XI Jornada Medio Ambiental del Maigmó (1-Mayo-2016)

Media Maratón Vías Verdes – 15 Cumbre

IMG_9134Justo un mes después, pude quitarme la espinita clavada de no poder asistir a la media maratón de Elche, por problemas físicos, después de estar más de tres meses preparándola a conciencia para intentar hacer 1h:30, sería en la media maratón de las Vías Verdes (bueno un poquito más de media maratón) mi debut oficial con A to trapo, mucha ilusión y nervios a la vez. A las 7:00 de la mañana tenía puesto el despertador pero a las 6:00 ya estaba despierto sin poder dormir y empezando a sentir ese gusanillo en el estómago, desayuno bien fuerte para cargar las pilas, bajo a mi perra a la calle y mientras tanto intento planificar como quiero hacer la carrera, aunque no lo tenía nada claro porque durante este último mes no había entrenado mucho debido a mis problemas físicos y no sabía realmente como estaría mi cuerpo para mi segunda media.

A las 8:30 quedo en el Palamó con Jorge y Alex y de ahí directos a Agost, llegamos allí y recogida de dorsales, nos encontramos con Tomás y más gente conocida y empezamos a preguntarnos que con que intenciones vamos cada uno, hablo con Tomás y me dice que viene con muchas ganas de correr pero que no sabía a qué ritmo iría porque él tenía pensado correr por pulsaciones. Recogemos dorsales y buscamos un bus para subir hacia el Maigmó, de camino hacia arriba voy hablando con Alex y comentándole mis nervios y las sensaciones que tenía, sinceramente no sabía cómo estaría mi cuerpo, pero sé que mi cabeza me decía que tenía muchas ganas de correr y darlo todo ese día, iba bastante motivado.

Llegamos a la salida y veo que Tomás se posiciona de los primeros y ahí tomo la decisión de intentar seguir su ritmo hasta donde pudiese, Jorge, Alex y compañía se quedan un poquito más atrás en la línea de salida.

IMG_9135Pistoletazo de salida y allá que vamos, pasamos por el primer kilómetro a 4.04 y empiezo a pensar que no se si ese ritmo sería demasiado rápido para mí, pero no sé si sería la motivación de debutar con A to trapo o llevar un dorsal puesto, que decido seguir a Tomás y Cristian (un compañero de Apolana), empezamos a devorar kms y sin darme cuenta pasamos por el km 8, de momento iba bastante bien y el ritmo me estaba sorprendiendo bastante, una media de 4:00 min el km, no me lo esperaba para nada, cierto es que iba picando hacia abajo y eso se agradece y mucho. En el km 10 me tomo mi primer gel y nos damos cuenta que Tomás venía un pelín más atrás, por otro lado, lógico porque él venía a hacer su entrenamiento para Lanzarote; Cristian me dice de apretar un poquito y tirar nosotros, creo que ahí me faltó cabeza, tendría que haber regulado y haberme quedado con Tomás ya que al final pagué mi poca experiencia en carreras en los últimos dos km, yo viéndome bien le dije que sí y los siguientes km estuvimos rodando cerca de 3.50. En el km 16 avituallamiento y otro gel más, ahí decido decirle al compañero que tirase él, que yo iba a regular un poco que me habían comentado que la parte final era algo dura ya que picaba hacia arriba. IMG_9132Y efectivamente a partir del km 19 llegamos al asfalto y con ello empieza la parte final que me habían comentado, pufff, que duro se me hizo ese tramo final, así que, con que dolor de piernas acabé; faltando menos de 1 km para la meta me giro hacia atrás y veo que me está alcanzando de nuevo Tomás, me grita y me dice que lo intente seguir y eso hago durante 200 metros de subida, pero estaba ya bastante tocado y finalmente tampoco pude seguirlo.

Finalmente entré en meta con un tiempo de 1h30, muy pero que muy contento con la experiencia y con ganas de volver a repetir y volver a ponerme un dorsal.

Víctor Martínez

Nombre Categoría Tiempo Puesto General Puesto Categoría
Tomás SEN-MAS 1:29:49 17 12
Víctor SEN-MAS 1:30:11 20 14
Jorge SEN-MAS 1:40:22 81 43
MªJosé VET-FEM 1:43:42 107 4
Alejandro SEN-MAS 1:45:51 124 62
José Pablo VET-MAS 1:49:53 156 50

XVIII MiM. Marató i Mitja – Castellón (23-Abril-2016)

Una carrera con seis metas

02Hace ya más de 15 años de aquella mañana en que una amiga me dejó caer algo así como “¿Sabes Julián que en Castellón han montado una carrera que sube hasta Penyagolosa?…maratón y media nada menos. Estaría bien hacerla algún día”. No se acordará, yo sí. Mª Carmen, que así se llama, atleta de las de antes y montañera de las de siempre, no sabía que había sembrado en mí una semilla que estuvo esperando paciente hasta que este año por fin ha germinado. Gracias amiga, nunca te las di, por haber compartido conmigo buenos ratos y grandes momentos. Ella sabe.

