X Carrera por Montaña Serra del Coto (1-Febrero-2015)

41 días exactos sin correr. Ni un solo kilómetro desde este feliz evento. Lo juro; que yo, cuando me privo, me privo del todo. Ninguna lesión, cero síndrome de “burnout”; pura y simplemente falta de tiempo.

De esta cuarentena vino a rescatarme Juanma. Una lesión de gemelo que no se le va del todo le aconseja tomarse unas semanas de reposo y me propone cederme generosamente su dorsal, con eso de que Yecla y Casas del Señor están cerca. Como casi siempre que me proponen algo inesperado, digo sí. No sé si hago lo más prudente, pero si Juanma, que conoce mis circunstancias, piensa que puedo, ¿quién soy yo para contradecirle? Así que a la Sierra del Coto me voy.

IMG_0863No me voy sola. Mi Luis, que tenía ganas de verme otra vez en la competición, me acompaña y se hace cargo de nuestra perra, ansiosa por estirar sus galgas patas por esos montes. Allí me encuentro con el verdadero motivo por el que acudo a las carreras: la gente, mis amigos. Josemi, David, Pirri, Ramonet y Sergio (encantada de conocerle por fin, futuro compañero de equipo en el Trail Solidari de Alcoy), Charly de Villena, Edu y Reme, Lisardo, Hortensia, Mª Ángeles, amigos de Yecla a puñados… ¡Esta es la marcha que me va!

La carrera sale puntual a las 10 de la mañana. Día despejado, pero muchísimo frío y viento helado. Pirri recomienda el día de antes por el wasap que llevemos gafas para protegernos los ojos de las rachas de viento. Sabio. Le hago caso. Pero en el resto del atuendo decido ir ligera: pantalones cortos, tirantes y manguitos por si acaso que al final no uso. Lo pienso ahora y me entra un escalofrío, pero hice bien ese día. “Menos es más”. Pero David Gil no es de esa opinión y me deja unos guantes que acepto con mucho gusto y que no me quito en ningún momento. Otro sabio; ¡gracias!

La carrera no me preocupa. La había hecho el año pasado en 2h36 y no recuerdo haber sufrido mucho porque era mi primera vez y fui con cautela. Ahora más: si esta carrera suponía “mi regreso”, no era cuestión de que me lesionara, así que iba a ir muy tranquila. Y así lo hice: 22 km cómodos. Hasta el km 11 fui la 4ª chica, lo que no estaba nada bien porque ser cuarta sin entrenar no solo no es justo para los demás, sino que me hubiera tentado a averiguar los límites de tal táctica (me río para mis adentros). “¡Valenta!”, me animaban, por los tirantes, sin duda.

20150201_111153Disfruto mucho de cada recorrido, especialmente de las subidas. Tengo fuerza, pero me falta fondo en los llanos. Voy casi todo el tiempo muy cerca de Charly, que también se incorporaba tras un largo parón. En una de las cuestas, está Reme y un amigo verde y con escamas. Ella lleva un atuendo blanco, no sé bien de qué es, pero a mí me pareció que era un ángel. Reme, preciosa, me da dos besos y una gominola. Avanzamos.

20150201_111513A mitad de carrera veo a Luis haciendo fotos y a mi adorada perrita, que se porta súper bien en las carreras sin molestar a ninguno de los corredores que pasaba y que sólo se abalanza sobre mí cuando me ve desde lo alto subir una cuesta. Me babea un poco los guantes de David y juego con ella un ratito para luego seguir bajando sola.

Al poco, un triste suceso: un hombre senderista es auxiliado por varias personas que le hacen el boca a boca. Paso al lado y veo que el hombre tiene mala pinta. Pregunto si saben hacer bien la maniobra de respiración cardiopulmonar. Hace un montón de años recibí un curso teórico-práctico sobre eso aunque nunca he tenido que aplicarlo. Me dicen que sí, que controlan la técnica y como la ambulancia está muy cerca (oigo la sirena a pocos metros detrás), continúo mi marcha por no estorbar. Y con un malestar que a mí se me pone en el estómago, me voy triste pensando que no es justo. Ya en meta me entero de que el senderista no sobrevive. Dirán que murió haciendo lo que le gustaba y tal y cual, pero no es justo…

Llego a meta. Se me ha hecho extremadamente corta la carrera. No tengo hambre ni sed. Un poco de frío sí que empiezo a notar. Reme me deja una chaqueta y mientras hago planes con los compañeros para un próximo entrenamiento por Sierra Espuña. Estoy muy feliz. Atalanta ha vuelto.

