XX Pujada al Montcabrer (29-Septiembre-2019)

Aquí estamos de nuevo.

Después de la experiencia de la Blasca y de un parón por fascitis plantar mi amigo Gosa me animó a correr la Pujada al Montcabrer que este año celebraba su vigésima edición.

Para ser sinceros, estaba bastante asustado, ¡veinte kilómetros! Eso no pensaba que lo podría hacer ni en mis mejores sueños. Y menos por montaña.

Hay que decir que la noche antes Gosa y yo estuvimos tocando en Albaida hasta las tres de la madrugada. Teniendo en cuenta que a las siete de la mañana pasaba a recogerme, contad cuantas horas dormimos. Que no estaban los cuerpos muy descansados, vamos.

La organización de diez. Para recoger los dorsales había mucho personal y no se hicieron colas excesivamente largas. Los avituallamientos generosos, abundantes y toda la gente súper amable.

Allí nos juntamos unos cuantos compañeros de A to trapo que íbamos a hacer la carrera. Todos unos cracs porque yo iba a acabarla. Para mi todo un reto.

Gosa y yo nos colocamos de los puestos finales de la salida y a las nueve de la mañana daba inicio la carrera. Y a empezar a correr hacia arriba. Como bien dijo el “speaker”: “todo cuesta arriba hasta llegar a la cumbre y luego cuesta abajo”.

Mis sensaciones fueron buenas, iba asustado, pero me encontraba cómodo. Llegamos al “tapón” del “Barranc del Sinc” que ya me comentó Gosa. Ahí todo el mundo andando hasta que encontrabas algún momento para poder hacer algún trote, no daba para más.

Ya cuando llegamos a una pista seguimos al trote hasta que llegó una senda más empinada. ¡Bastones y para arriba! Pequeña bajada saliendo a una pista con avituallamiento en el que no paramos. Al poco, senda pedregosa para arriba muy despejada de vegetación.

Llegó una bajada muy chula donde se podía correr muy cómodo donde, esta vez, sí que había vegetación llegando a otro avituallamiento donde sí hicimos acopio de agua y algo de fruta.

Aquí es donde empezó la última subida hasta la cima del Moncabrer. Senda despejada que salvé con los bastones y Gosa animando sin parar.

En esta subida, pasado el kilómetro diez, pregunto a Gosa cuánto queda para la cima pues yo pensaba, tonto de mí, que a los diez kilómetros estaba la cima y punto de retorno hacia la meta. No más lejos de la realidad, Gosa me indicó dónde estaba la cima y me dio un pequeño bajón porque me parecía eterna y alta, muy alta.

No había otra que tirar para arriba y podo a poco me fui animando y cada vez viéndola más cerca hasta que logramos llegar a la cima. ¡Qué espectáculo de vistas! Nos hicimos unas fotos para el recuerdo en tiempo récord y para abajo.

Iba a guardar los bastones, pero Gosa quiso llevármelos. No entendía el porqué. Según él para no perder tiempo, pero luego entendí que me harían falta para un pequeño repecho rocoso que nos aguardaba un poco más adelante. No los necesité, iba delante porque Gosa tenía molestias en la espalda y aminoró el paso.

Ya a sabiendas de que no había más subida sí que guardamos bastones bajamos hasta llegar el primer avituallamiento que pasamos al principio de la carrera. Volvimos a hacer acopio de fruta, carne de membrillo, agua y bebidas isotónicas.

Bajada en pistas, sendas, piscina natural, manantial y, al final, un gran chorro de agua. Al final notando las piernas, pero con mucho ánimo.

El último tramo de asfalto antes de entrar a las piscinas lo hicimos andando, disfrutando del reto consumado. No me lo podía creer, ¡LO HABÍA CONSEGUIDO!

Entramos a meta con un tiempo de tres horas y media, cosa que a mi me daba igual pues mi gran reto era acabar la carrera y eso lo logré.

Ahora la próxima es el Trail Costablanca. Veintinueve kilómetros nada más, o nada menos. Según se mire.

Espero estar a la altura.

Gracias a mi amigo Gosa por el apoyo, ánimos y consejos (Bebe agua, bebe agua). Sin él no creo que lo hubiese conseguido.

Nos vemos en la próxima carrera.

Saludos y abrazos.