07Aún era noche cerrada, ni siquiera se podía adivinar por dónde saldría el sol ya que su hermana nocturna se resistía a abandonarnos allá en lo alto, una luna grande, brillante que observaba curiosa a cientos de madrugadores que a las 6.00 h. en punto abandonaban la coqueta pista de atletismo de la universidad castellonense. Allá nos lanzamos con el relente del amanecer pegado al pellejo como único acompañante, trotando por caminos asfaltados en grupos que se apiñaban alrededor de aquellos que estuvieron por allí en otra ocasión y sabían que aunque no era obligatorio, un frontal no venía mal para los primeros kilómetros.

La cosa pintaba bien, por delante una jornada larga que empezó a maravillarme cuando el amanecer nos sorprendió ascendiendo la Serra de Borriol. Un vistazo a la espalda bien merecía perder unos segundos, el Mediterráneo estaba hermoso esa mañana y su visión reconfortaba allá en el horizonte cada vez más lejano. A estas alturas, debido a la algarabía del comienzo, la confusión de la noche y nuestras opuestas formas de correr andaba yo un poco por delante de Lisardo, el cual progresaba a ritmo, seguro, constante mientras yo como siempre quería terminar cuanto antes, hecho éste que terminaría cobrándome peaje. No aprendo.

La MIM es una carrera larga, de digestión lenta y que hay que tragar a pequeños bocados, 63 kms. de subida mechada con ligeras bajadas. Así, La Bassa de les Onoretes es el segundo ascenso importante y después otra bajada para llegar a Les Useres. En esta franja horaria fue cuando más calor hacía y cuando el bolo se me empezó a atragantar. 14Con una deshidratación severa y la subida hacia el Mas del Pau andaba yo reptando más que corriendo hasta que rozando la maratón alcancé a un corredor que andaba al borde del colapso “¿cómo estás, necesitas algo?” le pregunté “no gracias, tengo de todo pero en la maratón me retiro, estoy sufriendo mucho y no merece la pena”, me contestó abatido. Allá quedó y confieso que no podía yo dejar de volver los ojos en su busca hasta que al final lo perdí de vista. Estaba yo minutos después recomponiéndome en el avituallamiento cuando le vi llegar hecho jirones. Se dejó caer sin fuerzas y esperó, su semblante hablaba por él. Allí quedé observándolo sin que me viera con una mezcla de piedad y miedo, temor por lo que me quedaba más allá cuando sin reparar en ello vi aparecer entre la gente a aquél que se convertiría una vez más en mi compañero de viaje. 17A to trapo había empezado en equipo y como tal debíamos terminar, ese era el mensaje que no supe interpretar hasta entonces. Mi compadre había venido a echarme un cable y se puso a mi lado mientras de un mandoble certero sacudía de mi espalda a aquél que sin yo saberlo se me había encaramado haciendo mi carga tan pesada. El tío del mazo cayó rodando ladera abajo entre las piedras, silencioso, buscando otra víctima a quién agarrarse, es así el muy cobarde.

Empezó entonces la carrera para mí y en ese tramo hasta el km. 50 en que íbamos uno junto al otro, uno delante y el otro detrás a ratos, el uno tirando del otro y el otro más de mí que yo de él fue entonces, como digo, que me pareció ver a alguien allá en lo alto, en una peña junto a un nido de rapaces observando sonriente saludándonos con la mano en alto o…tal vez fuera una ilusión. Aquel hombre se parecía mucho a nuestro Alejandro si no era él. Aquél que el año pasado quiso y no pudo estuvo allí junto a nosotros de algún modo, estoy seguro o al menos a mí me sirve.

Km. 50. El punto de inflexión. Trotábamos sincopados los dos, unidos por una soga invisible cuando empecé a sentir que lo peor había pasado. Entonces el motor de Lisardo (que es humano) empezó a emitir ligeros sonidos de engranaje, la caja de cambios se atascaba en ocasiones y tuvo que echar mano de la reductora en algún momento. Yo en cambio sentía como si una nueva carrera acabara de empezar. Después de Xodos para mí fue como un paseo por el parque con mi acompañante a mi lado que horas atrás me auxiliara y del que ahora me enorgullecía su entereza.

13El tramo final de la MIM discurre por un denso bosque de pinos, paisaje sobrecogedor por lo inesperado, con el Maestrazgo a la derecha y majestuosa la Penyagolosa a la izquierda. Los últimos kilómetros con lluvia intensa y suelo resbaladizo volé, corrimos como chiquillos, pletóricos, enteros y contentos pisamos la alfombra roja atravesando juntos la línea de meta, como tiene que ser. Menudo final, hay que verlo.

