II Arrapapedres Trail – Benialí (25-Marzo-2018)

25 de Marzo. Arrapapedres 2018 o el día en que perdí el conocimiento.

Hola amigos, como lo oyen, el 25 de marzo de 2018 perdí el conocimiento. Pero no adelantemos acontecimientos. Ese día también fue el de una carrera que ya por el nombre y si uno no hubiera recién corrido la perimetral a Benissa (qué prueba tan dura, por Dios!!) pues, como que echa un poco para atrás: Arrapapedres. ¿Acaso nos va a tocar trepar por una pared vertical, con las manos e incluso los dientes?

Es esta una carrera que se disputa en tres modalidades: Trail con 28k y 1.400m. de D+; Sprint Trail y Senderista, bonita esta última opción para los que quieren pasear por uno de los valles más bonitos de nuestra Provincia, ambas pruebas con 14k y 550m. de D+. Los organizadores, como no podía ser de otra forma por esas tierras, el Club Botamarges.

Para esta aventura me rodee de, como les llamo cariñosamente y a las pruebas me remito, “la élite” de montaña de ATT: el Gran Sergio García, los no menos grandes Ángel Parra “Pirri” y David Gil y el amigo Jaime Castells “Cangrejo” para los amigos, entre los que tengo el honor de contarme.

Así que toque de diana a las 4´30 de la mañana ya que la quedada para ir hacia la Vall de la Gallinera era a las 6 a.m. desde Decathlón.

Y aquí es donde empieza mi particular calvario. Y es que de camino y en el coche, comienzo a sentirme un poco mareado. Conduce el coche Sergio y no lo digo porque lo hiciera mal, todo lo contrario, pero es que yo no estaba en plenas condiciones, vamos que comenzaba a darme cuenta que no iba a ser mi día. La cosa empieza a empeorar cuando dejamos la autovía de Alcoi y entramos en la carretera CV-700, con gran cantidad de curvas.

Hago intentos por mantener la calma pero ya estoy muy mareado. Le digo a Sergio que baje la velocidad, más como una forma de ver si con eso arreglaba algo que ya no tenía marcha atrás, que como una realidad, ya que vamos muy despacio. No obstante el bueno de Sergio reduce todo lo que puede. Mi angustia va en aumento aunque cada vez son menos los kilómetros que quedan por llegar y ya por fin, cuando entramos en el aparcamiento al final de Benialí, punto de inicio de la carrera, un agobio extremo y la creencia de que iba a soltar hasta la primera papilla en el coche de Sergio me obliga a decirle que pare que no aguanto más y ahí, en ese instante, es cuando pierdo el conocimiento, vamos que me desmayo, literalmente. Lo siguiente que recuerdo es tener a mis compañeros encima de mí con cara de asustados, supongo que por miedo a que alguno de ellos me tuviera que hacer el boca a boca. No acierto a saber qué me ha pasado ni cuánto tiempo estuve así, supongo que unos instantes, suficientes para que Sergio ya estuviera preparándose para ejercer de enfermero, por si acaso.

Salgo del coche, totalmente mareado, pero poco a poco y con el aire fresco de la mañana se va apaciguando mi angustia. No obstante tengo las piernas como un flan y ya empiezo a pensar que voy a ver la carrera desde la meta.

Vamos a la recogida de dorsales. Allí nos espera el amigo David que está pasando un fin de semana de desenfreno y lujuria muy cerca de allí.

A cada momento necesito sentarme. Mientras nos preparamos con todos los enseres para la carrera como un poco y parece que me voy encontrando algo mejor. A las 8 a.m. se da el pistoletazo de salida, como he dicho antes, desde Benialí.

La Vall de la gallinera es un municipio enclavado en la solana del pico de La Safor de 1.013m. que hace de frontera natural entre la Provincia de Alicante y Valencia. Está integrado por ocho pueblos y se dedica tradicionalmente al cultivo de la cereza, algo que más o menos por estas fechas hace que este valle se convierta en un cuadro de colorido, cuando los cerezos están en flor de los más bonitos que he visto. Existe una ruta, la de los 8 pueblos, más o menos la que vamos a hacer en la carrera, que recorre el valle desde su cabecera en Alpatró, si se viene desde Alcoi o desde Benialí si se entra desde la costa.

