Trail2Heaven 25k – Benasque (9-Septiembre-2017)

Pues aquí va mi crónica del Trail2Heaven 25k.

Siguiendo el consejo de Sergio seguir sumando distancias cortas para no acabar sin piernas(o sin ganas), me inscribí en el Trail2Heaven 25k de Benasque

No había corrido nunca en altura como la del Pirineo aunque pensaba que había entrenado bien para la prueba. Julio y agosto me ha permitido salir bastante a acumular km a pesar del calor y allí nos plantamos mi buen amigo de la infancia Gustavo Lubian y yo.

Después de un relajado viaje hasta Benasque nos acercamos a recoger el dorsal y a escuchar la charla técnica, sobre todo por la previsión cambiante del tiempo. Nos informaron de que la temperatura pasaría de 5º a -5º con lluvia en las horas finales de nuestra carrera, aunque los que lo pasarían peor serían los del 48k. Este cambio se dio en todo el Pirineo y gracias a Dios el gran Cristian pudo contarlo en su Canfranc-Canfranc. También nos indican varios puntos prohibidos para correr por seguridad.

Amanezco con el cuello rígido y dolor de espalda, regalo de los 740km de coche. Bajamos a desayunar y la aspirina y algo de antiinflamatorio me dan un respiro. Mientras vemos la salida de los 48k en Llanos de Hospital, empieza a llover y nos dirigimos al corralito con tiempo por la revisión de material. A calentar. Foto por aquí, foto por allá…pierdo el móvil que el speaker anuncia que ha encontrado…a ver que me pasa más,jaja. Del cuello ya no me acuerdo, buena señal.

Nos juntamos como un rebaño por la lluvia y dan la salida puntual a las 9:30 y salimos para llegar hasta La Renclusa. Las primeras subidas son un poco apelotonadas pero vamos contentos y disfrutando del paraje. Tienes que ir concentrado pero es difícil no querer levantar la vista mientras seguimos subiendo.

Adelantamos a gente y otros nos adelantan, estamos pagando un poco la altura, por encima de 2000 metros es cosa nuevísima para nosotros. Me voy encontrando mejor y sigo tirando para arriba por unas zetas que impresionan con el valle de fondo. Gus se queda un poco atrás, está teniendo problemas con el estómago, pero sigue contento. Con estas llegamos al Mirador del Aneto a casi 2400 y nos invitan a darnos la vuelta a mirar a un Aneto oculto por las nubes, pero al menos saldrá la foto.

Empiezo a bajar rápido, fijándome en otros corredores para mejorar en técnica. Aunque llegue a caerme 2 veces, todo sin consecuencias, bajé tan rápido que tuve que esperar casi 10 minutos a mi compi en el avituallamiento en el km.10. Gracias a la organización estamos a cubierto y calentitos por que no ha dejado de llover en todo el tiempo. Como dicen los grandes de por aquí, si no llueve y no hace frio no es una carrera de montaña.

Llega Gustavo y emprendemos la baja de casi 1500- en los próximos 15km solo alternados con unas cuantas subidas que nos llevaran a Benasque de nuevo. La travesía es impresionante hasta el pueblo y vamos bajando a buen ritmo. Tenemos algo de asfalto pero el 90% es pista y senda. Hasta llegar al último avituallamiento vamos genial de piernas y disfrutando al máximo. La gente que nos vamos encontrando saluda y anima sin parar. Ya sean senderistas, voluntarios y gente de la zona.

Avistamos Benasque y vamos pensando que todo ha pasado volando, supongo que será porque lo hemos disfrutado al máximo. La entrada al pueblo es fantástica, con la gente aplaudiendo en cada calle y sobre todo en la llegada a meta donde los corredores rapidos, familiares, amigos etc. llenan las terrazas y te animan a hacer el último esfuerzo.

Muy contento y satisfecho con el tiempo. Seguimos aprendiendo y sobre todo disfrutando de la montaña. Espero estar a la altura en la Falco de diciembre.

Un abrazo a todos y todas.

Jaume Cangrejo

Gran Trail Aneto-Posets 2017 (21-Julio-2017)

Un pirineo extremo, un recorrido infinito.