José A. Méndez

Nombre Categoría Tiempo Puesto General Puesto Categoría
Marc SENIOR M 2:20:50 120 50
Juanma MASTER M 2:37:35 204 14
Ulises VETERANO 2:41:53 221 102
Paco Galindo SUPERMAST M 3:16:18 324 7
Gosa VETERANO 3:30:58 345 142
Mendez MASTER M 3:30:59 346 27

Ehunmilak 2019 – Beasain (12-Julio-2019)

12 de julio de 2019, 17:50, Plaza de Beasain (Guipuzkoa)… Espera, no, esto empieza mucho, mucho antes. 23 de enero de 2005, 9:50, Puerto de Santa Pola; ahora sí. Manolo (Papá), Ignacio y yo apostamos por mi estreno como corredor amateur en la primera media maratón. Casi 2 horas de eterno sufrimiento que marcan el inicio de lo que hoy contamos: una vida zancada a zancada.

Luego llegaste tú, montaña, opiácea de mis entrañas, a su vez fuente de sabiduría, energía y, como no, vía de escape de las obligaciones diarias. Sin siquiera poder ni imaginarme cómo, después de miles de horas y kilómetros sufridos/disfrutados, aquí estamos.

Ahora sí: 17:50, Plaza de Beasain. Sergio, Josemi y yo entramos en el arco de salida preparados para afrontar los más de 170 km con 11.000 metros de desnivel positivo en una de mis tierras favoritas: mi país vasco.

¿Estás nervioso? No, estoy temblando de miedo. Ya no hay vuelta atrás; somos un equipo indisociable de 3 que tiene que volver a este punto de salida en, como tarde, un par de días. Nos despedimos del grupo de los 90 km (David, Ángel, Enri, Elías y Carlos – ¡gracias por estar ahí! -) y con lágrimas en los ojos espero con ahínco el empiece de esta aventura.

Pelos de punta al recordar los primeros pasos. No puedo evitar bañar mi cara de lloro relativamente controlado al ver que el pueblo refleja lo que iba a ser la tónica de la carrera: calles y familias volcadas junto con voluntarios que te hacen sentir mejor que en casa.

Muchas horas y más distancia. Intentaré ser breve al describir los momentos más reseñables de la carrera. La primera tarde se hace cómoda y al pasar Zumárraga el atardecer nos recuerda lo impresionante de estas tierras. La noche se espesa y entre risas, anécdotas y – por qué no – miedos internos, después de una ración de flan y bizcocho de 10 preparado por una familia entera (en serio, nunca había visto tal disposición voluntaria), un amanecer de escándalo nos da los buenos días tras la dura subida a Zelatun (km 66).

Vamos bien; que coño, vamos muy bien. El calor empieza a apretar pero se mitiga con algún que otro manguerazo que encontramos por el camino. Pese a los dolores de pies de mi amigo Sergio, conseguimos el objetivo de llegar vivos y con ganas al que se dice que es el inicio de la carrera: km 96, Amezketa, base del Txindoki. La visita de los Aitores y Eder a este remoto lugar me llena de fuerza y hace sentirme un afortunado por lo vivido (¡eternamente agradecido!).

Subida muy dura, el sol insiste en que son las 3 de la tarde (21 horas de carrera) y echamos el resto para llegar arriba. Pero como siempre, llegamos. Pasamos la casa del pastor (me flipa que alguien pueda vivir en soledad con sus cabras a 1200 metros en un terreno tan escarpado) y coronamos el Txindokiko Lepoa. Algo más de sufrimiento y bajamos a uno de mis lugares favoritos: Lizarrusti.

A través de un ensoñador bosque de hayas que me traslada años atrás alcanzamos el km 116 donde nos espera Ignacio y Jako: ¡vamos Tío Borja! Ver a Jako con esa sonrisa respaldado por papacho me dice que esto tiene que salir bien. Bocata, cerveza sin alcohol y salimos hacia la – temida – segunda noche.

Crisis. Crisis absoluta. El sueño empieza a invadir el cuerpo y mi cabeza me dice que ya basta. Intento no pensar, mirar al suelo y tirar; pero la forma de los árboles se torna distinta y veo cosas que creo que no debería. “¡Hey, Sergio, no me jodas, pero eso es un hombre!”, “¡Sí, un señor con una capa!”. Me acerco y el árbol me mira fijamente diciendo que no, que coño, que no es más que un árbol.

Borja, para. Fíjate en tus mentores Sergio y Josemi y ya verás como todo pasa. Y pasó. La noche se hace frondosa y encendemos el frontal a sabiendas de lo superado. A pesar de las sensaciones extremadamente opuestas, mi mente disfruta.