Salimos pues, algo más de los 265 participantes que acabaríamos la carrera, con un buen ambiente festivo y una mañana que invita a correr, si no te ha pasado nada como a mí, claro,  ya que durante los primeros kilómetros no hay aire suficiente para llenar mis pulmones y una sensación de resacón me invade. El amigo Jaime, está a mi lado, no me pierde de vista, me va esperando cuando iniciamos el primer ascenso, una vez pasado el pueblo de Benirrama, al otro lado del valle en dirección hacia el mar, un ascenso en zigzag muy bonito para ir entrando en calor hasta que alcanzamos lo que por allí se llama les Llomes del Xap, una planicie con pequeñas bajadas y subidas y ¡sorpresa! el mismo terreno que en la perimetral, una sucesiones de canchales de piedra incrustada en el terreno donde no sabes dónde meter el pie para no doblártelo. El paisaje que recuerda a grandes huesos de dinosaurios diseminados. Pienso que menos mal que sólo son 28k y no 73, así que para delante. Sopla viento fuerte y está nublado. El amigo Jaime sigue a mi lado a pesar de insistirle en que haga su carrera. Y esto es por lo que me gustan las carreras de montaña porque no hay o lo hay en menor medida un ambiente tan competitivo como en las carreras de asfalto, sin menospreciarlas  ni mucho menos a los que las corren. El compañerismo está por encima de cualquier cosa.

Seguimos hasta el primer avituallamiento en el Km. 8, en lo que se denomina Mirador del Xap. Retomamos fuerzas, yo las necesito, nos hacemos una bonita foto y continuamos. Comienza una bajada divertida por una pista muy corredera de poco más de dos km. y volvemos a  iniciar el ascenso, de nuevo en zigzag, donde ya nos encontramos con los primeros corredores de la Sprint trail que bajan que da gusto. Hasta ganar de nuevo la planicie a unos 645 m. de altitud, nos cruzamos con más corredores.

La pista ya arriba, va cresteando suavemente, con algún repecho más fuerte pero no demasiado. Vamos en dirección a la Penya Foradada. Si se buscan imágenes de ella, se podrá ver cómo hay un momento del amanecer o del atardecer, en que los rayos de Sol pasan justo por el agujero en la roca. Yo ya había visto la Penya en otro viaje anterior y la verdad es que tenía muchas ganas de llegar hasta allí.

Seguimos subiendo un poco más hasta alcanzar la cota máxima de la carrera a algo más de 885 m. de altitud. Y ya desde allí comienza la “gran bajada”. A estas alturas, creo que ya me he repuesto del todo. El amigo Jaime, decide por fin soltar el lastre que le supongo y dejarse llevar por una bajada muy bonita, muy trialera, que pasa por el Castillo en ruinas de Benissili, una atalaya que domina el valle. El final de la bajada pasa por la parte más fea de la carrera porque antes de llegar a Alpatró nos lleva por una acequia de desagüe con algo de basura, pero sólo son unos cientos de metros.

En Alpatró nuevo avituallamiento. En la mesa, además de lo habitual hay un par de botellas de cantueso y de anís, a las que sólo les queda ¼ del contenido. Me pregunto si los corredores que van por delante de mi han tomado y eso es el secreto de que vayan tan rápidos, pero cuando veo a la gente que está en el puesto y las risas que tienen deduzco que no.

Tras salir del pueblo iniciamos un ascenso tras cruzar el barranc del Runder. Tras la subida, corta pero intensa unos kilómetros de llaneo para comenzar a bajar por una senda angosta y con mucha piedra suelta para volver a cruzar el barranc una y otra vez de un lado a otro, por pista enmarcada entre huertos de cerezos y otros árboles frutales. El sol hace rato que ya pega con fuerza, son las 12 de la mañana. Así será de hasta Benialí.

Desde el Barranc del Runder, ascendemos y dejamos atrás las terrazas de huertos entrando en las calles del pueblo para por fin y tras 4 horas y media de carrera para mí, entrar en meta donde me esperan Ángel y Jaime con un buen bocadillo de salchichas en la mano. Ufff, por fin, prueba superada con éxito, teniendo en cuenta las peripecias con las que empezó el día.

Aquí acaba la carrera, que no el día y las risas, pues tras recuperarnos vamos a las duchas, bueno o lo que más se asemeja a unas duchas, que han situado en un parquecito en el que los niños juegan al lado y consisten en unas cajas con una cortina de plástico como puerta que dejaban al aire todas nuestras vergüenzas. Es una ducha rápida por esto y porque el agua sale helada no, lo siguiente. Los niños alucinaban con nuestros gritos cuando tocamos el agua. Vamos, fue la ducha más rápida que recuerdo: en cero coma.

Por último y para acabar un buen día de carrera compartimos mesa y mantel delante de un buen arroz al horno en uno de los barecillos del pueblo. Con el ánimo y el estómago satisfechos volvemos a casa.

Muy recomendable esta carrera para los que se animen al año siguiente, yo posiblemente lo haga.

Un saludo y hasta pronto.

Jota.