Bienvenidos al rey del Pirineo. Altivo, con sus glaciares resistiendo al calentamiento global y sus verdes prados, y sus pinos, y su agua rebosando por cualquier rincón incluso en un año de sequía.

Pues allí nos fuimos dos cuñados bienavenidos, Jose Francisco Gosalbez Iborra (Gosa) y Jesús Santana Ródenas (Jesús jr), con nuestras incondicionales familias a enfrentarnos a un nuevo reto. A un reto formidable, que nos pondría a prueba durante más de 33 horas (con dos noches interminables incluidas). Pero vayamos por partes…

Antes de correr…

Después de haber entrenado este año lo que honradamente hemos podido (siempre menos de lo que nos gustaría), nos embarcamos rumbo a nuestra primera ultra trail pirenaica: 110 km y 6500 m de desnivel positivo. Instalamos nuestro cuartel general en la Casa la Viña de Chía a 15 km de Benasque (más o menos 15 minutos en coche).

Ya tenemos el dorsal y hemos pasado un exhaustivo control de material obligatorio. Hemos firmado un documento declarando que no haremos ningún cambio en la mochila después de la revisión. Nos han puesto un localizador GPS que permitirá seguirnos y saber en todo momento por donde vamos.  Damos nuestro primer paseo por la villa medieval de Benasque, que sería un Chamonix en nuestro país, aunque menos glamuroso y más familiar.

La salida.

Después de un día en el que no parecía pasar el tiempo, entramos en el corralito un poco antes de las 12.00 de la noche. Somos de los primeros en entrar, ya estamos ansiosos por salir. Poco a poco van llegando el resto de los 300 y pico compañeros de aventura. Suena la música, se desgañita el spiker, nos brillan los ojitos, estamos muy ilusionados. El pueblo entero está en la calle, mezclado con nuestras familias y nos arropa. Se apagan todas las luces, encendemos los frontales y salimos por la calle principal repleta de público, aplausos y ánimos… La salida del Gran Trail ha sido uno de los momentos más emocionantes en mi vida de corredor.

La primera noche.

Después de tan emocionante salida y casi con lágrimas en los ojos, la oscuridad de la noche nos devuelve de golpe a la realidad, Ay madre, ¿dónde nos hemos metido?

El nudo en el estómago no es una frase hecha delante de tantos kilómetros, collados, subidas y bajadas… Pero no hay mucho tiempo de pensar ya que tenemos que pasar el primer corte en la Renclusa a 20km y no podemos despistarnos o adiós aventura. La verdad es que salimos más rápido de lo que había calculado, muy concentrados y con las fuerzas intactas. Corremos en todos los sitios en los que se puede y pasamos por los Baños de Benasque en poco más de una hora. Aquí vemos a nuestra familia animándonos por última vez hasta mañana por la tarde que volvamos a pasar por Benasque.  Aquí empieza la lluvia que nos acompañará 5 o 6 horas para darle épica a la carrera. Qué poco apetece mojarse al principio de la noche sabiendo que esto nos hará pasar frío según ganemos altura. Pasamos el corte en el refugio de la Renclusa con desahogo (más de una hora antes del cierre). Un caldito calentito (Aneto, por supuesto), cambio de ropa y después de una bajadita a la zona de Aigüalluts comienza la temida subida al Collado de Salenques. Es larga y pendiente, por un caos de bloques graníticos que dificultan la progresión. Pienso en cómo habrán pasado los primeros casi volando, sin apenas tocar el suelo y la verdad, me cago en mi suerte tratando de no resbalarme con las rocas mojadas por la lluvia. Afortunadamente el granito es áspero como un demonio y la suela se agarra bastante bien.  Amanece en el Collado de Salenques con las nieves del Aneto a la espalda, imposible contar tanta belleza con palabras. Tendrás que ir para verlo tú mismo.

La vuelta al Aneto.

