34 Vienna City Marathon (23-Abril-2017)

Buscando siempre combinar un maratón con un viaje apetecible, este año mi elección fue Viena: entre las muchas opciones de carreras que estuve barajando, esta ciudad además brindaba la posibilidad de ver a unos queridos amigos que viven en Austria. Además, para este destino también podía contar con un coach personal, ya que Uwe me acompañaría en este viaje.

Así que preparación obligatoria, siguiendo el “plan Pili” ya testado con éxito en 7 ediciones anteriores. Esta vez mi talón de Aquiles nos exigió ajustar el entrenamiento a sus capacidades y seguramente me faltaron algunos kilómetros de rodaje…

Excelente organización en todo, y hasta nos abrieron el salón de actos del ayuntamiento para la Carbo Party con pasta o Kaiserschmarrn (deliciosa especialidad dulce vienesa tipo pancakes) la tarde del sábado.

Había para todos los gustos: el sábado carreras de 10 km, distancias más cortas para niños y adolescentes; luego el domingo medio maratón, relevos maratón (muchísima gente, por cierto!) y maratón. Sólo el pronóstico del tiempo me hizo temblar: frío, algunas lluvias y rachas de viento hasta 70km!

Amaneció el domingo con mejor tiempo del anunciado, y al final disfrutamos hasta de cielos azules, llegamos secos a meta y sólo tocó viento. El recorrido es muy bonito: sale en la ciudad de la ONU, cruza el Danubio, sigue el canal del Danubio, pasa por el centro y el parque del Prater para terminar en pleno centro histórico al lado del ayuntamiento. Había música en muchos puntos, y a lo largo del recorrido había gente animando y avituallamientos abundantes.

Eso sí: los últimos km por el parque se hicieron eternos, ya que nos tocó no sólo luchar contra el cansancio sino también contra el viento contrario. Pero con cada paso nos acercamos a la meta y al final la crucé después de 4:11. No mi mejor tiempo, cierto, pero contenta por el tendón que me había aguantado y por la octava maratón cumplida.

También en la meta todo perfectamente organizado: entrega de medalla, cortavientos para no enfriarse (muy necesario!), y un recorrido corto para la salida y guardarropa. El domingo terminamos en total 32.533 corredores, 6.319 de ellos el maratón completo.

A partir de allí disfrutamos de la parte de turismo, de gastronomía y por supuesto de amigos. Gracias a Pili por prepararme y animarme, y a todos los atotraperos que me estáis acompañado en entrenamientos, carreras y viajes.

Nombre Categoría Tiempo Puesto General Puesto Categoría
Martina W-55 4:11:46 4135 30

41ème Édition Marathon de Paris (9-Abril-2017)

Llegamos a París el sábado 8 de abril a las 9:00, y nada mas llegar al aeropuerto de Orly, nos dirigimos hacia la feria del corredor. (Expo du running). Quería recoger el dorsal y ya tener la cabeza despreocupada para pasear por París.

En la Expo todo ha sido muy rápido. No ha habido colas, puede que sea porque fuimos a primera hora de la mañana, aunque estaba todo bien organizado, mucha gente atendiendo. Pasar control de seguridad, presentar el certificado médico, justificante de participación y DNI o pasaporte. Te entregan el dorsal nada mas entrar y a 50 m te regalan una pequeña mochila de la organización.

Después puedes seguir paseando por la Expo y comprar y probar diversidad de productos y servicios o bien dar la vuelta y salir. Nosotros salimos nada mas coger el dorsal.
La tarde ha sido: pasear un poco, coger un bus turístico que te recorre por todo el Paris (las zonas mas importantes para visitar), paseamos a pie por alrededores de la Torre Eiffel, Opera Garnier y luego sobre las 19:00 nos dirigimos a casa para cenar y descansar.

Domingo, día de maratón, las salidas estaban muy bien programadas, había un intervalo entre cada grupo de corredores por tiempos (élite, preferente, 3:00; 3:15; 3:30 y así sucesivamente), cada 10-15 min había una salida. De esta forma no se formaban cuello de botella, ni que los mas lentos te molestasen a progresar. Es una maratón que desde principio puedes correr a tu ritmo, gracias a buena organización y tener esas avenidas tan anchas.

Sobre las 8:10 me coloco en mi cajón de salida, en la avenida Les Champs-Elysees estamos cerca de 50 mil corredores esperando nuestro turno de salida, es una imagen espectacular, en el fondo a unos 500 m esta Arco de Triunfo. Gente por todos los lados, mucha animación.

Ya es mi turno, pistoletazo de salida y salgo a las 8:25 justo después de los que iban a hacer 3 horas. Salimos a un ritmo muy bueno, 4:30-4:40 dependiendo de tramos, con este ritmo iba hacer menos de 3:15 y me encontraba muy bien los primeros kms, aunque sabía que esto era largo y que después haría calor, habría cuestas, y que las piernas estarían muy fatigadas como para aguantar ese ritmo. “Intentaba” ir con cabeza.