Enlaces sobre esta prueba

Nombre Categoría Tiempo Puesto General Puesto Categoría
Sergio VETERANO 3:11:22 57 27
David G. VETERANO 3:29:44 114 46
Pirri VETERANO 3:51:54 177 77
Jaime C. VETERANO 4:10:34 208 88
Jota MASTER-M 4:31:44 235 27

XVII Pujada al Refugi dels Esbarzerets – Ibi (1-Julio-2018)

Diecisiete ediciones para esta Pujada a Esbarzerets, en una zona muy guapa, al lado de Tibi, y yo sin haber hecho nunca esta carrera… ¿Cómo podía ser eso?

Solución inmediata: ¡Había que correrla!

Poco importaba que la noche anterior era la presentación de Ana como Reina de las Fiestas de Tibi 2018, que apenas se hubiera descansado, que hiciera un calor infernal (propio ya de las fechas), y que costara arrancar porque una vez que te vistes de corto, te pones las zapas, y te miras en el espejo, sabes que estás haciendo lo que te gusta, y que después del esfuerzo y “sacrificio” inicial, tu cuerpo y tu mente te lo va a agradecer…

Y más si te encuentras rodeado de amigos y de personas tan maravillosas, que ya hace que merezca la pena el ir a una carrera: Jesús, Juanma, Emili Sellés y Nuria, Javi, y todas esas caras conocidas y otras nuevas unidas por la misma pasión y afición que es correr.

Resacosos aún por esa Sandía Night (30 Aniversario Edition), donde el Presi nos dejó a todos literalmente en pañales…

Reunidos bajo un nuevo arco de salida/meta por el Club Deportivo de Ibi La Dulzura, con algunos errores en las clasificaciones y los chips (no habían), pero no nos importó pues para nosotros todo era correr y cantar…

8 kilómetros hacia arriba, tocar el avituallamiento del refugio de Esbarzerets con 550m+, y 8 kilómetros hacia abajo por el mismo camino repitiendo el trayecto de vuelta.

Miquel arriba nos fotografió por sorpresa, Javi se fue delante en un gran momento de forma (y lo que le queda), algo pesada la bajada ya al final con tanto asfalto, pero contento pues la sonrisa entrando en meta no me la quitaba nadie, contando (así a ojo) que quedaría el treintaytantos maromenor de la clasificación general, con un crono en mi garmin de 1:18:54, mucho mejor de lo esperado en un principio tomando como referencia los últimos entrenos, y lo lúdico festivo de mi estado de wasa.

Ana subió al cajón (y sin querer) como primera en su categoría (es lo suyo en una Reina de Fiestas ;), y lo mejor el poder refrescarnos en el post carrera con ese limón granizado tan dulce, como el propio nombre indica de su Club organizador, a quien agradecerles el habernos reunido a los allí presentes en otro bonito evento, que el año que viene ya cumplirá la mayoría de edad.

Esta ya no nos la cuentan…

¡Gracias a todos!

Puedes leer la crónica original de Abel en “Diario de un corredor invisible

Nombre Categoría Tiempo Puesto General Puesto Categoría
Abel Vet M 1:19:15 25
Ana Sen F 1:35:00 59
Juanma Master M 1:53:08 93
Jesús Master M 1:55:00 98

Trail Nocturno Amanece X Chiva (22-Junio-2018)

La carrera comenzaba el viernes 22 de junio a las 23:00. Un mail de la organización nos informa que la temperatura esperada será de 14ºC a esa hora. Al llegar a Xiva habían 37ºC, mucho tendría que bajar para llegar a lo “esperado”.

Recojo el dorsal y no hay mucho ambiente. Me sorprende que no dan ningún tipo de chip. Después me dirijo a mi hotel que está a 2 km del pueblo y descanso y a las 21:00 ceno. Algo había leído en otro de los mails acerca del parking subterráneo del pueblo, por lo que decido meter el coche. Cierto es que, es el más barato de la galaxia.

Nos vamos al punto de encuentro, donde varios autobuses de línea nos llevarán a la salida. El nuestro tuvo la curiosidad de sólo tener luces de posición para hacer el camino por la montaña (30′) así es que ya empezamos un poco nerviosos. Sumarle que el colega que lo llevaba debía de haber repartido carne antes de subirnos a nosotros, porque llevaba el aire acondicionado a 13ºC … fresquitos, fresquitos.

Ya en la salida, también me fijo que no hay arco, ni nada por el estilo. Bueno si, un cono naranja que indica el punto de salida que sería la delicia en Perdices y Conejos (allí al menos tenemos una cinta).

