110 años eran muchos incluso para ella.

Ya nadie se bebe el agua de su vasija si no son los pájaros. Ya nadie sale, si no corriendo por la puerta como en los viejos tiempos, sí renqueante, como si fuera de su casa se encontrara la libertad. Ya no llama la policía a cualquier hora del día o de la noche para decir que la han encontrado por la calle. Ya no merodea por cualquier sitio siempre buscando algo de comida, como si no la tuviera asegurada siempre a su hora. Pero cuántas veces se afiló los dientes en los más sabrosos jamones que, ingenuos, dejábamos a su alcance sobre la mesa. Y ¿por dónde podría entrar si puertas y ventanas estaban cerradas, incluso las persianas bajadas? Tras muchas averiguaciones y rastreos detectivescos descubrimos que era justamente por una ventana con reja de hierro por donde tras un salto felino se introducía en la cocina donde la orgía estaba asegurada. Aunque en los últimos tiempos ya no asaltaba la cocina, ¡cuánto tardamos en averiguar por dónde!, a pesar de que dejábamos abiertos puertas y ventanales Alguna mañana al levantarme, un revuelo de plumas por el patio y más allá un sanguinolento despojo de tórtola, otras veces, las menos, una rata entre las piedras del arriate donde plantas y árboles se disputan el terreno. No fueron pocas las veces que vimos a mi nieto de dos años tumbado a tu lado simulando mamar de tus tetas, cual Rómulo y Remo de la loba.

¡Cómo movías el rabo cuando mi hijo, tantos años fuera de casa, volvía y reconocías su olor al acercarte, como Argos, su anciano perro, reconoció a Ulises disfrazado de pordiosero! Paseando un día por la calle vi clavada en una farola el vivo retrato de una gata de Angora despanzurrada días antes por sus garras en el jardín. ¡Para qué llamar al teléfono con esa noticia! ¡Cuántas veces haciendo mis ejercicios sobre la alfombra, te interponías lamiéndome las orejas o las piernas!

¡Cuántas veces en las cálidas noches de verano, tumbados sobre las hamacas, ibas de mis pies a los de Inma hasta hacerte un ovillo a nuestro lado!

¡Cómo reprenderte cuando mientras comíamos en el jardín, husmeabas hasta los bordes de la mesa los manjares que saboreábamos! Ibas pacientemente dando vueltas alrededor de la mesa por si alguna migaja, por si algún hueso, a pesar de la prohibición, echado por los niños o por mi hija, para eso tan niña como ellos.

¡Cómo me reñía mi nieta cuando creía que iba a pegarle porque ladraba!

Ahora ya, todo eso ha pasado a la historia. Después de 15 años y medio de presencia diaria, era lo primero que nos encontrábamos todos los días al salir al patio, al jardín, a la terraza, hoy ya no estabas.

Ayer, a las 17.55 horas dejabas de respirar. Lo digo así de exactamente porque he estado o cerca o a tu lado en tus últimas horas de vida. A pesar de tu delgadez, a pesar de tus llagas, a pesar de tu edad, bastante longeva para un perro, nunca has dejado de caminar o correr hasta antes de anoche en que no pudiste levantarte para cenar. Tuve que acercarte el pienso y aún devoraste con fruición el yogourt. Pero no podías levantarte. Eso era mal presagio. Ayer te cogí en peso para sacarte de la cabaña y no te has movido un milímetro bajo la buganvilia y el almez. Cuando el sol se te ha echado encima, ya que no podía detenerlo como Josué, he puesto una sombrilla para que no te movieras. Poco a poco, sin ladridos, sin aspavientos, algún leve gemido si acaso, te has ido apagando. Ya no tenías aliento ni para beber agua. Ojos vidriosos, respiración cada vez más lenta y, finalmente, conmigo a tu lado acariciándote la cabeza, has dejado de respirar tras las últimas bocanadas. Ya no se movía tu vientre. Tus orejas estaban yertas. Eran ya muchos años incluso para ella.

San Juan, 17 de agosto de 2019.
José Luis Simón Cámara.

Sueños. 38.

“Puñalá trapera”

Podría ser un sueño pero en la puerta de mi casa encontré dos cajas de botellas de cerveza cuando me desperté. Y las cajas estaban allí. Además me desperté tapado con la sábana y había sentido escalofríos a pesar de que estas noches pasadas hemos sufrido lo que llaman noches tropicales o ecuatorianas porque las altas temperaturas te dificultan o impiden el sueño.