Hace frío. No hay tiempo para la poesía, ni para hacer fotos. Sacamos los guantes, bebemos un poco y tiritando devolvemos una palabra amable a los voluntarios que están controlando este punto de paso. Dos horas antes del corte, y encima se ha hecho de día. Enfilamos una bajada técnica con más bloques de granito y hacia el siguiente collado. Lo superamos por fin y empezamos a transitar por una zona de ibones. Estamos en la alta montaña, por encima de los 2.700 metros y estos lagos son una maravilla. ¡Qué grande es esto y que pequeños nosotros! Paramos algo en el refugio de Llauset y disfrutamos un poco del margen de tiempo que llevamos de adelanto sobre los cortes. De aquí al Collado de Vallibierna una nueva subida empinada. Luego bordeamos dos nuevos ibones que son espejos relucientes. La bajada al refugio de Coronas es pedregosa e incómoda, pero todo se acaba. En este avituallamiento, como en casi todos, varios corredores se retiran reventados y se justifican entre sí los motivos de su retirada. Lesiones, llagas, diarreas… La mitad de los 330 corredores que tomamos ayer la salida se retirarán en algún punto del recorrido.

En Coronas empieza la subida a la Tuca de Estibafreda 2.800 m, que es una novedad en la edición de este año y que nunca se había hecho. Bosque, prados y la luna. La parte final de lo que llaman Sierra Negra recuerda a estar en la Luna o a subir un volcán en los Andes. Es un pedregal inmenso de roca oscura y rojiza con una pendiente considerable. Coronamos y al otro lado del valle se levanta el macizo del Aneto, puesto ahí para que nosotros disfrutemos de su vista. Descendemos el cordal y de aquí a Benasque hay casi 2.000 m de desnivel negativo que acaban por hacerse pesados.  Muy pesados. Casi llegando al río Ésera nos adelantan los primeros corredores de la vuelta al Aneto. Son dos que van charrando entre ellos como si tal cosa…, llegaron juntos a meta después de hacer todo el recorrido juntos.

Hace calor. Llevamos más de 14 horas de carrera y se nos atraganta un poco la llegada al pueblo. En cuanto pisamos sus calles la gente se vuelca en animarnos como si estuviésemos llegando a meta y fuésemos los ganadores. Nos llevan en volandas hasta el polideportivo, allí nuestra familia nos recibe como héroes y nos preguntan 1000 veces que necesitamos, que queremos comer, cómo estamos… Cogemos la bolsa de vida, nos duchamos y cambiamos de ropa.

Estaría bien que la carrera se hubiese acabado aquí, pero aún queda la vuelta al Posets…

La vuelta al Posets, la segunda noche.

Salimos camino al Molino de Cerler por un umbroso bosque con hayas por el que nos cruzamos con cientos de corredores de la Maratón de las Tucas. Nos animamos mutuamente, aunque ellos nos suben la autoestima llamándonos héroes, titanes… Es una experiencia curiosa. Bajamos a Anciles y a Eriste, últimos puntos donde nuestra familia nos espera para animarnos. Aquí comienza un ascenso de 1.800 m positivos en los que nos caerá la noche encima. Armados de valor subimos al refugio Ángel Orús. El paisaje es maravilloso, remontamos un caudaloso río de montaña rodeado de cascadas y saltos de agua. Alguno de ellos muy alto y espectacular. Del refugio en adelante otra vez noche, frío y soledad. Nos agrupamos unos kilómetros con tres compañeros y la conversación ameniza un poco el tramo. De repente, empieza a soplar bastante viento y hasta escuchamos oleaje cuando bordeamos un ibón que no vemos pero sí oímos. La subida al Collado de la Forqueta es directa y explosiva, pero hace tanto frío que no podemos pararnos a esperar a nuestros compañeros y de nuevo estamos mano a mano el Gosa y yo. Una luz nos guía al collado, allí los voluntarios de protegen del frío abrigados hasta los ojos. Nos dan ánimos que se agradecen bastante y un caldo o un café caliente que también se agradece.

