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Acerca de Fele

Ni corre rápido ni megadistancias, y la verdad es que debe dar pena verlo trotar, pero ¡mira!, parece que es el único que corrió las 25 ediciones de la Marathon de Benidorm, además de otras 32 más por diversos lugares. Aunque no presume de ello, simplemente permite que los amigos, de vez en cuando, lo recuerden. Seguirá en A to Trapo mientras nadie se dé cuenta de que lo desprestigia.

¡Faltaría más!

Parecía que ese día iba a ser como cualquier otro en el último año y medio. Al igual que cualquier otro se había levantado y después de asearse, mientras desayunaba, le echó un vistazo a la prensa digital en su tableta electrónica.

Como cada día, antes de salir de casa, se acercó a la ventana para ver qué día hacía y decidir si debía abrigarse o coger el paraguas. Se encontró con un cielo grisáceo, propio de esta época en Madrid, que no parecía amenazar lluvia. Bajó la mirada hacia la calle por adivinar la temperatura en virtud de lo abrigados que vistieran los viandantes. Algo llamó su atención. Grupos de personas, de distintas edades y aspecto, se iban agrupando en las proximidades de su vivienda sin apariencia de dirigirse a ninguna parte. Algunas portaban carteles que no alcanzó a poder leer desde su piso en la cuarta planta.

No le pilló de sorpresa. Hacía un tiempo que lo esperaba y lo temía pero estaba preparado. Abrió el baúl y sacó las prendas que se iba a poner. Falda ancha y larga, jersey oscuro de felpa, mantilla de lana sobre los hombros y pañuelo en la cabeza. Por encima un delantal estampado con bolsillos. En cada brazo una cesta de mimbre con manzanas ocultando en su fondo la tableta y un portafolios.

Así, disfrazado de vendedora de manzanas, sale del portal de su casa. Consigue pasar desapercibido entre la multitud que ocupa silenciosa la acera en espera paciente. Ahora sí puede leer sus carteles. Predominan los del “Sí se puede” y otros de “STOP Desahucios”.

Cuando deja atrás la muchedumbre aprieta el paso, no se le vaya a hacer tarde, reafirmando su voluntad de no dejarse violentar el voto, ¡faltaría más!.

Ya ha previsto que se quitará el disfraz en los aseos de una cafetería, en la misma carrera de San Jerónimo, antes de llegar al trabajo.

La sesión es a las doce; no sabe qué asuntos se someten hoy a aprobación. No importa, el jefe de grupo, con el gesto convenido, indicará el botón que hay que pulsar.

Rafael Olivares

Crónica celestial

Vicente Crespo (corresponsal en La Gloria).- Sigue en disputa la peculiar Liga Celeste con un equipo destacado que cuenta sus actuaciones por victorias y que no es otro que el Hércules de Alicante CF, a las puertas de llegar a una existencia secular.

Una magnífica planificación de su Junta Directiva encabezada por Vicente Pastor, “el Chepa”. Afable y entusiasta donde los haya, y arropado por personas del talento y la valía de Guixot, Bardín, Juan Pastor, Tarruella, Muñoz Llorens, Rico Pérez y tantos otros, libres ahora de otros quehaceres, ha llevado al equipo, con abnegación y sin arrogancia, a la cima del campeonato universal.

No es de extrañar si tenemos en cuenta el imponente plantel de jugadores. Una meta bien guardada por Humberto, Pérez o Cosme, capaz de disuadir a cualquier goleador. En defensa se dispone de Ernesto, Rivera, Pavlicic, Quetu, Santamaría o Maciá -que alterna capitanía con Baena-. La media se ha visto reforzada recientemente con la llegada de Sarrachini y Paqui, quien volverá a formar tándem con Torres en una medular de ensueño, acompañados del “Cacho” Saccardi, Juan o Ricardo García, que hacen a los rivales aborrecer la tarde del enfrentamiento. Y en la vanguardia una delantera nada vacilante, con el fútbol supremo de los Ramón, Arana, Blázquez, Pina, Calsita o Ramonzuelo, haciendo picadillo las redes contrarias.

En el banquillo, dirigiendo al equipo, entrenadores “ascensores”, como Suárez de Begoña, Amadeo, Pagaza y César, prestos a garrapatear en la pizarra la táctica de cada partido.