KM 130. Etzegarate. Ciertos problemas de rozaduras solventados – permitidme evitar que narre la experiencia de cura de trasero por el médico de referencia -, ducha, cena amenizada por la incombustible seguidora Rosa (¡gracias por el apoyo!) y hacia San Adrián.

KM 140, tocamos la mítica cueva de San Adrián y no queda otra que echarnos una siestecina de 15 minutos para afrontar lo que queda. ¡Arriba! Dice el voluntario. Encaramos el Aizkorri y a eso de las 5 de la mañana del domingo coronamos uno de los techos del País Vasco. Exhaustos, Josemi nos espera y recibo a Sergio con un abrazo que nunca olvidaré. Vuelvo a llorar: si hemos llegado aquí, llegamos a meta.

Pero aun queda mucho. Los metros se hacen millas y todo cuesta un mundo. No sin esfuerzo, a las 6 de la mañana picamos algo en Oazurtza y empieza el infierno para Sergio: el mazo ha llegado en forma de pájara. Quedan unos 25 km y 1500 de desnivel positivo que se harán muy duros. Admiro tu entereza, amigo.

Entre risas provocadas, este equipo que salió hace más de 40 horas supera el último escollo y gracias a la fuerza de Josemi – eres un gladiador – y al espíritu de superación de Sergio, volvemos a pisar Beasain.

Ahí nos espera la incombustible Rosa, todo el grupo A To Trapo y las fuerzas de Enri con su maltrecho tobillo (¡ánimo que en nada estás dando guerra!). ¡Agradecimiento por esos últimos kilómetros en compañía, gracias! Y un poco más adelante, Dama, Jako, Nicolás e Ignacio hacen lo propio.

Y, 43 horas y pico después, entro en meta de la mano de mis mentores de esta distancia, de mi padrino deportivo y de uno de mis sobrinos preferidos (nótese la falta de agravio comparativo). EHUNMILAK, eres nuestra!

Carrera muy muy dura. Sergio me dijo que “Euforia” (la locura andorrana que estos jabatos superaron el año pasado) le cambió la vida. No sé si llega a ese punto, pero bien seguro que este fin de semana me ha dejado una huella profunda.

Ehunmilak es el ejemplo del puro significado de montaña: libertad, paz, compañerismo, individualismo, subidas, bajadas, en fin, vida. Lejos de marketing, merchan y florituras, esta carrera ensalza la realidad y lo salvaje de la naturaleza.

Gracias a Sergio y Josemi. Dos días de aprendizaje continuo, risas y, también algún momento complicado, son causa y consecuencia de consideraros parte de mí: no pude elegir mejores mentores para iniciarme en esta distancia.

Gracias a Ignacio, Dama, Nicolás y Jako. Fieles seguidores de este trotamundos sin cabeza.

Gracias a los firmantes de las pinzas. No os separasteis de mi cabeza (literalmente) en todo el fin de semana.

Gracias a la familia del golf, esa llamada el sábado noche fue motivo de remontada. Y gracias, gracias, gracias a Papá y Mamá: poco sentido tendría esto si no hubiera aprendido lo aprehendido.

Muchos (me) preguntáis, ¿Por qué? Sinceramente, no lo sé. Supongo que estar un fin de semana sin móvil, disfrutar de atardeceres y amaneceres de ensueño y seguir explorando el cuerpo podría ser una respuesta; pero esta claro que no es suficiente. ¿Por qué? Sólo el poder escribir esta crónica recordando cada momento vivido, hace que merezca la pena.

Y ahora, ¿qué? A seguir. A seguir en busca de experiencias y momentos que puedan ser narrados. A seguir explorando esta aventura que es la vida.

Borja

Nombre Categoría Tiempo Puesto General Puesto Equipos
Borja Por equipos 43:43:05 233 de 510
Sergio Por equipos 43:43:05 234 de 510
Josemi Por equipos 43:43:06 235 de 510

(231 retirados)

Gran Trail Aneto-Posets – Benasque (19-Julio-2019)

Sinceramente el sabor que queda es un poco agridulce. Fueron muchas salidas  juntos,  Jota y yo, durante muchas mañanas, tardes y noches, con muchos de vosotros también, para que una ampolla maldita (y algo más) le obligara a quedarse en Benasque tras completar la Vuelta al Aneto. O lo que es lo mismo 55k. A su vez yo hice mi primera ultra de 105k con 6750 d+. Pero como decía Jack El Destripador, vayamos por partes.