El descenso de la Forqueta o collado de Eriste es terrorífico. Gran pendiente, piedras sueltas y en medio de la oscuridad se adivinan unos barrancos fenomenales. Mal sitio para tener vértigo. Pero, por suerte (o no) también se acaba y viene un tramo interminable y aburridísimo hasta el refugio de Biadós. Aquí empieza mi sufrimiento particular, me entra un sueño tremendo y tengo que luchar todo el tiempo para no dormirme. Se alivia algo corriendo o hablando, pero los cuerpos y las cabezas ya no están ni para correr ni para hablar mucho. Descansamos un rato en el refugio de Biadós conversando con los voluntarios, amables y atentos. En todo el tiempo que llevamos de carrera nunca les hemos visto ni una mala cara, ni nos ha faltado una palabra de ánimo. Si al final conseguimos llegar a meta, ellos y ellas tendrán mucho que ver.

Aquí se nos une un corredor de Valencia, que lo está pasando mal como yo por el sueño y entre los dos trataremos de mantenernos despiertos. Quizá debería de haber dormido 10 o 20 minutos en Biadós, pero no estoy seguro de que me hubiese despertado para seguir la carrera. Así las cosas, nueva subida dura e interminable al Collado de Estós. Las estacas con reflectante para señalizar son lo único que vemos en la negra noche. Nos indican por donde sigue la subida, en ocasiones parece que tengamos que subir al mismo cielo y a veces parecen estrellas desparramadas por la montaña. Me cuesta subir y seguirles el ritmo, en algún momento al quedarme solo pienso que si me desvío de la senda me caeré al barranco. Sólo deseo que se haga de día, pero para eso aún queda.

La llegada

Coronado el collado de Estós, nueva bajada, primero técnica y luego interminable por prados y aguazales. Todo el tiempo tengo la sensación de ir por terreno conocido, profundamente guardado en mi memoria, en muchos tramos es cierto y hace años que estuve por aquí, pero en otros tramos es la primera vez que paso y la sensación es la misma. Dejavú? Amanece y llegamos al Refugio de Estós. Es el último punto de control antes de meta, ahora ya se ve la luz (literalmente). Jose intenta llamar a la familia para avisarles que vamos a llegar 3 horas antes de lo previsto y que tengan tiempo de salir de Chía y esperarnos en Benasque.

Parece ser que me he quedado un momento dormido en la silla. Me espabilan mis compañeros, luego de hacerme una foto, y comenzamos la bajada por el valle de Estós con su río tributario del Ésera. Es uno de los valles más bonitos del Pirineo. Siguiendo el agua llegamos al Ésera y por él de nuevo a Benasque. A estas alturas cuesta correr, pero estamos impaciente y al menos trotamos. A la entrada nos cruzamos en un puente con los 1.000 participantes de la media maratón que acaban de salir justo ahora y que nos aplauden y abren paso entusiasmados. Qué subidón.

Bajamos por la calle principal medieval, empedrada y peatonal, se oye la megafonía de meta y nuestras familias salen a recibirnos. Entramos en meta con nuestros hijos acompañándonos y locos de contentos. Besos, abrazos y la gran sensación de haber vencido muchas dificultades y de formar un buen equipo.

Después de correr.

Mari Carmen y Jose, los dueños de la Casa la Viña de Chía nos han tratado fantásticamente y nos han hecho sentir como de la familia. (Si vuelvo a este valle sé dónde tengo que alojarme). Tuvimos la gran suerte de estar 5 días más de vacaciones en el Valle y de hacer algunas visitas y excursiones que os recomendamos. Las 3 cascadas de Cerler y la subida al Plan d’Agüalluts (de día).

Gracias Eva, Jesús, Carlos, Conchi, Conxi, Josep, Merce, Antonio, Paco, Jordi, Steven y a todos los que de alguna manera estuvisteis pendientes de nosotros.

Nombre Categoría Tiempo Puesto General Puesto Categoría
Gosa Veterano A 33:11:29 158 65
Jesús S Veterano A 33:11:29 159 66

Basque Ultra Trail Series: Iruñea – Donostia (4-Agosto-2017)

La Basque Ultra Trail Series es una especie de oda a Shebe Peña, montañero de Tolosa que a mediados del S.XX (en plena post guerra) decidió unir a pie las catedrales de cada una de las capitales vascas y navarra. Con este propósito, se crea un circuito compuesto por las siguientes 4 etapas de larga distancia: Bilbao – Vitoria Gasteiz, Vitoria Gasteiz – Pamplona Iruñea, Pamplona Iruñea – San Sebastian Donosti, San Sebastian Donosti – Bilbao.