Delegado de Equipo en las salidas interestelares Vicente Compañ, velando por que nadie pueda desposeer al club en los despachos de los triunfos que consigue en el terreno de juego, y como masajista-utilero Manolo González, obsesionado con tener todo a punto.

¿Y qué decir de la afición? Ahí tenemos apiñados en todos los partidos a los fieles seguidores de Santa Pola, de “Los Gorilas”, de “Las Banderas”, de “El Bombo” y de tantas otras peñas, apoyando sin fanatismo al son que marca el excéntrico “caramelero”, que regala sus productos en reconocimiento al estridente coro de ánimo.

Siempre detrás de la portería rival, que es donde estarán los goles, Miguel Vilaplana con gesto de indolencia y su cámara al cuello.

En días de partido, desde allá abajo, desde el planeta que llaman Tierra, todo el que alza su mirada puede ver franjas de nubes blancas entre las que se divisa el azul intenso del cielo. Científicos, astrólogos y chamanes coinciden con acierto en la interpretación del acertijo o señal: LA GLORIA ES BLANQUIAZUL.


Rafa Olivares Felete es el autor del anterior relato que ha sido galardonado con el segundo premio del concurso de relatos cortos sobre la historia y los valores del Hércules.

¡¡¡Enhorabuena!!!

Sin nombre

Leer el relato original.

Ver la noticia en el Diario Información.

I Carrera Popular Solidaria Castillos de Alicante (26-Mayo-2013)

Carrera de las 3 fortalezas

Bueno, el nombre de esta carrera, en su primera edición, es el de Castillos de Alicante porque su recorrido, de 10 km., pasa por los puntos más altos de la ciudad, las fortalezas de San Fernando y de Santa Bárbara. ¿Y cuál es la tercera fortaleza del título?, pues la que tuvieron los casi 3.000 corredores participantes para, en un día primaveral con temperaturas de entre 20 y 22 grados, meterse entre pecho y espalda las inevitables cuestas de su perfil al exigente ritmo de esta distancia corta.

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Hay que señalar que con esta carrera se ha conseguido el recorrido más atractivo de cuantas se han celebrado en la capital alicantina, porque además de las zonas de pinos que rodean a los castillos, se pasa por los edificios más emblemáticos de la ciudad, como el Mercado de Abastos, la Iglesia de Santa María, el Ayuntamiento, la Diputación, la estación de Renfe, … en definitiva todo un recorrido turístico a golpe de zapatilla y sudor.

La representación de A To Trapo corrió a cargo de una selección de algo más de media docena de corredores, desgajados de la prueba de Montcabrer para no abrumar en Alcoy, y la táctica fue la habitual es este tipo de carreras, distribución de nuestros corredores en distintos puntos del pelotón para mantener el orden y controlar a los rivales. Incluso en la cola haciendo de lazarillos para familiares debutantes.

En resumen, buena organización, recorrido atractivo, buen ambiente y el bonito detalle de la inscripción mediante entrega de productos comestibles para destinarlos a fines solidarios. Un prueba a consolidar en el tiempo.

Enlaces sobre esta prueba

Nombre Categoría Tiempo Puesto General Puesto Categoría
Juan Carlos VET A MASC 0:45:15 146 71
Ángel D. VET A MASC 0:47:18 232 113
Jorge L. VET A MASC 0:47:23 234 115
Ramón A. VET B MASC 0:51:52 497 41
Juan Enrique VET A MASC 1:02:26 964 418
Olmo O. SEN MASC 1:03:40 1008 306
Rafa O. VET C MASC 1:03:41 1009 15

Necesita mejorar

El cabo Hopkins repartía las cartas con la izquierda, con rapidez y precisión, mientras que con la derecha hacía blanco seis veces en una diana a cincuenta metros. Simultáneamente, mantenía en equilibrio, sobre su nariz, una vara de bambú sobre la que rodaba un plato a la vez que, con un pie, daba incontables toques a un balón de cuero sin que le cayera al suelo y en la otra pierna giraba un aro sin parar.

No fue suficiente para ascender a Sargento. El Tribunal apreció cierta rigidez en su mirada.

El anterior microrrelato ha sido escrito por Rafa Olivares Felete y ha quedado finalista del concurso que organiza la Cadena Ser y la Escuela de escritores.