Nos presentamos muy temprano para la revisión de material y recogida de dorsales ya que nos juntábamos 3500 corredores en total de todas las carreras (Gran Trail, Vuelta al Aneto, Maratón de las Tucas, Vuelta al Pico Cerler y Vuelta al Molino de Cerler) y no era plan de estar mucho tiempo haciendo el ganso teniendo que correr en unas horas. Cumplido el trámite, nos fuimos a nuestro alojamiento en Sahun, a unos 7 km de Benasque, bien apartado del bullicio. Tras comer  bien y descansar mejor, asistimos a la charla técnica que nos confirmaba la escasa nieve en los neveros, dejando fuera del  material obligatorio los crampones y pantalones de lluvia. Tras cenar y descansar, nos preparamos los bártulos y sobre las 23:00  nos plantamos en Benasque para tomar la  salida a las 00:00.

El ambiente era increíble. Todo el pueblo está en el Paseo de los Tilos, lugar de la salida y llegada de todas las carreras. Pero esa noche solo salíamos los del Gran Trail. Se notaban los nervios y tras entrar en el corralito, las fotos de rigor, nos dimos los abrazos de ánimo necesarios para afrontar la primera de las 2 noches (los cracks se ahorran 1, pero no creo que disfruten del paisaje, jajaja). El speaker anima el cotarro faltando escasos minutos y nos arremolinamos hacia la línea de salida con los nervios de punta…y comienza!!!! El griterío es ensordecedor, todo Benasque está en la calle que nos lleva dirección al primer punto de corte en la Refugio de la Renclusa, a unos 20 km. La gente no deja de animar con cencerros, pitos, aplausos…pelos de punta. Incluso cuando ya vamos unos kilómetros siguiendo la estela de frontales, los situados en el camping Aneto montan otro pollo digno de los Uruk-Hai (léase el mogollón de tíos feos y  escandalosos de El Seños de los Anillos). Ya sorprende que en esos primeros momentos empiezan los abandonos, 4 en los primeros 20k. Nosotros llevamos, recordando los consejos de Gosa y Ángel, un ritmo rumboso y sabrosón que nos permite llegar sin demasiado desgaste al Refugio de Renclusa y avituallarnos bien (3h 20’).

Nos dirigimos al Collado de Salenques en un mar de piedras, de todos los tamaños existentes, que se hacía interminable. La imagen ascendente de los frontales hasta el collado era espectacular. Yo ahora puedo confesar que esa parte me gustó mucho. El ir de roca en roca, me pareció muy divertida, aunque a mi querido Jota se le estaba atragantando tanto pedrusco…cuando uno parecía que había avanzado, surgía otra subida de piedras y más piedras e incluso nieve de los neveros. Así coronamos el collado de Salenques justo para ver amanecer por todo su valle, con ibones incluidos: 6h45’. Ver salir el sol tras aquellas montañas merecía la pena integrar el escuadrón tortuga.  De ahí, una bajada con partes de cuerda y partes de rocas hacia Refugio de Cap Llauset, cresteando por el collado a 2706 metros, que nos regalaban unas vistas inolvidables. Foto por aquí y por allá, faltaría más, viendo el lugar en donde nos encontrábamos. Por allí identificaron el pañuelo de ATOTRAPO y nos dieron recuerdos para Sergio y Abel. Al Refugio de Cap de Llauset llegamos a las 9h03’, escuchando a los voluntarios del siguiente punto a alcanzar, el Collado de Vallibierna (2732mts), que parecían recordarnos  que no nos durmiéramos en los laureles, que ellos estaban allí arriba para saludarnos y por allí había que pasar. Así es que después de avituallarnos bien y recuperar fuerzas, ascendimos al collado (9h54´) para enfilar la penúltima bajada antes de aparecer por Benasque. De nuevo piedras y alguna senda que nos permitía correr un poco. Las vistas del valle por dónde íbamos eran tremendas. En ese tiempo Jota empezó a no sentirse bien, la bajada al Refugio de Pescadores (11h25`) se le estaba haciendo larga, no tenía buenas sensaciones. Aun así, llegamos a tiempo para coger impulso con los voluntarios que allí nos animaban. Ese fue un punto donde llenaron un bus con compañeros/as que se retiraron, y aun les faltaba alguno lesionado que llegamos a cruzarnos mientras descendíamos. Ya “sólo” nos quedaba la subida a la Tuca de Estiba Freda, que con un poco de lluvia (muuuuy escasa) intentó suavizarnos el camino. Para entonces cualquier rio, ibón o charco que teníamos a mano, era como un oasis para nosotros. Meter la cabeza, la gorra o incluso los pies era un lujo.