Y como no podía ser de otra forma, mi afán y sentimiento por la cultura vasca ha hecho que este peculiar esquema me llamara la atención. Esto y la necesidad de embarcarme en un reto deportivo que marcara el cambio de ciclo vital en el que estoy sumido supuso el impulso a inscribirme en la Pamplona Iruñea – San Sebastián Donosti, un ultra de 120 km y más de 7000 metros de desnivel positivo que recorre las citadas capitales.

Y ahí estaba yo, otra vez, acompañado en un principio del por siempre mentor deportivo, Papá, y en medio del camino de mi apéndice mental, Ignacio, junto con la inseparable Dama y el chofer de la expedición, Jacobo.

Viernes 4 de agosto, 23:59, empieza la cuenta atrás. Nunca me había sentido tan sólo y a la vez tan acompañado en un arco de salida, suena la música, los pelos de punta por lo que estoy viviendo; (casi) sin avergonzarme reconozco que la emoción y el estado meditativo hace que me salten unas cuantas lágrimas, 3, 2, 1 y zorionak por estar donde estamos, vamos a vivir un día épico!

La noche es impresionante, salimos cerca de 150 personas y en los primeros km confirmo que este regalo me va a tocar disfrutarlo en soledad. Me siento libre, empezamos a comer km y a cruzar pueblos, Oteiza es una maravilla, en Larunbe empiezan las cuestas, de camino a Irurtzun, por el km 30 aprox, entra la primera crisis de la jornada: como me toque afrontar desniveles de este calibre la cosa va a estar jodida, pero llegamos arriba y el espesor de la niebla junto con la luna rebosante disipan todos los pájaros de mi cabeza.

El camino a Lekunberri trascurre sobre un escenario de película, Guipuzkoa ya se siente y mi estado de felicidad empieza a ser poco manejable, ¡qué experiencia! Según planeado, desayuno con mi nuevo mejor amigo por unos momentos que conocí en medio del monte, Iñaki, km 50, caldito, pan con tomate y unos frutos secos. Todo va sobre piernas, son las 8 de la mañana y ya llevamos 50 km, mi cuerpo me pide correr, correr, correr y sobre todo, disfrutar. Subo con Iñaki al punto más alto de la carrera, Ireber, ¡impresionante! Desde aquí nos despediremos hasta el día siguiente no sin antes recordar el mejor consejo del día: vive, porque vida, sólo hay una, gracias amigo!

Pasan las horas y los metros y sigo encantado de conocerme en este estado. Ya queda poco para llegar a la base de vida donde mi familia me espera pero, como todo ultra, sufro una crisis de sueño y falta de glucosa alrededor del km 70. Tranquilo Borja, ya sabes cómo funciona esto. Me siento, como algo, disfruto del paisaje y hecho, mal trago pasado, vamos coño!

En Berástegui estaba todo mi equipo presencial esperándome, que alegría! Comemos juntos, intento jugar con Jako, relleno el depósito de conversaciones y momentos y seguimos para adelante, km 80, sólo quedan 40, 4 etapas y estaré de pintxos por Donosti.

A partir de aquí, vuelo. Salgo como un tiro, estamos el monte y yo, lleno de paz y de alegría subo cuestas y me doy cuenta de que este es mi lugar, hemos venido para disfrutar y es lo que estoy haciendo, ¿qué más puedo pedir? Tras unos 20 km muy duros, llegamos al Monte Adarra, la leche! Ya se ve Donosti desde arriba, la ciudad que considero más bonita de España está ahí bajo mis pies, AUPA!

Avituallamiento en el km 100, toca bocata de jamón con tomate de mamá regado con una buena cerveza Keler. La gente se sorprende, al fin y al cabo, la Keler es más sana que la coca cola, ¿no? (Ingredientes Keler: malta, agua y lúpulo – Ingredientes coca cola: agua carbonatada, azúcar, colorante caramelo sulfito de amoniaco, acidulante ácido fosfórico, aromas naturales (incluyendo cafeína) y el famoso “ingrediente secreto”).