Intentaba distraerme con otros corredores, con el apoyo del público, con distintos puntos de animación que habían durante la carrera, de esta forma intentar no pensar mucho en carrera y llegar entero para los últimos kms. Pues sobre el km 25 que hacia una media de 4:35/km, con ese ritmo bajaba de 3:15, pero las piernas cada vez pesaban más y el sol apretaba, entonces pensando que los últimos kms se me harían muy largos, decidí bajar el ritmo hasta 4:40-4:45.

Sobre el km 25-26 me alcanza el globo de 3:15, era un grupo muy numeroso, de unos 30-40 corredores. Decido unirme a ellos, me meto en el medio del grupo, aunque al principio me costó adaptarme, porque íbamos muy pegados unos a otros, y había que tener cuidado con zancadas y piernas y brazos de otros corredores, ya que todos querían estar muy cerca del globo. Con paso de kms cada vez quedaba menos corredores en grupeta, y por el km 30 quedamos unos 10-15 corredores, pasamos por punto de avituallamiento, se baja el ritmo y en el 31 aprox. la liebre, al haber bajado ritmo en avituallamiento, decidió subir bruscamente el ritmo para que le salga la media bien, pero claro a estas alturas de carrera, mis piernas súper cargadas, no pude seguirlos, y se me fueron escapando y alejándose poco a poco. Pensé que aun quedaba mucha carrera y la parte mas importante estaba por llegar, así que decidí ir con cabeza y controlando.

A partir del km 34 ha sido un calvario, empecé sufrir muchísimo, tanto por el calor como por las piernas que ya no querían seguir corriendo. Era correr por pequeños objetivos, como “venga vamos 2 kms más” o “venga, aguanta hasta avituallamiento sin parar de correr” o “venga, vamos a intentar seguir a estos chicos con camiseta amarilla”. Paraba a andar y a los 5 segundo me decía venga pues en vez de andar, corre despacito. Y así de km 35-40 hice una media de 5,50/km y los últimos 2 kms más lento todavía.

Pase por meta en 3 horas y 26 minutos. Pos. General 4754 / 42444; en mi categoría 2350 / 14084. (Sin duda pensé que si hubiera salido mas lento desde principio acabaría mucho mejor y menos tiempo, pero no me arrepiento de nada, hay que arriesgar y probar, si no te sale bien, pues otro día será).

Acabamos justo al lado de Arco de Triunfo. Mucho espacio para corredores, con mucha fruta y agua. (solo esto agua y fruta). Eche de menos coca-cola y cerveza. Esto junto a que pongan avituallamientos en un solo lado de carrera ha sido para mí, los 2 puntos negativos, frente a centenar de puntos positivos. Cada vez que llegaba un avituallamiento, tenías que frenar tu ritmo para poder coger agua o frutas, y si estabas corriendo por el lado contrario, había que cruzar la calle como se pueda entre tanta gente para conseguir una botella de agua. Espero que en la próxima edición lo pongan en ambos lados de carrera. Entre la multitud de puntos positivos, en especial quiero destacar 2: el detalle de la animación en todos los puntos de la carrera, que tanto el speaker como el volumen de música, estaba en un nivel intermedio, de esta forma no molestaba a otra gente para que sigan con su descanso en sus casas o que puedan mantener una conversación normal y segundo punto, han sido que mientras estábamos esperando en cajones de salida, cada pocos metros habían distintos WC con muy pocas colas, para hacer tus necesidades.

Sin duda, una maratón muy bonita, bastante bien organizada y que se quedara para siempre en mi mente.

Quiero agradecer por el apoyo y los que habéis hecho de alguna forma que esto ha sido posible, sin duda no es fácil conseguir acabar una maratón. “A to trapo” y en especial a Jesús por sus continuos apoyos. Al compañero de triatlón y carreras, Dr. Javier, que me ayudo con certificado médico. A Alberto (Maño) de haber sido un excelente compañero de entrenamientos durante estos últimos 2-3 meses. A mi madre por acompañarme en el viaje y mis compañeras de trabajo por cubrirme en trabajo.

Saludos y gracias. ¡Hasta la próxima carrera compañeros!

Farid.

Hacía 6 años que no corría la distancia, bien por problemas con el  hierro o bien por lesiones, pero tenía clavada la espina de Barcelona 2011 donde no conseguí bajar mi marca de mi primera maratón. Un grupo de amigos de Novelda me liaron (y yo me dejé) para correr mi tercera en París, en enero ya me cayeron 50 y que mejor manera de celebrarlo. Luego ví la oportunidad de irme una semana con otra gente de mi tierra, por lo que combinación perfecta: correr y turismo. A 5 semanas del dia una sobrecarga del sóleo me tuvo parada 15 dias, por lo que me planteé el no correrla, pero me lo trataron bien y decidí hacerla.

La carrera no me fue como quise, ese día, el más caluroso de los 7 que estuve, me pasó factura, el calor me mata para correr, yo con máxima de 12º hubiera sido feliz. Debí salir más reservona, pero me dejé llevar un poco por el ambiente, quién la ha corrido de vosotros ya sabe que París y acompañantes se tiran a la calle, aunque iba perdiendo fuelle a partir del 30 ya no pude remontar, en los 2 últimos avituallamientos me paré (muchísima gente se cruzaba, se paraba..era un poco caos), notaba mis piernas bastante cargadas, el gemelo derecho, los hombros…solo queria llegar.