Dejando atrás el Refugio de Pescadores comenzamos la calurosa y larga subida a Estiba Freda (2694 mts), un paisaje que comenzó entre escasos árboles y algún que otro rio cargado de hierro (no beber-si refrescar) y terminó como un valle lunar que nos indicaba a lo lejos el punto a alcanzar. Aquí creo que con los pies mojados empezó el calvario de Jota, que le hizo una ampolla en su pie  y que estaba por acabar siendo definitiva. Con muchísimo calor, aunque en las fotos de la organización salgamos pintureros, llegamos a la cima (13h03’) a tiempo para cargar agua y comer un poco antes de la larga bajada a Benasque. Recordé beber del porrón de cerveza que los compañeros Ñ de ATRAPO me apuntaron y resultó ser lo más parecido a beber de un análisis de orina…liquido amarillo y caliente, un horror…encontraré al culpable.

Con fuerzas algo renovadas y algún que otro ibuprofeno nos lanzamos a correr por la senda semidesértica que nos introduciría en un bosque largo y con bajadas muy inclinadas. Los consejos de Gosa fueron no cebarnos mucho en esta bajada, porque aún nos quedaban más de 60k y había que ser cautos. Un voluntario nos gritaba que redujésemos el ritmo para guardar cuádriceps, pero bajábamos a buen ritmo sólo alterado por los líderes de la Vuelta al Aneto, que nos pasaban como flechas para terminar su carrera. Tras una senda algo desértica, llegamos a un bosque que se hizo especialmente largo dado el calor y las horas que llevábamos en carrera. Con las fuerzas algo mermadas llegamos al siguiente punto de control, el Camping Aneto (14h40’), para enfilar lo que sería la entrada a Benasque. Allí estaba esperando todo bicho viviente a los ganadores de la Vuelta y a los que seguíamos en carrera del Gran Trail. El paso por meta fue un espectáculo. Los que iban paseando, los que estaban comiendo y todos los presentes gritando para insuflarte las  fuerzas suficientes para no quedarte allí  debajo de un árbol y continuar al pabellón donde nos esperaba la bolsa de vida y un descanso merecido y así afrontar la segunda mitad del paseo pirenaico. La llegada a las 15h11’, tiempo de sobra para pasar por boxes, ducha (solo de piernas), cambiar ropa, recargar mochila y pasar por el botiquín. A Jota tardaron un poco en atenderlo porque había un mochuelo que necesitó la ayuda de 2 goteros por un golpe de calor. Mientras yo ponía en orden todo para salir y leía el cuaderno de Bitácora del grupo Ñ del whatsapp. Muchos consejos, ánimos y alguna que otra risa, lo normal en los seguimientos en vivo. Con el visto bueno de mi gran amigo Jota, y tras el betadine y un compeed, salimos (16h48’) para el siguiente destino en el Molino de Cerler. A poca distancia de la salida Jota comprobó que la ampolla del pie era un auténtico calvario y que no podría correr los 50k restantes. Con toda la pena del mundo decidió retirarse. Está claro que en carrera surgen cosas inesperadas a pesar de haber entrenado todo lo posible. Con un gran abrazo nos despedimos y nos citamos para la vuelta. Su desanimo me sirvió a mí para seguir adelante y terminar, se venía conmigo en la mochila.

Toda la subida suave a Cerler y su bajada, me hizo recordar lo que Ángel me contó. Terminaban la carrera del Maratón de las Tucas y al verme en sentido contrario con el dorsal rojo del Gran Trail, los ánimos y gritos de los que por allí pasaban se hacían constantes. Fue un subidón tras separarme de Jota. Iba junto a un corredor de Caspe, Luis, que al ser de la “zona”, no hacía más que encontrarse conocidos, por lo que decidí coger mi ritmo y esperar que me alcanzase en la subida al Refugio de Ángel Orús.