Dan la salida y tenemos 1,5 km de asfalto antes de empezar a subir a Peña Alta. Tuvimos la suerte mientras ascendíamos de ver bajar por una ladera a los que una hora antes habían empezado el maratón nocturno. Parecen luciérnagas. Son los primeros kilómetros y nos lo tomamos con tranquilidad, subimos y bajamos para volver a empezar a subir al primer avituallamiento en Nevera, km 8. Yo recuerdo lo que dicen Gosa y Ángel y como algo, aunque no tenga ganas.

Empezamos otro descenso y en el km10 me doblo completamente el tobillo derecho. Es complicado bajar por la noche. Las sombras de los frontales no permiten ver muy bien las inclinaciones, ramas o piedras sueltas. Pero me recupero poco a poco. Subimos a Segura en medio de bosques y nos espera un descenso que incluye cuerdas, lechos de ríos y bajadas técnicas que hacen que el grupo se estire mucho. Yo llegué a ir solo bastante tiempo. Así llegamos al segundo avituallamiento en el km 17. Vuelvo a comer, a hidratarme (hace mucho calor), lleno el bidón de agua y me llevo algunas gominolas.

Subimos a Tramusales, donde podemos correr un par de kilómetros antes de otro descenso que nos lleva al último avituallamiento. Donde, por cierto, no tenían nada de botiquín y algunos corredores iban necesitados. Ahora las luces ya se han separado mucho. Y raro es si corres con alguien cerca. El último punto donde reponer fuerzas se llama Cagón, tampoco es eso, ¿no? Es una carrera corta, pero sin faltar…jaja.

Pues a subir la última a Morrón Gitam km 22, y ya todo descenso hasta meta. Es donde empieza la cadera a recordarme que he jugado toda mi vida al fútbol de portero. Me duele bastante y parezco que llevo un ritmo salsero sabrosón, pero recuerdo un consejo de Gosa y me tomo un Ibuprofeno. Perfecto. Los últimos 5 km voy bastante bien, adelantando gente bajando, pero sobre todo subiendo los pequeños repechos que aparecen.

La llegada a meta es bastante desangelada. Estamos fuera del pueblo y no han puesto un speaker que te dé la bienvenida, ni un fotógrafo…vamos, que me di yo mismo un abrazo. Ya sé que no es la UTMB, pero llegar así es algo triste.

Ahora comienza mi odisea para llegar al hotel. No hay trasporte al centro del pueblo y me voy andando más perdido que un gorrino en un garaje de bicicletas. Le pregunto a un conductor de camión de la basura, son las 4:00, y me dice que me lleva él. Un alma caritativa, le iba a decir que me llevará detrás con los restos jaja.

Llego al parking aconsejado por la organización, y veo con “alegría” que no abre hasta las 8:30, así es que me tengo que ir a pata hasta el hotel, que ahora está a casi 4 km … pues me subo corriendo con las fuerzas que me quedan.

Y eso es todo. Me acordé que Elías corría Lavaredo y de Pili en dos días su maratón 50 en Etiopía, eso si serán crónicas espectaculares, jaja.

Gracias a todos por los consejos, los entrenamientos y los ánimos.

Un abrazo cangrejo para todos/as.

Enlaces sobre esta prueba

Nombre Categoría Tiempo Puesto General Puesto Categoría
Jaime Vet M 4:02:04 71 28

IV Trail Cabeçó d´Or (17-Abril-2018)

Después de mi experiencia del año pasado en esta carrera, tenía ganas de volver a hacerla, de volver a subir el Cabeçó, la montaña mágica, nuestra montaña mágica. Los que me conocéis, sabéis que no suelo hacer este tipo de pruebas, soy más de asfalto, no porque no me guste la montaña, que me encanta, es por mi gran vértigo, que limita mis incursiones por las diferentes montañas alicantinas.

Como siempre Busot, Kutl Race y Big Mike nos reciben muy bien, como de la familia. Carrera muy familiar donde se conocen casi todos, con ese recorrido exigente, sobre todo para los que venimos del asfalto. Llegó el día, nos levantamos con la ilusión de correr por la montaña, aunque siempre con el respeto que se merece. Mis piernas empiezan a temblar sabiendo lo que le espera.

Día estupendo para correr, buenísima temperatura. Recogemos el dorsal, foto con Big Mike, con los compañeros de A To trapo y con dos amigas, Cristina y África. A las 9 de la mañana, el pistoletazo de salida, no hay marcha atrás. La salida se hace un poco dura por la cuesta (los de asfalto somos muy quejicas con las cuestas, lo sé) empezamos un poco fuerte para quitarnos gente de delante ya que en breve se forma una fila única y es difícil adelantar. Cogemos buen ritmo y el cuerpo va respondiendo a lo que le pedimos. Al llegar al depósito de agua, empieza el baile de subidas y bajadas, vamos, la fiesta.