¿Cómo era posible que ella, mi mejor compañera de trabajo de tantos años, mi mejor amiga, algunos incluso pensaban, aunque no era cierto, que amante, por nuestras continuas muestras de cariño, me apuñalara por la espalda?

No, no me estoy refiriendo a la expresión metafórica de recibir una puñalada por la espalda. Era un apuñalamiento real. Con un cuchillo o navaja, no sé exactamente.

Todos sabían que ella me había apuñalado, incluido yo, pero eso no fue obstáculo para que lo hiciera aunque sabíamos que iba a hacerlo.

Y ¿por qué podría haberlo hecho? ¿Por qué lo hizo?

Quizá por celos, por envidia, por….

No consigo explicármelo. Nadie se lo puede explicar.

¡Tan buenas relaciones durante tantos años para acabar con un puñal en la espalda!

¿Celos? ¿De quién y por qué?

Desde el principio de nuestra relación teníamos las cosas muy claras. Muy amigos, pero nada más. Bueno, algún sobo por qué no. Pero ella tenía su marido y yo mi mujer. Y problemas los necesarios, que ya son bastantes como para andar creándose otros estúpidamente.

¿Envidia? ¡Imposible!

Cada cual estaba satisfecho y contento con su vida, con su situación, con sus hijos,…

¿Qué motivo podía haber de envidia?

Tampoco despecho.

¿A qué podría obedecer si nuestro comportamiento mutuo, nuestras ideas políticas, nuestros gustos estéticos en general y literarios en particular eran similares?

Si nuestra generosidad y delicadeza en el trato eran motivo de envidia entre los compañeros…

Si nuestras muestras de cariño hacían sospechar a algunos….

No encuentro explicación posible a aquella puñalada trapera.

No podía creérmelo, pero así era. Un sueño pero real.

Y no quería que pasara desapercibido, no quería que pasara al olvido. Esa fue sin duda la razón de que me despertara de madrugada para, como hice, dejar constancia. Porque, ahora lo veo, era una puñalada anunciada. Yo mismo que, aquella tarde paseando juntos, la sentía a mi espalda, iba notando cómo se acercaba el momento; incluso el tercer amigo del estrecho grupo que formábamos y la seguía se lo susurraba al oído:

— ¿Cuándo si no lo haces ahora?

Pero yo, ciego y sordo a todos los indicios, no acabé de creérmelo hasta que noté la fría hoja de metal introducirse en mi espalda.

Entonces ya era demasiado tarde.

San Juan, 10 de julio de 2019.
José Luis Simón Cámara.a

Galería de personajes. 30.

Torero de salón.

Acabo de aparcar junto al Mercado Central de Alicante a las 8 de la tarde, lugar reservado hasta esa hora a los vehículos del mercado. La ciudad parece en reposo tras la agitación de las fiestas de San Juan. Subo al barrio de Santa Cruz. Apenas algunos habituales por la plaza del Carmen o sentados en la puerta de los bares. Entro al Centro Social donde algunos clientes, 3 ó 4, miran desganadamente un reportaje de la televisión con una cerveza encima de la mesa. Le pregunto a Paco, un viejo amigo del barrio, por la operación del bulto entre mandíbula y garganta.

— Otra vez lo han retrasado. Me han citado el 19 de julio.

— ¿Cuándo te lo detectaron?

— Hace ya dos años. Era como una almendra y ahora ha crecido como una manzana. Mira, me dice, abarcándolo con la mano.

Entra una mujer de unos 40 y tantos años y comienza a hablar con el camarero y regente del bar.

— Vengo de limpiar en dos casas, después del trabajo en el Hospital. Creo que tengo derecho a una cerveza. Antes de ayer me dicen: “Te doy 100 euros si te quedas en casa de 8 de la tarde a 8 de la mañana”. ¡Vamos! como para decir que no. Ojalá me avisaran muchos días. Estoy en siquiatría y hoy cuando abría la puerta para sacar la basura una interna ha puesto el pie para que no se cerrara y he tenido que echarle el guante porque se escapaba. ¡Eso faltaba que me echaran porque se me ha escapado alguien!

— ¿Hay mucha gente interna?

— ¡Uf! Aquello está lleno. Y no es que estén locos, lo que pasa es que muchos se han pasado con las drogas y están más pallá que pacá. Yo, por eso, de drogas nada. Una cervecita y a la cama porque estoy hecha polvo.

