un chico con el que me iba cruzando en los avituallamientos anteriores y después de cruzar varias varias conversaciones nos dimos cuenta de que al año pasado ya hicimos parte de la carrera juntos y nos retiramos juntos. Seguimos cada uno a nuestro ritmo, pero la montaña nos iba juntando hasta que finalmente decidimos unirnos hasta el final de la aventura. Sinceramente creo hicimos un equipo perfecto, cuando a mi me fallaban las fuerzas él tiraba de mi y viceversa.

13584954_1742549296001175_311505616611806163_oDespués de una larga bajada por preciosos parajes llegamos al Port de la Bonaigua, que a estas alturas ya se estaba escondiendo entre la niebla. Llegué casi 2h antes que el año anterior. Cogí la bolsa de vida, me cambié por completo, rellené los bolsillos de geles, me abrigué un poco y otra vez a la carrera.

Aquí empezaba el recorrido diferente al año anterior, y claro, no iba a ser más sencillo. Bien es cierto que ni llovió ni granizó, pero a cambio nos metieron un par de repechos de 200m de regalo. Justo antes de llegar al refugio de Arioto tuve una pequeña pájara. Me tumbé 2 minutos, bebí un par de vasos de cola cola, algo de sandía y parece que se pasó. Ya solo quedaba un repecho y 10km de bajada a Isil.

IMG_6185Una vez en Isil, donde estaba la segunda bolsa de vida, me vuelvo a cambiar por completo y me preparo para la noche, no hacía frío, pero volvíamos a subir hasta casi 2.700m y el tiempo podía cambiar repentinamente. Tanto Jose como yo íbamos ya tocados, pero como dije al principio, con ganas y fuerzas no podíamos retirarnos. Recuerdo llegar al avituallamiento y alegrarme de que hubieran macarrones con tomate frito, normalmente me cuesta mucho comer sólido, pero eso me entró de maravilla.

Salimos de Isil camino de Borda de Pina en paralelo al río durante unos cuantos kilómetros y después cogemos una carretera de asfalto durante otros tantos. 13528908_871967329602341_4015270915659543121_nTenemos la suerte de ver que los lugareños están celebrando las fiestas de una forma peculiar, llevando a la espalda troncos de grandes dimensiones ardiendo… Pero no estamos para fiestas, sonreímos y continuamos.

Salimos de Borda de Pina y nos avisan que nos preparemos, nos queda el segundo km vertical de la carrera y las fuerzas ya no son las mismas. Al principio la subida es tendida y muy bonita, pero poco a poco se va complicando hasta llegar a «EL MURO». No creo que sean más de 200-300m, pero tan verticales que no puedes echarte hacía atrás por miedo a caerte. Tenemos que parar unas cuentas veces en ese tramo porque no nos dan las fuerzas. En una de esas veces, Jose y yo apagamos los frontales, apoyamos la espalda contra la pared y miramos a nuestro alrededor: estamos en medio de un circo de montañas, totalmente a oscuras y con un cielo estrellado que nos recuerda lo pequeños que somos. Pero todas las montañas tienen un techo, un punto geodésico, el lugar más alto donde acaba el sufrimiento. Allí nos esperan unos voluntarios pasando la noche en una tienda de campaña y nos dicen que el próximo avituallamiento está a poco metros, y que tengamos cuidado y nos agarremos a las cuerdas.

bloques de granitoHaceros a la idea: kilómetro 75, 20h de carrera, unos 6000m de desnivel positivo acumulado y para llegar al avituallamiento del Estany de la Tartera exhaustos después de El Muro, 30-40m de caída libre, agarrados a una cuerda para no bajar rodando por la montaña. Recuerdo acordarme de mis compañeros que llevaba por detrás, pensar en ellos y desearles que se hubieran retirado antes de llegar a esta punto. Llegamos al avituallamiento y hablamos uno minutos con los voluntarios, nos dan caldo caliente y les transmitimos nuestro enfado porque nos parece que «se han pasado» que el riesgo es demasiado alto para el cansancio que llevamos. Nos dicen que este tramo es diferente al año pasado y que han tenido que cambiarlo por el tema de la nieve, que el año pasado no era tan duro, pero que la gente que llega allí llega con mejora cara. En fin, estamos a 2400m de altitud, 75km por detrás y solo 20 por delante, no nos queda otra que seguir, ahora ya no hay otra opción, no tienes más que dar un paso en dirección a la meta, y después de ese otro. la crestaMe acuerdo de Joel, cuando me dice que está cansado y que le coja en brazos, yo siempre juego con él a este juego: «- Joel, ¿Puedes dar un paso más? él dice que sí, después le vuelvo a preguntar ¿Puedes dar solo un paso más?, se ríe y da otro más, y yo le digo ¿ves como sí que puedes? Siempre se puede dar un paso más.»