Llegué al punto de control en Eriste (km.65 18h58’) y tras mi habitual avituallamiento (sándwich de pavo, membrillo, plátano y galleta de chocolate) salí en solitario para Ángel Orús. El goteo de los del Maratón seguía cayendo e incluso algunos que se retiraban del Gran Trail, mientras yo subía por la pista de asfalto hasta alcanzar la senda de montaña.  Me esperaban 1000d+ más los siguientes 900d+ hasta el Collado de la Forqueta. Pasé por la cascada de Espigantosa, espectacular, gracias que aun tenia luz. No fue hasta mitad de subida al refugio cuando empecé a notar la falta de sueño. Para luchar contra ella metía la cabeza en cualquier rio que encontraba e intentaba mantenerme activo, como recordaba de los consejos de Pez. Pero seguía durmiéndome. Ya casi alcanzando el refugio me encontré con un grupo que hablaban menos que los gatos de escayola y que no me sirvieron de mucha ayuda. Ya en el Refugio (21h27’) leí la infinidad de ánimos del grupo, con alguna amenaza de recibir 2 hostias si me retiraba (Gracias David Gil), los mensajes de voz de Pez e incluso la llamada de Ángel, imborrables recuerdos estos. No puedo más que agradecer a todos aquellos mensajes que me supieron a gloria. Sólo me quedaba solucionar lo del sueño, porque ganas y fuerzas tenía todavía. Así es que con un poco de miedo intestinal por cómo me podría sentar un café y viendo que era la única opción, tras 2 sorbos me fui para la Forqueta, mano de santo lo del café. Con la noche ya encima, solo conseguía distinguir las marcas de la organización y algún que otro frontal. A duras penas se distinguían los ibones y cascadas del Forau de la Llardana, aunque tanta agua me serbia para beber y refrescarme de subida. Conseguí alcanzar a un grupo de 3 corredores de Castellón, algo escatológicos por cierto. De esta forma al pasar por el collado de la Forqueta, me lancé para el Refugio de Biados. En la bajada me pude soltar un poco y tras 4 caídas nada dignas, decidí bajar un poco el ritmo,  con lo que también disminuyó el número de accidentes. No había nadie por allí que se descojonase, gracias a dios.

Entre piedras, algo de nieve y muchos saltos, alcancé la entrada a la parte del bosque que me llevaría a Biados. No había ni un alma a varios cientos de metros a la redonda, ni rastro del macizo de Posets, así es que solo me quedaba correr a buen ritmo y rezar que no apareciese ningún oso hasta el refugio. Esta parte estaba un poco menos señalizada y me hizo dudar en algún momento de si había perdido el camino, ya que veía en un punto extraño el lugar donde estaba situado el avituallamiento. Recordé por la charla que ese refugio estaba situado de forma que había que entrar y salir por el mismo punto, aunque esto fue cuando estaba allí sentado ordenando el recorrido mentalmente (25h48’). Habían bastantes participantes recuperando fuerzas y tapados con mantas, pero yo no me entretuve mucho sabiendo que me que restaba la última subida al collado de Estós. Hice el avituallamiento habitual y tras rellenar bidones y descansar unos minutos seguí mi camino, como en el 90% de esta parte, solo.

La subida comenzó muy tranquila. Estaba muy bien de ánimo y de fuerzas, y de sueño ni rastro. Así que como no veía más que lo que me enseñaba el frontal, cogí un buen ritmo que me permitió adelantar a algunos compañeros. No conseguía localizar el alto del collado, con lo que mi único entretenimiento era identificar las balizas, pasar algún rio, esquivar algún insecto nocturno y cruzarme con algún corredor. Alguno de ellos iba algo desorientado y tuve que guiarle para seguir la subida. Fue la parte más complicada para mí. Empezó a soplar un viento bastante frio de cara que me obligo a sacar la  membrana y a abrigarme. De esta forma, con más de 28 horas, se me hizo interminable, pero sabía que era la última subida y que no debía parar. Alcancé el collado de Estós a las 4:13 de la mañana, 28h13’ de carrera. Allí arriba los voluntarios no hacían más que decirme que ya estaba casi en meta, que era bajar hasta el último refugio y dirigirme a Benasque. Aun así esta bajada, curiosamente más corredera, se me hizo algo larga. No serían más de 5km pero el refugio de Estós no aparecía por ningún sitio hasta que lo alcancé a las 29h39’. Unos corredores franceses, ahora no recuerdo si llevaban dorsal, se quedaron allí a dormir. Las voluntarias de este último punto me ofrecieron una manta, que si llego a aceptar allí me habría quedado y un sándwich de pavo XXL que creo que ha hecho que no pueda ni volver a olerlo. A los pocos minutos ya enfilaba tras un compañero los últimos 13k corriendo a buen ritmo. Empezaba a clarear y el frontal pronto no sería necesario.