La MIM, pionera de las maratones y media, organizativamente inigualable, de trato sobresaliente al corredor y al acompañante no se puede describir con un breve texto, es necesario vivirla. La MIM es patrimonio del maestrazgo y de Castellón al completo, algo único, un tesoro cerca de casa. Una carrera con una salida y seis metas, así me sentí yo en cada pueblo, la MIM no es nuestra es de su gente que nos la presta y eso es muy grande.

Julián

Nombre Categoría Tiempo Puesto General Puesto Categoría
Julián VETERANO 10:38:03 816 137
Lisardo MASTER 10:38:08 817 24

[Puedes descargar este track en formato GPX y KML]

Este es el recorrido prporcionado por la organización. Las marcas aparecen cada 6 kilómetros.

El perfil está dibujado con el programa Perfils. Haz clic sobre la imagen para ampliarlo.

Retazos. 2.

Extracción de catéter doble J.1

Después de 4 visitas sucesivas a urgencias entre los días 10 y 16 de Marzo por el intenso dolor en la parte izquierda y lateral del vientre, me hacen un TAC y me ingresan de urgencias el día 16 y el 18 me instalan un catéter desde el riñón a la vejiga para puentear una piedra de 0,7 milímetros que obstaculiza el paso de la orina y ha inflamado el riñón izquierdo. Ya no vuelvo a tener dolor. Con un nuevo TAC me citan el 21 de Abril para conocer los resultados. A partir de ese momento se establecería ya el procedimiento para eliminar la piedra. Ahora se suele utilizar la litotricia, destrucción de la piedra por ultrasonido. Después de estudiar la radiografía y el TAC nos dijo el doctor: “Buenas noticias. La piedra ha desaparecido. Ahora hay que quitar el catéter. Esta operación puede hacerse con o sin anestesia. En el primer caso habría que esperar algo más. Sin anestesia podríamos hacerlo ya el día 27. Es un poco molesto pero no llega a ser doloroso. De usted depende”. Tras mirar a Inma y al doctor me decidí por la segunda opción. Llega el día 27. Ayuno desde las 10 de la mañana. A las 4 de la tarde en el quirófano. Esta vez no había ninguna bruma –anestesia- que enturbiara o dificultara la observación de la intervención. Con el traje hospitalario, pantalones y camisa azules de gran tamaño, entré por mi pie al quirófano, saludé a los doctores y a la enfermera y me senté en la mesa de operaciones. Ya en la mesa la enfermera me sacó los pantalones y me subieron las piernas despatarradas a sendos soportes elevados a 60 centímetros sobre el nivel del cuerpo. En esa posición me embadurnaron de betadine vientre, pubis, nalgas y especialmente la polla, que era por donde tenían que introducir el artilugio con el que extraerían el catéter a través de la uretra. Hasta aquí solo una sensación de frescor. Me sujetaron las piernas con una delicada correa, pero correa. ¿Acaso el dolor podía forzarme a moverlas instintivamente? Escuché que un enfermero preguntaba cuándo bajaban al siguiente paciente y le dijeron que en 10 minutos. Eso me alivió porque pensé que aunque fuera doloroso no duraría mucho tiempo. A partir de ese momento el doctor Galiano, que me había instalado el catéter, me dijo que me relajara y comenzó a manosearme la polla, “a ver si se empalma”, pensé por un momento, y me explicó que estaba poniéndome un lubricante anestésico. El otro doctor me dijo que respirara por la nariz y expulsara el aire por la boca a la vez que comenzaban a introducirme algo y, mientras me decía que estaba colaborando muy bien, yo notaba como si me penetraran a la vez que me estiraban de la polla con las manos con tanta fuerza como si se apoyaran con sus pies en mis nalgas. Por un momento pensé que podían arrancármela. Tenía una sensación de frío, escozor y ganas de orinar. Tras un lento minuto el doctor me dijo: “Ya está”. Me enseñaron el catéter, un espagueti de unos 30 centímetros. Me bajaron las piernas del potro y la enfermera volvió a colocarme los pantalones. Me incorporé con su ayuda lentamente. En los dos o tres primeros días podría orinar con algo de sangre. Estreché la mano y di las gracias a los doctores y a la enfermera que, cogido del brazo, me acompañó hasta el pasillo y me indicó la sala de espera desde la que se accedía al vestuario donde había dejado la ropa, en la taquilla nº 3.

San Juan, 28 de abril de 2016.
José Luis Simón Cámara.

[1] Así llamado porque tiene una especie de rizo en cada extremo, como una J, para poder sujetarse por ambos lados.