Por esta zona atravesamos varias lenguas de nieve, se ve una línea de pasos que los atraviesan, es parecido a los equilibristas que van de un rascacielos a otro, un paso en falso y te deslizas por ese tobogán hacía abajo sin forma de parar. Clavo bien los bastones, doy un paso, otro, otro y ya estoy al otro lado.

Ya solo nos queda la última ascensión, otra vez un pequeño muro demasiado vertical, estamos demasiado cansados, es demasiado de noche, todo es demasiado. Empieza la bajada.

15 kilómetros de bajada, sin senda, por el camino que cada uno inventa por entre los agujeros de una montaña erosionada por el agua. Fueron horas de mucha tensión, cada paso que daba pensaba que me iba a romper un tobillo, pero por suerte esto no pasó y llegamos a los últimos 10 kilómetros, que pensábamos iban a ser un paseo. Seguramente lo eran, si no lleváramos a las espaldas lo que llevábamos, pero como siempre en las ultras, los finales tienen regalos ocultos en los perfiles que te hacen acordarte del que ha diseñado el recorrido.

La meta es un lugar feliz, es el edén, el paraíso, un oasis donde solo hay sensaciones agradables.

Y para finalizar la crónica los agradecimientos. A Benjamín Maestre por guiarnos en el entrenamiento. A mis compañeros de viaje y en especial a Ángel y Carlos, con los que entreno a diario. A todos con los que comparto kilómetros por asfalto y montañas. Y por su puesto a Belén, Joel y Jurek, que me permiten y motivan para seguir haciendo esto que ahora me hace feliz.

perfil_personal

Nombre Categoría Tiempo Puesto General Puesto Categoría
Sergio VE H 24:54:00 57 19
David SE H 27:25:54 77 40

Retazos. 6.

Anoche, oh Luna, mientras te miraba llena o casi llena, debía de ser casi llena porque ha sido esta noche cuando estabas llena, pensaba en las gentes que desde otras partes de la tierra te miraran.

Tú allá, lejos, inalterable que sepamos, y aquí abajo los humanos.

Unos mirándote plácidamente, tumbados en hamacas en la playa junto al arrullo del mar  o en el patio de la casa, clareándote entre el ramaje de los árboles, o en lo alto de la montaña, aún más luminosa y rodeada de estrellas.

Otros mirándote a través de los estrechos barrotes de una celda, entre los que para algunos será la última noche que te vieran porque decisiones inexplicables los habían condenado a cerrar los ojos para siempre.

Muchos, quizá demasiados, allá perdidos en el horizonte de esas culturas que encierran los ojos y los cuerpos y las mentes en velos que apenas dejan ver el reflejo de la realidad como en el mito de la caverna.

¿Cuántos vaivenes y culturas y hecatombes, como océanos, habrán contemplado ya tus ojos?

A veces pienso que tú, que has visto tantas cosas desde mucho antes del principio de la historia, estás vacunada contra tanto cataclismo, aunque otras, viendo la melancolía de tu rostro, me inclino a pensar que esas montañas y ríos de tu orografía son las arrugas que te ha dejado marcadas el tiempo ante la visión de tanta desgracia.

Esa luna enamorada de quien le proporciona su luz y su belleza y al que nunca, por mucho que se esfuerce, consigue dar alcance.

Esa luna cantada por amantes y poetas, siempre cobijados bajo su sombra protectora.

Y tú, allá, lejos para nosotros, no para ti que quizá ni te ves de tan cerca, mirando, si los ves, a todas esas gentes, sin entender quizá el motivo de su alegría o de su llanto, de su tristeza o de su temor, como vemos nosotros a las hormigas caminar en distintas direcciones sin plantearnos si la velocidad de su ritmo obedece  al hambre o a la desgana, a su alegría o a su tristeza.