Nombre Categoría Tiempo Puesto General Puesto Categoría
Josemi VETERANO 2:22:04 69 36
David G. ABSOLUTO 2:25:10 85 39
Rafa VETERANO 2:26:57 92 46
Pirri ABSOLUTO 2:32:08 117 54
Segio Gª VETERANO 2:34:28 138 62
Verena ABSOLUTA 2:50:36 217 5
Jesús S. ABSOLUTO 2:55:20 252 117
Ramonet MASTER-M 2:55:20 251 23
Lisardo MASTER-M 2:56:28 260 25
MªÁngeles VETERANA 3:07:48 305 9
Gosa VETERANO 3:09:55 309 118
Edu ABSOLUTO 3:10:54 315 139

Trail Umbría La Plana – Enguera (19-Octubre-2014)

Y yo pensaba: “una carrerita de 19 km, para no pasar el fin de semana inactiva y darme un paseíllo por la localidad de Enguera”, que no conocía… ¡Ja! Los 1.200 m D+ estaban ahí, escondidos y bien repartidos por las sendas del paraje Umbría – La Plana. Circuito rompepiernas donde los haya, muy bien diseñado, con constantes subidas y bajadas, que atraviesan lugares de increíble frondosidad y belleza. ¡El entorno natural de Enguera merece ser conocido!

IMG_6655Ya en el km 2 se empieza la subida al Piquet, donde hay una cruz y donde el primer chico y la primera chica que coronaran esta cima se llevarían una colección de embutidos. Desde allí arriba se divisa el castillo de Enguera, por donde pasaríamos varios kilómetros después. Se escuchan exclamaciones de asombro y (falso) dolor ante la temprana subida técnica. La primera de varias… Paradójicamente, los lamentos irían en disminución: no sé si por resignación o por economía de aliento…

Paralelamente a la carrera se hacía una marcha senderista de 10 km, que tenía algunos tramos en común con los del trail. Al contrario de lo que ocurre en otras carreras, la presencia de estos animados caminantes, lejos de entorpecer la carrera, añaden vida al recorrido, ya que nos animaban mucho cuando les pasábamos al lado.

Impresionante también la gran cantidad de fotógrafos, algunos tan intrépidos como cualquiera de los que corríamos.   Había tramos en que se juntaban cinco o seis cañones apuntándote y disparando. Y es que había un concurso fotográfico, así que ¡te hacían sentir una estrella del trail!

Mientras avanzábamos, notaba que algunas sendas parecían nuevas. No me pasaron desapercibidos los bellos bosques que atravesamos. No me esperaba tal frondosidad de vegetación… Gracias a estas abundantes zonas de umbría, el sol radiante de este fin de semana no ha sido tan castigador como muchos temíamos. Eso sí, la carrera permite muy pocas distracciones en todo su recorrido y requiere mucha concentración. Se va todo el tiempo a un ritmo vivo y exigente en la medida en que la prudencia lo aconseja. Durante la primera mitad iba viendo a Alberto Enova por delante, teniendo a Juanma a pocos metros (nada) por detrás. Eran mis referencias, aunque sólo con Juanma pude conversar un rato durante la carrera, muy cerca de la pared de 50 m de roca lisa que nos tocó subir a cuatro patas.

IMG_6658Una vez llegados al Castillo y tras rodearlo, conviene disfrutar de las increíbles vistas porque lo que viene después es la subida por el cortafuegos, un tramo de fuerte pendiente que se hace interminable, excepto quizá para Juanma que iba sin lugar a dudas de menos a más. Pasada la primera mitad de carrera, empezó a hacer adelantamientos con una ligereza envidiable, moviéndose entre los tramos técnicos y saltando obstáculos cual delfín surfeando las olas. ¡Qué envidia! Ya no volvería a verle, ni a él ni a Alberto, hasta la meta.