Su único interlocutor el camarero y yo junto a la barra. Con el bote de cerveza en la mano se despide y sale del bar. Poco después el camarero, como sin querer decir nada y a media lengua dice que en lugar de trabajar en el psiquiátrico quizá debería estar internada. Todo esto acompañado de gestos con el dedo en la sien. Mientras me bebo un quinto con dos boquerones muy avinagrados le pregunto cómo fue la corrida de toros de Roca Rey en Hogueras. Y comenzó a gesticular elogiando al torero.

— ¡6 orejas cortaron! Dos cada uno, porque también le dieron a Manzanares, pero porque estaba en “su” plaza, aunque no se las merecía. Una, sí, la otra fue regalada.

Mientras decía esto iba saliendo de la barra al centro del local, como si fuera el ruedo y entonces, cogiéndose la barriga y adoptando poses toreras trató de imitar al peruano.

— Mira, salió el toro del burladero y Roca Rey estaba aquí quieto. El toro comenzó la carrera y justo se para ahí donde tú estás. A tres metros del torero. Entonces con la muleta para un lado y para otro, el toro arranca y todos pensábamos que se lo iba a llevar por delante. Le pasó a un dedo y lo burló. Toda la plaza se levantó en un aplauso. Son cosas que solo se ven una vez en la vida. Ese chico es un filigrana. Y le quedan muchos años porque solo tiene 24 ó 25. ¡Y mira que aquí queremos a Manzanares! Ahí tenemos su traje de alternativa en la vitrina. Pero este Roca Rey es un fenómeno. Va a dar mucho que hablar.

Mi amigo Paco regresó del sahumerio, se tomó una cerveza conmigo y regresé a casa. En la calle se había animado algo el cotarro.

San Juan, 9 de julio de 2019.
José Luis Simón Cámara.

Todos eran culpables.

Sin duda y en la medida de sus fuerzas. Habría quizá por tanto que pensar que desde el PSOE hasta el “disputado” voto del cántabro y proporcionalmente a sus resultados, todos han contribuido al fracaso en el intento de formar gobierno. Resulta sin embargo curioso que hayan sido precisamente los partidos centrífugos, entiéndase especialmente Esquerra Republicana, PNV y Bildu, los que más fuerza han hecho para que se consolidara un gobierno de PSOE y UP.

¿Por qué razón?

A nadie se le escapa que la razón principal es porque un gobierno de estas características, a pesar de las reiteradas declaraciones de Pedro Sánchez de mantener la integridad territorial y defender la Constitución, les parece más proclive a “entender” sus aspiraciones y “suavizar” al menos las consecuencias de sus continuos envites al ordenamiento jurídico constitucional. Ésta y no otras son las razones. Porque nadie se cree que sus apoyos se deban a las políticas “presuntamente” de izquierdas que pueda llevar a cabo el gobierno. Primero porque desde el punto de vista de la teoría política histórica y contrastada, ningún partido nacionalista, (que obviamente tiene como objetivo final la independencia), de un país democrático, libre por tanto de colonialismo y opresión, es de izquierdas por más que lo digan sus siglas o sus programas, porque la izquierda se caracteriza por el internacionalismo y la generalización de los derechos a todo el mundo y siempre ha tenido como base de su defensa la unidad de acción y no la fragmentación ni territorial ni de clase. Luego tenemos el bloque de la derecha.

No voy a sucumbir a la tentación de bautizarla con apelativos equivalentes a los que ha utilizado Rivera para referirse a la “banda” de populistas, separatistas y terroristas, entre los que incluye al partido socialista, líder de esa banda.

Lo que es obvio y muestra de gran insensatez es tirarse piedras sobre su propio tejado cuando se siente satisfecho de crear eslóganes como “La banda no se ha puesto de acuerdo para repartirse el botín, que es España”, porque el señor Rivera debe saber, supongo, que siguiendo su gracioso eslogan, él se está repartiendo el mismo botín en todos aquellos lugares donde ha llegado a acuerdos con sus socios del PP o de Vox. Una contribución bastante miserable a la dignificación de la cuestionada actividad política.

Han pasado los tiempos en que Ciudadanos fue un rayo de esperanza en la renovación de la política española, como desde otro lado, Podemos. Y ambos se han apropiado bien pronto de los peores “tics” y vicios de los llamados partidos tradicionales que, ya vacunados, los soportan mejor. No hay más que ver el mucho más digno y sensato comportamiento del señor Casado en sus posicionamientos, tan críticos o más que los del señor Rivera, pero mucho más responsables.