Para el fuerte calor que hizo ví un poco mal por parte de la organización los últimos avituallamientos, los puntos de los cubos de agua (la mayoría estaban vacíos), y sobre todo que solo hubiera un vaso de isotónica en toda la carrera en el km33. Como anécdota decir que ni vi la torre Eiffel al paso por el km 29, madre mía!!!!

A pesar de todo conseguí acabar mi 3ª, y aunque me juré y perjuré que no habría otra, a día de hoy me gustaría intentar de nuevo esa marca que tengo en mis piernas, aunque tenga algún añico más, pero se tienen que dar muchas circunstancias: tengo que entrenar en meses de frío, y tiene que ser una fecha con frío también, muy difícil me lo pongo.

Después de la carrera a seguir pateando por París, esa misma tarde subimos a la torre de la Sacré-Coeur, ya llevábamos otras cuantas escaleras antes del maratón, y los días posteriores pues eso… otro maratón que me pegué a recorrerme todos los rincones de la ciudad, así llegué a casa después de 7 días

Toñi

Nombre Categoría Tiempo Puesto General Puesto Categoría
Farid SEN M 3:26:32 4684 2350
Toñi VET F2 4:00:56 15805 166

I Ultra Rato en autosuficiencia – Camí de Cavalls – Menorca (17,18,19-Marzo-2017)

Como ya es tradición desde hace unos años, los “García pa Rato” (así nos llaman algunos por nuestras incontrolables “ansias de más”) solemos aunar esfuerzos para “inventarnos” un reto deportivo con fines solidarios. Y en esa búsqueda de la esencia, a finales del año pasado (como siempre, aprovechando el tirón de los turrones) planteamos recorrer el GR 223, o lo que es lo mismo, el conocido Camí de Cavalls que rodea la isla de Menorca en su totalidad, y lo decidimos hacer “a nuestra bola”.

Además, como postre a la guinda de este pastel de arena (porque arena, ha habido y mucha), hemos tenido la oportunidad de ser acompañados por “los Montoya” quienes afrontaron la vuelta a la isla en BTT (duro no, ¡durísimo!); y como no, por Manolo, el incombustible padre del que hemos sacado las ansias de las que antes hablábamos.

Así fue la carrera:

Etapa 1: Ciutadella – Mahón – 100 km aprox

Con puntualidad alicantina, a las 6:00 Nacho y yo dimos el ficticio pistoletazo de salida desde la puerta del apartamento. Ahí estábamos otra vez, en busca de senderos, en busca del mar, en busca de nosotros mismos. Tuvimos la oportunidad de disfrutar de un bonito amanecer de camino a Cala Morell, donde encaramos la subida y bajada hacia las playas de Fornells atravesando, entre otras, las impresionantes calas Pregonda y Cavalleria.

El sol acechaba y el agua escaseaba, pero los pocos menorquines que nos encontramos por el camino (salvo Ciutadella y Maón, la isla está prácticamente desierta) se apiadaron de nosotros y llenaron nuestros gaznates de agua que sabía a gloria. Paso a paso, metro a metro, conseguimos bajar la temperatura del cuerpo con un fresco bañito cerca de la playa de Arenal d’en Castell, de los mejores momentos del día para recordarnos lo poco que (a veces) se necesita para disfrutar de lo que tenemos.

Montadito de jamón con tomate de mamá (un clásico, ¡siempre agradecidos!) y, no sin sufrir, llegamos al km 90 para enfundarnos el frontal y recorrer los últimos km bajo la tutela de una gran noche. Cervezas varias, anécdotas con “los Montoyas”, quienes también sufrieron lo suyo, cena que sienta bien y al sobre.

Manolo: 20 km – 3 horas
Borja y Nacho: 100 km – 14 horas
Montoyas: 110 km – 14 horas

Etapa 2: Mahón – Cala Galdana – 65 km aprox

No sin esfuerzo, conseguimos salir de la cama y colocarnos las zapas. Sorprendentemente, podemos bajar escaleras “sin mayores complicaciones” y nos atrevemos a empezar la segunda etapa junto a nuestro fiel escudero: Manolo. Volvemos al camino que esta vez recorre parte de interior de la isla. Cruzamos el pueblo de Binibequer Vell (¡una pasada!) y tras 21 km, nuestro padre se queda disfrutando de un bañito en las calas de Binissafuller (siempre ha sido el más inteligente de todos).

Desde aquí, cada vez más poco a poco vamos atravesando pueblos, calas y playas. Pasamos Cala en Porter (nos gustó tanto que nos perdimos durante unos cuantos km…), cruzamos el desértico Son Bou, llegamos a Sant Tomás y, como no, toca bañito en un oasis de cala que encontramos en el camino. Esta no tiene nombre, pero, otra vez, devolvió el sentido a lo que hacemos, pudiendo disfrutar del agua cristalina y de la paz del momento.

Montadito de jamón (¡el último!) y encaramos los preciosos 10 km que separan Sant Tomás de Cala Galdana, ¡impresionantes!