Allí volvimos a intercambiar impresiones y la conclusión fue que la carrera es alucinante, tiene muchísimo encanto, no se hace monótona en absolutamente ningún momento y es, entre las de su distancia, de las más duras que hay por la zona. Personalmente me ha gustado mucho y valoro muy positivamente que hayan endurecido el recorrido respecto a ediciones anteriores que, aunque yo no las haya hecho, seguro que no han sido tan divertidas como las de este año.

IMG_6666Además, está muy bien organizada: el gran despliegue de voluntarios en los puntos de cruce, en los avituallamientos y en las zonas más conflictivas, hacen que el corredor se sienta cuidado y seguro en todo momento. Los avituallamientos, por cierto, no son aptos para gente golosa como yo. Dejaba estos puestos con ambos carrillos llenos de berlinas y un puñado de chocolate en la otra mano. Claro que había plátano, dátiles e higos, como opciones más sanas, pero esta vez se me antojaba “trompudear”, como dicen en Yecla.

La bolsa del corredor contenía una braga de cuello y un gorro, ambos de Lurbel, así como una malla con diferentes tipos de cebolla, cortesía de RPH Onions. A mí, todo lo que me echen de comer, me gusta. En meta, más berlinas, más chocolate y mucha agua. A los afortunados que pillaron chapa, les obsequiaron con vinos, embutidos, miel y más cosas. Creo que Enguera se cultivan cosas muy ricas y variadas. Antes de llegar a meta, nada más entrar al pueblo se entra al pueblo por casas con huertos, algunos de ellos muy exuberantes. También se sorteaban entre todos los corredores y senderistas cenas en bares y restaurantes de la localidad.

Como la abundancia de carreras y compromisos hacen que la agenda de cualquier corredor esté más ocupada que la de un ministro, para mí el verdadero premio ha sido coincidir con los amigos y conocer un paraje hermoso. ¡Cuánto valoro eso! Si a esto le añado que, una vez más, he salido indemne y he acabado con buenas sensaciones, no puedo pedir más. Lo he pasado muy, muy bien. ¿Quién se apunta conmigo para la edición de 2015?

Nota al margen: El 19 de octubre se celebraba también el Día contra el cáncer de mama. Un recuerdo a todos los que participaron en alguna carrera solidaria con esta enfermedad.

Nombre Categoría Tiempo Puesto General Puesto Categoría
Alberto VET M 3:02:48 125 40
Juanma VET M 3:02:59 126 41
Verena SEN-F 3:05:48 139 5

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II Cursa Muntanya Olocau (5-Octubre-2014)

Esta carrera la tenía en mi calendario desde el mes de junio.  No había oído hablar de ella, pero como tuve la suerte de que en el Maratón Nocturno “Amanece x Chiva” me regalaran la inscripción para la de Olocau, la marqué en mi calendario, lamentando perderme el fin de semana de Botamarges que estaban corriendo varios amigos.  Pero como la de Chiva y esta  eran pruebas amigas, por aquello de “dime con quién andas y te diré quién eres” y que era en la Sierra Calderona, me animé a ir.  Total, sólo tenía que presentarme y correr.

Me puse en contacto con la Organización para reiterarles mi intención de ir. Y recibí un correo electrónico muy motivador por parte del Director de Carrera, Raúl Zurriaga, a quien no conocía de antes. Poco después me enteré de que es un corredor muy querido en Yecla, mi pueblo, pues aquí corrió la UTY (Ultra Trail de Yecla), ganándolo ex aequo junto a Vicente y Blas García (ultrafondista local). Todavía de más actualidad es el Proyecto Camí Solidari por las enfermedades raras, en el que Raúl y Víctor Cerdá están recorriendo 31 cimas de la Comunidad Valenciana, metiéndose en las piernas 1.704 km y unos 45.000 m D+. Todo esto justo en estos días (entre el 18 de septiembre y el 18 de octubre), con el paréntesis la Carrera por Montaña de Olocau, en la que Raúl deja momentáneamente aparcado su carrera para asumir sus responsabilidades como Organizador ese día.

20141005_085431Pues bien, resulta que desde junio a acá, un nuevo ser habita nuestro hogar. Se llama Roma, tiene 4 meses, la adoptamos del albergue canino de Yecla. La perra nos ha salido “montañera” y pensamos que le gustaría mucho, como a nosotros, la Sierra Calderona. Así que decidimos irnos de camping ese fin de semana y hacer la prueba a ver qué tal llevaba el viaje en coche y el dormir fuera de casa. Nos alojamos en Bétera y el sábado hicimos una bonita ruta senderista que salía desde Olocau, que en 13 km pasa por la Font del Frare, va al poblado morisco de L’Olla, sube hasta el Castell del Reial y vuelve a Olocau. Un recorrido muy bonito con vistas impresionantes. Nos encontramos a voluntarios marcando algunos tramos del recorrido de la carrera corta.