Como ya han expresado algunos de sus fundadores y mentores, Ciudadanos ha sido un espejismo en el desierto. Sedientos de regeneración y racionalismo, hemos sido muchos las víctimas de esa ilusión frustrada.

En qué poco tiempo unos partidos que desde la izquierda o desde la derecha habían despertado tantas esperanzas entre los ciudadanos, han acabado defraudándolas tanto por sus excluyentes métodos de funcionamiento interno como por sus demagógicas declaraciones programáticas que parecen ocultar inconfesables intereses personales.

Acabo hoy con un refrán, no sé si hijo de la sabiduría o del pesimismo:

“Más vale malo conocido que bueno por conocer”.

San Juan, 27 de julio de 2019.
José Luis Simón Cámara.

Salidas a la escabrosa senda catalana.

A lo largo de mi vida política, desde antes de la democracia, a cuyo advenimiento contribuí humildemente en la medida de mis posibilidades, me he considerado un hombre de izquierdas, posicionamiento al que atribuía casi en exclusiva la defensa de los intereses de los más desfavorecidos de la fortuna frente a los opresores poderes económicos favorecidos por la dictadura y complacientes con ella.

El paso del tiempo, la observación de la realidad, la experiencia en suma, me ha ido enseñando que la racionalidad no es exclusiva de ninguna fuerza política. En cualquiera de ellas he observado y vivido posicionamientos que nada tenían que ver con esa racionalidad que todos reivindican. Más bien, justamente lo contrario: motivaciones y posicionamientos al servicio de intereses personales ajenos o contrarios a los que se decía defender al servicio del bien público.

Quiero decir con estos preámbulos que en esta época de mi vida y en absoluto desacuerdo con aquella frase atribuida a Churchil y Willy Brandt “Quien de joven no es comunista es que no tiene corazón. Quien de viejo es comunista es que no tiene cabeza”, me importa bien poco que se me asigne o sitúe en uno u otro bando y creo que lo más honesto, quizá lo único honesto, es seguir el rigor del raciocinio atendiendo a los criterios de siempre: el bien general y, dentro de él, el particular.

Y sé muy bien por la larga experiencia de la historia que todo aquel que introduce elementos críticos o se aparta de la línea marcada por los dirigentes del momento de cualquier partido político, es en cualquier bando tachado de disidente, revisionista o traidor.

Aunque disponemos de muchos ejemplos recientes de abandono, expulsión o transfuguismo quiero recordar como ejemplo destacado de esta realidad el agrio debate escenificado por Jean Paul Sartre y Albert Camus en la revista francesa “Los Tiempos Modernos”, dirigida por el primero, en los años 50.

Los partidos comunistas de la época, recién acabada la 2ª guerra mundial, defendían a ultranza a Stalin, uno de los bastiones en la guerra contra Hitler, en una época en que Stalin estaba emulando al alemán en la URSS. Camus denunció el genocidio de Stalin y la falta de libertad. Sartre decía que esa denuncia era aprovechada por las fuerzas capitalistas contra la clase obrera. Por otra parte, ya en la época de la guerra de independencia de Argelia, Sartre defendía el uso de la violencia en la consecución de los objetivos de clase (“Las manos sucias”). A Camus, nacido en Argelia, le reprochó su posicionamiento reflejado en aquella frase: “En estos momentos están poniendo bombas en los tranvías de Argel. Mi madre puede estar en uno de esos tranvías. Si la justicia es eso, elijo a mi madre”.

Más allá de que sus discrepancias políticas enfriaran sus relaciones de amistad, ¿fue justo contemplado desde la historia el ostracismo al que la denominada izquierda condenó a Camus que tuvo el atrevimiento de enfrentarse a sus antiguos camaradas reivindicando el derecho a decir no ante hechos inaceptables desde todo punto de vista?

El hombre no puede ser esclavo de nada. Ni de un partido, ni de una ideología, ni de una religión.

Solo la razón, libre de condicionamientos (si es que esto es posible) debe guiarlo.

Pero la manada no suele obedecer los designios de la razón sino los de la pasión. Y es muy difícil e ingrato enfrentarse a la manada desbocada. Siempre debe ser la ley el único y último criterio de convivencia, pero especialmente en tiempos convulsos, en tiempos difíciles. Entonces hay que extremar el respeto a la ley como única forma de no caer en la ley de la selva, en la ley del más fuerte. Porque entonces es el imperio de los matones. Y esos se creen los reyes del mambo. Esos se creen los dueños de lo que creen su terreno, de lo que creen su cortijo. Y allí no puede arrimarse nadie. Eso es lo que durante muchos años ha pasado en el país vasco. Con sangre por las calles. Y ahora sin sangre pero sigue pasando.