Vuelta al apartamento, más cervezas, más anécdotas a costa de la dureza de hacer esta carrera en BTT (puede parecer que no pero el terreno es más exigente para los ciclistas) y otra vez al sobre, ¡que mañana ya acabamos!

Manolo: 21 km – 3 horas
Borja y Nacho: 65 km – 10 horas
Montoyas: 60 km – 8 horas

Etapa 3: Cala Galdana – Ciutadella – 33 km aprox

De nuevo en pie y si, ¡ésta ya cuesta más! Parecía la más fácil y probablemente se convirtió en la más difícil… Después de 100 millas recorridas nos duele todo el cuerpo, pero sin pensarlo, ¡vamos p’alante! Esta vez, Manolo nos acompaña la etapa entera y volvemos a disfrutar en familia de las aguas cristalinas y la paz que respira la isla.

El terreno se hace bastante insufrible (imposible chocarnos con más piedras) por lo que decidimos relajarnos con un pedazo de baño en mi rincón secreto de la isla y ahora sí, acompañado de una cerveza fría.

Poco a poco, a paso de ultra con la vista clavada en nuestra sombra, nos acercamos al final de la travesía. Y otra vez, no sin sufrir, llegamos a Ciutadella como nos gusta: uno al lado del otro y con una sonrisa de oreja a oreja. Al poco tiempo recibimos noticias del sector bici llegando también al fin de la travesía: ¡¡¡¡Somos finishers!!!!

Manolo, Borja y Nacho: 33 km – 6 horas
Montoyas: 50 km – 7 horas

Ha sido una aventura impresionante y difícilmente repetible. Como otras veces, eternamente agradecido/s de tener tantas oportunidades de disfrutar de todo lo que hacemos, pudiendo “parar el reloj” en algún momento para poner los pies en el suelo, recordar lo que realmente importa y lo poco que (a veces) necesitamos.

Gracias a todos los que habéis aportado en este Rato Reto tan especial, gracias, gracias y gracias.

Como siempre, nos seguimos viendo por los caminos con una sonrisa y las ganas de seguir.

Carpe Diem

Enlaces sobre esta prueba

Nombre Modalidad Tiempo Km recorridos
Ignacio Carrera a pie 30 h 200 km
Borja Carrera a pie 30 h 200 km
Manolo Carrera a pie 12 h 74 km
Alejandro BTT 29 h 220 km
Fernando BTT 29 h 220 km

XXXII Firenze Marathon (27-Noviembre-2016)

dsc_0126Recién terminada la Maratón de Roma 2015 y como suele pasar muchas veces, alguien comentó cual era la próxima maratón y en pocos segundos salió el nombre de Florencia, estábamos en Italia y nos gustaba la experiencia de repetir en tierras transalpinas.

En la feria del corredor de la Maratón de Barcelona 2016 estaba el stand de la maratón de Florencia y sin pensarlo dos veces se cogió la publicidad. Jorge se apuntó en el instante y Ernesto unos días después. Ya no hay vuelta atrás. A buscar vuelos y alojamiento en Florencia. Comienza la locura. Llega agosto y empezamos entrenamientos, quedan unos 120 días de ilusión, esfuerzo y dedicación ya que teníamos un objetivo concreto, ser sub 3:30 los dos. img-20161125-wa0074Para Jorge sería su decimosexta y para Ernesto, su tercera maratón. Nos ponemos en manos de dos grandísimas personas: Pili Isidro y Fran Carrasco.

Después de cuatro meses de entrenamiento, sufrimientos, madrugones varios y alguna carrera que otra, llegó el día de partir. Volamos desde Valencia a Bolonia y de ahí en tren hasta Florencia. Una ciudad espectacular para visitar y sobre todo para correr.

Duomo, Palazzo Vecchio, Santa Croce, Santa Maria Novella, Ponte Vecchio, etc… Durante 3 días disfrutamos de toda la belleza de la ciudad visitando sus museos (David de Miguel Ángel, Galería Ufizzi, Palacio Pitti y alguno más) y pateando sus calles a modo entrenamiento. ¡Una pasada!!!!!

dsc_0020Llegó el día soñado, esperado, anhelado… Suena el despertador pronto, a desayunar, a preparar todas nuestras pertenencias para la batalla; dorsal, equipaje, reloj, geles, visera, nervios y demás enseres…  Son las 8 de la mañana y salimos dirección Duomo, lugar de la salida que, aunque lo habíamos visto varias veces desde todos los ángulos, de día, de noche, con sol, nublado… Nos seguía impresionando!!!!.  Más de 9000 personas rodeando tal belleza, todos con el frío en el cuerpo, ya que deberíamos estar a unos 8 grados, temperatura agradable para correr. Vamos a entrar en nuestros cajones correspondientes ya que no estábamos en el mismo, nos despedimos, nos deseamos suerte: “nos vemos en meta” nos dijimos.

img-20161124-wa0004A las 8:30 de la mañana suena el disparo, ya no hay vuelta atrás. Empiezan a salir las emociones, los recuerdos de todos los entrenamientos, carreras hechas, madrugones para cumplir con el entrenamiento que nos habían puesto nuestros respectivos entrenadores, días de frío, de calor, de aire, los consejos de la gente con la que has compartido algún momento de esos 4 meses, en fin, un cúmulo de sensaciones que te llevan a emocionarte y de qué manera. Empezamos la carrera y poco a poco vamos cogiendo cada uno nuestro ritmo, adelantando a la gente que va más lento hasta que se despeja el horizonte y vamos al ritmo deseado. Pasamos por el pulmón verde de Florencia, sitio espectacular.