Y es que había TRES carreras ese día: la de 30 km y 1.550 m D+ (en la que participaría yo), la de 11 km y 480 m D+ y finalmente un circuito de 1 km por el casco urbano de Olocau, exclusivo para personas con silla de ruedas o carro. Y es que esta era también una carrera solidaria, en la que parte del dinero recaudado en carrera iría para AVAPACE, Asociación Valenciana de Ayuda a la Parálisis Cerebral.

No era lo único positivo de esta carrera. Antes de dar la salida, se veía que el pueblo entero estaba volcado en el evento. Los voluntarios, aparte de eficientes, eran amabilísimos y hasta cariñosos con todos los corredores. Había una alegría en el ambiente, algo distinto a otras carreras, y yo he visto muchas. Pensé que después de meta me quería quedar un rato largo, no como esas otras carreras en las que una vez que acabas te duchas y te largas a casa.

Como digo, mucha gente, niños (había un castillo inflable para ellos), perros y alegría. No hacía falta altavoces con música a todo volumen. El ambiente era alegre y se veían todas las caras sonrientes. Ahí estaba Jaume, micrófono en mano, animando como siempre el ambiente (de aquí a la Haría Extreme, en Lanzarote, el próximo fin de semana).

Accedo al control de dorsales con móviles que leen el código QR en el dorsal y me ubico en la zona de salida. Allí sólo saludo a Luciano, de los CxM, única cara conocida que veo. Intento no colocarme muy delante. Y es que no las tenía todas conmigo. El jueves por la noche hice un entrenamiento de 26 km algo abusivo y tenía el tobillo bastante resentido. Me dolía incluso al andar y tenía serias dudas de que pudiera siquiera acabar la carrera.

20141005_103150Dan la salida, con petardazo, confetti y serpentinas de colores que nos caían encima y se enredaban en nuestros brazos. ¡Los pelos de punta! ¡Qué bonita explosión de colores! Nada más empezar el tobillo ya se ha manifestado claramente; me duele. Voy la primera y el éxito sólo me dura un kilómetro, cuando me adelanta una chica a un ritmo enfurecido. No me preocupé en absoluto, sólo quería que mi pie no se torciera. En el km 3 se retira un chico por torcedura y en el 3,5 km ¡otro! Yo temblaba, casi casi me da por rezar, pero resistí, jeje. Decido que no me voy a dejar derrotar y en los próximos 10 km ensayo todas las combinaciones de pisada posible: punta, talón, plano, de canto… Bajo el centro de gravedad, lo vuelvo a subir, zancada larga, paso corto… Ninguna se me acomodaba al pie, que seguía tonto, aunque llevaba un buen ritmo y, aparte del pie, buenas sensaciones.

En el km 10 otro adelantamiento femenino. Ahora iba la 3ª. Pero como suele pasar, con la maquinaria ya en movimiento, el calor oculta del dolor y puedo ignorarlo por fin. En el km 11 la carrera hace un bucle y pasa otra vez por el casco urbano de Olocau, donde hay un avituallamiento sólido. Veo a Luis y Roma y les beso a ambos. Me dice Luis que la primera me lleva 25 min. de ventaja (¡en 11 km apenas!) pero que tengo a la 2ª cerca. Como a esta última no la llego a ver, pienso que es el “cerca” que te dicen los espectadores y que no saben lo que cuesta cubrir esa distancia. Pero más adelante, un anómimo me anima y me dice: “si aprietas, la pillas”. Y entonces contemplé la posibilidad de apretar. Y apreté.

