Mis primeros 100km

Viella 9 de julio de 2021

7:30 am
7 meses de ilusión, expectación, incertidumbre, aprendizaje, miedo, cansancio, sueño y hambre, entre otras muchas cosas…
Con más ganas que un niño pequeño por la llegada de los reyes magos, así empecé yo mis primeros 100km con una sonrisa que no me cabía en la cara, tranquila, era lo que más me llamaba la atención en esos minutos previos, normalmente los afronto nerviosa, pero esta vez me encontraba calmada.
Tomamos la salida en tres pequeños grupos, el mio, Fede, David y yo.
¡Salimos! Corrimos los primeros km hasta el primer parón, el paisaje verde, senderos húmedos de hierva, que gusta da correr aquí pensaba todo el rato. No recuerdo el primer avituallamiento, no recuerdo ni el segundo, ni el tercero, esto va muy rápido pensaba. Ya en un prado con un sol de justicia recuerdo pararme en uno, Fede me esta esperando comiendo sandia, yo también quiero sandia, hace calor, veo a David, lo esperamos, le metemos prisa, estamos deseando llegar, el siguiente avituallamiento será el km 42, nos espera por delante  ̈la lomita de Fede ̈ así llamamos a una subida interminable con un sol de justicia. Y de pronto, maaadre mía, ya hemos hecho una maratón… recuerdo hablar con un chico de lo fácil que nos resulto llegar hasta allí, mientras esperaba a Fede y David, esta vez yo iba por delante. No como nada, no tengo hambre, estoy bebiendo muchísimo, hace mucho calor…
Empezamos a correr de nuevo, nos esperan km de bajada por una pista de hierva con ese calor de las 14 de la tarde para llegar a Beret, próximo avituallamiento, bolsa de vida y mitad de carrera.
Pasamos por unas minas de hierro impresionantes, unas vistas increíbles, y de pronto  empieza la bajada corro, corro y corro, demasiado, bajé como un cohete, me apetecía, me encontraba bien, aunque la tripa estaba algo rara, llego a Beret y allí espero a Fede y David.
Llegamos a Beret, mi primera bolsa de vida, toda llena de cosas y solo usé ¡los calcetines! Comí arroz blanco, caldo y sandia, pero algo no andaba bien, me dolía la tripa, no me entraba la comida y empecé a tener un poco de reflujo de tanto líquido. Serian las 16:30 cuando empezamos a correr de nuevo, Fede, David y yo, íbamos despacito, con la tripa llena y viendo de fondo el pico Aneto y los Maladetas, que gusto da correr por aquí, pensaba todo el rato para quitarme de la cabeza ese malestar de barriga.
Aquí empezó realmente esta carrera, en este punto, antes de empezar la subida a Colomers, dura como ella sola, técnica y de subidas interminables y duras, con bajadas que deseas que se conviertan en subidas, que sorpresas nos esperaban a partir del km 67. Colomers lleno de rocas enormes, dejando los lagos de Tredos de fondo, todo precioso, se hizo de noche antes de llegar al refugio,encendí mi frontal junto a Fede, mi primera vez, nunca antes lo había usado en una carrera, que pasada pensé, que día de primeras veces. Llegamos al refugio, noche cerrada, queda muchísimo aún, esperamos a David allí, mucha gente se retira en ese avituallamiento, mucha gente pálida, empieza a hacer frío, a mi solo me duele la barriga, por consejo de David me pongo a beber caldo y
agua con gas. Seguimos, unos km de llanear para llegar a una subida casi vertical donde trepábamos todos, que me hizo confundir los banderines con estrellas, que subida dios, no la olvidaré nunca…
Mi siguiente recuerdo me llevan al km 90 Ressec, llegué, me senté y saqué el móvil por primera vez, le mandé un audio a mi marido en el que le contaba, que estaba muy bien, me dolía menos la tripa y estaba comiendo pizza, Fede y David aún no habían llegado y me tome mi tiempo mirando a todos los corredores que pasaban, seguían retirándose muchos, habían llegado hasta allí y no podían seguir, que duro debe ser pensé.
El resto de la carrera, una última subida, un avituallamiento donde solo tenia sueño, una bajada que prefiero no recordar, y meta… y que Meta.

Experiencia para repetir sin duda, con el paso de los meses, se va olvidando el sufrimiento y solo queda lo bonito, deseando que llegue la siguiente carrera para vivir más aventuras y si es con los mismos compañeros de viaje, aún mejor.

Gracias a Fede y David, fueron mucha mas ayuda que mis bastones, tiraron de mi cuando las fuerzas me fallaron y siempre con una sonrisa.