Con la llegada de la luz y la cobertura avisé a Jota, desperté mejor dicho, de que me encontraba a poco más demedia hora. Ahora podía disfrutar de un poco de bosque y de senda para correr y pasar, por tercera vez, el Camping Aneto (31h03). Ya solo quedaba reunirme con Jota en Benasque, que para sorpreson mío, me esperaba en el puente de entrada. Me recibió con un abrazo enorme y me llevó hasta la meta (31h25’). Creo que estaba tan cansado que ni se me ocurrió pedirle que la cruzara conmigo, así es que aprovecho para pedirte disculpas por no haberlo hecho, querido amigo. No habrían más de 40 personas en meta, pero allí estabas tú para acompañarme en mi primera gran ultra, así es que gracias infinitas.

La verdad es que os he soltado un rollazo importante, pero para el que no la haya hecho, os la aconsejo 100%. Recorrido, ambiente y voluntarios de 10. Y gracias a todos/as:  Ángel, David Amantium, Pez, Carlos, Sergio, Cristian, Elías, Esteban, Pablo, Enri, Victor, Gosa Anika, Borja-Nacho, Jesús Jr, José Pablo, JA Torregrosa…alguno me dejaré en el tintero, seguro.

HASTA LA PRÓXIMA, CANGREJOS Y CANGREJAS

HASTA EL INFINITO….Y MAS ALLÁ

Jaume

Nombre Categoría Tiempo Puesto General Puesto Categoría
Jaime VETERANO A 31:25:04 121 60

XI Perimetral Aramón-Javalambre (8-Junio-2019)

A finales de mayo un amigo me habló de esta carrera en Javalambre. Al echar un vistazo a la ficha técnica (27 k 2.450m +) me pareció atractiva y se lo comenté a David pensando que seguro le parecería buen entrenamiento para ehun milak. Al rato ya estábamos apuntados y en cuanto corrió la voz se apuntaron varios valientes más.

Se trata de una carrera diferente y muy exigente, 50% campo a través y resto por senda salvando desniveles importantes. Se sale de las pistas de ski y transcurre por dos paisajes diferentes, de las pistas hacia abajo, zonas boscosas con fuertes pendientes y terreno terroso y descompuesto y de las pistas hacia arriba, zona pelada y pedregosa con cresteo entre varios picos de 2.000 msnm, pendientes más o menos suaves y terreno muy abrupto con pisada incómoda todo el rato.

A las 9.00 nos plantamos en la salida Sergio, Ángel, David, Jota y yo mismo pelándonos de frío con un viento helado criminal y todas las capas posibles puestas encima…A los 10 minutos de carrera, a mitad de la pista negra que subíamos nada más empezar, ya nos sobraba todo…lo típico. En el pedazo tapón que se hizo en la primera subida (unos 300 corredores y la senda empezaba a los pocos metros de la salida) nos empezamos a separar, con lo que al comenzar la bajada ya íbamos desperdigados.

Tuve la suerte de poder hacer casi toda la carrera junto con Sergio (gracias a que no andaba al 100% con su planta del pie), regulando bien las primeras subidas y cresteos, disfrutando las bajadas y apoyándonos para sobrevivir subiendo “el yeti” y “el hombre del mazo”, los regalitos de subidas con los que terminaba la carrera. Una gozada para mí correr con esa compañía “high level”.

David y Ángel tuvieron problemas estomacales varios, David se entretuvo un poco abonando la sierra, pero llegó con buen tiempo, Ángel para cuando se repuso ya no pudo acabar, mala pata. A Jota lo vimos llegar poco después a meta con aspecto más fresco que una lechuga (eso sí, la cerveza de meta le duró medio segundo en la mano).

Carrera muy recomendable, que además tiene una versión de maratón 40 k 4.050 m+ a la que ¡algunos ya quieren apuntarse para el año que viene!

Marc

Enlaces sobre esta prueba

Nombre Categoría Tiempo Puesto General Puesto Categoría
Marc MasterA M 4:52:00 72 16
Sergio Gª MasterB M 4:52:00 73 30
David G MasterB M 5:35:29 149 67
Jota MasterC M 6:08:43 188 15

Trail de Primavera – Confrides (18-Mayo-2019)

Repito por segundo año consecutivo el Trail de Primavera de Confrides organizado por nuestro compañero Josemi. Para él la enhorabuena se queda corta, creo que todos estamos de acuerdo en darle un 10 a la organización. Enhorabuena, sois muy grandes y todo salió perfecto.