Conforme pasa la mañana, empieza a subir la temperatura y se va notando el calor, aunque corre un poquito de aire el cual se agradece. Continuamos subiendo con un paisaje espectacular, se ve casi toda la comarca del Alacantí, Santa Pola y se intuye hasta Tabarca. Llega Casa Polset, se acaba (por ahora) la subida. Parada a respirar y enfilar la bajada. La bajada se hace muy rápida, pero con gente subiendo no se pueden hacer muchas locuras. Llegamos al segundo avituallamiento y paramos a reponer fuerzas que falta nos van a hacer. Agua, Aquarius, gominolas, galletas saladas, pasas, etc…

Reponemos fuerzas y seguimos bajando hasta el parking de las cuevas, donde se hace ese tramo de asfalto con una pendiente considerable, bajamos por las zetas con el sol ya más valiente, llegamos al último avituallamiento sobre el km 13 y volvemos a reponer fuerzas, ya que nos quedan los 4 km que hemos hecho al principio y son bastante durillos. En la subida al depósito mi cuerpo ya me indicaba que la luz roja de agotamiento estaba parpadeando y que mis isquios ya estaban bajo mínimos. Reducimos velocidad, apretamos dientes y vamos hacia meta. Cuando volvemos a tocar asfalto, se escucha con más claridad al speaker, señal de que queda muy poco. Bajada hacia la Casa de Cultura, giramos a derecha y ahí nos recibe, como siempre y con toda la energía del mundo y su frase ” Bienvenido a casa” el gran Mike.

Por fin en casa, mi tiempo? irrelevante, con llegar a meta bien y veros a todos allí, estoy contento. El año que viene, si la salud me lo permite, volveré…

PD: todavía me duelen las paticas… jejeje pero es muy recomendable.

Enlaces sobre esta prueba

Nombre Categoría Tiempo Puesto General Puesto Categoría
Julián MASTER 2:02:08 72 9
Torregrosa SENIOR 2:06:23 94 44
Jota MASTER 2:12:17 120 13
Méndez VETERANO 2:21:32 157 61
Lisardo MASTER 2:25:26 170 15
Juan Punzano VETERANO 2:26:52 173 66
Ernesto VETERANO 2:37:17 201 78

VII Perimetral a Benissa (3-Marzo-2018)

¡¡¡A la tercera va la vencida!!!

Son las 3:30 de la mañana. Suena el despertador. Me hubiese levantado igual sin que hubiese sonado. He pasado una mala noche. Estoy nervioso. Tanto como si fuese mi primera carrera o una de esas “Gigantes” por tierras lejanas de las que no conoces el terreno y te crean muchas dudas. ¿Por qué? Es fácil de entender. Solo hay tres carreras que no he conseguido terminar, Zegama a la que no llegué al corte de mitad de carrera (cuando no llegas al nivel que piden solo queda entrenar más), Yeste en la que me quedé a 8 Km de meta y la Perimetral de Benissa. ¡¡¡La Perimetral de Benissa!!!

Dos habían sido mis participaciones en esta carrera. El año 2015 sobre una distancia de 65 Km me retiré a falta de 10 ante la insistencia de Conchi. Después lo entendí todo. Ese fatídico 30 de Mayo falleció Adrián, el hijo de unos amigos en un accidente de tráfico. Desde aquel día, para mí, la Perimetral de Benissa siempre irá unida a ese nombre. Al año siguiente aumentaron la distancia a 85 Km. Esta vez fue una pájara la que me dejó fuera. Decidí no obsesionarme y dejar pasar un tiempo antes de volverlo a intentar, porque estaba seguro que la Perimetral y Yo antes o después, nos volveríamos a encontrar.

Este año 2018 la Perimetral a Benissa se presentaba en las modalidades de 73K y 42K. También se celebraba la 4ª prueba del campeonato de liga de carreras por montaña de la FEMECV. Cinco representantes de A To Trapo corríamos en esta edición. Jesús Santana (Jesús Jr), José Castelló Asensi (Jota) y un servidor (Gosa) lo haríamos en la prueba de 73K, mientras que Cristian Aracil y Alberto Sanz (Maño) lo hacían en la prueba del maratón. (Cristian terminaría en un tiempo de 5:53, el 49º en la general y el 22º en su categoría (viento en popa hacia UTMB). Alberto desgraciadamente tuvo una caída que le provocó fuertes dolores de rodilla y al final tuvo que retirarse).