Web de la prueba:  https://www.aranbyutmb.com/

Resultados: http://aranbyutmb.livetrail.run/classement.php?course=cdh&cat=scratch

 

301 4269 Victoria BALLENILLA MARCO Independiente SE D 8 23:13:45 10:10:20 ESP (España)
302 3574 David GIL PELLUCH A TO TRAPO M1 H 149 23:13:47 10:10:22 ESP (España)
302 4223 Federico BALLENILLA MARCO M1 H 149 23:13:47 10:10:22 ESP (España)
507 3145 Enri RODRIGUEZ PAYA A To Trapo M1 D 9 26:20:37 13:17:12 ESP (España)
507 4102 Angel PARRA A To Trapo M1 H 236 26:20:37 13:17:12 ESP (España)
578 3838 Jaime CASTELLS MARTINEZ A TO TRAPO M1 H 265 27:07:32 14:04:07 ESP (España)
578 4230 José Jesús CASTELLO ASENSI A to Trapo M2 H 99 27:07:32 14:04:07 ESP (España)
580 4221 José Pablo CARBONELL A To Trapo M2 H 100 27:07:33 14:04:08 ESP (España)

Cuchi Ballenilla

La ley del Talión.

Intereses aparte, ahí están el opio, el litio, el oro y los diamantes, lo que no se puede permitir es que, amparados en su fuerza, traten de imponer sus leyes a quienes las aborrecen o desprecian. ¡Ah, la religión! Marx se quedó corto calificándola, ¡qué ironía por estas tierras! como el opio del pueblo. Aquí, donde se cultiva el 90% de la amapola de todo el mundo. Cualquier religión. Da igual. En el fondo son todas iguales. Un ser superior, ajeno a nuestro control, no al de los que lo interpretan, que decide sobre el bien y el mal, sobre la vida y la muerte. Al que en las más primitivas y en las más recientes se siguen sacrificando víctimas humanas. Sobre el altar, en un rito ya prefijado, o en la calle o en las montañas, en asaltos con Kalashnikov o cortando la garganta con un cuchillo de carnicero. Siempre la sangre. Ofrenda a los dioses. Excepto los griegos y los romanos que creaban sus dioses a su imagen y semejanza, como un juego, como un entretenimiento, sus filósofos no les permitían tomárselos en serio, el resto de pueblos, sobre todo los monoteístas, aquellos que sólo admitían la existencia de un dios, además el único verdadero, comenzaron una deriva intransigente, una deriva intolerante que acabó por imponer sus creencias como las únicas verdaderas. Conclusión: la solución única era la conversión o la eliminación del adversario. O estás conmigo o estás contra mí. No cabía otra solución. Esa leyenda de la convivencia de religiones monoteístas no es más que eso. Una leyenda. Casi siempre ha habido imposición, expulsión o exterminio. Y los sigue habiendo. Estos tiempos que vivimos me recuerdan por fuerza otros de nuestra historia. ¿Cómo pudo el pueblo español reivindicar la abominable figura de Fernando VII “el deseado” al grito de “vivan las caenas” frente al teórico progreso que supondría la invasión napoleónica con las modernas y liberadoras ideas de la revolución francesa? ¿Están todos los pueblos condenados a pasar por las fases más crudas de su desarrollo? ¿Intervenimos como Don Quijote en defensa del joven pastor azotado por su amo? ¿Toleramos, si está en nuestra mano, impedir que el maltratador abuse de su víctima?

No sé si los estrategas que elaboran sus teorías en los laboratorios de alta política tienen solución para estos problemas. Pero me cuesta pensar que esos países poderosos que anticipan con muchos años el futuro no prevean el desarrollo de los acontecimientos. ¿Qué los ha llevado a intervenir hasta el punto de hacer huir como ratas durante años a quienes ahora, como emergiendo de la nada, del desierto, de las montañas, son capaces de adueñarse de la situación en unas horas? ¿Acaso espera el gato que, confiadas, salgan todas las ratas de sus agujeros para, ya al descubierto, fuera de las catacumbas, asestarles el golpe definitivo? ¿Es aceptable que países que han invertido sus energías en apoyo de los afganos intentando frenar  la ley del burka, ahora, no se sabe por qué, los abandonen a manos de sus verdugos? No sé si una lluvia de fuego, como en el Antiguo Testamento, pondría fin a tanto sufrimiento. O si eso no reproduciría el péndulo de la historia de esas religiones que tienen como respuesta la ley del Talión. No sé, no sé. Lo que sí sé es que cuando la gente huye es porque tiene miedo. Eso sí que lo sé.

San Juan, 26 de agosto de 2021.
José Luis Simón Cámara.