¡Atención!, se abre el plazo para poder votar, hasta el miércoles 29 a las 18 h. El voto -sólo uno por correo- se puede hacer a través de esta página y recordad que el relato se llama “Necesita mejorar”.

A continuación también podéis escuchar el programa donde fue seleccionado.


¡¡¡Mucha suerte!!!

Línea 23

Está amaneciendo. El día es frío, helador, diría yo. El autobús se dirige lentamente, con un traqueteo soportable, a completar su línea. La línea veintitrés. Viajamos en él tres personas además del conductor. Una señora mayor, con tres capas de ropa, dormita en su asiento inmediatamente detrás del chófer. Yo viajo en la mitad del vehículo y una chica joven va al final. Todos guardamos las distancias y reina el silencio. Me fijo en la chica joven. Debe de tener alrededor de veinte años, aunque quienes pasamos de los cincuenta calculamos muy mal la edad de los jóvenes. Es guapa, morena, parece alta y con un tipo atractivo, pero está sentada y no puedo afirmarlo sin riesgo de ser temerario. Un momento … de su asiento caen unas gotas al suelo del autobús. Son gotas de sangre.

El descubrimiento me produce cierto sobrecogimiento. Me reconozco algo aprensivo y no sé cómo comportarme ante el sufrimiento ajeno. Descarto rápidamente desentenderme y hacer como si no me hubiera dado cuenta. Mi pasividad podría resultar fatal para la chica y pesaría sobre mi conciencia de por vida. Además, dentro de dos paradas llegaremos al Hospital y una actuación urgente es perfectamente posible. Pero ¿qué hacer?.

Observo a la chica buscando en su cara alguna señal de sufrimiento o, al menos, de molestia. Si tiene una herida por la que está sangrando debe notarlo; el organismo siempre manda avisos cuando algo no está en orden. No detecto nada. Ella está absorta en la pantalla de su móvil, que sujeta con ambas manos y maneja con los pulgares a una velocidad de experta mecanógrafa. No hay gravedad ni preocupación en su rostro, más bien distensión. Probablemente está escribiendo un esemese o un guasap. O tal vez está con uno de esos juegos que tanto absorben a la juventud. Me inclino por esto último porque apenas tiene pausas en sus acelerados movimientos digitales. Además no me parece razonable, aunque no sabría explicar porqué, mantener una conversación por escrito a horas tan tempranas.

Descartada una causa grave, que ya habría producido señales de algún tipo, me tranquilizo al atribuirlo a algo más natural, exclusivo del género femenino y de cita periódica -de ahí una de sus denominaciones- salvo edad inadecuada o embarazo. Sin duda un error de cálculo o una anticipación del proceso está produciendo ese goteo que continua y ya ha generado un pequeño charco en el suelo.

Al ver el edificio del crematorio me doy cuenta de que ya estamos saliendo del recinto del hospital. No importa, la urgencia no se justifica.

Toda mujer algo precavida suele llevar en el bolso la solución a estas situaciones imprevistas. Sólo hay que advertir a la chica y rápida y discretamente pondrá fin a este pausado derrame. Al final todo quedará en una mancha en su pantalón que desaparecerá con un lavado.

Pero … ¿cómo se lo digo?. Será inevitable que nos ruboricemos, al menos yo. A pesar de mi edad soy célibe y nunca he hablado con mujer alguna de sus cuestiones íntimas. Sería una situación muy incómoda. ¡Ya sé!, la mujer mayor de ahí delante. Le contaré la situación y que ella se lo diga a la chica. Entre mujeres estas cosas se tratan con absoluta normalidad. Pero, espera, ahora que pienso, la mujer lleva un velo en la cabeza y parece de rasgos caucáseos. Probablemente, además de que la voy a sacar de su plácido sueño, no va a entenderme y encima el chófer me va a oír y se va a desternillar viendo como trato de explicarle con gestos, a la señora, lo de la menstruación de la chica. Mejor no.

Mientras sigo cavilando cómo resolver el problema paseo la mirada por el charquito y veo que se ha unido a otro situado debajo del asiento contiguo. Sigo desplazando la mirada y encuentro nuevos rodales de líquido rojo debajo de cada asiento, por cierto también del mismo color.

La humedad de nuestra zona, la temperatura ambiental, el material plástico rojo y soluble de los asientos y el efecto condensación ocuparon mis pensamientos desde Santa Faz hasta Alfonso el Sabio.

Rafael Olivares