A las 04:00 de la mañana recojo a Jesús, Jota y a J.A. Méndez, hermano de Tomás y buen amigo, que vendrá con nosotros de animador. Nuestro club de fans habitual solo podrá estar en esta ocasión en la línea de meta, si conseguimos llegar. Mientras vamos en el coche establecemos la estrategia de carrera. El objetivo de Jota y el mío están claros, llegar a meta como sea. El de Jesús también está claro “llevarnos a meta”, y para ello ha traído los bastones cargados, por si necesitamos algún varazo en la espalda. Tengo claro, después de los últimos entrenamientos con ellos, que Jota y Jesús están bastante más fuertes que yo, es más, hay algo en mi interior que me dice que llego muy justito de entrenamientos y como siempre, pasado de peso.

Consultamos la previsión meteorológica de la carrera y, excepto a partir de las 19:00 que dice que lloverá, dan buena temperatura y buen tiempo para correr.

Llegamos a Benissa, recogida de dorsales, desayuno, visitas varias a Roca, comprobación de material y para el corralito, pistoletazo de salida y madre mía!!!! ¿pero cómo puede salir la gente así de rápido?

El primer objetivo de carrera es pasar el corte de la Font del Bernia. Este corte está fijado en el Km 28 y la hora de corte son la 12:30 horas, pero antes de llegar hay que pasar por la Sierra de la Solana y la Sierra d’Oltà. En este tramo de carrera aparece un invitado con el que no habíamos contado: “El Viento” que en algunos tramos sopla con mucha fuerza y nos hace más complicado avanzar. Conseguimos llegar a este avituallamiento sobre las 11:00 de la mañana. ¡¡¡¡Una hora y media por delante del tiempo de corte!!!!. Como vamos bien de tiempo decidimos parar 10 minutos. Me siento eufórico. Parece que no voy a tener que estar pendiente de los tiempos de corte. ¡¡¡Pero que ingenuo!!!

Salimos del avituallamiento con las fuerzas renovadas y continuamos la ascensión. Hace ya algunos kilómetros que coincidimos con Sonia Weber, corredora del “Grup de Muntanya Calp” con la que hemos coincidido en varias carreras. Cruzamos el famoso “Forat del Bernia” y llenamos nuestra alma con las maravillosas vistas que nos ofrece la Montaña. Sonia va unos 50 metros delante de nosotros y de repente nuestros sentidos se ponen a mil. Una piedra de tamaño considerable impacta, entre ella y nosotros, justo en el centro de la senda que vamos siguiendo. Ese sonido seco, que espero no volver a oír jamás, nos recuerda lo vulnerables que podemos llegar a ser en la montaña. Si esa piedra hubiese alcanzado a alguien … Decidimos pasar lo más rápido posible ese tramo y poco a poco nos vamos tranquilizando.

Nos enfrentamos ahora a la parte, para mí, mas bonita de la carrera. Después de una fuerte subida nos plantamos ante el “Portixol”. Para salvarlo guardamos los bastones y empezamos a trepar. Si, lo he dicho bien, trepar, porque tenemos que utilizar manos y pies para poder avanzar. Una vez salvado el Portixol comienza el cresteo hacia la cima del Bernia. Cadenas, cuerdas, pasos de vértigo … ¿Se puede pedir algo mas? Pues sí, hay algo más, porque todo lo que sube baja y la bajada del Bernia es una señora bajada.

Llegamos al “Fort del Bernia”. Es a partir de esta zona donde tengo marcado que hay que empezar a trotar, pero tengo un fuerte dolor en la rodilla y las piernas no me responden. ¡¡Otra vez, y en el mismo sitio!! ¡¡¡Joder!!! Sigo caminando y mi cabeza empieza a buscar excusas para la retirada… “no estabas preparado”… ”la Bernia es demasiada montaña para ti”… “otro año será”… “no puedes correr y te van a cortar”…Vale, no puedo correr, pero puedo andar y andar muy rápido y esta vez no tengo las sensaciones de mareo que me llevaron a la retirada hace dos años justo en el avituallamiento al que me dirijo. Así que me pongo a caminar, Jesús y Jota hace tiempo que se han perdido por delante. Espero que se den cuenta que voy tocado y no pongan en riesgo su carrera. En el avituallamiento del Kilómetro 37 están los dos esperándome. Le digo a Jesús que voy bastante tocado, que lo voy a intentar pero sin correr tengo claro que no voy a llegar al corte del Kilómetro 44. El reloj dice que mi hora de llegada al punto de corte está prevista a las 16:10. Me faltan 10 minutos. Me tomo un paracetamol, un par de caldos calentitos y salgo antes que ellos. Me alcanzan pronto y Jesús me comenta que estará esperándome en el punto de corte hasta que le obliguen a salir.