Eso es lo que también está pasando desde hace un tiempo en Cataluña, sin mucha sangre hasta el momento, aunque ya hay algunas gotas.

Porque ni el país vasco ni Cataluña ni cualquier otro terreno es de nadie en concreto y menos en exclusiva.

Como dice Benoit Pellistrandi, autor de “El laberinto catalán”, en su entrevista en El Periódico de Cataluña el lunes 22/04/2019:

“La deriva racista la veo como una consecuencia lógica de la genealogía del nacionalismo catalán. Empieza con un nacionalismo cultural (es catalán el que habla catalán, que es lo que dijo Herder con el alemán) y al final llegamos a una visión racista. Leer algunos textos de Quim Torra pone los pelos de punta porque menosprecia a los que no son catalanes. Hacer soñar con un discurso de liberación es populismo. Es simplificar los problemas, no enfrentarse a la realidad”.

Ya hemos visto, estamos viendo, los resultados de las transferencias de educación a las autonomías y más concretamente su administración por los partidos nacionalistas en el país vasco y Cataluña.

Ya hemos visto la orientación de los medios de comunicación públicos. Los han convertido en instrumentos de ideologización, de tergiversación o falseamiento de la historia, en elemento de rechazo al diferente, de distanciamiento de España a la que se ha presentado con la visión sesgada de la leyenda negra, elaborada falseando la realidad por los países históricamente envidiosos y rivales de España.

En la comunidad valenciana se ha dejado atrás afortunadamente el largo gobierno de un partido líder en corrupción. Ahora hemos sufrido otro gobierno, por el momento sin corruptelas conocidas, pero que, por la influencia de algunos de sus socios, va siguiendo los pasos de los nacionalistas catalanes que extienden hasta aquí su larga mano y que ya exigen la consejería de educación de forma innegociable.

Ya conocemos los resultados disolventes que sobre los ciudadanos, sobre todo en edad educativa, ha supuesto la política lingüística y educativa de los partido nacionalistas y cómo han dinamitado la convivencia en sus respectivos ámbitos de influencia.

Ese espectro tan halagüeño, ya instalado en país vasco y Cataluña, pretende extenderse a Galicia, comunidad valenciana y Baleares por el momento.

Si no se soluciona este problema España, que ha sobrevivido a mil conflictos, acabará siendo un país fallido que se deshará en reinos de Taifas y acabará empobreciendo y borrando del concierto internacional a sus ciudadanos, dueños entonces cada uno de su pequeño territorio, de su pequeña lengua, de sus pequeños o, eso sí, grandes privilegios dentro de su territorio.

Pero sus gobernantes estarán muy satisfechos por haberse convertido finalmente, ese era su proyecto, en cabeza de ratón y abandonar su humillante condición de cola de león.

Durante muchos años han abusado de la confianza del Estado de derecho y, como representantes de ese mismo Estado en su ámbito territorial, han traicionado su confianza diseñando y llevando a cabo un plan, aparentemente inocuo, cultural y lingüístico para ir distanciando de la historia común a los niños y jóvenes en las instituciones culturales, tanto desde la enseñanza primaria y secundaria como desde la universitaria, falseando o tergiversando la historia para conseguir, con una actitud victimista, alejar y aborrecer la historia común, poniendo como principal elemento de distanciamiento la lengua y la cultura, destacando los elementos diferenciadores frente a los comunes con el fin de romper lazos de unión y abrir simas que distancien cada vez más a una sociedad de otra introduciendo factores de disolución dentro de la propia sociedad catalana, civilmente dividida y enfrentada, una sociedad que hasta la irrupción primero del nacionalismo y después del independentismo había sido un modelo de convivencia, tolerancia, cosmopolitismo: valores todos ellos desaparecidos de la provinciana sociedad catalana actual, fracturada de forma irreversible por la polarización entre partidarios de la independencia y partidarios de la constitución votada por todos los españoles, incluidos los catalanes.

Polarización mucho más agresiva que la más relajada y tradicional lucha de clases clásica que ha pasado a un ultimísimo plano dada la virulencia y enconamiento entre independentistas y constitucionalistas. Han crispado más los enfrentamientos identitarios que los sociales. Si ya la clásica división de clases entre proletariado y burguesía se ha difuminado mucho en las sociedades actuales, el fenómeno identitario recorre transversalmente las clases sociales creando extraños compañeros de viaje entre antiguos enemigos de clase.