Resulta que además, esta carrera tenía un pequeño apartado que me gustaba. Se trataba de superar 350 m de desnivel en apenas un 1,3 km de recorrido. Tenía premio especial y le llamaban el “Kilómetro Vertical” (aunque no era tal, como se deduce de los datos). El hecho de que fuera todo subida y justo en el km 21, en el último tercio de carrera, lo hacían especialmente incierto. Sin embargo, tengo que confesar que ya desde casa yo iba a por este KV. Creía que, por muy mala carrera que hiciese, al menos este tramo podía ser mío. Y cuando a la entrada de este tramo nos toman el tiempo de control (luego arriba en la cima otra vez), le pregunto a la Organización: “¿empieza ya el KV?”. “Sí”, me dicen. Y yo: “¿Pues sabes qué? Lo voy a intentar fuerte”. Y voy y trastabilleo justo después de decir eso. Jajajaja, ¡las ganas! Pero me animo y voy adelantando posiciones a medida que subo. Con un ojo abierto y el otro cerrado por el escozor del sudor que me caía de la frente. Adelanto a la tercera chica y otra vez vuelvo a ser 2ª. Arriba me vuelven a tomar el tiempo y me voy contenta porque tengo la corazonada que ese tramo lo he hecho bien y además he dejado bastante terreno con respecto a la chica de detrás.

Km 29. A uno de meta. El pie no me duele pero hay una bajada técnica y no quiero estropearlo, porque “hasta el rabo todo es toro”. Me dice alguien: “Tienes a la primera a 20 segundos”. ¿¡Cómo!? La veo a buen ritmo pero relajada y aprovecho para estirar la zancada hasta que me pongo a respirarle en la nuca. Ella se pensaría que era un chico e imagino su sorpresa cuando me pongo por delante de ella. Bajamos. Yo conservadora, pero al medio km, ella arranca a toda furia y con un codazo (un poco feo, me pareció) me adelanta. La sigo, vamos a tope y cruzamos meta con un público numeroso que estaba entendiendo el pique. Ella primera y yo segunda, 25 segundos después. Yo, contentísima.

El ambiente en meta era sensacional. Los voluntarios, los bocadillos, la bolsa del corredor, todo…. Saludo a Amelia, otra del club CxM que por lesión lleva una temporada sin correr. Espero que se recupere pronto, porque esta chica realmente es buena en la montaña.

20141005_145640Ya en las duchas, Gloria, la ganadora, de la carrera me confiesa su sorpresa porque según la información que le iban pasando, me llegó a sacar hasta media hora de ventaja. Y debe de ser así, pero creo que entre lo que yo apreté y ella se fió, ese fue menudo susto que se llevó al final.

También se llevó una pata hermosa de jamón de Teruel. Se hace la entrega de premios y el trofeo que nos dan está tallado en madera con una curiosa figurita que me recuerda a figuras antropomórficas del arte rupestre. Le pregunto al alcalde (que daba los premios) por ella y me dice que no, que es un guerrero íbero que apareció en Olocau pintado en una vasija. Dicha vasija la tienen expuesta y me invita a acudir a verla cualquier otro día. ¡Y vaya si volveremos, seguro! Y es que Olocau tiene más cosas por ver y hacer aparte de correr. Hay unas visitas guiadas y gratuitas al poblado ibérico del Puntal dels Llops: un fortín edetano en plena Sierra Calderona. Lástima que justo ese domingo, dichas visitas hayan sido suspendidas porque la carrera interrumpía el acceso a la zona. Mala jugada, pienso. Luis quería ir y seguro que mucha más gente también. Un fin de semana con tanta afluencia de público y con tan buen tiempo…

Los resultados del KV tardaban en llegar, porque había problemas de cobertura con la transmisión de datos desde la cumbre. Mientras, me puse en manos de Dioni, de Eider Estética & Quiromasaje, a quien ya conocía de otras carreras por Valencia. Mientras sus santas manos me alivian los cargados músculos, anuncian los resultados del KV y, efectivamente, mi corazonada se revela como cierta. Yo también tendría mi patica de jamón para alegría de Luis y a estas horas ya estrenada.

Independientemente del buen resultado, disfruté mucho de Olocau y Sierra Calderona desde que llegué con mi familia el día sábado. Tiene vidilla, el pueblo. Y están pegados a la sierra, lo que me da una envidia…

La carrera es preciosa y la recomiendo a todo el mundo. La Organización es fantástica (no me cansaré de repetirlo) y es un evento que se vive con mucha alegría e ilusión por parte de locales y visitantes. Espero no ser la única de A Tó Trapo que corra por allí el próximo año.