A partir de aquí es una lucha constante contra el crono. Me voy forzando a “correr” pequeños tramos. Poco a poco se van haciendo mas largos. Ya estoy en tiempo de corte y tengo la ventaja que no hay cuestas arriba que ralenticen demasiado el ritmo. Sigo andando-trotanto a ritmo de “ultratrail”. Un par de kilómetros antes del corte veo a Jota. Está destrozado. Los pies le están matando. Le digo que se ponga detrás y que me siga pero le cuesta mucho. Me pide por favor que me vaya y sigo hacia delante con la esperanza de que pase el corte. En este momento el reloj marca que pasaré por el a las 15:45 y así es, llego al corte con 15 minutos de antelación. Allí, además de Jesús, está Méndez esperándonos. Le digo a Jesús que Jota viene tocado, que le espere hasta que pueda que yo voy a salir, pero mientras se lo estoy diciendo aparece Jota. Nos pide que salgamos, que no sabe que va hacer y que le quedan 10 minutos para intentar solventar lo de los pies y tomar una decisión. Yo salgo delante y Jesús se espera un poco. Jota está con Méndez y le ayudará en todo lo que pueda, así que Jesús sale también.

Comenzamos otra subida, vamos en silencio pensando que decisión habrá tomado Jota cuando desde abajo oímos una voz que grita “¡¡¡numerarse!!!” a lo que rápidamente Jesús contesta “uno” y yo contesto “último”. El número dos es Jota. (es el grito de guerra que nos acompañó toda la Perimetral). Que tío mas grande. Ha decidido continuar. Me comenta que cuesta arriba no le duele tanto y que se ha tomado un analgésico a ver como lo va. Me siento feliz y verle renueva las fuerzas del grupo. Así encaramos los tres Kilometros que separan el punto de corte con el avituallamiento que se situaba en el Kilómetro 47. Jesús esperándonos para no sacarnos mucha distancia, Jota, bastante recuperado, trotando apenas el terreno se lo permite y yo intentando que no se me vayan mucho. Llegamos casi juntos, me siento y pido un poco de caldo. Miro el reloj y me marca que, para el próximo avituallamiento y punto de corte en Senija la hora aproximada de llegada serán las 19:20. Le comento a Jesús que vamos bien, que el corte es a las 20:00 y que hemos recuperado mucho tiempo, pero entonces….. Jesús me saca de mi error. ¡¡El corte no es a las 20:00 es a las 19:00!! Y lo primero que tenemos después del avituallamiento es una subida que asusta.

Afrontamos las primeras rampas de la subida juntos pero pronto tengo que bajar el ritmo. Tengo que regular, de nada serviría desfondarme en la subida, ya que una vez hagamos cima, el resto de camino hasta Senija es un sube-baja pero siempre en bajada (que difícil se me hace explicar con palabras algunos recorridos 🙂 🙂 ) y es aquí donde tengo que intentar comerle minutos al reloj. La estrategia es la misma que para el otro corte, ellos me esperaran en el avituallamiento todo lo que les dejen esperar. Poco a poco voy viendo como Jesús y Jota se van. En la lejanía veo como adelantan a una corredora. Llevamos cerca de 11 horas de carrera y temo que la batería del reloj me gaste una mala pasada. Lo necesito para poder controlar el corte, así que lo pongo a cargar sabiendo que tengo que darlo todo. Las bajadas las hago todas corriendo y, en los llanos y repechos, intento caminar lo más rápido posible. Cada vez veo más cerca a la corredora que han adelantado Jesús y Jota y eso me va motivando. Cuando el indicador de carga del Garmin me dice que está al 50% lo quito de la base de carga. En la misma medida que el ritmo medio de carrera ha ido mejorando las previsiones de llegada a corte lo han hecho también. Estoy en tiempo minuto arriba minuto abajo. Cuando quedan un par de Kilómetros para llegar a Senija alcanzo a la chica que llevaba delante. Me comenta que ella se va a quedar en Senija que no va a continuar y me pregunta que voy a hacer yo. ¿Qué que voy a hacer? Voy a darlo todo para llegar al corte y a partir de ahí llegaré a Benissa, sí o sí, dentro de tiempo o fuera pero si paso el corte llegaré seguro.

A la entrada de Senija esta Méndez esperándome. Me dice que Jesús y Jota iban a salir ya, y que me queda muy poco al avituallamiento. Vamos corriendo y consigo llegar al corte con 10 minutos de antelación y en el avituallamiento están, como no, Jesús y Jota esperándome. Me emociono al llegar y verlos, tengo que tragar saliva, no quiero que se me note. También hay muchos miembros de la organización dándome ánimos y diciéndome que este año sí. Sí, ahora sé que este año sí llegaré a Benissa y llegaré gracias a que dos titanes han estado todo el día cuidando de mí, esperándome, bajando ritmos, arriesgando su propia carrera para hacer que yo consiga la mía. ¡¡Muchas gracias!!