El brillo, oh Luna, de tu luz en plenilunio es tan intenso que eclipsa a todas las estrellas. Y solo porque yo sé que están ahí, a tu lado y a lo lejos, te oculto con la mano extendida y abierta para ver el centellear de tus vecinas y sabe dios si quizá lejanísimas o incluso ya desaparecidas y a tantos años luz que aún no se ha apagado el último fogonazo.

En cualquier caso, desde cualquier situación, seguro que para casi todos has supuesto y conseguido una mirada relajante, una mirada compasiva, una mirada sonriente, sea frente al ancho mar, a la reseca montaña o incluso tras los barrotes de una celda o tras las sombras de la caverna, porque tu sola visión tiene el poder de abstraer a los humanos y hacerles olvidar todo aquello capaz de enturbiar el gozo de tu presencia.

San Juan, 18 de agosto de 2016.
José Luis Simón Cámara.

XI Subida a la fuente del Paco – Villanúa (20-Agosto-2016)

Desde hace varios años Paco Herrero (amigo del Club Idella que ya está inscrito en su maratón número 103, ahí es ná… ) viene informándonos de la prueba de referencia, de la cual él fue alma mater en sus primeros años (ya que Villanua es su segunda casa) y lo suelta a modo de anzuelo a ver si alguno de nosotros está por el lugar y acude a participar,….. Y este año mira por donde estaba pasando concretamente en Villanua y participé, así que le confirmé a Paco mi inscripción y juntos tomamos la salida y disfrutamos del resto del día haciendo participe también a Pascual (yerno) y alguno que otro que de la ciudad del zapato se desplaza por aquí en época estival (José Fernando, Ángel,…)

IMG_1394La salida de la prueba estaba prevista para las 10 de la mañana pero a modo de diluvio cayó la del pulpo justo en ese momento, así que raudos y veloces nos metimos todos en el Polideportivo y a esperar, al cabo de media hora todo pasó y quedo un día de cine, despejado y recién pasada la manguera por todo el circuito (que buena falta hacía,… menuda sequía hay en general). La carrera comenzó a las 10:30, discurrió los primeros kilómetros por el casco urbano de la localidad, pasamos delante del chalet de Paco y a continuación tomamos un bonito sendero ascendente y sombrío junto al barranco de Arraguás, que nos llevó hasta el refugio y merendero de la Fuente del Paco, lo de Paco no es por mi amigo Paco Herrero, sino que en estos lares a las zonas húmedas, donde abundan pino negro, hayas,… etc.,… le llaman PACOS, así que la Fuente del Paco se refiere al lugar sombrío donde se ubica; en este punto estaba situado el primer avituallamiento sólido y líquido (buena elección). Una vez pasada la fuente, tomamos la pista forestal que nos llevó al camino de Moscasecho.

Allí estaba el segundo avituallamiento, sólido y líquido, falta hacía ya que a continuación teníamos una fuerte pendiente que nos dejó de nuevo en la pista forestal para comenzar la bajada. Al poco rato tomamos el camino viejo de Villanúa, sendero técnico que a mí me vino de perlas ya que es donde me encuentro a mis anchas y con trote alegre voy pasando corredores aunque una vez llegamos de nuevo a la pista vuelven a pasarme ellos a mí y es que la sangre joven tiene zancada larga, al final de la pista entramos nuevamente en el pueblo para atravesarlo y enfilar la meta situada en el Polideportivo.

Bonito recorrido de 13,3 kms y mejor compañía, gran avituallamiento final así como bolsa de corredor.

Maravillosos Pirineos que entre otros nos agasaja con pruebas como ésta.
Gracias PACO, salud y alegría para el resto de los días.

Un abrazo,
Jesús

Nombre Categoría Tiempo Puesto General Puesto Categoría
Jesús VETB-M 1:26:55 154 19

XVII Carrera Popular Tarazona de La Mancha (19-Agosto-2016)

IMG_0456Como cada año y ya van 10 años sin faltar acudo al pueblo de mis padres, Tarazona de La Mancha (Albacete), a correr la carrera nocturna de los 10 kilometrichos, una prueba con más de 1000 corredores que para ser agosto,cada año va a más.