Nombre Categoría Tiempo Puesto General Puesto Categoría
Verena ABS F 4:13:15 72 2

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Entrenamiento Camins de Cabres (18-Julio-2014)

“Hay amores que matan”. Y calores que te rematan, añadiría yo…

10526156_687710074616430_806248971002188807_nQueríamos (y necesitábamos) un entrenamiento nocturno para reconocer el recorrido de la próxima carrera del 9 de agosto en Genovés (a 4 km de Xàtiva). Precisamente porque ya conocíamos esos montes de otras aventurillas, les teníamos respeto y pensamos en organizar una quedada nocturna.

Seis ardientes y valientes espíritus nos apuntamos: Juanma, David, Ángel, Anna, Alberto Enova y yo. Tener más calidad, imposible. No se puede.

El capitán lógico de la expedición debía ser Alberto, por su condición de local. Por si acaso, un par de GPS nos metían por caminos (mejor dicho, por “no-caminos”) que nos hacían pensar que en Xàtiva tanto calor les ha tocado el sentido común. Empezaba a quedarnos claro el título de la prueba: “Camins de Cabres”.

La noche fue calurosa, como ya teníamos asumido que sería. Comenzamos a correr a las 20:30 hrs. El termómetro entre los 29 ºC y los 31 ºC con una altísima humedad y escaso aire. Más o menos así se quedaría hasta el final de los 23 km que finalmente hicimos. El asombro que estas temperaturas inauditas nos producía fue el tema predominante de la conversación los primeros kilómetros, que además eran de subida. Eso sí: también lo fue la belleza de los montes, lo intrincado de los caminos, la posibilidad de crear variantes infinitas para entrenar…. Alberto nos contaba, entremedias, historias de Xàtiva, de Genovés, de sus gentes, salpicándolo con anécdotas de la Transvulcania que él, Àngel y David habían vivido hacía poco.

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Formamos casi todo el tiempo un grupo compacto.  Para bien y para mal, porque a la hora de extraviar el camino, nos tirábamos todos de cabeza. Así, hicimos algunos metros más de desnivel de los debidos, teniendo que corregir trayectoria en un par de ocasiones. ¡Qué bien nos portamos! Porque correr en esas condiciones, no es cualquiera el que lo hace, oiga. Eso sí, suplicábamos por ese par de fuentes que nos habían prometido que aparecerían en el camino. Alguno, David concretamente, deseaba más bien migajas de luz, ya que su frontal se estropeó al poco de encenderlo. Un valiente, por correr así prácticamente todo el recorrido.

La noche finalizó bien entrada de madrugada. Genovés, bullía a esas horas con una juventud que celebraba sus fiestas de moros y cristianos. Improvisamos una cena en los bancos de un parque y estábamos contentos y más que satisfechos. Juanma repartió camisetas del club al personal. Alberto y Anna, que no tenían las oficiales, creo, ahora no tienen excusa para no dejarse ver con más frecuencia.

Será una gran alegría volver a encontrarnos dentro de tres semanas, otra vez de noche, en estos montes retadores que esperamos pronto poder recorrer de día. Aún nos quedan unas cervezas “socarrats” pendientes en la Plaza del Mercado de Xàtiva, a unas horas más decentes. Daré cuenta de esos acontecimientos puntualmente en una próxima crónica.

Una última cosa: a quien pudiera interesarle, se regala cachorro de perro abandonado, dos meses, macho, raza grande, más lindo que el sol. Razón: Anna.

II Carrera de Muntanya Banyeres de Mariola, Circuit Xitxarra Trail (1-Junio-2014)

Teniendo en cuenta los muchos y largos desplazamientos que realizo para disfrutar de la naturaleza, tiene delito que la Sierra Mariola me sea aún en gran medida, desconocida, sobre todo teniendo en cuenta que la tengo relativamente cerca y que vamos con frecuencia a Bocairent, el pueblo de mi suegra.

Pero hoy hablaré de estos montes sin mencionar a sus pastores (que ya casi no existen), ni de su industria de género de punto o su herbero (secreto bien guardado). El domingo 1 de junio fuimos a correr a la Sierra Mariola a correr. Aunque en mi caso fui a correr porque era la Sierra Mariola.