¡Los kilómetros pasan y los tiempos van saliendo!!!  llevamos un ritmo muy bueno para cumplir con nuestras marcas, buena señal. Pasamos la media maratón los dos por debajo del tiempo que teníamos estipulado, cosa que nos da bastantes ánimos. Vamos por el buen camino, pero hay que pensar que viene lo más duro. Pasamos por todos los sitios emblemáticos de la ciudad con bastante gente animando, cosa que se agradece.

img-20161127-wa0016Kilómetro 30: empieza la maratón de verdad, ahí se ve si los entrenamientos han sido los correctos o no. Las piernas empiezan a pesar un poco sobre todo cuando pasamos alguno de los puentes que cruzan el Rio Arno. Llegando al kilómetro 35, el cuerpo ya te va avisando que está empezando a notar el cansancio, pero se ve la meta muy cerca. Apretamos dientes, tomamos líquidos y continuamos hacia nuestro objetivo.

Y llegó la tortura. Sobre el kilómetro 38 entramos en la zona de adoquines, a la altura del Ponte Vecchio.

Quedan 4192 metros, las piernas empiezan a fallar, los adoquines parecen tener vida y nos hacen tropezar, pero resistimos el embiste, aunque la gasolina la llevamos en reserva con la luz parpadeando a toda marcha, pero es en estos momentos cuando las piernas fallan donde tiene que salir la fuerza mental, que es la que te dan tus compañeros de entrenamientos, sus ánimos, sus consejos (a veces son de Oro). Es aquí donde te acuerdas de porqué estás ahí, que es lo que te ha llevado a hacer esa maratón. Es donde te acuerdas de tu mujer, hijos, amigos, familiares, compañeros de entrenamientos, de gente que ya no está entre nosotros, de todas las personas que te ha animado y a la cuales no quieres defraudar… Es ahí, en ese momento, cuando miras al frente y enfilas camino de meta muy orgulloso.

De repente, después de unas horas de sufrimiento llega el momento deseado, el momento que llevas soñando hace meses, esa ALFOMBRA AZUL tan deseada, el Duomo al fondo, el speaker dando la bienvenida a los corredores, ese arco de meta tan añorado… llega el final de esta aventura!!!!!!

Nos preparamos para entrar victoriosos, ponemos nuestra mejor sonrisa y levantamos los brazos como si fuéramos los primeros en entrar en meta, los ganadores, sobre todo porque se han cumplido nuestras expectativas, nuestros esfuerzos han tenido su recompensa.

Hemos logrado nuestros objetivos… MMP Los dos!!!!!!!!!!!!

Gracias a todo el mundo que, aunque sólo haya sido una palabra de aliento, un entrenamiento o cualquier ánimo que nos haya dado, nos ha servido para correr esos metros tan duros que nos han hecho llegar a meta.

Como sois tantos, no cabéis en la crónica, y no queremos olvidarnos de nadie, os queremos decir JORGE Y ERNESTO

        ……GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS……
                A   TO   TRAPO

Nombre Categoría Tiempo Puesto General Puesto Categoría
Jorge L. SM35 3:25:35 1545 271
Ernesto SM45 3:29:18 2363 515

Crónica del viaje a Munich (7-12 de octubre de 2016)

7 de Octubre.

Ya en el Aeropuerto, vemos a Manolo con un bebé en brazos y pensamos que viene su familia a despedirlo con el niño, pero ¡quiá! Nieto e hijos se embarcan con el abuelo que va a correr la maratón. La expedición de Atotrapo sale a las 8.30 y llega a Munich a las 11.45 después de sobrevolar los Alpes aún con restos de nieve. Salimos de Alicante en mangas de camisa y nos fuimos poniendo pieles al bajar al asfalto del aeropuerto, con pequeños charcos de la reciente lluvia. Un pañuelo amarillo, distintivo de Jesús para todos, nos ayuda a mantenernos agrupados entre el ir y venir de gentes en todas direcciones a través de pasillos y escaleras. Una hora en el tren y llegamos a la ciudad. Desde la estación central a pie al “art hotel munich”, adornado de cuadros, esculturas, sillones y sillas individualizadas, diferentes, todo haciendo honor a su nombre.

img_1826Ya instalados nos dispersamos por la ciudad en pequeños grupos intentando saciar el apetito con alguna salchicha, bocadillo o pizza, que hay para todos los gustos, eso si, regados con alguna de las muchas variedades de cerveza que hay por estas tierras donde abunda tanto la cebada y el trigo que no son capaces de consumirlo en sólido y deben tomarlo también en liquido. Fuimos regresando al hotel a descansar un rato para vernos en el hall a las 7 rumbo a un restaurant cervecería de la calle principal frente a la estación central. Unos, salchichas con puré de patatas y choucroute, otros ensalada, quiénes sopa y siempre presente la cerveza, clara, turbia de trigo o sin alcohol, coloreando las largas mesas de madera de un habitáculo amplio y abierto, reservado para el grupo de casi 30 expedicionarios. Faltaban algunos por llegar.