La bajada se hace tediosa por la cantidad de barro ya que no ha parado de llover desde el km 50 (más o menos 12 horas sintiendo cómo el xirimiri cala mi cuerpo y la tierra), pero no impide que siga disfrutando de este día. Voy muy bien, necesitaba este día, confirmo lo mundanos que nos hace la montaña, todos somos iguales, unos más fuertes que otros pero los lazos familiares que se crean entre personas que no tienen nada que ver son un ejemplo de (lo que debería ser) la realidad humana.

Y pasamos el último avituallamiento, y llegamos a Donosti, he disfrutado más que un niño, sin miedo a equivocarme puedo decir que es la mejor experiencia que he vivido nunca, me he sentido libre, en sintonía con la montaña, en paz con el mundo, en paz conmigo. Y con este sentimiento (después de perderme unos 10 minutos por despiste a 100 metros de meta), cruzo la avenida que llega a la Catedral del Buen Pastor de San Sebastián llena de gente volcada. Ambiente impresionante y agradecido por todo cruzo la meta con un tiempo de 21 horas 31 minutos, ¡impresionante!

Ha sido una carrera de 10 con una organización perfecta y unos voluntarios que lo daban todo (¡gracias al voluntario anónimo que me invitó a la cerveza!). Por poner alguna pega, quizás algún punto podría estar más marcado ya que me perdí 3 o 4 veces (algunas reconozco que por despiste) pero esto es montaña y hay que saber que en la montaña debemos ser nosotros, los corredores, los responsables de nuestros caminos.

A nivel personal, sinceramente reconozco mi asombro por cómo fue la carrera. Funcionó todo y la mente, el mayor fuelle para estos retos, me pedía disfrutar tal y como lo hice. La alimentación perfecta a base de frutos secos, pan hecho por mí, arándanos y galletas de avena. Alejándome de aditivos alimentarios que hace mucho que los dejé atrás (sin perjuicio de que tuve que tirar de algo de coca cola y chucherías por necesidad) y acercándome cada vez más al vegetarianismo (huelga decir que el bocata de jamón me sentó como Dios).

Papá y mamá, gracias, gracias y gracias por la educación que he recibido, vuestra sensatez hace que hoy pueda escribir estas palabras. Gracias a toda mi familia, sabéis que sin vosotros esto no sería capaz de hacerlo.

Eternamente agradecido a todos los firmantes de la pinza, pinza que llevé en la cabeza para recordarme de dónde vengo y lo mucho que disfruto y he disfrutado con vosotros.

Gracias a todo A To Trapo, también estabais conmigo en la pinza, los 150 mensajes que tenía en el km 80 me dieron fuerza y constancia de saber dónde estaba.

Especial dedicatoria a Vera, Jako y Hugo, habéis traído la alegría a la casa: y a Marta, un placer haber disfrutado tanto de tu tierra, sé que me guiaste en cada paso, estés donde estés gracias.

Y ahora a descansar sin, por supuesto, parar de moverme. Necesito conocer mundo y atravesar nuevos caminos así que eso es lo que tengo pensado hacer. Espero que sigamos coincidiendo en muchos de ellos.

Carpe Diem

Borja

Nombre Categoría Tiempo Puesto General Puesto Categoría
Borja Veterano M 21:31:59 51 48

VI Perimetral de Benissa (25-Marzo-2017)

La perimetral de Benissa es una carrera emblemática de la provincia que lleva ya 6 ediciones. Es una carrera de playa y montaña. Durante mucho tiempo ves el imponente Peñón de Ifach y el mar, sientes su brisa, pero al subir un collado y pasar al otro lado, estás en el interior, donde no sopla el viento y el calor aprieta. Y así te pasas toda la carrera, playa, montaña, playa, montaña.

Es una carrera tremendamente técnica, de lo más duro que puedes encontrar por aquí. Mucha piedra y subidas muy fuertes como al pico de la Sierra de Bernia, donde hasta un poco de escalada te toca hacer.

Este año 2017 fueron 74 km aunque cada año van cambiando un poco el recorrido. Yo los corrí como preparación para el UTMB como toma de contacto con la larga distancia después de unos meses tranquilos porque 2016 fue un año muy duro. Tardé 14h 20 min, 14 horas junto a Ramon García Ferrer un Master del universo al que agradezco tirar de mi cuando hizo falta.