2014-06-02 11.17.19Esta carrera por montaña era la segunda del original y novedoso circuito Xitxarra Trail. El tren “Chicharra”, unía las siete poblaciones que forman parte de este circuito, a saber: Alcoi, Banyeres, Concentaina, Muro, Beneixama, Bocairent y Agres. Lo que muchos no sepan, tal vez, es que esta misma línea ferroviaria, cuyos orígenes se remontan a finales del siglo XIX, llegó a Yecla en los años veinte del siglo pasado, a través de Villena. Y sí, aquí todavía puede verse ese apeadero, hoy casi fantasmal, entre los campos de cereales y viñas de este pueblo en el que vivo.

Me gusta viajar en tren. Y todavía más me gusta que me cuenten historias, como las de mi suegra. Era precisamente en la cima de Penya la Blasca, el punto más alto de la carrera, donde Encarna, que era “Niña Pastora”, se comía el bocadillo de cada día, sentada en el punto geodésico a salvo por fin del borrego pesado que le quería quitar su almuerzo. Y desde allí veía pasar el tren Chicharra, sin sospechar nunca que cincuenta años después, yo pasaría por ese mismo punto y lo contaría aquí.

Pero esta crónica es para hablar de la carrera. De una de ellas, porque ese día hubo dos: una de 15 km y la de 27 km y 1.340 m de desnivel positivo. Yo fui con un grupo de compañeros de Yecla y no esperaba encontrarme a mucha gente conocida, la verdad, porque muchos amigos estaban disfrutando el fin de semana en la Quixote Legend. ¿Pero para qué esperar a los amigos conocidos, si luego los desconocidos van a superar esas expectativas? Jesús le había dicho a dos Atotrapos que yo iba a estar por allí. Eso, aparte de ser un ejemplo de asimetría de la información, es también un feliz evento. Minutos antes de la carrera, se me presentan Abel y Álex, dos chicos majísimos. ¡Encantada de conocerles! Foto, charreta breve y ¡pum! a salir corriendo.

2014 JUN Carrera de Banyeres Chicharra 4Si eres de los que padece en esas carreras (la gran mayoría) que empiezan inmediatamente cuesta arriba, esta de Banyeres te va a gustar. Hasta el km 6 no hay prácticamente subidas, al contrario. Y en un día como el de ayer, fresco y con la tierra esponjosa por la reciente lluvia, cada pisada apenas tenía impacto. ¡Y vaya si lo aprovechó la gente!, volando a un ritmo que ese día yo no podía seguir. Así vi cómo mucho antes de lo que tenía que suceder, me adelantó Abel (qué buen estilo tiene en su zancada, por cierto), enfilado ya hacia su sub-3 horas (y encima parando para hacer fotos) y luego Álex, también con buen ritmo. Ya no volvería a ver en todo lo que quedaba de carrera, que era mucho…

Y luego llegó la parte más técnica de la carrera, que es la que rodea al pico de la Peña La Blasca. Un fuerte ascenso, un descenso nada corredor y varias otras subidas y bajadas considerables, incluyendo “la graciosa”, de fuerte pendiente apenas 2 km antes de meta. Las vistas, para quitar el hipo. Una naturaleza exuberante, brotes de agua, casas de campo, tanto antiguas como modernas en las que no me importaría vivir, antiguas estructuras industriales de fábricas textiles… Por si acaso tal encanto no fuera suficiente, la organización había escondido a lo largo del recorrido, dos mochilas con un hermoso jamón dentro.  Uno para un chico y otro para una chica, que quisieran recogerlo y llevarlo a sus espaldas hasta meta, que esa era la condición para quedárselo.

Si después de la Subida al Montcabrer y esta de Banyeres, las demás carreras del circuito tienen el mismo encanto, vaticino que no tardará en consolidarse en próximas ediciones como uno de los de más encanto. La tercera prueba es en septiembre en Cocentaina y ya hay muchos que se proponen poner completar el pasaporte que certifica el paso por cada una de las carreras, siendo en Agres (noviembre) la cita para “El Séptimo Sello”.

También puedes leer la crónica de Abel en “Diario de un corredor invisible”

Nombre Categoría Tiempo Puesto General Puesto Categoría
Abel SENIOR M 2:58:49 51 35
Alejandro A. SENIOR M 3:43:29 200 129
Verena SENIOR F 3:55:24 8 5

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Recorrido sacado de Wikiloc. Las marcas aparecen cada 5 kilómetros.

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