El recorrido ya lo conocéis, viendo la foto de grupo antes de la salida entendemos que éste se ha convertido en la prueba de montaña con más participantes de A To Trapo. Según los expertos de nuestro equipo, una de las más bonitas y más duras de nuestra provincia con 2700m de desnivel positivo en 43km.

Enhorabuena a todos: a Borja por su tiempazo. A los cracks del grupo por conseguir sus objetivos (David, Elías, Sergio, Ángel, Jaime… a todos), por cierto, el crack de Jaime consagra su escalada y abandona definitivamente el escuadrón tortuga para engancharse a la élite. Y enhorabuena a todos los que conseguimos acabar, incluidos los debutantes en un maratón de montaña, Tomás y Juan Punzano, está ya no os la cuentan. Y bueno, lo del presi no tiene nombre, parece que la vida y el tiempo le pida permiso para moverse cuando Jesús diga. Él a su aire, para, disfruta de la vida, y cuando quiere llega a meta a pocos minutos del tiempo límite. El puto amo.

Personalmente, contento por haber acabado otro año en media hora menos que el año pasado, aunque volví a sufrir mucho esta vez en la última subida a la Mallada del Llop. Esta vez no fue mi cabeza, sino mis piernas las que decían que no podían ir más deprisa, pero el amigo Gosa repitió el gesto del año pasado conmigo (para mí este hombre se merece un monumento por su demostración de compañerismo). Dese el principio de la última subida, no podía seguir ni el ritmo de mis compañeros del autobús de cola. Poco a poco se alejaban, pero yo tenía decidido llegar aunque fuera a tirones y, cuando todavía faltaban 600m de desnivel positivo para llegar arriba, de repente, allí estaba Gosa esperándome para ayudarme, para tirar de mí. Y sus consejos me dieron otra lección “mejor caminar todo lo despacio que uno necesite pero no parar, porque si paras, luego cansa más volver a arrancar”. Y así, a paso de caracol más que de tortuga llegué a la cima. Acordé con Gosa que me sacara ventaja en el último tramo de subida, puesto que físicamente yo no tenía ningún problema y en la bajada les alcanzaría. Y así fue, a pesar del granizo (que nos acompañó en las bajadas de El Plá de la Casa y de la Mallada), del barro y de las inclemencias del tiempo, disfruté bajando todo lo rápido que pude por la pedrera haciendo escalón y por el zigzag y en el siguiente avituallamiento alcancé a todo el escuadrón tortuga. Y así todos juntos hasta meta con barro hasta en los dientes.

Pues eso, mi enhorabuena a todos por sus tiempos, por disfrutar de la fantástica carrera y recorrido y a nuestro amigo Josemi y la organización por hacerlo posible con un trabajo de matrícula de honor.

¡Hasta la próxima!

José Antonio

43k, Serrella

Nombre Categoría Tiempo Puesto General Puesto Categoría
Borja SEN-M 5:45:22 35 15
Marc SEN-M 6:24:36 80 33
Sergio VETERANO 6:28:52 85 35
Elías VETERANO 6:46:42 109 47
David VETERANO 6:46:44 110 48
Jaime R. MASTER-M 6:55:17 118 20
Ulises VETERANO 6:58:41 123 56
Jesús R. VETERANO 7:02:11 129 60
Kike VETERANO 7:02:11 130 61
Ángel P. VETERANO 7:05:07 135 63
Jaime C. VETERANO 7:05:08 136 64
Enri SEN-F 7:23:43 149 5
José Pablo MASTER-M 7:57:50 174 31
Juanma MASTER-M 7:57:52 175 32
Tomás M. VETERANO 8:40:51 182 87
Juan P. VETERANO 8:40:53 183 88
Gosa VETERANO 8:41:25 186 90
JA Torregrosa VETERANO 8:41:27 187 91
Jesús J. MASTER-M 9:51:02 191 35

 

Trail Aitana & Sender 18 km

Nombre Categoría Tiempo Puesto General Puesto Categoría
Sirvent, OJ SEN-M 1:54:13 8 6
Víctor SEN-M 2:21:48 55 25
Antonio C. VETERANO 2:56:05 123 45
Bárbara VETERANA 2:56:30 125 15
Pepe G. MASTER-M 4:22:04 179 29
Fran VETERANO 4:33:23 191 56
Manolo Gª MASTER-M 4:33:25 193 31