Y enhorabuena a todos mis compañeros Cristian Aracil, Josemi Pérez Gomis, Elías Manchón López, Sergio García Ferrer y Ana Nevado Berenguer por su espectaculares carreras. Sobre todo a Sergio por su tiempo estratosférico y a Ana por demostrar día a día que no tiene techo.

Un saludo,
David

Nombre Categoría Tiempo Puesto General Puesto Categoría
Sergio VETERANO 11:17:05 43 20
Josemi VETERANO 11:59:01 60 27
Christian VETERANO 12:12:32 67 32
Ana VETERANA 12:31:52 79
Elías VETERANO 12:44:34 92 41
David 14:23:24 149
Ramón MASTER-M 14:23:24 150 12

Ronda dels cims – Andorra (14-Julio-2017)

Esta carrera era muy especial para mí, una de las razones es que la preparé yo solo y la haría acompañado de Jorge.

Nos alquilamos una furgoneta Camper para irnos Rosa y yo una semana antes y hacer algún pico por allí, al final acabamos haciendo tres picos, una vía ferrata y un barranco de agua.

La carrera son 170 km y 13500 m de desnivel positivo, yo había hecho hasta 10000 m de desnivel, así que, a ver como se me daba, estaba bastante motivado y estaba deseando que empezara la carrera.

Salimos el viernes a las 7h desde Ordino, allí me encontré con Jorge, mi compañero de carrera, mucho ambiente, una batucada, etc. el día transcurrió bien, subiendo y bajando picos, hasta subir al pico del Coma Pedrosa 2900 m, hacía buen tiempo, a veces nublado, hasta que llegamos a la primera base de vida, de noche, muy bien equipada, con camas, podólogo y masajista, y como no, Rosa esperándonos para darnos ánimo y facilitarnos las cosas, allí nos duchamos, nos cambiamos de ropa, visita al masajista y al podólogo, comimos bien y salimos.

Amaneció el sábado llegando al próximo avituallamiento, a Jorge no le funcionaba bien el coco y decidimos dormir media hora a ver si nos aclarábamos las ideas, y nos fue muy bien, salimos como balas hacia el próximo avituallamiento, por la tarde empezó a llover y a hacer mucho viento y eso acabo con el ánimo de Jorge que se retiró en el km 100, yo me encontraba muy bien y decidí seguir solo bajo la tormenta hasta que a media tarde paró y salió el sol, luego hubo tormenta eléctrica y granizo, pero bien, mi meta era llegar a la segunda base de vida, Pas de la casa, de día, y lo conseguí, la misma rutina, masaje, podólogo, etc. y allí estaba Rosa preparada para que lo tuviera todo al momento. Salí ya de noche, yo solo, más tarde se vino conmigo un italiano que acabó la carrera conmigo, lo mismo, toda la noche subiendo y bajando hasta que amaneció el domingo a 12 km de meta, estos últimos los peores, ya que nos metieron por asfalto, grupos de casas, etc. hasta que, después de 50:45h llegamos a meta, enteros, solo me dolían las plantas de los pies.

Los avituallamientos perfectos, mucha comida, sanitarios, etc. y en las bases de vida, masajista, podólogo y duchas. Los voluntarios, espectacular.

Una carrera muy apasionante y bonita, me lo pasé muy bien.

Me quedo con el convencimiento que hice unos entrenamientos muy buenos para este tipo de carreras que me han llevado a encontrarme muy bien durante toda la carrera, sin duda volveré, quizás la prueba llamada EUFORIA … no sé.

Y, sobre todo, gracias a Rosa, sin ella no creo que hubiera acabado la carrera, también a una llamada de teléfono de mi hijo … y a todos los mensajes de apoyo del grupo de WhatsApp, no sabéis lo que anima llegar al refugio y ver que tienes 200 mensajes, aunque no los leas, porque no te da tiempo, sabes lo que dicen y motiva mucho.

Nombre Categoría Tiempo Puesto General Puesto Categoría
Josemi Veterà 50:44:59 86 40