Salimos de Senija y le pregunto a Jesús como es el recorrido que queda. Me comenta que queda una subidita y un par de tachuelas. Oímos los aplausos que recogen a la corredora que he adelantado. Ha llegado a tiempo de corte pero su decisión ha sido quedarse porque a los pocos minutos tengo a los escobas pegados a mi espalda. Y por si nos faltaba algo, se cumplen con exactitud las previsiones y sobre las 19:15 comienza a llover y ya no dejaría de hacerlo durante el resto de la prueba. No es que llueva con mucha intensidad, pero si lo suficiente para hacer que el terreno se vaya mojando. Afrontamos la primera “tachuela” todos juntos, voy distrayéndome con la conversación que llevan los escobas. Son corredores y hablan de sus proyectos, sueños…. a mitad de la “tachuelita” ya voy acordándome de la familia de mi cuñado Jesús. Si esto es la tachuela ¿Cómo será la subidita?. Los escobas nos informan que vamos a hacer una bajada muy técnica y que conforme está el terreno puede ponerse un poco peligrosa. Y no se equivocan. Vamos los tres juntos, como toda la carrera nos numeramos, Jesús es el uno, Jota el dos y yo el último. La verdad que el terreno está complicado. Jota cae un par de veces. Yo intento quitarle hierro al asunto y me pongo a bromear. Voy soltando todas las chorradas que se me van ocurriendo y poco a poco conseguimos terminar la dichosa bajadita. A estas horas ya hemos encendido los frontales y las luces de los otros corredores delatan el camino que nos queda por recorrer. Por delante tenemos la “subidita”. Empiezo a subir a mi ritmo. Jesús y Jota se van, yo tengo que regular. A mitad de subida está Sonia. No había coincidido con ella desde que me adelantó en la bajada del Bernia. Está con su marido, comiendo y bebiendo algo. Necesita reponer un poco las fuerzas. Los escobas se quedan con ella y yo sigo mi camino, a mi ritmo. Voy mirando hacia atrás y las luces cada vez están más lejanas. Ahora estoy solo, ni luces por delante ni luces por detrás. Una nueva “tachuelita”, control de paso, y ya todo para “abajo” hasta Senija. Voy esforzándome. Me gustaría terminar la carrera dentro del tiempo establecido. Bajo andando pero muy rápido, correr sería una temeridad conforme está el terreno. El reloj me marca el paso por el último avituallamiento pero no está. Me viene bien porque así me marca la hora de llegada en meta y las previsiones son buenas. Me dice que a las 22:03 en meta, pero no me preocupa, sé seguro que esos tres minutos los voy a recuperar.

Paso por el último avituallamiento, casi no paro, repongo el agua les doy la alegría a los voluntarios de que soy el penúltimo, que el cierre de carrera está muy cerca y sigo. El terreno empieza a ponerse propicio para correr. La meta está cerca, las sendas se convierten en caminos y los caminos en carreteras. No paro de trotar todo el rato y alcanzo a otro corredor. Va muy tocado. Nos saludamos, animamos y seguimos cada uno como puede. Tengo Benissa delante, estos últimos Kilómetros me han puesto las emociones a flor de piel.

Veo a lo lejos la carretera que hay que cruzar para llegar a Benissa y me parece oír un silbido. Lo vuelvo a oír, sino fuera por que…. diría que es el que suele hacer mi hijo Josep y que a veces tanto me molesta. Ahora sí que tengo que tragar saliva. Ahí está él, solo, mojándose, esperándome a la entrada del pueblo, que más se puede pedir. Nos abrazamos y empezamos a subir una cuesta bastante empinada. Le pregunto si queda mucho y me dice que una vez subamos esa cuesta, callejearemos un poco y a meta. Miro hacia arriba de la cuesta y justo al final veo que están Conchi y Méndez esperándome. Me abrazo a mi mujer. La meta está muy cerca pero yo tendré que callejear un poco antes de llegar.

Por fin, y después de 15 horas y 53 minutos entro en meta, bastones en alto, gesto de rabia y la mirada al cielo. ¡¡¡Adrián, va por ti!!!

El dolor es pasajero, la gloria es eterna
Nos vemos en las montañas
Old runners never die

Gosa

73 km

Nombre Categoría Tiempo Puesto General Puesto Categoría
Jesús VETERANO 15:39:23 105 42
Jota MASTER-M 15:39:33 106 11
Gosa VETERANO 15:53:20 117 50

42 km

Nombre Categoría Tiempo Puesto General Puesto Categoría
Christian VETERANO 5:53:31 49 22