Satisfechas con moderación, algunas, no todas, las necesidades alimenticias y, quizá, pendientes otras, espirituales y fisiológicas, dimos rienda suelta a las piernas y en distintas direcciones nos dispersamos nuevamente por la ciudad llevados por el movimiento de la gente, escuchando a músicos callejeros bajo los soportales o a grupos de jóvenes a carcajada limpia, mientras íbamos observando las anchas calles y, a veces, hermosos edificios de esta vieja y renovada ciudad, sus iglesias, muchas en rehabilitación, como Saint Paul o la catedral, ésta junto al hercúleo edificio del Ayuntamiento.

8 de octubre.

munich-185Escuchando los dulces e insoportables ronquidos, por otra parte mutuos, de mi camarada e inalterable compañero de habitación, el inefable Pinki, la mañana me ha sorprendido dormido y con precipitación me he levantado, aseo rápido y desayuno y a las 8, demasiado pronto como hemos comprobado después, hemos salido para el complejo olímpico. munich-154Tiques del metro para 30. Sobre las espaldas de la pobre Martina descansa cualquier movimiento de la expedición. Nos hemos paseado por la impresionante villa olímpica, sucesión de paraguas inmensos ya visibles desde las proximidades del sorprendente museo y torres de la BMW. Como hileras de hormigas íbamos llegando y dispersándonos por los distintos puntos del macrocomplejo, desde los stands de material deportivo hasta los de recoger dorsales para las distintas carreras. Hoy además era la carrera de disfraces. Una de las más destacadas ha sido sin duda la representación de Atotrapo que no paraba de arrancar aplausos y parabienes del variado público asistente. Mientras la mayoría del grupo ha participado en la prueba, otros hemos paseado hasta subir a la más alta de las colinas, creíamos que naturales, desde donde se divisa una completa panorámica de toda la ciudad. Al fondo, en el valle formado por los promontorios colindantes, un hermoso lago con patos. En torno a él distintos pabellones, exhibición arquitectónica que aún hoy resulta atrevida a pesar de que las instalaciones fueron construidas ya para los juegos olímpicos de 1972, aquellos que modificaron y modernizaron la ciudad y fueron tristemente testigos de los atentados de “Septiembre Negro” un grupo terrorista palestino que acabó con la vida de 11 atletas israelíes.

Tras la prueba y los paseos fuimos regresando por grupos hacia el centro, al hotel, a comer, a pasear… Unos a comer en el Augustiner de la Bayerstrasse. El recinto, inmenso y lleno, era una antigua fábrica de cerveza reconvertida en restaurante. Con las cervezas nos han traído un plato de patatas con al ajo. Nos ha sorprendido que nos pusieran tapa que íbamos compartiendo. Hasta que ha llegado el camarero y ha dicho que se estaban comiendo parte de mi menú. Con razón nos sorprendía ese detalle de la tapa.

img_1844A las 3 de la tarde teníamos otra cita en el hotel. Comenzaba un paseo con guía por la ciudad. Una chica gaditana, Carmen, residente aquí ya 10 años con su marido, trabajador de la BMW y sus dos hijas, nos ha conducido y explicado historia, costumbres y monumentos. Como llovía nos ha bajado por los intestinos de la urbe, pasadizos subterráneos, y hemos salido ya a flote por Karlsplatz, con las puertas restauradas de la ciudad antigua a la vista. Entramos a la iglesia de San Miguel, de estilo neoclásico, mastodóntica, casi enteramente destruida en la 2ª guerra mundial. Allí nos explicó Carmen que eran tantos los escombros que hubieron de sacar, sobre todo las mujeres, de toda la ciudad que fueron amontonándolos en un mismo lugar de las afueras. Justamente donde ahora se ubica el complejo olímpico. Y era tal la cantidad que decidieron amontonarlos y cubrirlos de tierra hasta formar valles y colinas de hasta 500 metros de altura.

Fuimos a continuación a visitar la catedral gótica, levantada con ladrillo caravista en el corto período de 20 años y cuyas torres gemelas de 100 metros de altura, que marcan la altura máxima de los edificios en el perímetro de la ciudad, fueron las únicas que se salvaron de la destrucción por los bombardeos, unos dicen que por la protección del maligno cuya huella está marcada en el suelo de la catedral y otros porque los aliados las tomaron como punto de referencia para sus ataques aéreos. Las torres están coronadas por cúpulas en forma de cebolla o bizantinas. Tras esta visita le llegó el turno a la antiquísima iglesia de San Pedro. No acaba ahí la relación de iglesias y conventos y es que, como decía la guía, Baviera es tan católica, frente a la Alemania protestante, que Munich es llamada la Roma alemana.

img_4413Marienplatz, otro centro neurálgico de la ciudad, alberga al Ayuntamiento nuevo con sus guerreros y toneleros que danzan al compás de la música a unas horas determinadas: las 11, las 12 y las 5 de la tarde. Al fondo el ayuntamiento viejo donde Joseph Göbbels pronunció un discurso incendiario contra los judíos que enardeció a las jóvenes escuadras nazis y comenzaron a destrozar los establecimientos judíos en la tristemente célebre Kristallnach o “noche de los cristales rotos”. Como veremos más adelante, fue no lejos de aquí, a tan solo 17 kilómetros, en Dachau, donde se estableció el primer campo de concentración por el régimen nazi.