Es verdad que los posicionamientos ambiguos, pretendidamente buenistas, como los de Podemos con su propuesta de Referéndum, o los de algunos socialistas catalanes pidiendo ya el indulto para los políticos presos aún sin condenar, en lugar de ayudar complican todavía más el panorama porque lo que hace falta son propuestas claras, precisas y realistas.

De lo contrario no se va a solucionar nunca el problema. Como tampoco solucionará nada la reforma de la Constitución. ¿Para qué? Los independentistas no quieren la Constitución ni reformada. Ellos quieren “su” Constitución, de cuyas virtudes ya conocemos algunas perlas.

¿Diálogo? Claro que sí, pero de lo que se puede hablar. Y sin pistolas encima de la mesa.

Hay muchos que piensan que, revestidos de piel de cordero bajo el manto de ostentosas creencias religiosas, como ya hicieron muchos curas en el país vasco, acogiendo, ocultando y bendiciendo a los del tiro en la nuca, pueden ocultar sus intenciones lobunas. Es obligación de todo demócrata que antepone la libertad y la democracia desenmascararlos. Porque todos ellos son, aunque no quiera ponerme bíblico, “sepulcros blanqueados”.

Queda quizá la esperanza de que, desenmascarados estos descerebrados dirigentes que han llevado a muchos ciudadanos al callejón sin salida en el que nos encontramos, les vuelvan las espaldas ante su cada ve más clara actitud suicida y reaccionen favorablemente a las sensatas propuestas de diálogo y convivencia ofrecidas por fuerzas políticas integradoras que incorporan a ciudadanos de esa sociedad a las altas Instituciones del Estado, cada vez más descentralizado y presente a su vez de múltiples formas en todos sus territorios, incluidos aquellos más levantiscos guiados por imaginarias visiones de la historia, inventada por mentes calenturientas y corrosivas llenas de complejos de superioridad que, o bien rayan en el racismo o son llanamente racistas.

Puede ser que la solución a todos los desafíos presentes y futuros en los conflictos territoriales de una nación muy rica y variada en su composición venga, por un lado, de una mayor presencia de ciudadanos de esos territorios en las instituciones del Estado y, por otro, de una mayor presencia del Estado en esas comunidades.

Estado de la cuestión.

Veamos cuál es la posición actual de las distintas fuerzas políticas en el tablero nacional.

Algunos partidos políticos presentan como única solución la aplicación de la ley y la vuelta al artículo 155 de la Constitución.

Otros partidos presentan como posible solución una actitud más dialogante, siempre también dentro de la Constitución.

Estos últimos son acusados por los primeros de sucumbir a los planteamientos de los independentistas.

Por otra parte y para completar el tablero, los independentistas que no paran de invocar el diálogo para llegar a “su” solución, están rechazando de facto con sus posicionamientos, las ofertas de diálogo.

¿Hay alguna alternativa ante esta situación?

Quizá algunos movimientos ya iniciados presentan nuevas posibilidades.

1º Más presencia de representantes de esas comunidades en las instituciones del gobierno central.

2º Más presencia del gobierno central y de las instituciones del Estado en esas comunidades.

3º No se puede abdicar de la obligación de homogeneizar desde las instituciones educativas y culturales del Estado una información histórica contrastada y veraz, lo más objetiva posible y libre de prejuicios.

4º Hay además que hacer pedagogía de los superiores beneficios económicos, políticos, sociales y culturales de la pertenencia a una nación que por su historia, desarrollo, convivencia en libertad y peso específico tanto histórico como geográfico en el Nuevo Mundo está llamada a desempeñar un papel importante en el concierto europeo y mundial.

5º Cuanto más que las llamadas Comunidades históricas se han destacado a lo largo de la historia como una avanzadilla en la apertura de horizontes de España tanto hacia el Mediterráneo con la aportación de la Corona de Aragón no solo a la toma de Granada sino también en la aventura americana, como en el descubrimiento de nuevas vías de navegación con la inigualable hazaña de Juan Sebastián Elcano, o la masiva presencia de Galicia en Sudamérica hasta el punto de llamar a todos los españoles gallegos y finalmente ¡quién pondría en duda la contribución de Castilla, Extremadura y Andalucía en el descubrimiento y aventura de América!

Es, creo, precisamente esta proyección universalista la que conviene estimular y desarrollar ayudados por la inestimable herramienta de la lengua común que nos abre horizontes casi ilimitados.

San Juan, 22 de mayo de 2019.
José Luis Simón Cámara.