La idea era hacer en torno a 45 minutos. Empezamos la carrera a las 22h con un muy buen ambiente y van cayendo los kilómetros entre mangueras de agua y música en la calle. Al final paramos el crono en 43 minutos con un ritmo muy cómodo.

Una carrerita más en el pueblo e invito a todos a venir algún año.

Felices vacaciones a todos.

Próxima parada Volta a La Foia (preparación para la Maratón de Florencia)

Nombre Categoría Tiempo Puesto General Puesto Categoría
Jorge L. VETERANOS A 0:43:18 166 43

Retazos. 5.

Los había visto desde lejos. Uno en medio de la carretera. Parecía con dificultad para moverse. El otro estaba mirando desde la acera. Yo regresaba de sacar la basura en el carretón y no me iba a acercar con él. Lo primero era llevarlo a casa y después ya vería lo que hacía. Estaban más allá de mi camino y para saber lo que pasaba exactamente hubiera tenido que dejar el carretón en un lado de la calle, entorpeciendo posiblemente el paso de los vecinos. Pero solo el hecho de pensar que el que estaba en medio de la carretera podía estar herido, haber sido golpeado por un coche de los que pasan a más velocidad de la debida, me intranquilizaba. En el fondo posponía la decisión de acercarme hasta allí para más tarde, con la esperanza de que aquella situación hubiera cambiado.

¿Qué hubiera podido hacer yo si me hubiera acercado? Si estaba herido, lo mejor, dicen los médicos, es dejarlo tumbado en la carretera hasta que venga un especialista para evitar lesiones mayores. No quería yo agravar la situación. Es verdad que me quedaba intranquilo porque creía escuchar un quejido lejano y eso no deja insensible a nadie. Aún así llegué a casa con el carretón, lo guardé en la armería, modo de llamar mi nieto al trastero donde guarda sus espadas de madera, me lavé las manos y, aunque ya era hora de ponerse el pijama y cenar puesto que no iba a salir, seguí con la ropa de calle haciendo tiempo para volver a ver la situación en la carretera. Cené y, ya cuando Inma dormitaba, así no tenía que darle explicaciones, volví a la calle. A mitad del callejón no se escuchaba ningún quejido, como antes, y temiendo encontrarme nuevamente el mismo espectáculo, asomé la cabeza y vi que no quedaba rastro de nada. O se trataba de una disputa amorosa, muy abundantes en estas fechas del año, a punto de comenzar la primavera, o el golpe del coche no había sido tan grave. También era posible que alguien más generoso que yo hubiera acudido en auxilio del herido y lo hubiera llevado a algún centro donde lo atendieran. Todo era posible. De todos modos no me quedé totalmente tranquilo, el sentimiento era de incertidumbre. Si me hubiera acercado cuando regresaba con el carretón hubiera podido auxiliarle antes y, a veces, el paso de unos minutos cuenta en la vida de cualquier ser vivo. Aunque por otro lado, no se veía rastro de sangre, es decir, que el golpe, en el caso de que se tratara de un golpe, no había sido tan grave. Quizá fuera tan solo una contusión muscular, que son dolorosas, es cierto, incluso más a veces que uno rotura ósea, porque ésta pronto suelda y cicatriza, en cambio las contusiones musculares suelen hacerse muy pesadas, sobre todo cuando la zona afectada es de movimiento involuntario y permanente, como la caja torácica que no se puede inmovilizar porque la respiración es rítmica e ininterrumpida. Me quedé pensativo como el protagonista de “La chute” (la caída), novela de Camus. Clamence, pasando en París por un puente del Sena, vio a una joven apoyada en la barandilla y ya algo alejado creyó escuchar el ruido de un cuerpo al caer en el agua. Siguió su camino, pero al día siguiente buscó intranquilo en la prensa hasta leer que una persona aún no identificada se había ahogado en el río, al parecer se trataba de un suicidio. Afortunadamente en mi caso el problema era incomparablemente menor. En última instancia se trataba de una pareja de gatos.

San Juan, 9 de junio de 2016.
José Luis Simón Cámara.