A un paso de San Pedro nos encontramos con el viejo mercado lleno de puestos de lo más variado, incluido uno de productos españoles como chorizo y jamón. Pasamos por delante de algunas cervecerías como la Augustiner, próxima a la catedral, cuyo nombre recuerda la permanente presencia de órdenes religiosas en el origen de esta ciudad que se llama así Munich, derivado de Monje, hasta llegar a la famosa Hofbräuhaus. La antigua fábrica de cerveza de finales del siglo XVI que abastecía a la familia Wittelsbach fue trasladada y abrió como cervecería al público en 1828. Se convirtió en el centro de la vida pública y política de Munich y cuenta entre sus clientes asiduos a Lenin durante su exilio alemán y a Hitler que proclamó allí el programa de los 25 puntos del partido nazi.

Saturados de información hemos seguido el paseo hasta encontrarnos nuevamente en el hotel a las 7.30 de la tarde para salir a cenar a un restaurante italiano, la Bella Italia, rápido, lleno y a buen precio.

9 de Octubre.

Hoy, domingo, ha habido desbandada porque cada banda comienza la carrera a una hora distinta. Los más madrugadores los maratonianos. Su prueba comenzaba a las 10 de la mañana y salían en distintos grupos cada 5 minutos. 40 minutos después la prueba de 10 klm. en la que solo participábamos dos miembros del equipo por lesión de un tercero. Ya a las 13.30 horas la media maratón en la que participaban también varios miembros del equipo con excepción de otro lesionado. Que yo sepa, aunque no soy el cronista de la carrera, un éxito en todos los niveles. Al menos todos sanos y salvos. El día, desde luego e inesperadamente, el mejor imaginable. La primera vez y casi única en este viaje que hemos visto al sol desgarrar la tupida red de nubes y abrirse un ancho hueco por el que nos ha acompañado a lo largo de toda la mañana, de modo que los 2 ó 3 grados iniciales de temperatura se han ido suavizando al paso de las horas.

Reponiendo líquidos hemos ido llenando cervecerías y, o bien, descansando algunos y otros caminando en busca del río Isar que atraviesa la ciudad y forma islotes con pequeñas playas de cantos rodados donde pasean niños, familias, perros y patos rodeados de tal vegetación que no se diría que estamos en una ciudad.

10 de Octubre.

Excursión a los Alpes.

Desde el comedor del hotel vimos llegar el autobús que a las 8 nos llevaría a los Alpes alemanes. Carmen la gaditana, que presenció a los 14 años el multitudinario entierro de Camarón en San Fernando, seguía con nosotros de guía. Según nos íbamos alejando de la capital de Baviera aumentaban los campos cultivados de cereales, maíz, patatas …. Se veía también perfectamente tapadas alpacas de forraje para los animales en el seguro que crudo invierno cuando ahora, recién comenzado el otoño, los termómetros apenas suben de los 5 grados. Prados, manchas de árboles si no bosques, riachuelos, vacas pastando y granjas de madera, abundantísima por estas tierras.

El paisaje más verde, si es que aún es posible, se diluía y difuminaba entre la niebla cada vez más abundante mientras escuchábamos de fondo el relajante discurso de nuestra guía. Ha comenzado contándonos algunas características de la vida en Alemania. Sobre la Universidad que es gratuita y la sanidad pública, sobre los salarios, menos altos de lo que podría parecer, ahí están los minijobs. También hemos hablado de la sensibilidad de los alemanes sobre su pasado. Las generaciones más jóvenes no se sienten vinculados en ningún sentido con el pasado, pero a las generaciones de 40 ó 50 hacia arriba no les gusta el tema. Nos contaba historias de la Baviera del siglo XIX con su saga de Maximilianos y Ludovicos. Maximiliano I que evitó la invasión napoleónica aportando 30.000 soldados a sus ejércitos y fue nombrado rey de Baviera por el emperador, corona que heredó su hijo Ludovico o Luis I. Después del gobierno de Maximiliano II, ya en 1864, a la edad de 18 años, comienza el controvertido reinado de Luis II. Ya muy joven ha escuchado Lohengrín, ópera de Wagner, y queda entusiasmado con su obra. Comienza una relación de amistad y admiración y es muy influenciado por el autor del que algunos afirman que se enamora. Desde luego lo protege a lo largo de su vida. Luis II, que ha sido educado entre privilegios y envuelto en las leyendas desde la infancia quiere hacerlas realidad y como confiesa a Wagner en una carta “pretende reconstruir antiguas ruinas al estilo de los viejos castillos feudales alemanes en las cercanías del riachuelo Pöllat, que es uno de los sitios más preciosos que se puedan encontrar”.

Finalmente llegamos a Hohenschwangau, pequeño pueblo entre lagos y montañas en cuyas proximidades se alza sobre un risco, previamente allanado y rodeado de picos alpinos y valles con lagos y más montañas a lo lejos, el castillo de Neuschwanstein o Nuevo cisne de piedra, uno de los 4 castillos proyectados por Luis II con los mejores arquitectos y pintores de la época, intentando imitar modelos europeos, sobre todo franceses. Construido con ladrillo caravista aunque revestido de piedra presenta un aspecto formidable. Con varias torres de distintas alturas, parece inexpugnable para los medios militares de la época. Pero en contraste con su pétreo exterior está lleno de lujo y ostentación en su interior para poder contemplar un paisaje duro, hostil y hermoso, cobijado y protegido entre sus muros. Salones de ensueño decorados con motivos mitológicos o leyendas medievales como la de Lohengrín, el caballero del cisne, que abunda en pinturas, grabados y esculturas. Dormitorios, salas de aseo, pasillos, todo con vistas a las montañas y el lago. Desde distintos puntos del castillo se divisa el Marienbrücke, o puente de María, en honor de su madre, a casi 100 metros de altura sobre el río Pöllat, que visitamos alucinados con la visión. Lugar de ensueño para un soñador bastante loco. Celoso de su nobleza, rechazaba el contacto con el pueblo hasta el punto de hacerse servir la comida sobre una mesa que por un sistema de poleas subía desde la cocina con todos los platos preparados y a una velocidad perfectamente controlada, ni muy rápida para que no se desparramara la comida ni muy lenta para que no se enfriara. Tenía prohibido que sus palacios fueran visitados por plebeyos. Habituado a la soledad y a las montañas desde la infancia no se encontraba bien en Munich, donde residía el gobierno, por lo que rehuía la vida social y se recluía en sus castillos de la montaña. Su despilfarro y falta de contacto con la realidad hizo al gobierno enviar a sus dependencias de Neuschwanstein una comisión de médicos que lo consideró incapaz para gobernar y tres días después apareció ahogado con su médico particular en el lago de Starnberg, aunque sin una gota de agua en los pulmones. Rey, por unos llamado loco, por otros soñador, llevó a cabo parte de sus sueños de infancia y es posible que, dado su rango y el acendrado catolicismo de Baviera, no fuera capaz de exteriorizar sus tendencias sexuales porque no se le conocen amores femeninos y, aunque no documentados, se piensa en algunos contactos masculinos.

El castillo, apenas visible cuando hemos llegado por la mañana, ya lucía a lo lejos cuando nos dirigíamos a Oberammergau, donde hemos comido en el restaurante “Der Wolf”, el lobo, el famoso codillo, para muchos abundante y algo salado. Después un paseo por el pueblo de casitas separadas y con jardín, decoradas con historietas infantiles como “Caperucita y el lobo”, “Hansel y Gretel” o “Los tres cerditos”. Tiendas artesanales con objetos de madera y sobre todo religiosos. Alguna cruz en el jardín y Jesús con la palma sobre el asno en una fuente pública.

Ya en el viaje de regreso, a la hora de la siesta y con la barriga llena, Carmen se ha limitado a informarnos de posibilidades de excursiones y llegados al hotel nos hemos despedido de ella con una foto.

img_9902Después del largo día otra vez dispersión, unos a descansar, otros a pasear, a cenar… Pinki y yo hemos dado un paseo por la Bayerstrasse pero después de Markplatz nos hemos desviado por callejuelas hacia la derecha siguiendo el sonido de una trompeta que tocaba la canción de los partisanos italianos “Bella Ciao”. Enseguida hemos encontrado un coche de la policía que cortaba una calle, otro un poco más allá y poco después ya oíamos los gritos y consignas de una manifestación rodeada por la policía y enarbolando banderas alemanas y de Baviera. Poco más allá otro grupo menos numeroso de manifestantes, también rodeado por la policía, que se movía a su ritmo, y ahí sí, hemos podido distinguir dos pancartas. En una había escrito “Nazis Raus”, “Nazis fuera” y en otra también escrito en alemán “Ningún humano es ilegal”. Hechas las averiguaciones hemos concluido que se trataba de una manifestación antiinmigrantes, xenófoba, convocada por Pegida, y otra a favor de los inmigrantes. Sin salir de nuestro asombro hemos seguido por distintas calles los movimientos de las manifestaciones y nos hemos retirado con un amargo sabor en la boca, incrementado por la presencia en las aceras de disminuidos sin piernas o brazos con muñones pidiendo limosna y un grupo durmiendo sobre cartones bajo los soportales.

Era quizás el presagio de la visita que tres de la expedición íbamos a realizar al campo de concentración de Dachau.

11 de octubre.

Era ya el último día de nuestro viaje y se presentaron varias opciones. Una visita a Salzburgo, a poco más de 100 km de Munich, ya en Austria. Una visita a Dachau, el primer campo de concentración de la Alemania nazi, a 17 km de Munich. O permanecer por la ciudad donde aún quedaba mucho que visitar.

Como separatas adjuntas podréis ver la crónica de la visita a Salzburgo y la visita al campo de concentración de Dachau.

Saludos y hasta siempre.

José Luis Simón Cámara.
San Juan, 19 de octubre de 2016